-¡Se acabó! ¡Dejo de beber!…Cómo es posible que vuelva a hacerlo. No sé por qué razón siempre que acudo a un entierro bebo… ¿Será que me da yuyo? Pero no soy el único; todos vosotros vais con unas copas demás –se queja uno de los amigos que acompañan al cortejo fúnebre, mientras se seca el

