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	<title>Escribir es vivir &#187; 2012 &#187; septiembre</title>
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	<description>El blog de Ana María Tomás</description>
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		<title>SANGRANTE POR DONDE LO MIRES</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Sep 2012 00:22:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana María Tomás</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Una maestra pide a sus niños que hagan una redacción donde reflejen las  profesiones de sus mamás. Cada uno va exponiendo las labores maternales: abogada, cocinera, arquitecta, ama de casa… hasta que uno de ellos dice que su mamá es “sustituta”. “¿Cómo sustituta?” pregunta extrañada la maestra. “Eso no es una profesión, a ver ¿qué]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una maestra pide a sus niños que hagan una redacción donde reflejen las  profesiones de sus mamás. Cada uno va exponiendo las labores maternales: abogada, cocinera, arquitecta, ama de casa… hasta que uno de ellos dice que su mamá es “sustituta”. “¿Cómo sustituta?” pregunta extrañada la maestra. “Eso no es una profesión, a ver ¿qué hace?”. “Pues trae hombres a casa y se acuesta con ellos”. Un tanto descolocada, la profe le explica que a eso se le llama prostituta, no sustituta. A lo que el zagal responde: “No, si la prostituta es mi tía, pero ahora está enferma y la sustituye mi madre”.</p>
<p>Bien, pues otra sustituta, esta vez de juez, concretamente la del Juzgado de Instrucción nº 21 de Madrid, “ha ordenado el sobreseimiento y archivo de las imputaciones por asociación ilícita con fines delictivos que pesaban contra Ginés Jiménez Buendía, jefe de la Policía Local de Coslada” más conocido como el Sheriff de Coslada. Es más, un auto judicial  ordena la inmediata reincorporación de este señor a su puesto de trabajo. A ver… que me lo expliquen. Porque, lo mires por donde lo mires, es sangrante. Sangrante que a Jiménez si, como dicen, “no hay pruebas necesarias que acrediten el delito” se le haya deshonrado con un descrédito que jamás volverá a recuperar por muchos encajes de bolillos policiales que haga. Y sangrante si, pese a no poder demostrarlo, fuese culpable de los asuntos mafiosos de los que le culpaban, porque, devolverlo a su puesto de trabajo, sería como poner a la zorra a guardar gallinas.</p>
<p>Les confieso que siempre me han admirado y preocupado, a partes iguales quienes tienen en su poder, como aquellos césares corruptos, la posibilidad de levantar el pulgar y salvar la vida de alguien o, por el contrario, dejarlo caer hacia abajo al igual que el futuro de quien estuviera pendiente de  ese gesto.</p>
<p>Si hace cuatro años era inocente, lo sigue siendo ahora, aunque no hubiera pruebas concluyentes para nada. Y si era culpable, lo sigue siendo, aunque haya redimido sus fechorías. Si la Justicia cree que ha pagado por su delito con cuatro años de baja de empleo y sueldo, pues muy bien. Pero no me negaran que pretender recolocarlo en su anterior puesto sin honorabilidad alguna no suena a puro esperpento, a mundo al revés, a un clamoroso “no entiendo nada” o, en plan humorístico, a “Loca academia de policía&#8221;.</p>
<p>Podría decirse que da igual, que ya nos da igual todo, que los acontecimientos diarios nos han producido un estómago de reptil capaz de digerir una manada de elefantes. Podría pensarse también que quién somos nosotros para juzgar a quienes por miedo no se hayan atrevido a señalar con el dedo los desmanes de un grupo de policías corruptos capitaneados por el rey del mambo de la corruptela. Podríamos pensar que toca mucho los huevos estar jugándose a diario la vida por unos pocos euros mientras se contempla, con impotencia, como se enriquecen los más sinvergüenzas y malhechores de la sociedad y… ¿por qué no se va a meter la mano al pastel…? A fin de cuentas, quién con más derecho que aquellos que luchan por mantener controlada tanta basura. Y, por supuesto, podríamos pensar que son todos inocentes y que esta sociedad tiene los ojos tan llenos de mierda que ya no es capaz de diferenciar galgos de podencos.</p>
<p>Sea como fuere, por mucho que le devuelvan su placa, al “Sheriff  de Coslada” -frase que ha registrado como nombre comercial ¡Manda huevos!- no le van a devolver  el honor ni la dignidad perdida, justa o injustamente, ahí, como comprenderán, no puedo entrar. Ni a todos nosotros nos van a restituir la confianza, “<em>ésta no crece como las uñas”</em>. Si acaso, todo esto, y como pago a tanta  inocencia perdida, nos provee de mayor seguridad: según Aristófanes: “La desconfianza es madre de la seguridad”. Pues eso. Nos iremos dando con un canto en los dientes o en donde nos pille. Total…</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿PSICOSIS?</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Sep 2012 08:10:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana María Tomás</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Así como hay un claro límite entre lo que son celos –que suelen ser infundados- y lo que son cuernos –que son las dudas confirmadas-, también lo hay entre lo que puede ser psicosis –trastorno de pérdida de contacto con la realidad- y peligro puro y duro –lo que se esconde detrás de cada esquina-.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Así como hay un claro límite entre lo que son celos –que suelen ser infundados- y lo que son cuernos –que son las dudas confirmadas-, también lo hay entre lo que puede ser psicosis –trastorno de pérdida de contacto con la realidad- y peligro puro y duro –lo que se esconde detrás de cada esquina-. A ver, que ya no me sirve que algunas amigas me digan que estoy psicótica viendo peligros que no existen o que nunca llegarán a pasarme, que vale que no me hayan acaecido todavía a mí, pero que sí pueden sucederme al igual que les ocurre a muchas otras mujeres.</p>
<p>A mi correo electrónico me llegan, cada día, avisos de que no se me ocurra olfatear ninguna de las colonias que me ofrezcan a la entrada o salida de algún supermercado porque, en realidad, se trata de un narcótico que te deja K.O. con las lógicas consecuencias que pueden adivinarse fácilmente; de que no se me pase por la cabeza bajar a quitar ningún papel publicitario que me hayan puesto en el parabrisas trasero, porque habrá alguien agazapado cerca del coche que aprovechará la ocasión para birlármelo; por supuesto, que, bajo ningún concepto, le eche agua al cristal del coche mientras conduzco en caso de que me tiren un huevo, puesto que hace un película imposible de eliminar sin parar el coche y bajar de él, cosa que aprovecharía algún hijoputa para, de esta nueva manera, robarme el vehículo junto con mis pertenencias. Y sigo con la lista de consejos: al salir de los súper, nada de subir al coche si justo por el lado del conductor hay una furgoneta, pues ésta está esperando que me acerque para jalarme dentro de ella, violarme, robarme y tirar mi cadáver por algún descampado. Nada de abrir la puerta de casa a desconocidos, por muy identificados que vengan, puesto que suelen ser ladrones que aprovechan la falsa identidad para robar y/o asesinar. Nada de seguir siendo caritativa y ayudar a quienes me lo soliciten, bien rogándome que le alcance una botella de lo alto de la estantería de la tienda, bien implorándome que le marque un número de teléfono que no ve, no sabe o tiene los dedos demasiado gordos para las teclas, porque en todos y cada uno de los casos el único fin que se pretende es robar, anestesiar bajo sustancias peligrosísimas y hacerte desaparecer para traficar con tus órganos. Nada de perder de vista el vaso de mi consumición bajo riesgo de ser drogada y secuestrada para trata de blancas.  Nada de viajar sola y bajar de los aviones sin un macho protector porque puedes acabar en un prostíbulo del culo del mundo. Nada de hacer ejercicio por la noche por algún parque cercano –supuestamente está poblado de violadores y asesinos-. Nada de sacar dinero de un cajero automático a no ser que lleves un guardaespaldas como un armario ropero. Ojo con lo que dices en las redes sociales, ojo con avisar de tus movimientos porque te arriesgas a que te levanten la casa… Pero ya el colmo de los colmos es que, cuando me peguen un meneo con un coche por detrás, voy a salir sin señas saltando todos los controles de velocidad, fijos o móviles, ya le pueden ir dando por culo al seguro, asumo el porrazo y pongo perras encima. Miren, miren, si no, lo que le ha ocurrido a la pobre señora que trabajaba en el aeropuerto de Madrid: que le ha costado la vida pretender hacer un sencillo parte amistoso de accidente. Miren, de este no me habían avisado: he tenido que aprenderlo en la tele. Tiene que ser la nueva modalidad de robo: te dan por detrás (para luego darte por todos lados), te paras, como es lógico, al menos hasta ahora, bajas del coche con el fin de hacer el parte amistoso y el ladrón, asesino o violador de turno te empotra con el asfalto, te roba y se larga con viento fresco.</p>
<p>Esto, no nos engañemos, es resultado de la permisividad de las mierdas de leyes que tenemos. La policía está hasta los cojones o los ovarios de detener a gentuza que entra por una puerta y sale por la otra. Estamos como en el oeste pero sin un sheriff con un par de huevos que imponga justicia a falta de leyes. Así que, voy a convertir el tarro de laca, el rodillo de cocina y el cuchillo jamonero en un <em>winchester</em> casero y que me vayan llamando psicótica que ya les daré yo Alfred Hitchcock “pal” pelo.</p>
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		<title>PELEA DE GATAS</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Sep 2012 12:30:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana María Tomás</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Me produce cierta náusea que se compare una pelea de mujeres con una de gatas, por mucho que puedan llegar a arañarse entre ellas, más que nada porque nunca he escuchado, como frase hecha, que dos tíos que se rompan los cuernos a testerazos sean comparados con rebecos. Pero     me produce una mayor nausea]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me produce cierta náusea que se compare una pelea de mujeres con una de gatas, por mucho que puedan llegar a arañarse entre ellas, más que nada porque nunca he escuchado, como frase hecha, que dos tíos que se rompan los cuernos a testerazos sean comparados con rebecos. Pero     me produce una mayor nausea cuando la realidad no responde para nada al paradigma de pelea, tal y como se entiende, ni de gatas, ni de <em>hipopótamas</em>, ni de nada.</p>
<p>Hace unos días Mariló Montero, periodista que conduce un programa en una de las cadenas televisivas, entrevistó a Anne Igartiburu, que, al parecer, conducirá otro programa vespertino en la misma cadena, y esa entrevista ha sido más vista que el vídeo erótico de la pobre -y estupenda- Olvido. La razón: esa conversación se ha calificado como una pelea de gatas. ¡Una pelea de gatas! A ver, es verdad que el tono que utilizó la entrevistadora podría calificarse de poco conciliador, ligeramente áspero y nula amabilidad, pero el hecho de hacerle preguntas que puedan poner en un aprieto a otra periodista no apunta más que a la sagacidad de una y a los pocos reflejos de la otra. Claro que, teniendo en cuenta que ambas trabajan para la misma cadena, hace pensar que, con amigas así, no se necesitan enemigas.</p>
<p>Se podría especular que entre ambas había cuentas pendientes y que Mariló decidió aprovechar la ocasión, ya se sabe que la pintan calva, para saldarlas. Podría pensarse, también, que fue una estudiada estrategia de subida de audiencia, aunque, en ese caso, puedo asegurar, por los gestos, la crispación de su cara y el descoloque verbal de Anne, que esta estaba en la absoluta inopia y no sabía por dónde iba la cosa porque lo cierto es que se las dieron todas en el mismo sitio, pero, insisto, de una manera aguda y perspicaz. Sin embargo, en todos los comentarios en prensa o redes sociales la frase más repetida ha sido la de “pelea de gatas”.</p>
<p>Quienes escriben esto desconocen absolutamente que, cuando una mujer quiere pelea de veras, saca su armamento pesado y este tiene poco que ver con gatitos enfadados. En la ya mítica película <em>“Armas de mujer”</em> queda patente que la mejor artillería es la inteligencia. Una de las preguntas que la Monteró lanzó en el encuentro fue que si la Igartiburu había pedido <em>prime time</em> (horario prioritario, es decir la franja horaria de mayor audiencia). Más que una pregunta sonó como una acusación, como si la otra pretendiera levantarle su franja horaria que sí que es <em>prime time</em>. Y sonó como una acusación porque la otra balbuceó, dudó y tardó en responder un dubitativo no. Pero,antes de que su respuesta sonara, habló su cara abriendo muchos los ojos, como también lo hizo la de la otra entornándolos y frunciendo el ceño. La comunicación no verbal es apasionante. De lo que decimos, lo que menos cuenta son las palabras, la verdadera comunicación está en cómo lo decimos y en cómo lo gesticulamos. Y ese lenguaje, además, es como el algodón: no engaña.</p>
<p>No. Quienes han visto el vídeo de ese encuentro pueden asegurar que allí no hubo pelea de gatas, pero si un tenso pulso. Y aquí es a donde quería llegar yo: ante los ojos de los televidentes se desarrolló todo un ritual de marcaje de territorio, un claro duelo dialéctico en donde los intereses comunes quedaron oscurecidos por los individuales. En donde, pese a ir ambas en el mismo barco, una de ellas quiso dejar patente su personal manera de dirigir el timón. En donde los laudatorios comentarios a la programación conjunta de la cadena primaron menos que la demostración personal de la valía de quién dejó bien patente que se consideraba superior a la otra.</p>
<p>Las últimas noticias salidas ayer en prensa dicen que Mariló, obligada por la cadena, tuvo que pedir disculpas a Anne. Bueno… eso lo hizo por teléfono y nadie ha escuchado lo que le dijo. En estos casos, mi sabia abuela solía decir: <em>“Muerto el burro…”</em> Pero yo prefiero utilizar el: <em>“A quien Dios se lo dé, san Pedro se lo bendiga”.</em> Y en ese “dé” metan ustedes ingenio, genio, chispa… y hasta mala leche, pero no gatas ni mucho menos… pelea.</p>
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		<title>ME ABRASO</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Sep 2012 11:51:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana María Tomás</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Me abraso por dentro cada vez que la televisión escupe imágenes de valles, montañas o quebradas ardiendo. Me abraso viendo las llamas destruir bosques y casas, y acechando peligrosamente vidas humanas, sin contar las que ya se ha llevado, además de las de las plantas y animalillos campestres. Me abraso de ver a hombres]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Me abraso por dentro cada vez que la televisión escupe imágenes de valles, montañas o quebradas ardiendo. Me abraso viendo las llamas destruir bosques y casas, y acechando peligrosamente vidas humanas, sin contar las que ya se ha llevado, además de las de las plantas y animalillos campestres. Me abraso de ver a hombres llorando ante la incapacidad de luchar contra un voraz incendio. Me abraso de contemplar la alevosía nocturna para prender fuego cuando saben que es casi imposible hacerle frente hasta el amanecer. Me abraso de imaginar a esos canallas pirómanos a salvo ante el anonimato y la imposibilidad de poner puertas al campo. Me abraso, sí.</p>
<p>En el Reino Unido, tras el escándalo de la fiesta, con desnudo incluido del príncipe Harry, sólo un niño se atrevió a decirle a la cara lo que muchos pensaban pero, por aquello de ser políticamente correctos, todos callaban. Así que, si ante el título de hoy, alguien ha pensado que iba a encontrarse un artículo caliente, ha acertado de pleno. Estoy caliente, sí, y cuando se me calienta la boca digo, lo sé, lo que muchos piensan y callan… o dicen por lo bajini mientras miran esas imágenes apocalípticas: “Deberían de darles a probar de su propia medicina”. ¿Les gusta el fuego? Pues, hala, al recreo, al monte a disfrutar de su fogata hasta que queden tan tostadicos y crujienticos como toda la vegetación que han destruido.</p>
<p>En toda la Naturaleza no existe un solo ser vivo que busque su propia desgracia salvo el ser humano. ¿Se podrá ser más gilipollamente estúpido…? ¿Acaso el  incendiario imbécil que le quema, por litigios de lindes, la tierra al vecino cree, de verdad, que está quemando algo ajeno a  él? Cómo hacerle ver que su maldad sólo ajorra piedras contra su propio tejado. Y, por favor, que nadie me venga con el cuento de que están locos. Basta ya de meter en el mismo saco al enfermo junto al malvado. Nuestras leyes son vacaciones pagadas para la gentuza que cohabita, impunemente,  junto a los discípulos del santo de Asís, hermano de todo ser viviente. Pero es que tampoco hay otra ley, al margen de la legal, que les haga pagar sus fechorías. Me refiero a esa “otra” ley que impera en la cárcel. Según tengo entendido, los violadores confesos y convictos temen, más que Naranjito en una fábrica de zumos, que sus compañeros de trullo se enteren de la causa que los llevó allí porque “allí” sí les aplican la ley del Talión, aunque mejorada: nada del ojo por ojo y ya está. Es un ojo y otro y otro por el que ellos sacaron. A la vista está que se pueden cometer las mayores tropelías a través del fuego sin que haya un escarmiento ejemplar que les quite las ganas de encender una cerilla a futuros asesinos de la naturaleza, de bienes materiales y de vidas humanas.</p>
<p>Que digo yo que, tal vez, se les podría atar a alguno de esos pinos calcinados, para que se les llenaran los ojos y el alma de la desolación que han provocado. Eso sí, desnudos y, ya que han dejado a las ardillas más desarboladas que estaban para cruzar el territorio español, que les ofrezcan sus propios apéndices a modo de liana, a ver si de los tirones se quedan inhabilitados para sacar tan mala raza.</p>
<p>Sí, ya lo sé, estoy más quemada que la azotea de <em>El coloso en llamas</em>,  pero es que me abraso por dentro de la impotencia de no poder hacer nada  y de ver que quienes pueden hacerlo no lo están ejecutando como el que se quita avispas del culo. ¿Entienden que me abrase? ¿Acaso no se abrasan ustedes…?</p>
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		<title>PUÑO PUÑETE</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Sep 2012 17:59:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana María Tomás</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Trabajaban juntos en la misma entidad aseguradora. Se caían bien desde siempre y, cuando él enviudó, ella, que ya llevaba mucho tiempo separada de su marido, vio un mundo de posibilidades que le acercaban hasta aquel hombre que, más que un simple compañero de trabajo, lo era también de confidencias, de innumerables horas compartidas]]></description>
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<p>Trabajaban juntos en la misma entidad aseguradora. Se caían bien desde siempre y, cuando él enviudó, ella, que ya llevaba mucho tiempo separada de su marido, vio un mundo de posibilidades que le acercaban hasta aquel hombre que, más que un simple compañero de trabajo, lo era también de confidencias, de innumerables horas compartidas y de sentimientos reprimidos.</p>
<p>Como ya estaban algo mayorcitos, ambos rebasaban con holgura la cuarentena, pelaron la pava lo justo para que sus hijos, los tres de ella y los cuatro de él, se conocieran, se midieran y crearan sus filias y sus desafortunadas fobias. Y pusieron fecha a la boda dependiendo de la venta de sus respectivas viviendas en pro de una única, amplia y cómoda casa familiar a las afueras de la ciudad.</p>
<p>Esto de sumar familias numerosas en donde supuestamente cada uno, de su leche, aporta al nuevo grupo familiar lo mejor de sí, queda muy bien para las series televisivas extranjeras. Y hasta da mucho juego ver cómo se resuelven las diferencias entre los nuevos hermanastros, muy a la americana. Pero  aquí somos más griegos, nos tira más la tragedia. Además,  la realidad siempre supera a la ficción. Si en una familia cuyos padres son comunes a la prole ya se organizan, de manera habitual, roces, inconvenientes y las dificultades propias de la convivencia en donde no es extraño escuchar a uno de los progenitores, cuando está de morros con alguno de sus hijos, decirle al otro: “Tu hijo/a no ha pegado golpe en todo en día y cuando le he dicho (vaya usted a saber qué cosa) me ha contestado…”. O sea: “Tuuuu hijo”, aunque se haya tirado doce horas de parto…, la cosa se complica infinitamente cuando ese hijo es, efectivamente, sólo hijo de uno de ellos.</p>
<p>Pero, volviendo a la historia que quiero contarles, les diré que la coexistencia común  de ambas familias sacó pronto a relucir las preferencias televisivas de unos y otros y, evidentemente, las debilidades de todos. Él estaba acostumbrado a que, en su casa, se veían los programas televisivos que él prefería. Cosa totalmente opuesta a lo que ella tenía acostumbrada a su prole, que siempre elegían cadena y serie. Los conflictos no tardaron en llegar puesto que la madre intentaba  defender los ratos de ocio de sus hijos por encima de los gustos de su marido. En realidad, la televisión no era más que un escenario en donde proyectar otras muchas y variadas desavenencias y desencuentros.</p>
<p>Por si faltaba algo, casaron precipitadamente, aunque como un regalo a su intimidad y acercamiento, a uno de los hijos de ella, al que más abiertamente se enfrentaba al marido de su madre. El chico estaba a punto de ser padre y tenía un buen trabajo, así que pensaron que su responsabilidad para con él llegaba hasta allí.  Pero la sombra de la crisis es alargada… y, al poco de nacer… “los gemelos”, el muchacho se quedó sin trabajo. En la casa de su mujer hacía mucho que se daban una discreta vuelta por Cáritas para poder calentar el estómago, así que… ¿adivinan? Pues sí: el hijo pródigo volvió al hogar materno con su prole…</p>
<p>Les aseguro que estas cosas me recuerdan aquel juego infantil de “Puño, puñete, estaba la reina en su gabinete…” en donde se van añadiendo un puño tras otro hasta intentar una torre infranqueable.</p>
<p>Tan infranqueable como la posibilidad de salir huyendo uno u otro de los cónyuges: ambos habían invertido lo que tenían, y lo que pudieran llegar a tener, en aquel proyecto de sueño americano. De aquellos antiguos compañeros de faena sólo quedaba el trabajo común y la casa “familiar”. Las dulces miradas se volvieron huidizas y hoscas. Las confidencias, insultos. Los roces furtivos y complacientes, amagos de empujones y la reprimida hostilidad de ambas proles, guerra abierta y sin cuartel.</p>
<p>A mí siempre me ha parecido que algunas películas y series americanas nos han hecho mucho daño. Aquí somos poco de comedias. Aunque haría bien algún que otro director de comedia americana en rodar esos otros daños colaterales y emocionales, que nunca salen en los papeles, pero que son igual de “graciosos” que los que produce la tan cacareada problemática financiera. A ver si alguien consigue encontrarle la gracia que aquí a nosotros, a todas luces, se nos escapa.</p>
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