-Armstrong Free Lance-

(Del libro de Sam Savage, Firmin. Debajo el libro de Muriel Barbery, La elegancia del erizo. Fotografía: blogs.LAVERDAD. Autor: Armstrong F L )
“En mi caso, el problema nunca ha estado en los espejos-en ellos sólo habita el de siempre, el tipo de la barbilla hundida-, sino en la imagen de mí mismo que no está en el espejo, la que veo cuando me hallo tendido boca arriba y me miro los dedos y me cuento todas esas historias maravillosas, cuando me embarco en lo que llamo sueños, dejando fuera lo que carece de sentido y dándole a la vida un principio, un desarrollo y un desenlace. Mis sueños lo contienen todo” (Firmin, SAM SAVAGE)
Como un ratoncito lector, un bichito de letras devora libros Armstrongfl. Tarda en digerir algunas líneas y párrafos más que otros. Le gusta el olor de su próxima toma, la tinta negra-la mayoría de las veces es negra- y su aroma en el papel son una tentación nada cómoda para resistirse. Coge un libro con las manos, lo abre y deja que las hojas hagan el abanico, acerca su carita al centro mismo, al corazón del delicado objeto y se deja casi ahogar por este perfume. Siendo un roedor se le pone la piel de gallina con alguna imagen o sonido. Y está solo. Lee.
Descansa los ojitos de la tarea. Huele. Sonríe. Rememora. Piensa y siente. Vuelve a oler, y devora. La digestión es lenta, deliciosa. ¡Hummmm!
En la salita apartada de la librería el café está recién hecho. Se asoma para ver a la librera inclinada sobre un diario con la pluma estilográfica y un teléfono al lado. La Reina de Exlibrislandia mantiene abierta una vía telepática con su ratoncito de biblioteca.

