-Armstrong Free Lance-

(Fotografía: Flickr. Autor: svimmel)
Uno vive en este mundo varias cosas. Recientemente un hecho contado en el diario impreso al que está anclado este cuaderno de bitácora dejaba tocado a quien escribe ahora. Es increíble cómo se puede ir de la risa y la broma al dolor y la pena.
Ayer uno se reía en facebook con bromas sobre Cristiano Ronaldo, jugaba a los dobles con el Bec y mantenía correspondencia plagada de buen humor sobre fotografías hechas en Australia y la entrevista realizada a una gaviota en la Isla.
Pero también uno llevaba atragantada la emoción de haber leído acerca de la fragilidad de la vida, y pensaba en lo injusto del destino, en la brevedad de esta vida, en la soledad aterradora. Cuando algo acaba así, sin más, todos los planes y todas las bromas, todas las cosas por hacer, los abrazos que le debían quienes estaban cerca, las charlas sobre ser bueno y estudiar, las vacaciones, los desengaños y la vida. Los pájaros de la mañana traen un mensaje de amor todos los días. Aquí y ahora la frontera no vale.

