-Armstrong Free Lance-

(Fotografía: Richard Avedon)
“No pidió el cuestionario, no puso pegas, no censuró ni una sola pregunta, a pesar de que algunas tenían un tono jocoso y desenfadado.”
(Eva Franco)
No tenía por qué salir a defenderla. No era cómodo hacerlo, ya que todos habían tomado posiciones en la trinchera. Había sido juzgada y condenada, desterrada por una frase. Y lo que dijo no fue una ofensa sino una frase inocente y humilde sobre la propia apariencia con una vestimenta ajena. Nada más que eso.
Más de doce hombres sin piedad.
Eva había cumplido hace días con lo suyo, una entrevista. Aquella respuesta sonó mal a algunos, y puede entenderse. Sin embargo, hay que admitir la discrepancia, la diferencia. La columna de ayer de Eva es una defensa que se convierte en una alabanza. A Armstrongfl le parecen merecidas.

