La Verdad
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SOLUCIÓN AL 20/5/2017, LA NUEVA FILOSOFÍA
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Alberto Requena | 15-11-2017 | 01:52

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LA NUEVA FILOSOFÍA

No resulta nada fácil racionalizar cuando fue el momento histórico en que comenzó la Ciencia. Tendríamos que hacer el esfuerzo de definir primero, qué entendemos que es Ciencia. Sólo así podemos incardinarla en el tiempo y la Historia. Los rasgos fundamentales con el que vamos a caracterizar a la Ciencia los vamos a concretar en un cuerpo de evidencias que alimenta teorías complejas y que con ellas se pueden efectuar predicciones fiables. Muchas de las hoy denominadas ciencias no se enmarcan en esta categoría por no responder a lo antedicho. Cierto. Pero, ¿cuándo se puede afirmar que el cuerpo de conocimiento acumulado fue suficiente para que se pudiera considerar que había nacido la Ciencia?

Si pensamos en la antigüedad, por ejemplo, en el periodo pitagórico, el cuerpo de evidencias brillaba por su ausencia, bajo conjeturas que pretendían explicar los hechos, sin fundamento observacional alguno y atribuyendo a la intervención divina, la regulación de todos los aspectos imaginables de la Naturaleza y de la esfera personal. Los Socráticos siguieron fundamentando los aspectos materiales en una teogonía que empleaba elementos míticos, aunque desarrollara la lógica como motor deductivo, en un alarde de imaginación, anticipando esa capacidad tan genuina de la Ciencia que, una vez organizado el conocimiento, hace uso de aquél para elaborar el pronóstico fiable. La necesidad de encontrar una referencia en la que fundamentarlo todo, llevó a la consideración de los cuatro elementos fundamentales: agua, tierra, aire y fuego, como componentes constitutivos de todo. Otras alternativas introdujeron, sorprendentemente pronto, el concepto atómico como unidad de referencia, pero no tuvo mucho éxito hasta bien introducidos los tiempos modernos, incluso recientes. Las aportaciones de la época oscura no clarifican nada más, salvo algunas muy singulares como la concepción de Bacon en el siglo XIII. Pero se puede considerar que el único cuerpo de evidencia sustancial que alimentaba teorías complejas y permitía comenzar a hacer predicciones fiables era la Astronomía. Tenía una amplia trayectoria que hundía sus raíces en la época babilónica, sumeria y egipcia, así como chinos e indios.

Aconteció que un astrónomo danés, Tycho Brahe. en 1572 observó una estrella nueva o una nova. Con motivo de esta observación se puso en marcha un procedimiento sistemático de observación que se convirtió en un programa de investigación que iba aportando datos que permitían poner en cuestión afirmaciones que se venían manteniendo desde tiempos inmemoriales, sin mucha justificación. Se sostenía hasta entonces, que los cielos no pueden cambiar y que todo el movimiento celestial es circular y que las esferas regían toda la geometría de los cielos. Llegaron tiempos en que todo esto se ponía en cuestión. Se estaban dando por finalizados siglos de conocimiento, desde que 200.000 años atrás emergiera el homo sapiens, incluso con 2 millones de años de historia de fabricación de utensilios. La revolución neolítica ya supuso un cambio, ciertamente lento. Transcurrieron más de 6.500 años de avances tecnológicos. En torno a 1.500 se revisaba la antigua Roma por el convencimiento de que en esa época se habían disfrutado de avances que el periodo bárbaro y oscuro había ocultado. En todo caso, nadie consideraba que la historia de la Humanidad pudiera ser una sucesión de progreso. Hasta el siglo XVIII no se interpretó que el progreso provenía de la historia previa. Algo ocurrió para el cambio de opinión. No es fácil identificar que fue lo que permitió progresar a la Ciencia de los siglos XVII y XVIII, ya que no había antecedente en el sistema de conocimiento previo. Algo se tenía en la sociedad del Renacimiento que no se poseía en épocas anteriores. La Ilustración trajo la convicción de que la Revolución científica era la responsable de que el progreso era imparable. La transformación era imparable y el principio de la nueva era se rubricó con la rutilante explosión que supuso la aportación de Newton. De la creencia en brujería y agentes del diablo, hombres lobo, magos, unicornios o que el arco iris es una señal de Dios o cree en los sueños, e cree en la astrología, etc. La Nueva Filosofía, que es como se denominaba a la nueva ciencia en 1611 estaba en marcha. Voltaire deja constancia en 1633 de que en Inglaterra había una cultura científica.

Sobre el autor Alberto Requena
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