Pero yo he cogido mi reloj sin miramientos Porque sigo temblando como un niño Porque no es el tiempo quien marca Como tal capitán y mientras pueda Seguiré con locuras mi camino,
el camino que nos lleva a la cordura
y quieren con su tictac irnos quitando
la pasión incontenida y la locura.
y lo he tirado a la bolsa de basura;
lo he enterrado en las arenas del desierto
donde nadie, ni siquiera el más despierto,
lo halle y consiga devolverlo.
al ver a una mujer y su hermosura
y vencido caigo si hace un guiño
de pasión, de amor o de ternura.
la derrota que ha de seguir la barca
sino el ímpetu y la fuerza del alma
del capitán que su nave comanda.
no quiero que al andar por mi camino
me falten locuras, pasión ni desatinos
ni tampoco al amor cerrar la puerta.
enfrentándome con pasión y desafuero
a todo aquello que depara mi destino,
a la vida, al dolor y a un “te quiero”.
(Azabar 2.009)

