Sí, muy mala memoria, olvidan muy pronto el significado de la palabra DEMOCRACIA. Yo no se cual será la causa, pero tengo la impresión de que los políticos, cuando ostentan cargo alguno, por insignificante que sea, pierden la memoria y olvidan su significado. Aunque alguno pueda pensar que soy repetitivo, quiero volver hoy a recordar su contenido, y la gran importancia que tiene para todos los ciudadanos, porque ya estoy hasta las narices, por no decir otra cosa, de que algunos actúen al margen de ella con cinismo e indignidad, prostituyéndola de forma escandalosa.
Etimológicamente, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua significa: “Forma de Estado en la cual, básicamente, los poderes políticos residen en el pueblo, organizado en cuerpo de ciudadanos, que lo ejerce, bien directamente, bien a través se sus representantes”. Y recuerdo aquella célebre frase de Abraham Linconl: “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Los que nacimos durante la guerra o en la posguerra, y que, durante cuarenta interminables años, vivimos bajo un régimen dictatorial durante los cuales nos tuvieron secuestrados, entre otros, el derecho a la palabra y la libertad, no podemos consentir que ahora nos secuestren la democracia que tanta sangre, sudor, y lágrimas costó a este pueblo recuperarla.
Todos los que ostentan cargos representativos en este país se los deben a los ciudadanos, a los que un día les pidieron su voto prometiéndoles, que con su programa, les iban a sacar de la crisis devolviéndoles la esperanza. El tiempo pasa, los votantes que confiaron y les dieron su voto se sientes victimas de un engaño porque nada de los prometido se ha cumplido, en cambio ha aumentado el paro, los desahucios no cesan, la economía va peor, mas familias pasan hambre y tiene que acudir pidiendo ayuda a Cáritas, Cruz Roja,…etc. para conseguir alimentos para poder medio alimentar a sus hijos.
La calle es un clamor continúo donde miles, y miles de ciudadanos claman agritos que se les escuche. Una y otra vez piden que cesen los desahucios, las privatizaciones en sanidad y en la enseñanza pública, y no se cansan de clamar, unidos en grandes manifestaciones en todas las ciudades de este país, que ellos son la base de la democracia y quieren ser escuchados porque de ellos emana el poder. No solo quieren que se les consulten cada cuatro años para pedirles su confianza, NO, quieren que se les escuche, que les hablen con la verdad por delante, que les digan en que momento económico nos encontramos, hasta donde llega la dependencia de este país con respecto a Europa y Alemania, y cómo piensan sacarnos de esta crisis que cada día que pasa es más acuciante.
¿Qué sacrificios están dispuestos hacer todos los políticos, gobernantes o no, para superar la vergüenza, la pérdida de valores, y la terrible corrupción, que azota a esta sociedad que día a día se desintegra con la desaparición de la clase media, quedando polarizada en solo dos clases sociales: una clase dominante poco numerosa pero cada vez más rica, y una mayoría pobre, o muy pobre. Dejen ya, de una vez por
todas, de estar de espaldas ante los ciudadanos, mírenlos de frente, despójense de todas las ataduras económicas provenientes de corruptelas en forma de sobresueldos, que pueden ser considerados legales pero no éticos ni morales, cuando suman los parados más de 6.200.000, y una vez limpios, pídanles que se les unan en igualdad de condiciones para TODOS JUNTOS, (“PORQUE LA UNIÓN HACE LA FUERZA ”) regenerar España, devolviéndoles a todos los ciudadanos el orgullo de ser españoles.
Y asuman ustedes, los políticos, el consejo que un día me dio un anciano Maestro de Escuela, de aquellos que se decía. “Pasas más hambre que un Maestro de Escuela”, pasarían hambre, quizás, pero su dignidad profesional y honorabilidad eran grandiosas. Escucha lo que te dice este anciano Maestro: Ten siempre presente que tú eres el espejo en el que se miran tus alumnos”. Yo, les digo también, sean ustedes, señores políticos, el espejo donde nos miremos todos los españoles, porque “obras son amores, y no buena razones”.
Con un fuerte abrazo, les pido: Prediquen con el ejemplo.
Como lo siento lo digo. Remigio Tolmo.










