MALAS COSTUMBRES.

La santa-madre-iglesia-católica-apostólica-romana, basa “su” doctrina en el rito y la tradición, no en los dicho y hecho por Jesús de Nazaret; de hacerlo, serán pobres de pedir. Pedir, piden mucho, por eso son tremendamente ricos.
La doctrina cristiana, es una doctrina de perdón. Sin embargo, los que dicen ser sus máximos representantes, son rencorosos y niegan el perdón a otros.
Se llama derecho consuetudinario a aquel que se introduce en el ordenamiento jurídico a través de la costumbre. Eso no quita para que haya costumbres que ni de lejos se vayan a introducir en el ordenamiento jurídico. Esto es así porque no todas las costumbres son buenas.
Hay veces en que la costumbre arraigada en la sociedad es aceptada como principio y de esta manera llegar a determinar la moral imperante. Esto no quiere decir que una determinada moral analizada desde la ética sea la correcta. Son muchas las veces que se confunde moralina con moral.
Si todo lo que conocemos a base de la costumbre fuese aceptado éticamente, no habríamos salido todavía de las cavernas; podríamos haber avanzado científicamente, pero como humanos dejaríamos mucho que desear.
“El que a millones de moscas les guste la mierda no quiere decir que la mierda esté buena”.
Desde que el hombre creo a los dioses y dijo hablar por boca de ellos, una serie de sinrazones ha sido la razón de los pueblos.
La religión es el opio del pueblo.
Hoy tenemos consagrado como ser supremo al mercado y este a su vez está en manos de unas gentes sin escrúpulos que han alienado a los pueblos hasta el punto de que una cosa abominable sea aceptada como cierta.
De igual forma que se marcan los ganados de manera que inequívocamente se sepa quién es su dueño, así somos marcados los humanos. Muchas veces esa marca, nos la ponemos nosotros mismos. Seguimos siglas o banderas haciendo dejación de nuestra propia libertad.
Se dice que muchas de las cosas que se escapan a toda lógica las aceptamos de buen grado y sin que medie coacción. Falso. Una mente hábilmente manipulada creerá aquello que queramos que crea. Sirva de ejemplo la utilización de burka, pañuelo o cualquier otra forma “aceptada” por las mujeres musulmanas; no es sino que la pertenencia a una determinada familia y a un determinado varón. Signo de propiedad como el ganado marcado o los esclavos que lo eran a fuego.
Luego están los fanatismos.
La fe inquebrantable.
Mi única fe está depositada en la persona con sus vicios y virtudes. Más allá de eso, mi fe no existe. Me ha costado mucho llegar a este convencimiento.
Hay personas que tienen carisma.
Son capaces de atraer a su causa a muchas otras personas, pero no quiere esto decir que el seguimiento al carismático nos asegure que caminamos por el buen camino. Se puede seguir al Mahatma Gandhi o a Osama Bin Laden, por poner dos ejemplos extremos.
Generalmente, los grandes filósofos no son príncipes.
El filósofo aporta su pensamiento que luego sus discípulos proclaman, hecho suyo ese pensamiento por los carismáticos, nos pueden llevar a conseguir ciertas metas. Los filósofos de la Ilustración influyeron en que se diera la Revolución Francesa, pero ellos no fueron los que hicieron la revolución. Robespierre y sus allegados instauraron un régimen de terror; después fue él el que probó su propia medicina.
Lo malo estriba en cuando adaptamos la filosofía a un objetivo tremendamente alejado de aquel que postuló el filósofo.
Nicolás Maquiavelo en su obra “El Príncipe”, da las pautas para conseguir el poder y para conservarlo una vez conseguido. La razón de Estado prima sobre la moral.
Si las paredes de ciertas sedes hablaran…
Desconociendo la doctrina de Maquiavelo, algunos llevan el maquiavelismo a lo que define el DRAE; dicho del que actúa con astucia, doblez y perfidia.

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