La Verdad

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Autor: Manuel Buitrago
La población se prepara para un consumo récord de agua desalada
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Manuel Buitrago | 11-09-2017 | 11:35| 0

Más de la mitad de la demanda urbana se cubrirá con las plantas desaladoras, y el suministro de este año estará garantizado

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:: M. BUITRAGO


MURCIA. La población consumirá un 30% más de agua desalada durante los próximos meses debido al cierre del acueducto Tajo-Segura. De esta forma, la aportación de agua industrial al sistema de abastecimiento cubrirá de largo más de la mitad de la demanda de los 79 municipios atendidos por la Mancomunidad de Canales del Taibilla.
El delegado del Gobierno en este organismo, Adolfo Gallardo, informó ayer de que el suministro urbano está garantizado hasta diciembre para los casi tres millones de habitantes de la Región de Murcia, sur de Alicante y dos municipios de Albacete. Esto incluye la actividad económica no agrícola. La Mancomunidad y la Confederación Hidrográfica del Segura están estudiando ahora qué medidas excepcionales adoptarán a partir de enero, ya que temen que se prolongue el cierre del Trasvase, que suele proporcionar unos 8 hectómetros mensuales en origen, en situaciones hidrológicas normales.

Desaladora de Torrevieja. © Nacho Garcia 18/7/2017

Desaladora de Torrevieja.
© Nacho Garcia 18/7/2017

Es muy probable que el organismo de cuenca tenga que abrir más pozos de emergencia el año que viene para asegurar el suministro a la población. Gallardo recalca que este año estará cubierto con todos los caudales de desalación que pueda poner Acuamed a su disposición. La sociedad estatal ofrecerá el máximo apoyo, dando por hecho que los volúmenes que se destinen a los abastecimientos se restarán para los regadíos, una situación que los agricultores aceptan aunque no sea de su agrado. No por negar recursos a la población, sino porque el Ministerio no les proporciona agua suficiente para sus cultivos con otras medidas excepcionales, como las compra de agua en la cuenca del Tajo y la apertura de pozos privados, a los que se exige un laborioso trámite de impacto medioambiental.
La Mancomunidad contará con 3,5 hectómetros cúbicos mensuales del pantano del Taibilla; así como con otros caudales que ha comprado a los municipios de Hellín (dos hectómetros), Abarán y Alguazas, además de los pozos que ha puesto la CHS a su disposición. El resto procederá de las desaladoras, que incluye las dos que son propiedad de este organismo y que están produciendo al máximo desde hace meses. Acuamed suministrará 1,5 hectómetros cada mes de la planta de Valdelentisco, y otros 13 hectómetros de Torrevieja hasta enero. Águilas inyectará asimismo 200.000 metros cúbicos al mes.

LAS CIFRAS
63 hm3

Necesitará la población hasta enero, a una media de 16 por mes.

3,5 hm3

Proporcionará cada mes el río Taibilla. Otra parte será de pozos.

4 hm3

Llegarán a través de la compra de agua en Hellín, Alguazas y Abarán.

13 hm3

Aportará la desaladora de Torrevieja hasta fin de año.

2 hm3

Mensuales saldrán de las desaladoras de Valdelentisco y Águilas.

4 hm3

Al mes de San Pedro del Pinatar.

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El Cenajo se queda en los huesos
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Manuel Buitrago | 11-09-2017 | 11:28| 0

El mayor pantano de la cuenca languidece con las reservas más bajas desde el año 2005

En la mayoría de presas se roza el “embalse muerto”, y la situación puede empeorar porque no se prevén lluvias abundantes en otoño

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:: M. BUITRAGO


MURCIA. Hay que retrotraerse a las grandes sequías de los años 1995 y 2005 para encontrar una similitud con la agonía que sufre la cuenca del Segura, que se puede visualizar con la escasez de reservas en el embalse del Cenajo, el mayor de la demarcación hidrográfica. La larga sequía ha reducido sus existencias a la quinta parte de la media de los diez últimos años. El emblemático embalse contiene en estos momentos 41 hectómetros, el 9% de su capacidad total de 437. Peor lo tiene el pantano de la Fuensanta, situado aguas arriba, que se encuentra al 7%. Son los dos grandes embalses de cabecera, ambos en la provincia de Albacete, que llevan camino de batir un récord a la baja si se confirman los peores vaticinios, ya que los modelos que maneja el Ministerio de Agricultura no prevén abundantes lluvias este otoño.

Embalse del Cenajo. © Nacho Garcia 6/9/2017

Embalse del Cenajo. © Nacho Garcia 6/9/2017

Lo que en otras cuencas se considera excepcional –como sucede con la sequía que afecta a gran parte del Duero–, resulta reincidente en el territorio del Segura. Las escasas reservas suman 193 hectómetros, el 17% del total, y el problema añadido es que el nivel mínimo se aproxima al estado de “embalse muerto”, que coincide con la menor cota para la toma de agua y con el volumen imprescindible para la fauna piscícola. Ello acarrea además problemas de operatividad para el funcionamiento de estos pantanos, que solo recogen aguas propias de la cuenca del Segura.
El volumen medio del Cenajo en los diez últimos años ha sido de 220 hectómetros, la mitad de su capacidad total. En estos momentos atraviesa otro de sus periodos graves, hasta el punto de que en la zona de cola del embalse se aprecian las ruinas de antiguas edificaciones del paraje de Alcantarilla de Jover.
El Cenajo vivió su situación más crítica en los años 1995-96, en los que solo tuvo un 3% de agua (14,8 hectómetros). En aquel episodio, las existencias de la cuenca fueron del 11%. En la siguiente gran sequía del año 2005, sus reservas bajaron al 8% en septiembre, un nivel que puede empeorar las próximas semanas.
Las mayores existencias de la cuenca se encuentran actualmente en el embalse de La Pedrera, en la Vega Baja alicantina, que almacena 67 hectómetros, el 27% del total. Allí se mezclan caudales de distinta procedencia para abastecer a la población y atender los regadíos de la zona: aguas del Trasvase, del Segura y de la desalación. Los demás pantanos suman 53 hectómetros.
A nivel nacional, las mayores reservas están en el Tajo, Guadiana y Ebro, todos por debajo de la media de los diez últimos años.

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A pagar por el Trasvase, aunque no haya agua
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Manuel Buitrago | 11-09-2017 | 11:22| 0

Los regantes se rebelan al tener que pagar por el uso del Trasvase, reciban o no agua

Justo cuando el acueducto está cerrado, el Ministerio les obliga ahora a abonar 12 millones al año por gastos fijos

:: M. BUITRAGO


MURCIA. Por si les faltaba algo, y en el peor momento, los regantes del Trasvase Tajo-Segura han recibido otro disgusto del Ministerio de Agricultura debido a que tienen que pagar una parte del agua aunque no la reciban. Denuncian que deben hacer frente a unos gastos fijos de 12 millones de euros anuales por el uso del canal y para indemnizar a las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura. Los regantes advierten de que, de momento, no piensan pagar la nueva tarifa. Esos 12 millones corresponden a los gastos fijos por trasvasar 410 hectómetros anuales, el máximo que prevé la ley para los regadíos. Ese volumen, sin embargo, solo se derivó en dos ocasiones desde 1979.

El Gobierno actúa como si el acueducto estuviera funcionando a pleno rendimiento, cuando lo cierto es que está cerrado desde mayo, y con unas perspectivas muy negras hasta el próximo año. El Consejo de Ministros aprobó el mes pasado el incremento de las tarifas en unos 2 céntimos por metro cúbico. En la letra pequeña, no obstante, está la sorpresa, a juicio del Sindicato de Regantes (Scrats), ya que se establece un sistema de pago similar al de las desaladoras: “take or pay”. Es decir, se abonan unos gastos fijos, se consuma o no el agua. El Scrats rechazó de plano esta fórmula cuando se puso encima de la mesa el año pasado, según adelantó “La Verdad”. Ahora se ha hecho realidad, de tal forma que la Junta de Gobierno del Sindicato decidió presentar un recurso contencioso administrativo contra las nuevas tarifas que aprobó el Gobierno central el 9 de junio.
El presidente del Scrats, Lucas Jiménez, denuncia un “afán recaudatorio”. “Han elegido el peor momento para aplicar esta medida”. Se reunió ayer por la mañana con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, Miguel Ángel Ródenas, para abordar la aplicación de la tarifa. En teoría, el organismo de cuenca les facturará 1 millón de euros al mes, reciban o no el agua. Hasta ahora no les ha liquidado ninguna cantidad. “Nosotros vamos a evitar pagar”, recalcó Jiménez.

El jefe del Ejecutivo regional, Fernando Lopez Miras, asiste al acto inaugural de la campaña que el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo – Segura (SCRATS) realizara por las playas de Murcia, Alicante y Almeria bajo el lema ‘Agua que nos une’  © Nacho Garcia 28/7/2017

El jefe del Ejecutivo regional, Fernando Lopez Miras, asiste al acto inaugural de la campaña que el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo – Segura (SCRATS) realizara por las playas de Murcia, Alicante y Almeria bajo el lema ‘Agua que nos une’
© Nacho Garcia 28/7/2017

“Nos castigan”
A juicio del Scrats, el Ministerio “cambia el criterio interpretativo dado hasta ahora, y opta por un nuevo sistema de cálculo claramente recaudatorio que castiga las economías de los agricultores del Sureste español”. Denuncian que las comunidades de regantes y los agricultores en ellas inscritos, “abonarán cantidades fijas de dinero, se trasvase agua o no. Criterios similares se utilizan en otro tipo de suministros como el de la energía eléctrica, solo que en esta la posibilidad de consumir está siempre garantizada”.
Lucas Jiménez indicó que están dispuestos a pagar esos 12 millones anuales si a cambio reciben los 410 hectómetros cúbicos asignados de la cabecera del Tajo. “Los agricultores quieren agua y pagar, por ese orden. Lo que resulta insostenible es establecer una tarifa para 421 hectómetros cúbicos sin trasvasar un solo metro cúbico a sus tierras”, dijo. “A la extremada sequía y sus efectos –entre otros tener que asumir aguas desaladas con costes desorbitados–, los agricultores de nuestras regiones tienen que pagar ahora por algo que no recibirán”, recalcó.
Lo correcto, a su juicio, es aplicar la tarifa como se viene haciendo, y pagar en función del agua trasvasada. Otro punto de discordia es el decreto de medidas para paliar los daños por la sequía, ya que la Confederación del Segura defiende un criterio diferente al de los regantes. El Sindicato informó de que la exención en el pago parcial del agua consumida este año “queda en suspenso porque la Confederación no lo aplica”.

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¡Sálvese quien pueda!
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Manuel Buitrago | 11-09-2017 | 10:48| 0

En algún despacho se ha pronunciado una frase demoledora: “El Trasvase se ha acabado”. Al menos, por un tiempo indefinido

MANUEL BUITRAGO


El cierre del acueducto Tajo-Segura por un tiempo indefinido, hasta que llueva de forma copiosa para recargar la cabecera en Entrepeñas y Buendía, es como si le hubieran amputado un brazo a la cuenca del Segura y a la economía de la Región de Murcia y del sur de Alicante. Las consecuencias van más allá de la urgencia del momento: es un modelo que se agrieta, atacado por demasiados frentes y cada vez con más enemigos, sin que el Gobierno de turno haya hecho lo necesario para arbitrar una alternativa viable y suficiente. Tiempo ha tenido de resolver el déficit y de garantizar el suministro a una industria agroalimentaria de vanguardia, pero al final se ha recluido en lo más fácil, dejando que se pudra el problema y echando mano de las lentejas de las desaladoras, las tomas o las dejas. Por la vía de los hechos, el Partido Popular ha superado las aciagas expectativas que tanto criticó cuando gobernaba Rodríguez Zapatero.
Cuando la exministra Cristina Narbona y algunos sectores del PSOE movieron los hilos antitrasvasistas, tiempo faltó para organizar dos multitudinarias manifestaciones en Murcia bajo el grito de que el Tajo-Segura era “intocable”. Una de las protestas contó incluso con la asistencia de Mariano Rajoy, entonces en la oposición, de quien nada más se supo hasta que llegó años después a La Moncloa y bendijo el Memorándum, una ley que precisamente recortó el Trasvase hasta dejarlo en el estado actual: con el canal cerrado por falta de excedentes oficiales.
La mano de Cospedal
Alguien con conocimiento y experiencia en la Confederación Hidrográfica del Segura comentó que María Dolores de Cospedal, que entonces mandaba mucho en el PP y en Toledo, se había cargado literalmente el Trasvase. Los regantes se resistieron a creerlo, pero no tardaron en sentirse engañados; mientras que los dirigentes murcianos del PP tragaron dóciles y a la postre se vieron recompensados en sus carreras políticas.
Ahora, el “histórico” problema del agua en el Segura ha llegado a tal estado de deterioro y dejadez que no existe ni siquiera un plan para solucionarlo, salvo la ronda fotográfica de la directora general del Agua, Liana Ardiles, con las comunidades autónomas. Sin ninguna fuerza política y solo para tomar apuntes. El desánimo es tal entre los regantes que no saben siquiera cómo tienen que protestar. Se debaten entre echarse a la calle, montar una gorda o esperar a que llueva. Concentran sus energías en ponerse a la cola para comprar agua desalada, ya que no hay para todos.
En un “sálvese quien pueda”, existe una pelea interna por conseguir recursos como sea. En la desaladora de Águilas hay peticiones que suman 60 hectómetros para disputarse los 10 de la nueva ampliación. En la planta de Valdelentisco han sido sancionados todos los clientes por carecer todavía de concesiones; mientras que el Sindicato de Regantes del Tajo-Segura lucha por conseguir la mayor producción de Torrevieja. A esta organización le quedaban 30 hectómetros a principios de agosto para tratar de aguantar hasta octubre. Después, el abismo. En la Vega Alta también hay graves problemas; y en el Campo de Cartagena se hace todo lo imaginable, y más, para mantener las producciones a cualquier precio, a toda costa, y de noche y de día. Se oye de todo.
A este paso, los abastecimientos necesitarán un extra de recursos de la desalación de 70 a 80 hectómetros anuales para suplir la carencia del Trasvase. Lo hará a costa del regadío. La subida del recibo del agua será inevitable, y habrá que rezar para que no haya restricciones.
“Fuga” de producciones
El agua es ahora la última preocupación de Mariano Rajoy, quien no ha recibido todavía al presidente murciano Fernando López Miras desde que tomó posesión en abril. La debilidad política del Gobierno regional es palpable, para regocijo del Ministerio de Agricultura, que ya no siente la presión que existía hace un año. Algunos realizan oficios y gestiones a la desesperada para hacerle llegar un documento en mano a Mariano Rajoy a través de Fulanito o Menganito. Así está el patio. En Madrid disponen lo que quieren y hasta la ministra se permite comparar el Duero con el Segura, asesorada por un equipo que es cada vez más antitrasvasista. De igual manera, aumenta la resistencia a la hora de autorizar cesiones de derechos porque es una fórmula muy incómoda políticamente.
Crece la alarma entre los regantes, mientras que el abastecimiento a la población pende de un hilo. Se estima que un tercio de la producción hortícola está ya deslocalizada. La ministra no tuvo en cuenta este factor cuando dijo que el sector hortofrutícola goza de buena salud. Para complementar su actividad y atender los pedidos de las grandes cadenas europeas de distribución, hay empresas de la Región que han intensificado el traslado de sus cosechas a zonas con garantías de agua de Castilla-La Mancha, Andalucía y Madrid. Los cultivos de invernadero están más anclados al terreno porque requieren de grandes inversiones, pero se sienten igual de expuestos a ese cambio de modelo productivo alentado por el Gobierno central.
No se pretende solucionar el déficit aportando el agua necesaria, sino reduciendo indirectamente ese déficit, ajustando la demanda para acompasarla a los recursos naturales y artificiales del territorio de la cuenca: lo que aporten el río Segura, los pozos y las desaladoras. ¿Qué diferencia hay entre esta política actual del Ejecutivo del PP y los postulados antitrasvasistas de los colectivos y de los gobiernos de Castilla-La Mancha y Aragón?
Mala regulación
Sustituir el Trasvase del Tajo por la desalación forzosa ha sido coser y cantar. Es cierto que existe una sequía brutal, pero también lo es que no existe, pese a las promesas del PP, otra alternativa al acueducto mediante la redotación de la cabecera o la construcción de un nuevo canal. “El Trasvase se ha acabado”, es una frase demoledora que se ha oído estos días en algún despacho, junto a otras sentencias de semejante cariz. El problema no es tanto que el canal esté cerrado desde mayo, sino cuándo se abrirá y de qué forma. Es una situación diabólica y engañosa: si la cuenca del Segura logra sobrevivir a nueve meses sin el agua del Tajo, los detractores pensarán que el Trasvase no es necesario, y menos para los regadíos. ¿Cómo se gestiona eso?
La sequía ha influido, pero también la regulación en la cabecera del Tajo, ya que existen sospechas de que se ha desembalsado alegremente río abajo, con caudales ambientales por encima de lo aconsejable, para acelerar el punto de “trasvase cero” y hacer más difícil la recuperación. Entrepeñas y Buendía están ahora al 11%, con unos 285 hectómetros. Es decir, tienen que remontar hasta los 400 para que se pueda mandar algo a la cuenca del Segura.
Mientras tanto, el Consejo de Ministros, tan oportuno, ha aprobado unas nuevas tarifas que obligan a pagar los costes fijos del acueducto aunque no se trasvase agua. Dichos costes incluyen el “impuesto político” a Castilla-La Mancha, Extremadura y Madrid. El Ministerio, que dice basarse en una sentencia, cambia las reglas casi 40 años después de que se pusiera en marcha el acueducto, y justo cuando está cerrado a cal y canto en la mayor crisis de su historia.
La danza de la lluvia
Entre medias, el circo político no cesa. Atacando de raíz la política de su propio Gobierno, el PP de Castilla-La Mancha arremete contra el Ayuntamiento socialista de Hellín por vender agua para que beba la población del Segura. Todo por un miserable puñado de votos. Al mismo tiempo, se mantiene de forma vergonzante el suministro de agua con camiones cisterna en algunos municipios de Castilla-La Mancha solo con el propósito de atacar el Trasvase. No falta agua, sino canalizaciones. Años ha tenido el Ejecutivo castellano-manchego para solucionarlo con las indemnizaciones que recibe de Murcia, pero le resulta más interesante difundir que hay pueblos que pasan sed.
La Región se ha quedado sola con su problema, en el peor escenario imaginable. En estos años se han dado pasos atrás. Privada esta tierra de otras alternativas, la desalación se ha convertido en una obsesión como única tabla de salvación. Bullen ideas y proyectos para incrementar como sea la producción de agua industrial. Otros prefieren la danza de la lluvia.

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“Es impensable un final para el Trasvase Tajo-Segura”
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Manuel Buitrago | 11-09-2017 | 10:41| 0

Entrevista a Lucas Jimenez, presidentes SCRATS- Sindicato central de regantes de Murcia. © Nacho Garcia 1/9/2017

© Nacho Garcia 1/9/2017

Entrevista

Lucas Jiménez Vidal. Presidente del Sindicato de Regantes del Trasvase Tajo-Segura

 

Meses duros: «Solo el destino o la divinidad pueden saber hasta cuándo estará cerrado el Trasvase»

Las promesas políticas: «Si no se actúa ante este problema endémico, sería una nueva estafa electoral»

La posición del Gobierno: «La ministra nos dijo que los trasvases no van en el programa del PP; tendrán que explicarlo»

Percepción exterior: «Es una patochada que se diga desde fuera que los regantes de Murcia van en Mercedes»

Fuga a otras regiones: «Sin agua, crecerá la deslocalización de cultivos y se perderán muchos empleos»

Mar Menor: «Resulta inaudito que se criminalice el regadío, cuando es fundamental para salvar la laguna»

Recursos del Tajo: «Es bochornoso que entren más de 5.000 hm3 en Portugal y que aquí se critiquen 20»

 

 

MANUEL BUITRAGO

MURCIA. Los regantes del Trasvase Tajo-Segura tienen demasiadas losas encima: se les acaba el agua, ignoran cuándo se reabrirá el acueducto, les crecen los enemigos, el Gobierno del PP no quiere oír hablar de nuevos trasvases, y se sienten en parte criminalizados por la situación del Mar Menor. Además, echan en falta una unidad de acción en la Región, mientras el Gobierno autónomo carece de fuerza política en Madrid. ¿Qué más les puede caer encima? Pues la nueva tarifa que les obliga a pagar un millón de euros al mes aunque no reciban agua del Tajo. Lucas Jiménez, presidente del Sindicato Central de Regantes del Trasvase, advierte de que la situación es crítica, aunque considera «impensable» el final del acueducto. Mantiene la bandera en alto y exige nuevos trasvases y más obras hidráulicas porque cree que es la única solución, para el regadío y para abastecer a tres millones de habitantes de Murcia, Alicante y Almería. El Círculo por el Agua que lidera critica la estafa electoral de los gobiernos de turno por las promesas incumplidas. No descarta pedir un desembalse extraordinario del Tajo en otoño.

–Atraviesan uno de los peores momentos de su historia con el acueducto cerrado desde mayo. ¿Se imaginó un escenario así?

–Suelo ponerme en lo peor. Formo parte desde hace años del entramado organizativo de las comunidades del Trasvase y he conocido pocos momentos óptimos en la historia del acueducto. Sin embargo, he de reconocer que la situación es crítica.

–¿Es el final del Tajo-Segura? ¿Acaso está moribundo porque la cabecera ya no aguanta?

–No es conveniente dramatizar. Es impensable un final para el acueducto, no ya por el resultado magnífico en dividendos y beneficios sociales para las tres provincias a las que abastece, sino porque a día de hoy no existe solución alternativa ni siquiera para garantizar el abastecimiento humano y el futuro de los tres millones de personas que dependen de esta obra.

–¿Hasta cuándo pueden aguantar los regadíos en esta situación? ¿Cuánta agua les queda?

–Con fecha del 1 de agosto disponíamos de 42 hectómetros, sumando todos los recursos: trasvase, pozos y desaladoras. El mes pasado fue der medidas que palíen la situación. terminante porque los cultivos necesitaron mucha agua. Lo mismo sucederá en septiembre. Todo estará consumido el 1 de octubre. La situación es extrema porque ya se ha cortado el suministro en algunas comunidades de regantes, incluida la zona del Campo de Cartagena.

–Antes de lo que esperaban…

–Son varias comunidades grandes, a las que se les ha terminado el agua. A algunas les queda algo de los pozos del Noroeste, pero muy poco. Están con la soga al cuello. –¿Cuánto tiempo cree que estará el acueducto cerrado? Se cree que no antes de la próxima primavera. –Como comprenderá, solo el destino o la divinidad pueden conocer ese dato. Hasta que no superemos de nuevo los 368 hectómetros –lí- mite actual no trasvasable– no podremos contar con recursos de esa procedencia. Y no hay que olvidar que el día 1 de enero aumentará el escalón hasta los 400 hectómetros de reserva. (Ahora hay almacenados 256 hectómetros). El Ministerio nos trasladó unos modelos que predicen tiempo seco hasta primavera. Nunca se sabe, ya que acabamos de tener un episodio de lluvias que han dado algo de alivio.

–¿Hay un punto de inflexión en el sector; se atisba un cambio del modelo de los últimos 40 años?

–No conviene aventurar nada. Estamos, por desgracia, en un momento excepcional en todas las cuencas. Espero que, una vez que retorne la normalidad pluviométrica, esto quede como un mero dato histórico.

–¿Sigue defendiendo la validez del Memorándum, a la vista de la situación actual?

–Si su cumplimiento fuera más efectivo, sí. Para ello sería necesario un control más adecuado de los caudales circulantes, puesto que en verano se desembalsan innecesariamente volúmenes que no son utilizados en la cuenca alta del Tajo. A estas alturas, aún no sabemos nada de las operaciones de cesión de caudales que planteamos al Ministerio; tememos que se están ‘durmiendo’.

–¿Se sienten engañados por el Gobierno central?

–En el Círculo por el Agua advertimos de que, si no se actúa para solucionar este problema endémico, estaríamos ante una nueva estafa electoral. No nos duelen prendas afirmarlo taxativamente. Los respectivos gobiernos de la Nación, de diferente color político, nos aseguraron que iban a solucionarlo, pero todo ha resultado baldío.

–¿Teme que el Sindicato se convierta en un organismo sin trasvases y que dependa de las desaladoras?

–El Sindicato Central es el receptor natural de los volúmenes del Trasvase, y el defensor idóneo para su continuidad. Nunca renunciaremos a la lógica, que queda demostrada con el desarrollo y el progreso manifiestos que ha supuesto y supondrá el acueducto para Almería, Alicante y Murcia. Antes bien, lejos de renunciar a nuestro ADN seguiremos insistiendo, en unión con el resto de organizaciones de regantes de la cuenca y de todos los actores sociales, agrícolas, sindicales, políticos, familiares y empresariales, en la necesidad de acometer nuevos trasvases. Ello no quita para que asumamos el escaso volumen de agua desalada y toda la reutilizada.

–¿Hay unidad en la defensa del agua para la Región de Murcia?

–Creo que todos tenemos clara la necesidad real de agua. Falta coordinación y unidad de acción. Es la única forma de solucionar esta historia. No es conveniente que cada cual vaya con su tambor y con su ejército a la hora de reclamar soluciones para el conjunto.

–Por menos, durante el gobierno de Zapatero se echaron a la calle en varias ocasiones para que no se tocara el Trasvase. ¿Ahora se sienten inmovilizados, desmotivados?

–Hemos iniciado, embrionariamente aún, una movilización previa y necesaria hacia la opinión pública regional y extrarregional. Se han hecho también varias movilizaciones durante el mandato del PP y no descartamos aumentar el tono reivindicativo, siempre de la mano de la labor informativa, que a la postre me parece la más primordial.

–No parece que el Ministerio y el Gobierno del PP estén por la labor de construir nuevos acueductos, como los que proponen ustedes. ¿Se sienten defraudados?

–Si definitivamente esa es la postura del Gobierno, la respuesta será sí. Esperaremos a ver cómo y en qué plazo se desarrolla el anunciado pacto nacional y analizaremos sus propuestas. Nosotros hemos elevado la nuestra al Ministerio e iremos a explicársela en breve. En ella se contemplan trasvases. No por capricho ni por tozudez, sino por ser la única solución seria, viable y en cantidad suficiente a día de hoy. La negativa del presidente Rajoy a entrevistarse con nosotros por motivos de agenda es sin duda un mal comienzo. En una reunión le pregunté hasta tres veces a la ministra por los trasvases, ya que no quería hablar de este tema. Al final me dijo que los trasvases no iban en el programa electoral del PP. Si el Ejecutivo central ha abandonado esa idea, debe explicar por qué. No obstante, sí hemos logrado que el Gobierno regional hable de los trasvases y los reclame.

–¿Cómo ganarse a la opinión pú- blica fuera de la cuenca del Segura? Allí cala el mensaje de que el Trasvase está esquilmando al Tajo.

–Es un chivo expiatorio con un mantra que se repite ‘ad nauseam’ y que induce a una percepción equivocada de la realidad. Desde mayo no estamos trasvasando, luego no es el Trasvase la raíz de los problemas que pueda tener el Tajo y, ni mucho menos, su cabecera. Ganarse a la opinión pública del resto del país será más sencillo si existe unidad de acción en nuestras regiones. En ello empeñaré los próximos años de mandato al frente del sindicato.

–Nadie cuestiona el agua que entra en Portugal, a menudo superior a lo que marca el Convenio de Albufeira; pero se monta una trifulca cada vez que se autoriza un trasvase al Segura. ¿Cómo se explica?

–España tiene una vieja tradición cainita, de abandono de lo cercano, lo próximo, lo hermanado. Resulta bochornoso que llegue a Portugal en un año de normalidad hídrica más del doble de los 2.700 hectómetros que fija el convenio internacional, mientras que aquí se critica un trasvase de 20 hectómetros, más aún cuando 7,5 hectómetros de ese volumen no son para los regadíos, sino para la población. Esa sensación de insolidaridad es impropia de un país, si es que entendemos que, como concepto, seguimos siéndolo.

–Greenpeace se ha hecho eco ahora de un controvertido informe, conocido aquí desde hace años, sobre los supuestos recursos subterráneos en la cuenca del Segura, con el objetivo de desacreditar el Trasvase, justo cuando lleva tres meses cerrado. ¿Cómo se responde a esto?

–Desde el sindicato observamos absortos la impunidad con la que un técnico –el señor Turrión, que firma el informe– viene actuando en contra de su propia confederación hidrográfica y del regadío en general de la cuenca del Segura. La CHS ha de responder a este ataque hecho a la línea de flotación de su Plan Hidrológico de Cuenca. Lamentamos que una supuesta organización seria como Greenpeace preste sus siglas a un informe sin contrastar con autoridades y usuarios. No obstante, conminamos al señor Turrión y a Greenpeace a que definan dónde se hallan enterrados tan preciados tesoros hídricos. Y también pedimos a la CHS, caso de no desmentir tal extremo, que nos autorice a extraerlos. La realidad, lamentablemente, es muy diferente, ya que se habla de acuíferos sobreexplotados con aguas de escasa calidad, y con riesgo de afecciones al nivel freático de la ciudad de Murcia, con porcentajes de extracción no muy elevados.

–Existe una carrera por lograr agua desalada, y no hay para todos. ¿Van a la desesperada? ¿Hay enfrentamientos internos en la cuenca?

–Nadie va a la desesperada. El Scrats ha solicitado el volumen total de la planta de Torrevieja y también el que pueda resultar de la ampliación de Valdelentisco. En la cuenca del Segura cada vez existe más coordinación entre las centrales de comunidades de regantes.

–La Confederación Hidrográfica tiene un decreto de sequía para actuar, y ustedes se quejan de que los resultados son escasos y lentos.

–El decreto de sequía ha resultado óptimo únicamente para las baterías públicas de pozos y la asignación de agua desalada de Torrevieja a los regadíos del Trasvase. El resto de actuaciones previstas, básicamente la apertura de pozos particulares, se encuentra lastrado por la lenta tramitación medioambiental, hasta el punto de que no llegarán a tiempo de paliar nada en el presente año hidrológico. La CHS también dispone de un decreto de exención de las tarifas, pero ha dilatado su aplicación aprovechando la redacción torticera del mismo. Empezamos a pensar que lo que se pretendía con ese decreto era crear una burda cortina de humo tras la cual se escondía la consolidación de una nueva forma en el cálculo de la tarifa, que una vez más penaliza a los regadíos del Trasvase y a los hogares alicantinos, almerienses y murcianos, que pagarán una porción fija aunque no llegue agua.

–¿Cuándo empezarán a pagar la nueva tarifa? Es un millón de euros al mes, se trasvase o no.

–Una vez que se publique en el BOE. Los ciudadanos deben saber que la única lista cobratoria del Ministerio a nivel nacional es la del Trasvase. Más del 20% de todo lo que recaudan las confederaciones hidrográficas procede de este trasvase. Es un dinero que siempre le ha venido muy bien a la Confederación del Segura y al que no piensa renunciar.

–En algunas esferas del Gobierno central y castellano-manchego y en ciertas organizaciones se cree que los regantes del Segura son ricos y que van en Mercedes.

–Eso es una patochada. Y en cualquier caso me parecería inaudito que un Gobierno viese mal que sus ciudadanos prosperasen.

–Hay protestas por la falta de agua, pero las producciones se mantienen. En algunos lugares se planta arbolado. ¿No es contradictorio?

–Hay que distinguir y no se puede generalizar. Los cultivos herbáceos y hortícolas suponen inversiones de riesgo de ciclo corto. El arbolado es distinto. Quien planta lo hace, al igual que en el caso de los cultivos bajos, por su cuenta y riesgo, a expensas de que tenga o no agua. En ambos casos estamos ante un ejercicio de iniciativa privada, exenta de ayudas. Sin embargo, en el caso de los cultivos arbóreos en general, los resultados no llegan hasta los 3 o 4 años. Es un riesgo elevado.

–¿Cree que aumentará la deslocalización de cultivos, que se irán a otras regiones con agua?

–Si no disponemos de recursos suficientes, la incipiente deslocalización irá a más. Y es lógico, ya que el empresariado agrícola levantino no vive, ni lo pretende, de subvenciones, y buscará el punto geográfico óptimo para proseguir su actividad. Pero creo conveniente hacer una llamada de atención a la sociedad civil: si el empresario traslada sus bártulos fuera, se irán muchos puestos de trabajo y, sobre todo, las posibilidades de futuro.

–El Campo de Cartagena es un polvorín cada vez mayor. La CHS y la Fiscalía están encima para evitar ilegalidades y picarescas. Los regadíos lo tiene cada vez más difícil para sobrevivir y ser compatibles con la conservación del Mar Menor. Es la cuadratura del círculo…

Entrevista a Lucas Jimenez, presidentes SCRATS- Sindicato central de regantes de Murcia. © Nacho Garcia 1/9/2017

Entrevista a Lucas Jimenez, presidentes SCRATS- Sindicato central de regantes de Murcia.
© Nacho Garcia 1/9/2017

–¿La situación empeora por falta de soluciones viables y realistas? Volvemos a comprobar la principal característica de este país… la paradoja como modus operandi. El principal esfuerzo de las administraciones debería ir encaminado a resolver la situación creada en el Mar Menor, que soporta muchas presiones y no solo la agricultura. Es inaudito que se pretenda criminalizar a este sector cuando, dicho sea de paso, será una pieza fundamental en la recuperación del entorno. El acuífero del Campo de Cartagena ha de ser explotado con extracciones destinadas al riego para que no contamine el Mar Menor. Y, una vez más, de esta afirmación se deduce que las soluciones pasarán por una decidida inversión en infraestructuras , y por la complementariedad y coexistencia de los sectores productivos presentes en la zona afectada. Considero que se está dedicando demasiado tiempo al análisis del problema en lugar de acometer medidas que palíen la situación.

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