Ya lo aprendimos en la autoescuela cuando obtuvimos el permiso de conducir, que las dos manos han de ir al volante, y solamente las soltaremos cuando vayamos a cambiar de marcha, accionar los intermitentes o limpiar los cristales. Pero no parece que le quedara muy claro a este conductor, que fue cazado por los astutos
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La Srta. Prudencia
