De Javier Cercas se puede decir el mejor piropo que se le puede echar a cualquier escritor: nunca decepciona. Si ya me gustó en ‘Soldados de Salamina’, y me parece formidable ‘La velocidad de la luz’, ahora acabo de leer ‘Anatomía de un instante’, una obra que entiendo que pueda resultar un peñazo para la gente que no le interesa el 23-F y sus veredas, pero a mí me ha resultado de todo menos soporífera. El retrato de Adolfo Suárez, ese tipo achulado, apuesto y de sonrisa amplia que no fue actor y sí político porque le pirraba más el poder que las cámaras, es un retrato sagaz e inteligente. La obra se cierra con un epílogo conmovedor de la relación de Cercas con su padre.
Hasta la última palabra, es una obra brillante.

