La Verdad
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Autor: Portavoz
¿La comunicación hace al líder o es al revés?
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Portavoz | 15-06-2018 | 9:19| 0

Por Carlos Recio.

Hace unas fechas, tuvimos la ocasión de participar en un Cine Fórum con la película sobre Churchill ‘El instante más oscuro’. Un excelente largometraje donde que se elogia la figura del primer ministro inglés ante una decisión que, posiblemente, nos ha permitido disfrutar de una Europa mayoritariamente democrática. Posteriormente, tuvo lugar una mesa redonda en la que Ibon Navarro, Encarna Guirao y Alberto Aguirre, entrenador del UCAM Murcia, directora de RRHH Hero Ibérica y director de La Verdad respectivamente, nos dieron su particular punto de vista sobre si la comunicación hace al líder o si el líder se hace según comunica.

Podemos tener largas e interesantes divagaciones al respecto de ese asunto, pero por encima hay una realidad obvia: la comunicación es una herramienta fundamental para el líder y según cómo la maneje podrá alcanzar sus metas con un tiempo e intensidad concreto.

Ser una persona locuaz y manejar bien el lenguaje ayuda a la trasmisión del mensaje, pero la buena preparación no es superada por ninguna aptitud.

El líder está continuamente comunicando, es observado por sus subordinados y su comportamiento también es comunicación que marcará el proceder de su equipo. Como responsables de un equipo, líderes siempre en alguna medida, debemos cuidar y atender nuestras declaraciones, preparando convenientemente estas siempre que sea posible.

Sir Winston Churchill tenía el don de la palabra, era un hombre muy agudo y de amplísimo vocabulario. No obstante, cada declaración pública se la preparaba concienzudamente -desde la cama a ser posible-, pero no improvisaba más que lo estrictamente necesario. Consciente de que con su comunicación podía hacer que la gente le siguiera, trasmitía en sus discursos fe en sus convicciones, al tiempo que hacía a los oyentes partícipes de los logros a obtener.  Visualización del éxito, anhelar el premio para que el camino duro sea más llevadero.

Trabajador incansable, tenía claro que “el esfuerzo continuo, no la fuerza o inteligencia, es la llave para desatar nuestro potencial” y que “valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar”.

Si me permiten un consejo, algo que tengo claro de mi experiencia de más de 20 años trabajando la comunicación desde una agencia de publicidad, les diría a los que hablen con soltura que sean prudentes, a los que les cueste hablar que sean valientes y a ambos les recomendaría que sean proactivos y que lean un poco sobre Churchill. Aprenderán y disfrutarán.

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Portavoz | 06-02-2018 | 12:13| 0

Por Carlos Recio.

Una de las cosas que más me gusta de trabajar en una agencia de publicidad y, en concreto en la relación con clientes, es que aprendo de muchas cosas que me eran completamente desconocidas o, incluso, que creía conocer y de eso nada… Aprendo cómo conseguir una excelente lechuga empleando el agua justa, cómo se relaciona el cambio de divisa y el precio de los electrodomésticos, las ventajas de un seguro agrupado frente a una selección individual… De verdad, para los que somos curiosos y nos gusta aprender, esto es realmente apasionante.

Pero de lo que quiero yo hablar no es de mi curiosidad ni de lo interesantes que son las relaciones humanas, eso ya lo dejamos para algún blog de psicología, quiero hablar una vez más de digital.

Y, ciertamente, el conocimiento que muchas empresas tienen sobre todo lo que rodea a sus negocios, y cómo les afecta y cómo se interrelaciona, es enorme. Y este conocimiento está oculto, oculto en las mentes del personal, oculto en documentación interna, oculto en los discos duros… Y es una pena, pues miles de personas están muy interesadas en gran parte de esta información, interesadas en conocer y saber muchas cosas que en tu empresa se conocen y no forman parte de ninguna propiedad intelectual.

Me estoy refiriendo a todas aquellas cuestiones que me afectan, por ejemplo, en mi vida cotidiana, las que me ayudan a resolver dudas de consumo, a las de si riego mis macetas por la mañana o por la noche… Por supuesto, no me estoy refiriendo a información de valor que sostenga una ventaja competitiva en tu mercado. Y digo yo, ¿no sería interesante compartirlas de un modo “desinteresado”?

Indudablemente sí, y hoy internet nos ofrece varios modos fáciles y económicos de compartir esa información, ese conocimiento y, de paso, dar valor a nuestra marca, no como objetivo directo sino indirecto, no dando una publicidad sino un contenido. Y si consideramos, además, que entre esos miles de personas interesadas hay cientos de potenciales compradores de nuestro producto, ya no tenemos excusa para, de una forma ordenada e inteligente, compartir vía internet todo ese conocimiento.

 

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Publicidad y causas sociales
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Portavoz | 09-11-2017 | 1:38| 0

Por Carlos Recio.

Tenemos muy asumido que es acertado y está bien visto que las empresas patrocinen o colaboren, de algún modo, con diferentes causas sociales, más o menos cercanas, más o menos eventuales. No deja de ser una forma de devolver a la sociedad parte de lo que ella les da y seguir colaborando para que ésta sea un mejor lugar donde vivir. Conceptualmente parece fácil estar de acuerdo y no parece un tema complejo ni arriesgado, más bien lo contrario. Quizá la duda que quedará para la dirección general es si estos importes los carga a promoción o los carga a RSC o a última línea.

Pero mi intención, como responsable de una agencia de publicidad, era ir un paso más allá y hablar de si es acertado o no mezclar en nuestra publicidad mensajes sobre causas sociales y cuáles pueden ser las consecuencias que esto tiene. Me estoy refiriendo tanto a campañas dónde la relación y objetivo sea directo, es decir, “cada X unidades vendidas daremos Y a la lucha contra el hambre”. Por ejemplo, en esta campaña de Subway, http://bit.ly/2yKC0LD por tu compra ellos darán dinero al Banco de Alimentos. Esa es su campaña, con una estrecha vinculación al objetivo y a la ONG que realiza esa labor social.

Bien, en estas cosas es importante tener claros cuáles son los objetivos finales de la compañía y hasta qué punto estamos dispuestos a comprometernos con esa causa y el tiempo que queremos mantenerla. Desde el punto de vista de comunicación, la recomendación básica sería comprobar si realmente a nuestro público esa causa le importa o le podría importar y si, por supuesto, su posición es la misma que la nuestra.

Fundamental es que haya coherencia. No podemos defender que colaboremos con el respeto al medio ambiente y emplear aceite de palma en nuestros productos, pues somos carnaza fácil para que nos ataquen. Eso le pasó a Nestlé con una de las campaña virales más duras que se recuerdan: https://youtu.be/VaJjPRwExO8.

Y mucho ojo con nuestros compañeros de viaje. Como decía antes, la identificación con la causa nos obliga muchas veces a identificarnos con la ONG que ejecuta la acción social. Colaborar con grandes causas sociales como la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo, hace que colaboremos con instituciones inicialmente focalizadas en ello, como indudablemente Intermón Oxfam, pero estamos expuestos a que algunos líderes suyos puedan cometer graves errores y vincular la ONG a otros fines que nada tienen que ver con el titular. Aquí tenemos el caso: http://bit.ly/2fBkvkL y, por tanto, mi marca, que generosa y comprometidamente está apoyando la lucha contra el hambre en el cuerno de África, se vea como colaboradora del separatismo catalán en España. Mucho cuidado, por tanto, con los compañeros que elegimos.

Si la vinculación es más discreta, lógicamente sufriremos menos los avatares de dichas ONG, pero tampoco seremos claramente percibidos como muy implicados en la causa. Por ejemplo, veamos cómo El Pozo en sus spots indica claramente su colaboración con Caravaca Jubilar https://youtu.be/PbUxWGBUsvE. ¿Suficiente? Juzguen ustedes mismos.

Mucho cuidado, pues, en la vinculación de publicidad y marca con causas sociales. No es recomendable hacerlo, salvo que tengamos muy claro el camino que se emprende, con coherencia, compañeros de viaje, tiempo… Y recordemos que esto no es incompatible con la colaboración vía patrocinio o similar, de todas aquellas causas que mejoren nuestra sociedad en su máxima expresión.

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La inversión publicitaria no despega
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Portavoz | 01-09-2017 | 12:19| 0

Por Carlos Recio.

Parece claro que España está saliendo con fuerza de la crisis -se encadenan trimestres consecutivos con crecimiento por encima del 2,5%, exactamente desde comienzos del 2015-, pero, sin embargo, la inversión publicitaria ha parado su crecimiento y, sobre todo, lo está haciendo muy desigualmente.

¿Qué está pasando en la inversión? Pues, básicamente, internet y la televisión crecen, y todos los demás bajan mucho o se mantienen.

¿Qué está buscando el anunciante? Bien, para poder hacer una valoración justa de estos estudios como agencia de marketing y publicidad, habría que diferenciar a los grandes anunciantes del resto, dado que los grandes acumulan la mayor parte de la inversión controlada y sus conclusiones no son extrapolables siempre para los anunciantes medianos y regionales; fundamentalmente, por el efecto de la inversión en televisión.

En general, lo que se está buscando, en una publicidad más dirigida al cliente, es contactar con una audiencia más afín y, aunque las coberturas absolutas bajen, no hacen lo mismo las coberturas útiles.

Para ello se está usando más internet, canales de pago de televisión, radio y medios no convencionales. Prensa, revistas, cine y televisiones autonómicas están sufriendo un fuerte castigo.

Nuestras recomendaciones para clientes de inversión publicitaria media van en la línea del mix de medios, buscando audiencia útil, por supuesto, pero cierta frecuencia que te permita enganchar con tu cliente. Para ello es muy importante, desde el punto de vista del medio o soporte, evitar la saturación publicitaria.

Estudios recientes muestran la gran disconformidad de la audiencia con la publicidad en internet, medio excelente empleado de forma inteligente y no de forma masiva, y la desconexión con el moribundo ‘corte publicitario’ de la televisión tradicional.

Por tanto, y atendiendo solo a la perspectiva del medio, debemos buscar la selección de soportes que nos permitan llegar a nuestro público afín huyendo de la saturación que confunde y desafecta.

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Bendita publicidad
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Portavoz | 21-02-2017 | 6:27| 0

Por Fernando Caride.

En una sociedad de consumo como la nuestra, la publicidad de bienes y servicios se erige como el faro que nos guía y que permite no perdernos en un sinsentido vital que nos llevaría a un caos emocional. Y lo digo como director Creativo de una agencia de publicidad.

Sin la publicidad creeríamos que salir a correr es solo una manera de mantenernos en forma, sin caer en la cuenta de que, si no corremos, nuestro espíritu de superación se adormecería y caeríamos en una apatía cercana a la depresión post vacacional.

Sin la publicidad, y en meses como febrero, no tendríamos ni idea de cómo responder al regalo de nuestra amada o de nuestro amado para estar a la altura. Creeríamos que un simple fular, una pareja de pendientes cualquiera o el best seller de turno, podría responder a las expectativas levantadas por el día de San Valentín, sin darnos cuenta de que como un décimo de lotería no hay nada. ¡Cuantos años sin darnos cuenta!

Sin la publicidad, nuestras vidas estarían vacías de referentes, sin saber dónde mirar cuando pasamos por un escaparate o hacia dónde encaminar nuestros pasos cuando necesitamos hacer la compra de la semana.

Definitivamente la publicidad es el oráculo que nos enseña a vivir, que nos orienta hacia el consumo y que nos hace más felices si cabe que el día de nuestro 7º cumpleaños. Bendita sea la publicidad. Que nos guarde por mucho tiempo, vaya a ser que tengamos que empezar a pensar, con lo bien que se está solo sintiendo emociones positivas. ​

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Sobre el autor Portavoz
Carlos Recio Caride, socio fundador y director general de Portavoz, es un apasionado de dos mundos: la comunicación y la empresa. Javier Franco Román, director de proyectos en Portavoz, es un amante de la empresa y el emprendimiento, que fue seducido por la publicidad. Fernando Caride Vázquez, socio fundador de Portavoz, y su director creativo ejecutivo, sigue buscando el lado izquierdo de su cerebro.

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