Se hace público parte de la investigación de la ‘trama Gürtel’ y el escándalo -como era de esperar- le ha estallado en las manos a Mariano Rajoy. Ya no sólo es el PP valenciano el que está sembrado de dudas y corruptelas. La investigación ha llevado a Castilla y León y Galicia. El entonces poderoso Correa ha confesado que Alejandro Agag -el yernísimo de Aznar- fue quien le abrió las puertas del partido conservador y que a la propia Botella- esposísima de Aznar- le gustó el geta y caradura del jefe del entramado. El casual Ricardo Costa -el de cara de yuppi, osea- fue tentado por coches y demás regalitos. Incluso Camps utilizó al Correa para intentar acercarse a los que rodean a Barack Obama. Negro panorama.
No sé cómo va a salir de ésta, pero Rajoy y los suyos lo tienen muy oscuro. La solución podría pasar por Gallardón, ahora triste por su tortazo de Madrid 2016, pero que podría ser la alternativa al ahora partido de la oposición. Un señor de derechas -de toda la vida- pero que con su moderación está limpio de sospechas. Ni la mente del propio Zapatero -¡que sueerte, pisha! (dialecto gaditano)- podría pensar manejar tan bien la situación. Ni los miles de parados, ni sla populista política del presidente del Gobierno le pueden restar tantos votos como los que gana por el enmierdamiento de sus enemigos políticos.

