
No sé si es la audiencia televisiva la que no aprende o son los mismos productores de telecarnaza la que mantiene en auge la lcuha por enmierdar para que todo huela a cotielleo de pim pam pum. Antena 3 Telvisión y Tele 5 se han enzarzado en una lucha sin cuartel con la familia de Jesulín de Ubrique como tema de debate. Mientras que la cadena de Planeta odaba al príncipe de los ruedos con dos programas en los que la figura del discreto torero gaditano y su queridísima esposa, María José Campanario, eran encumbrados a los altares de la bondad y la simpatía, la de Carlotti, con la deslenguada y verborreica Belén Esteban como gran paladína de la verdad, intentaba destrozar -dentro de sus límites- la felicidad de la pareja, por los dimes y diretes de sus cuñados, suegros y demás saga ubriqueña.

A todo esto, nadie hablaba de la ‘Operación Karlos’. Quizá lo único interesante y de verdadero trabajo de investigación. De cómo la Campa intenta engañar a Hacienda, buscando una salida económica airosa a su propia madre, haciéndola pasar por necesitada e impedida para las labores de ganarse su alimento con el sudor de su frente. Qué mejor manera de encontrar un buen subsidio por impedida mejor que trabajar. Campanario tuvo que declarar en su momento en el juzgado de Jerez por presunta malversación y engaño a Hacienda. ¿Para qué explicar el caso?
Y mientras, que si el toerero fue capaz de quitarse los pantalones en un plató con la Milá de testigo o si ha sido el diestro que más corridas (las del albero y de las otras) ha tenido en una temporada (Antena 3). Y Belén acusando a diestro y siniestro y diciendo de la Campa lo que le viene en gana “que para eso mi hija es mi hija”.
Qué triste el panorama televisivo, menos mal que todavía nos queda la Pantoja y el Julián. Pero para esto está nuestro gran programa de investigación televisivo, La noria. Lo dicho, qué triste.

