
Considerado uno de los padres del pop rock español, se cumplen en estas fechas diez años de su desaparición. Como entonces, la muerte de los mitos del rock (Jim Morrison, Janis Joplin, Jimmi Hendrix, Brian Jones, Keith Moon…luego Kurt Kobain y nuestro Antonio Vega. Cadáveres exquistos) daba un plus de eternidad a su obra. Y eso es lo que pasó con Enrique, Los Secretos jamás se despegaron del fundador de la banda (ellos tampoco lo quisieron y su hermano mantuvo encendia la llama de su sonido).
Enrique nació en Madrid y permaneció la mayor parte de su vida vinculado al barrio de Argüelles donde vivió su infancia y juventud. Junto a sus hermanos Javier y Álvaro y su amigo José Enrique Cano Canito, formaron el grupo Tos, que tras la muerte de éste último, denominaron Los Secretos. Fue una de las piezas claves de la movida madrileña, y por ende de la música de los 80 en España. Compositor y creador de gran sensibilidad, transmitía emociones y sentimientos de toda una generación.
Canciones como Agárrate a mí María, Pero a tu lado o álbumes como Todo sigue igual son inolvidables en la historia de nuestra música. Así que pasen diez años.
La música de Enrique ha superado a su propia generación. Los Secretos es seguido no sólo por cuarentones con niños, sino por sus propios hijos. El año pasado la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, acogió un homenaje a la banda tras más de 20 años en las tablas. El significado de este lleno es la supervivencia del propio sonido, del de Enrique, del de sus creaciones.

