La Verdad

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El guardián de mis secretos
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Mar Peté | 04-06-2017 | 18:14

mujer-con-abanico_500Llevo ya un rato largo con la vista clavada en el techo, tumbada en mi cama y con la cabeza en otras cosas. De pronto, me doy cuenta que lo estoy mirando con cariño porque bien sabe él que aún nos quedan muchas horas por compartir, pero ahí sigue él, a pesar de que desde hace meses no le hago ni caso. Tarde o temprano volveremos a ser nosotros y él volverá a ser el único que comprenda que a mí el calor me puede, me arroja al abismo del estoy para el arrastre y entonces, comenzará suavemente a girar jugueteando con la fina tela del camisón hasta conseguir levantarme el ánimo regalándome esa suave brisa que necesito cada mañana. Es el empujón que me lanza a comerme el mundo. Bien sé yo cuánto te tengo que agradecer, querido ventilador. Aunque solo sea por las muchas cosas que solo él y yo sabemos, porque él es mi fiel testigo, es mi guardián de secretos secretísimos, de risas, alegrías, desenfrenos y decisiones eternas. Por eso y, por mucho más, no quiero abusar de sus fuerzas, no quiero cansarlo tan pronto, que el verano es largo y, por ahora, esta primavera revoltosa se está portando. Le guiño un ojo y le digo:

-¡Ánimo, que en nada te saco de la lista del paro y te pongo a dar vueltas como un tiovivo!

Y sigo en la cama remoloneando, ¿hay algo más placentero que dejarse querer sin mirar el reloj? Y de pronto, la cortina se crece, una brisa fresquita inunda el dormitorio, me acaricia y todo mi cuerpo se impregna de pasión de primavera. Se me eriza la piel, y no es de frío, qué va. Una y otra vez el visillo revolotea al compás de las rachas mañaneras y me hace cosquillas en el pie y yo, que hoy no estoy para nada, cierro los ojos pero dejo entreabierto el corazón y entonces… apareces tú.

Y me lío, ya no sé bien quién es el atrevido que surca mi piel, quién es el que acaricia y sube lentamente rozando mi tobillo, es demasiado bonito para que sea solo el jugueteo de las cortinas, es demasiado de todo como para hacerme abrir los ojos. Prefiero dejarme llevar y que seas tú. Quizá esté equivocada, pero sé que no, es todo tan verdad, es tan como siempre…

Tus manos me buscan con ese ardor del que sabe que se conoce el final del camino, del que merodea por los atajos secretos de mi corazón, del que no piensa darse por vencido porque hay batallas que se libran solo para perderlas y caer preso del enemigo y enredarse en sus encantos.

Y yo me dejo querer, respiro y me arrastra el deseo, siento frío y calor, me abraso. Lentamente alargo mi mano buscando una fina sábana para cubrir mi desnudez y ahí, enredado entre la colcha y mi pelo alborotado, encuentro tus labios, me empujan hacia a ti y nos fundimos en un abrazo, el que teníamos pendiente desde aquella última vez, esa la última que nunca es, porque entre nosotros es imposible. Tú eres mi fuego y yo soy tu pasión.

El peso de tu cuerpo me ahoga, me deja sin respiración, la fuerza de tus manos me inmoviliza los sentidos. Me resisto y me dejo llevar. Pienso en todo, pero tus besos me dejan caer en el abismo. De nuevo, la brisa entra por la ventana inundando la habitación y fundiendo nuestros cuerpos. El calor se vuelve espeso y pegajoso, mi piel me quema, me agarro a ti, mis dedos se clavan en tu espalda hasta dejarlos señalados una vez más. Se acabó, soy tuya y tú eres mío. Somos nosotros, los de siempre y para siempre.

Abro los ojos y descubro mi piel húmeda, sudorosa. Las sábanas enredadas en mis piernas y los brazos aún entumecidos por tanta pasión clandestina. El sabor a ti enjuga mis labios y tu olor impregna este calor denso pegado a mi cuerpo. Tu voz ronda mis sentidos y, como un mantra, entre susurros recorre el corto camino que va desde mi alma hasta mi corazón.

Poco a poco empiezo a volver en mí, sé que las sensaciones que me corren por las venas no me las he inventado, nada de lo que ha ocurrido lo he soñado. Siempre es así, jamás dejas de poseerme y yo de entregarme a ti.

Sí,  el calor es sofocante, me faltan el aire y las fuerzas para levantarme y comerme el mundo, después de ti siempre este feliz letargo me arrastra. Alargo la mano y suavemente enciendo el ventilador, él es el único testigo de lo que aquí ha ocurrido, es el mejor guardián de mis secretos y el único capaz de hacerme revivir, de llevarse suavemente todo el aroma que me envuelve, ese que me lleva irremediablemente a ti.

Sobre el autor Mar Peté
Contar historias, soñar ilusiones, sentir la vida, compartir sensaciones, descubrir secretos, atravesar lo prohibido... Porque vivir es reír y disfrutar, es contagiarse de la alegría. Porque detrás de cada experiencia siempre hay miles de caminos esperándonos y yo me niego a quedarme quieta. Y como no hay nada como ser el protagonista de nuestros errores y aciertos, de nuestras dudas y de nuestras decisiones, aquí estoy, dispuesta a pasar contigo estos relatos llenos de magia. Un día descubrí que escribir desde lo alto de mis tacones era mucho más divertido y entonces me di cuenta que desde aquí arriba la vida se veía tan bonita que decidí compartirlo. Quizá al leer mi blog te digas: "esto me pasó a mí", "anda, esto me suena", "qué bueno, nunca se me habría ocurrido", "¿será posible que estas cosas ocurran?". Con el deseo de que lo disfrutes cada semana con una sonrisa, de que te haga revivir sensaciones y, sobre todo, para que entre risa y risa, también te ayude a darle vueltas a la cabecita y después salgas a comerte el mundo, antes de que el mundo te coma a ti. ¡Bienvenido al blog "Desde mis tacones"!

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