La Verdad

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Corazón tatuado
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Mar Peté | 02-07-2017 | 08:59

imageswaMuchas veces me he preguntado dónde estará mi caja de recuerdos de cuando era pequeña. En ella iba metiendo mis cosas chulas, gomas con olor a fresa, libretas con las páginas de colores, el papel arrugado de aquel poema que dejaron a escondidas en mi estuche, bolis de muñequitos en la punta… y yo, todas esa cosas, las guardaba sin estrenar, eran mi tesoro, quería que me duraran para toda la vida, para todos los siempres. Y ahora, en cambio, no tengo ni idea de dónde están, seguro que el boli se habrá secado, la goma ya no olerá a nada y el poema lo habrá borrado el tiempo, y eso que eran mis tesoros para toda la vida…

Siempre nos pasa que cuando estamos en los principios del amor lo hacemos con tanto ímpetu que todo nos parece poco. Porque claro, sería de tontos, empezar una relación pensando que no va a llevarnos a ningún sitio bueno. Yo, si me pongo, me pongo, y me olvido de todo lo pasado. Y entonces, nuestro primer beso es como si fuera mi primer beso de amor, y le pongo pasión, y le doy su tiempo y me vuelvo loca por todos los besos que nos quedan por darnos. ¿Y si después resulta que estaba equivocada? ¡Es que ni me lo planteo! ¡Vaya un comienzo sería ese si ya empiezo creyendo que tiene los días contados…!

¿Para toda la vida? Uf, qué fuerte. Me tiemblan hasta las pestañas solo de pensarlo. Lo cierto es que así dicho lo de toda una vida, es duro. Mira que solo tengo una vida, ¿seré capaz de concentrarla en uno solo? Vale, yo prometo entregarme como si él fuera el requetedefinitivo, lo juro; pero sin presiones, sin cadenas, sin hipotecas, sin papeleos… que tu palabra sea la mía, que tu sí sea mi sí y que yo esté aquí para siempre porque quiero y no porque te necesito.

Es curioso, cada vez se inventan más cosas de usar y tirar, los electrodomésticos duran menos, las fechas de vencen antes y, en cambio, lo de los tatuajes que no hay quien los borre, se imponen a tope. Pues yo me pienso tatuar en el corazón tu nombre, pero desde luego en mi trasero, en mi brazo o en mi ombligo me niego a ponerles un sello de amor tattoo, no vaya a ser que luego tenga que pedir el teléfono del borratatuajes a Melanie Griffith. Yo soy más de decorar mi cuerpo con adornos de  quita y pon, con esas letras sexys de henna deletrearía por mi cuerpo tu nombre, el mío y hasta el de tu madre si quieres, pero nada de marcarme como si fuera una vaca de una ganadería torera. Que mira que me conozco, que soy de las que hoy me molan los mensajes en chino porque estoy en modo zen, pero cuando se me pase, igual me da por lo macarra y me dibujo un ancla con un corazón atravesado. Así que, decidido, tatuaje sí, pero de poner y borrar que solo tengo un cuerpo y una vida y no me da la gana pasearme como si fuera un muro de grafitis con mi curriculum sentimental.

Y mientras unos compran y tiran, otros usan y abandonan dejando cicatrices, yo, en cambio, sigo guardando mis tesoros, porque me niego a pensar que las personas a las que conocí ya no siguen conmigo, que las personas a las que amé ya no forman parte de mi historia, porque todos y cada uno de los que han estado a mi lado me dejaron su huella, me dejaron tatuado en mi corazón sus besos, sus caricias, sus te quieros y sus hasta siempre. Vale, lo reconozco, es cierto que alguno su huella me la dejó en el trasero, pero mira lo que te digo, de aquel empujón todavía me crecí más y todavía tengo que agradecerles su patada.

Es curioso, y yo que creía que el rollo ese del “para toda la vida”, como que no iba conmigo, y ahora va a resultar que desde bien pequeña tengo escondidos miles de tesoritos donde se guardan las cosas buenas, porque de las malas ya me encargo yo de darles carpetazo… A ver, ¿para qué quiero yo un beso de mentira, o qué hago con la envidia de una amiga o con un por el interés te quiero Andrés? Pues lo dicho, pasito a pasito, suave suavecito… voy llenando mi vida, sí, esa de la que solo tengo una, la relleno solo con lo mejor, de lo que tú quieras y yo tenga ganas y también de noches con estrellas y de días sin horas.

Puede que tú seas para toda mi vida, o no. Puede que yo sea para toda tu vida, o no. Pero eso sí, yo hoy estoy en tu vida y tú en la mía y hoy es tu nombre el que llevo tatuado a fuego en mi corazón.

Sobre el autor Mar Peté
Contar historias, soñar ilusiones, sentir la vida, compartir sensaciones, descubrir secretos, atravesar lo prohibido... Porque vivir es reír y disfrutar, es contagiarse de la alegría. Porque detrás de cada experiencia siempre hay miles de caminos esperándonos y yo me niego a quedarme quieta. Y como no hay nada como ser el protagonista de nuestros errores y aciertos, de nuestras dudas y de nuestras decisiones, aquí estoy, dispuesta a pasar contigo estos relatos llenos de magia. Un día descubrí que escribir desde lo alto de mis tacones era mucho más divertido y entonces me di cuenta que desde aquí arriba la vida se veía tan bonita que decidí compartirlo. Quizá al leer mi blog te digas: "esto me pasó a mí", "anda, esto me suena", "qué bueno, nunca se me habría ocurrido", "¿será posible que estas cosas ocurran?". Con el deseo de que lo disfrutes cada semana con una sonrisa, de que te haga revivir sensaciones y, sobre todo, para que entre risa y risa, también te ayude a darle vueltas a la cabecita y después salgas a comerte el mundo, antes de que el mundo te coma a ti. ¡Bienvenido al blog "Desde mis tacones"!

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