La Verdad

img
A quién le importa…
img
Mar Peté | 24-09-2017 | 09:08

descarga-5Creo que he vuelto de las vacaciones con cuerpo guerrillero. Quizá tengan la culpa las alturas de los aviones, o puede que hayan sido los aterrizajes transoceánicos, pero mi cuerpo pide guerra y no una cualquiera. Que sí, que ya me he cansado de ser una bienqueda con todo el mundo, esto se acabó. Ya está bien de tanto postureo, eso de yo te sonrío por aquí y tú me apuñalas por allá.

Decidido, me da igual caer bien o no, me importa un pepino que yo te guste más o menos. Así que, aviso: no estoy para farolillos y menos para que te creas que me puedes tocar las palmas.

Lo primero es que voy a poner en acción aquello que cantábamos: “¿A quién le importa lo que yo diga, a quién le importa lo que yo haga? Yo soy así y así seguiré…”.

Y oye, hasta estoy empezando a preocuparme porque esto va a más, tanto, que tengo ganas de que te importe y de que te dé rabia solo de verme. Me encanta saber que no puedes soportar mi melena de mechas súpermegas; que te pone de los nervios que después de todo el día sobre los tacones, jamás de los jamases me duelan los pies; y que no puedas resistir que llegando más tarde que tú, se fije en mí el que tenías fichado hace más de media hora. ¿A que jode, eh? Pues no es nada con todo lo que te queda por pasar, que lo sepas.

Estoy dispuesta a subirme a lo más alto, a decir a gritos que me niego a pedir perdón al mundo cuando las cosas me salen bien, porque cuando me miro al espejo me digo: “Esa de ahí, mola”. Pues sí, porque yo cuando me pongo, me pongo y como no estoy dispuesta a que nadie me agüe la fiesta, quiero que todo el mundo lo sepa y que no quepa la menor duda:

-¡Soy una tía de chupa pan y moja!

Pues sí, que me lo he currado yo solita. Que todavía me acuerdo cuando nadie daba un duro por mí, cuando algunas se creían mejores, simplemente por ser más hijas de puta que yo. Pues ale, aquí me tenéis, sin necesidad de ser una bruja de esas de escoba y verruga, la vida me ha puesta en la línea de salida y con el brazalete de campeona en la carrera en la que muchos no tenéis dorsal ni de animadores.

Lo bueno es veros ahí, desde la barrera, tiritando de envidia, y lo mejor de todo es que a mí me da gusto ver vuestra cara llena de rencor, de mal rollo y de te voy a clavar las uñas… prueba y verás, lo más probable es que termines haciéndote la manicura china a ver si así consigues arreglarte el destrozo que te vas a hacer. Porque no sé si sabrás que mi armadura de acero está a prueba de bombas, escupitajos verdes y lanzallamas venenosos. Lo siento, te has equivocado de cuento y de princesa, en esta historia los poderes del dragón y de las hadas maléficas los tengo metabloqueados.

Si quieres te daré un consejo por si necesitas desahogarte: “Habla de mí, aunque sea bien”, porque no hay nada que más gusto me dé cuando sé que por esa boquita salen espumarajos cuando me nombras, ¡cuánta mala indigestión retenida…! Así que, si de verdad te apetece un ataque de virus interespacial contra mí…, hazme la pelota, presume de que me conoces, cuenta todas esas virtudes mías que tanto desearías poseer tú y que te resultan inalcanzables, ronronea a mi alrededor deseando volver a estar en aquel lugar del que un día te fuiste sin decir adiós, porque sí, porque ya no me necesitabas, porque te creías más y mejor que yo y, sobre todo, porque subestimaste mi carita de tonta-buena.

Ya lo dijo Oscar Wilde: “Lo único peor que se hable de uno, es que no se hable de uno”. Así que chao, bye bye, arrivederchi, hasta más ver…

Me encanta saber que aquellos ataques de celos contra mí me han hecho fuerte, que soy capaz de mirar a los ojos sin acobardarme, sin temer reproches y, sobre todo, sin pedir disculpas por ser como soy, por darte mil vueltas en todo y, encima, tener que disimular para que no notes tus carencias.

Pues sí, está claro que he vuelto de las vacaciones peleona, o quizá, ¿será lo contrario? Puede que no sean ganas de guerrilla, son más bien ganas de quererme, tantas, que mi corazón, que anda a prueba de flechas envenenadas, late a mil pulsaciones por segundo cuando nuestras miradas se cruzan y, ¿sabes qué? Que mientras nosotros nos morimos de amor, por tanto y por más, ellos se mueren de celos, por tanto y por menos.

Sobre el autor Mar Peté
Contar historias, soñar ilusiones, sentir la vida, compartir sensaciones, descubrir secretos, atravesar lo prohibido... Porque vivir es reír y disfrutar, es contagiarse de la alegría. Porque detrás de cada experiencia siempre hay miles de caminos esperándonos y yo me niego a quedarme quieta. Y como no hay nada como ser el protagonista de nuestros errores y aciertos, de nuestras dudas y de nuestras decisiones, aquí estoy, dispuesta a pasar contigo estos relatos llenos de magia. Un día descubrí que escribir desde lo alto de mis tacones era mucho más divertido y entonces me di cuenta que desde aquí arriba la vida se veía tan bonita que decidí compartirlo. Quizá al leer mi blog te digas: "esto me pasó a mí", "anda, esto me suena", "qué bueno, nunca se me habría ocurrido", "¿será posible que estas cosas ocurran?". Con el deseo de que lo disfrutes cada semana con una sonrisa, de que te haga revivir sensaciones y, sobre todo, para que entre risa y risa, también te ayude a darle vueltas a la cabecita y después salgas a comerte el mundo, antes de que el mundo te coma a ti. ¡Bienvenido al blog "Desde mis tacones"!

Etiquetas

Otros Blogs de Autor