La Verdad
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12 meses, 12 pasiones
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Mar Peté | 31-12-2017 | 09:22

navidadY oye, que hace nada estaba yo en el chiringuito playero con las chanclas y el pareo, y de pronto, ando comprando las uvas con el plumas puesto y canturreando un villancico machacón que me persigue. La cosa es que el tiempo pasa requetevolando y por más que quiero saborearlo y hasta detenerlo, no hay quien pueda ralentizarlo y quitarle a los minutos un puñado de fibra óptica para que estos segundos supersónicos nos parezcan horas.

Lo cierto es que yo soy muy de vivir y revivirlo todo hasta el máximo, que no estoy por perderme nada y que se me escape lo mejor, porque los ratos buenos, son buenos desde el antes, el durante y el después. Así que nada de ser aguafiestas con eso de irnos los primeros, que en el después siempre llega lo mejor y nos toca la resaca recordando y repasando nuestras locuras muertos de risa. Y como cada instante de mi vida es irrepetible, pues a mí plin con tus excusas de aburrido.

En la tele dicen eso de 12 meses, 12 causas; pues yo no voy  a ser menos. Así que, ahora que toca hacer propósitos, los míos van a ser 12 meses, 12 pasiones. Pero eso sí, en estas cosas es importante la organización, que luego nos pilla el tiempo y en cuanto nos descuidemos estamos sacando las procesiones y los refajos y, a renglón seguido, ale, otra vez la sombrilla y el turrón. Nada de improvisación, que esa es para los que viven en el last minute de la vida y a esos ya sé yo luego cómo les salen las cosas. La mejor improvisación es la que se prepara, que de improvisaciones improvisadas están los fracasos llenos.

Si con cada uva mañana me pido un deseo, con cada mes este año me toca un subidón de pasión.

En enero, me ocuparé del calor interior, que el otro, con una buena chimenea y una bufanda se arregla pronto. Pero como es imposible ilusionarse con el corazón frío, en enero toca calentar motores y dejar que las caricias abrasen por dentro y los besos enciendan las llamas.

Y así, sin más, llegamos a febrero. Y como ya me habré preocupado en enero del cambio climático de mis sentimientos, nada mejor que estar predispuesta a celebrar sí o sí el 14 de febrero. Claro, que para eso más vale tener con quién y no contra quién.

¡Ay, ese marzo tan juguetón! ¡Ese marzo que saca lo mejor de cada uno de nosotros y termina regalándonos una primavera! ¿A caso no voy a ser capaz de dejar despertar esa naturaleza salvaje que llevo dentro en ese intenso letargo invernal? Pues va a ser que nones. Así que, que se preparen los alérgicos que este año vengo dispuesta a todo y a más.

Mayo… mes por excelencia de las declaraciones. La de Hacienda, seguro, pero ya me ocuparé yo para que haya alguna otra y, a ser posible, que me salga a devolver, que esas son las que molan.

En junio, a más de uno que yo me sé le van a catear, y a septiembre que los pienso mandar con un par de asignaturas pendientes.

¡Qué decir de ese julio maravilloso! Con vacaciones o sin ellas, mi cuerpo se pone en modo playa y no hay quien lo pare, y como alguno lo intente, voy y se lo explico.

¡Por fin agosto, el rey de reyes de los 12 meses! ¿De verdad hay alguien que sea incapaz de ser feliz en agosto? Pues será un aburrido, porque yo con un chiringuito y saraos nocturnos inconfesables no pido más, o sí, ya veremos…

Septiembre el estupendo. Se acabó el calorín, mi piel caribeña sigue dorando tus miradas y a los amores de verano los despacho. Pero eso sí, mi cuerpo sigue de vacaciones. ¡Y ale, otra vez el lío en los garitos de ciudad! Nada como renovar la agenda con las novedades que cada otoño salen a la calle para desllorar los corazones partidos de las crisis amorosas del verano.

De octubre no tengo nada más que buenas palabras. Es el mes de los escotes, de las mini faldas y de los taconazos… ¡que para abrigarnos y quedarnos encerrados en casa ya habrá tiempo!

Me encanta noviembre, por fin me puedo lanzar a renovar el armario porque comienza a refrescar y la gente no me mira con mala cara si vuelvo con un puñado de bolsas llenas de ropa de nueva temporada recién comprada.

Nada como diciembre. Es tiempo de auditar las pasiones. Es tiempo de reconocer que me he pasado un año de puta madre. Es tiempo de pensar lo bien que me lo he montado… si es que hay veces que hasta me sorprendo tanto de mi misma, que ni me soporto. Objetivo cumplido: 12 meses vividos a tope y 12 pasiones disfrutadas sin pizca de remordimiento.

Sobre el autor Mar Peté
Contar historias, soñar ilusiones, sentir la vida, compartir sensaciones, descubrir secretos, atravesar lo prohibido... Porque vivir es reír y disfrutar, es contagiarse de la alegría. Porque detrás de cada experiencia siempre hay miles de caminos esperándonos y yo me niego a quedarme quieta. Y como no hay nada como ser el protagonista de nuestros errores y aciertos, de nuestras dudas y de nuestras decisiones, aquí estoy, dispuesta a pasar contigo estos relatos llenos de magia. Un día descubrí que escribir desde lo alto de mis tacones era mucho más divertido y entonces me di cuenta que desde aquí arriba la vida se veía tan bonita que decidí compartirlo. Quizá al leer mi blog te digas: "esto me pasó a mí", "anda, esto me suena", "qué bueno, nunca se me habría ocurrido", "¿será posible que estas cosas ocurran?". Con el deseo de que lo disfrutes cada semana con una sonrisa, de que te haga revivir sensaciones y, sobre todo, para que entre risa y risa, también te ayude a darle vueltas a la cabecita y después salgas a comerte el mundo, antes de que el mundo te coma a ti. ¡Bienvenido al blog "Desde mis tacones"!

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