Las cajas de ahorro son el instrumento económico más importante del que disponen los políticos de este país, por encima de cualquier otra entidad financiera, incluso del Tesoro Publico, que están agotando de tanto sacar agua, quedándose en algunas latitudes sin el mencionado instrumento por el uso excesivo a que están siendo sometidas. El Tesoro Publico se controla y cuando se mete la mano aparece un responsable, aunque no sea el mayor responsable, en los bancos queda en manos del consejo de administración, con lo que los elegidos son unos pocos, en las cajas multitud.
Estas entidades dominadas por el partido gobernante en su jurisdicción, coloca amigos, compañeros de viaje y otros adláteres necesarios para el control de la entidad, con sueldos escandalosos, que no reclamarán otros sillones, pero no acaba hay les vale para financiar infraestructuras que, en ocasiones, no valdrán más que para su regodeo y dañar los cimientos del ente.
Valga como ejemplo la manida CCM y el aeropuerto privado de Ciudad Real, infraestructura faraónica, que un poquito a tocado la línea de flotación de CCM y en parte es una de las heridas de guerra que acabaron desangrándola, creando la necesitad de trasfusiones de billetes por millones de euros y que de momento, me temo que de manera perenne, nadie a pisado ni siquiera los Juzgados, como en otros tantos casos anteriores de fusiones ú absorciones, clase política.
Raro es el día que no escuchamos la necesidad de esta o aquella de una fusión ó absorción, se ha hablado de Unicaja, Cajasol, Cajamar, Caja Duero, Caja España, Caja Burgos y un interminable rosario de nombres.

