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Categoría: Gastroturismo
Turismo Big Data

El analista de tendencias en turismo Fernando Gallardo augura en el CCT la desaparición de los actuales hoteles

“Hemos creído durante siglos que el universo era un sistema dialéctico de materia y energía. Hoy sabemos que, pese a la validez de las leyes de la termodinámica, el universo en realidad es un sistema de flujo de datos, un inmenso sistema matemático”. Así comenzó su densa charla de cuatro horas Fernando Gallardo, pronunciada en el Centro de Cualificación Turística de Murcia este pasado  viernes, en el contexto de las jornadas ‘Re-evolucionando el turismo’. Efectivamente, no era una charla sobre física cuántica, partículas elementales o astrofísica. No. Era una charla sobre turismo. Concretamente, ‘Big Data: cómo será la comunicación, la reputación y la comercialización del turismo en la próxima década”.

Fernando Gallardo es analista de tendencias y nuevos conceptos en turismo. Afincado en Nueva York, Gallardo es, además crítico de hoteles del diario ‘El País’ y  creador de la marca registrada Hoteles con Encanto.  Comenzó su charla definiendo los conceptos básicos del Big Data: expresión que alude a la disciplina dedicada al procesamiento y tratamiento de volúmenes masivos de datos y a todas las actividades relacionadas con los sistemas que los procesan; y a la manera en cómo este tratamiento está cambiando el mundo, desde las relaciones personales, hasta la economía, pasando por la ciencia y por la propia concepción del universo y el papel del hombre en el futuro. Nada menos. En definitiva, un viaje fascinante por un futuro muchas veces turbador que ya está siendo avanzado por los grandes pensadores del momento, como Ray Kurzweil y  Yuval Noah Harari.

La directora del CCT, Carmen Reverte, presenta a Fernando Gallardo.

Regresando a tierra firme, el Big Data está cambiando los procesos turísticos, al situar el foco en el conocimiento del cliente y, lo que parece más importante, del no-cliente. En este sentido, y como está ocurriendo en otros muchos campos, las grandes compañías turísticas van a ser sustituidas por compañías tecnológicas. De hecho, ya hoy, la comercialización hotelera está prácticamente en sus manos y está empezando a ocurrir en el área de la operación. Como ejemplo, airbnb.es, una compañía  tecnológica que sin tener ni un solo edificio, ni una sola habitación, ni una sola cama se ha convertido en la primera operadora de alojamiento turístico del mundo. Y es que la materia con la que trabaja y genera valor son puros datos. Los datos son los hoteles, las casas, los viajeros, los consumidores, sus experiencias, apetencias, manías y deseos. El tratamiento masivo de datos (Big Data) permite segmentar, no ya los mercados, sino a las personas a nivel casi individual, ofrecer un producto diferenciado para cada cliente: el colchón más adecuado para dormir esta noche, el postre que vas a pedir hoy en el restaurante, que vuelo es el que te conviene, a qué hora, cómo prefieres enlazar con el alojamiento… Gestión de un volumen ingente de datos que las compañías turísticas tradicionales no pueden afrontar. En definitiva, conocer profundamente al consumidor, a cada consumidor, monitorizarlo.

Fernando Gallardo sostiene que hay mucho error en la persistencia de los hoteles en gestionar el canal directo de captación de clientes. Sus costes son más elevados que dejar la contratación y comercialización en manos de grandes operadoras de datos. Le sale más barato pagar las comisiones a empresas como Booking. Considera que toda la energía que el hotelero destina a ese canal directo (con el que, además, paga un coste más elevado) debería destinarla a definir minuciosamente sus productos.

‘La información es poder’. Este viejo dicho tiene, en este mundo cada vez más digital, más relevancia que nunca. Los datos son poder. Hasta tal punto de que el paradigma ha cambiado, Hasta ahora, los clientes los usuarios buscaban los datos: “Quiero viajar a Seattle, Tengo  que buscar datos de traslado al aeropuerto, vuelo y horario, hotel donde alojarme…” Ahora son los datos los que buscan al usuario. Una oferta de paquete turístico a Seattle puede llegarte a tu móvil incluso antes de que te hayas planteado viajar allí.

Fernando Gallardo augura que los hoteles, tal y como los conocemos ahora, desaparecerán. “Avanzamos hacia un modelo multimodal. Al viajero no le interesan los hoteles, le interesa tener una buena experiencia global”. Al igual que desaparecerá la banca tal y como hoy la entendemos. El presidente del BBVA, Francisco González, vaticinó en Davos el pasado año que “existe una multitud de startups, probablemente miles de ellas en todo el mundo que, sumadas a los gigantes de la red, están posicionándose en cada una de las fases de la cadena de valor, y realmente irrumpen en el panorama bancario actual”. La impresión 3d, la nanotecnología y la digitalización a nivel de partículas elementales permitirá crear materiales, no extraerlos, con lo que las necesidades de financiación industrial caerán. Además, financiación distribuida, (conocida como crowdfunding) se extiende veloz. La cadena de valor, vertical en el mundo capitalista vigente desde la Revolución Industrial se está horizontalizando y distribuyéndose. “Hoy no hace falta acudir a un banco para construir un hotel”. Es el mismo debate que se está produciendo entre el viejo sistema del taxi y la operadora tecnológica Uber. A los clientes no les interesan los taxis, les interesa que les trasladen de la manera más rápida, cómoda y barata.

Los datos son poder. Para Gallardo, el reto del futuro inmediato es compartirlos, para lo cual debemos estar hiperconectados. “Todas las grandes empresas del mundo (y las turísticas también) se convertirán, tarde o temprano, en empresas de información”.

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Ha nacido una estrella

El Imida presenta en Campos del Río la ’empanada campera’ un nuevo producto elaborado exclusivamente con productos autóctonos

Arriba, izquierda: María José Muñoz, alcaldesa de Campos del Río; Juan Hernández, consejero de Desarrollo Económico; Juana Mulero, directora del Imida, y el investigador Ángel Poto. A la derecha, canelón de chato murciano con salsa de trufa. Abajo, cabrito lechal segureño y la empanada campera.

Ha nacido una estrella. Tendrá que hacerse un hueco en el  universo de productos que conforman la excelente despensa regional, pero cuenta con todas las virtudes para lograrlo.  Su cuna, Campos del Río , la pequeña localidad de unos 2.000 habitantes de la comarca del Río Mula; y sus padres putativos: el IMIDA, dirigido por Juana Mulero y el grupo de investigación liderado por Ángel Potos. La empanada campera, creada ‘ex novo’ a partir de carne de chato, huevos de gallina murciana, queso al vino y cebolla, pimiento y tomate de la huerta, además de una masa a base de harina de fuerza, sobrasada y manteca de chato murciano, ha sido presentada en sociedad esta semana en el restaurante El Paseo, de Campos del Río, en un debate con posterior cena degustación a la que asistieron productores, hosteleros, concejales y alcaldes de la comarca, productores y gastrónomos. La elección del lugar no fue casual, ya que es en este restaurante donde el grupo de Ángel Poto llevó la receta incubada en los laboratorios a la cocina de Josefina Salas, la propietaria para convertirla en un producto con un gran potencial para incorporarse al patrimonio gastronómico de la Región. Porque soporta una marca de identidad territorial, al estar elaborada exclusivamente con productos regionales, está vinculada a una localidad concreta, a unos sistemas de producción tradicionales y a razas autóctonas y forma parte de una familia de elementos gastronómicos (empanadas, pasteles salados, empanadillas…) de fácil venta y consumo y asociados en toda España a las cocinas regionales .

El acto de presentación contó con el consejero de Desarrollo Económico, Juan Hernández; la alcaldesa de Campos del Río, María José Pérez, Juana Mulero, directora general de Innovación Agroalimentaria y del propio Ángel Poto, investigador del Imida. Junto con ellos, y participando en el debate previo  sobre las fortalezas y posibilidades del turismo gastronómico en los caminos de Caravaca de la Cruz y Comarca del Noroeste y en la Comarca del Río Mula, Francisco Hernández, crítico gastronómico de ‘La Opinión’ y Pachi Larrosa, crítico gastronómico de ‘La Verdad’. Uno de los temas que fue objeto de consenso fue la relevancia de la estrategia del Instituto Murciano de Investigación  y desarrollo Agroalimentario de impulsar la gastronomía regional desde la recuperación de productos del patrimonio gastronómico y de la incorporación de valor añadido a productos tradicionales ya existentes y a la creación de otros nuevos. Pero, además, implicando a la economía real (productores, restauradores y otros agentes del mercado) en su desarrollo. Hace tres décadas, no existía el queso de Murcia al vino. Hoy, probablemente, la mayoría de los consumidores está convencido de que es un producto de ‘los de toda la vida’. Pues bien, hoy, el queso de Murcia al vino soporta la marca Murcia en todo el mundo. Es el caso del chato murciano, una raza porcina autóctona que ha estado al borde de la extinción; o de la gallina murciana o la vaca murciano-alicantina. Un caso especial es el de la oveja segureña. Poto y su equipo están promocionando la incorporación de valor gastronómico añadido a su consumo en forma de lechales. Y otro caso especial es el de los palomos, animales que siempre han existido en la Región. El pichón es un producto con grandes potenciales culinarios y gastronómicos que podrían formar parte de una oferta con carga identitaria regional en las cartas de los restaurantes.

El propio Poto señala los grandes “beneficios económicos, medioambientales y  sociales del incremento de las producciones de estas razas”.  El investigador enfatiza el hecho de que “Murcia es una de las regiones españolas con mayor biodiversidad, pese a su pequeño tamaño” y de que, de aquí se han irradiado  razas a otras zonas limítrofes. Como resumió el consejero Hernández: “Impulsando especies autóctonas se pueden transformar elementos tradicionales, identitarios, en concinas contemporáneas, sofisticadas. La fusión de autenticidad y creatividad es una de las claves del potencial turístico de una gastronomía”.

La jornada termino con la esperada “clase práctica”, la degustación de embutidos de chato, empanada campera, cabrito y capón murcianos, elaborados  o proporcionados por los productores y cocineros  Josefina Salas, de El Paseo;  José Reverte Navarro S. L. De Lorca; Juan Martínez Antolinos, del Airemar; Juan Regis, de la Cerdanya, en Cartagena, y Juan Carlos Ruiz, Chef Manta.

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Elogio del chato

Algunos momentos de la presentación de las II Jornadas Gastronómicas del Chato Murciano en el restaurante Airemar.

Pocas veces nos encontraremos con un producto gastronómico de reciente aparición en los mercados tan capaz de aglutinar en torno a su historial (el camino que va desde su origen genético hasta su configuración final puesto en el plato) tantos aspectos –científicos, productivos, económicos, sociales, identitarios…) como el chato murciano. Para José María Cayuela, Vicedecano de los grados de Nutrición, Tecnología de los Alimentos y Gastronomía de la UCAM, la recuperación  de esta especie autóctona que estaba en vías de extinción y su puesta en valor gastronómico es “un gran proyecto integrador”, ya que pone en contacto cultura, tradición, producción, economía, empresa, investigación, gastronomía y personas. Ángel Poto, investigador del IMIDA y promotor de las Jornadas Gastronómicas del Chato Murciano, cuya II edición se ha presentado en el restaurante Airemar (restaurante y productor y transformador de esta carne y sus derivados) se empeñó, hace años,  apoyado en un amplio equipo de investigadores, en recuperar esta raza porcina. Y lo hicieron a través de programas genéticos de cruces para disminuir la consanguinidad, de la puesta a punto de pruebas de paternidad de los animales para evitar cruces no deseados, y de estudios de calidad de las canales, de la carne y de los productos derivados. Pero también y tan importante, mediante el “fomento de la cabaña ganadera de la raza autóctona Chato Murciano entre los ganaderos interesados en su cría, adoptando sistemas de manejo y de alimentación, específicos para este tipo de animales y adaptando las instalaciones que alberguen a este tipo de ganado porcino, en la consecución de objetivos de Bienestar Animal”, según puede leerse en la memoria de actividades 2005-2006 del IMIDA. Y Ángel Poto se encontró en el camino con un cómplice, Juan Martínez Antolinos, propietario de la antigua venta los Tres Hermanos, en la antigua carretera a San Javier, y hoy del restaurante Airemar, a pie de la moderna autovía. Un gran restaurante con una espectacular carnicería-charcutería dentro, que esconde algunos ‘secretos’. Toda la planta que está bajo los amplios salones de celebraciones está ocupada por unas modernísimas instalaciones de despiece, curado y transformación de productos procedentes de los chatos murcianos que este mismo empresario cría en una granja situada a poca distancia. Una gran inversión que el propio Martínez Antolinos justifica: “Esto no se hace para ganar dinero, sino para tener satisfacción”. Y es que estos pioneros de la cría de esta raza que ha estado a punto de desaparecer, son pocos. Siete productores. Como pocas son las cerdas reproductoras que existen en la Región: poco más de 400. Y eso es lo que debe cambiar. Este es un proyecto en el que están comprometidas muchas personas: productores, restauradores, investigadores del IMIDA, de la UCAM y de la UMU, la Consejería de Agricultura… y al que hay que sumar el compromiso de los consumidores.  Según aumente la demanda de estos productos tanto en tiendas y lineales como sobre los manteles de los restaurantes, se incrementarán las producciones y en consecuencia la población de estos animales.

En el año 86 no existía el queso de Murcia al vino. Un compromiso parecido (también la figura de Ángel Poto estaba en su génesis) lo ha convertido, 30 años después, en un producto de alto valor añadido, con alta carga identitaria y reconocido internacionalmente. Pues bien, ese camino es el que debe recorrer el chato murciano: un gran producto, exclusivamente nuestro, en torno al que se puede articular toda una narrativa con un gran atractivo para consumidores, foodies y gastrónomos internos y clave en iniciativas de gastroturismo.

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Assurbanipal en Cieza

Trasladarse a Cieza para comerse una albóndiga de cordero, nueces y malva en salsa de granada, inspirada en una milenaria receta de Assurbanipal, solo es posible si es la Academia de Gastronomía, y concretamente, uno de sus miembros, Juan Ángel España, quien lo organiza. Lugar, restaurante Tarradelllas, al frente de cuyas cocinas están las mágicas y delicadas manos de su jefa de cocina, María José. Motivo, la celebración de un ágape gastronómico abierto en torno a la floración de los árboles frutales en Cieza, un subyugante fenómeno natural que pinta los campos de impactantes colores rosas, blancos y verdes, una mágica paleta con millones de flores como protagonistas, un vasto lienzo sobre el que la naturaleza y la mano del hombre trabajan al alimón con sus pinceles y que Manuel, el guía de la visita, supo desentrañar para los neófitos visitantes. Y las flores fueron también protagonistas en el ágape, cuya declaración argumental no podía ser otra que “Cocinar con flores”. Pero antes que el estómago, había que alimentar el espíritu. En su docto recorrido, Juan Ángel España viajó por los diferentes hitos de la florifagia (acto de comer flores), una manifestación cultural y gastronómica que, por más que se empeñen algunos snobs malinformados, nada tiene de moderno. Porque desde Homero y su encuentro con los lotófagos, en el capítulo IX de la Odisea,  desde el recetario del romano Apicio, o desde el tratado del boticario griego Dioscórides hasta las recetas con flores de Nostradamus (si, también dedicó su tiempo a la cocina el gran visionario), la revitalización de su uso en la alta cocina con los chefs Michel Bras y Marc Veyrat y su extensión a templos de la vanguardia culinaria como El Bulli o el Celler de Can Roca, su utilización, con altibajos ha sido constante. No podemos olvidar (continúa el pequeño tratado que, a modo de documentación acompañó el ágape) que alimentos que nos son tan habituales como el brócoli, las alcachofas, el azafrán, la coliflor o las tápenas no son sino flores. Y metidos ya en la faena de alimentar el cuerpo, el despliegue culinario fue impactante: además de la albóndiga de Assurbanipal, último gran rey de Asiria (que por cierto, las ofreció en un ‘pequeño’ banquete con  casi ¡70.000 invitados!), flores de pensamiento y tápena sobre bonito y láminas de tomate; flor de calabacín en tempura rellena de queso y anchoas; arroz de alcachofas y coliflor con pétalos de caléndula;  bacalao con crema de almendras, genenciana y pétalos de azahar, crema de peras con pétalos de rosa, melocotón chato ciezano en almíbar con sus flores… Toda una sucesión de impactos sensoriales delicadamente empaquetados con un emplatado pleno de delicadeza y sensibilidad, como correspondía con la condición de las protagonistas de la velada: las flores.

Gracias mil sean dadas a medias a Assurbanipal y a Juan Ángel España.

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El relato gastronómico

La alcaldesa de Bullas, María Dolores Muñoz, Pachi Larrosa y Toñi Fernández, de la Ruta del Vino, en la presentación de Vinarte.

Cocinando con melocotón en Cieza.

Las gastronomías locales-regionales (entendemos por gastronomía mucho más allá que cocina: historia de las sociedades, sistemas de producción, formas de vida, usos y costumbres condicionados por esos sistemas, producción cultural asociada…) conforman una de las expresiones culturales más definitorias de lo que se ha denominado el patrimonio intangible de un territorio. Y el potencial turístico (ahora se diría las posibilidades de oferta experiencial) que ofrecen es contundente… siempre que se sepan segmentar, por un lado y englobar en un relato más amplio, por otro. Y ¿qué es el relato? Pues el conjunto de las diferentes líneas argumentales que contextualizan esas experiencias y les proporcionan coherencia. Estos días asistimos en la Región a una especie de ‘boom’ de microrelatos gastronómico-turísticos que son  un magnífico ejemplo de lo que decimos.  Se está celebrando el  programa  de actos relacionado con el fenómeno de la floración de los frutales en Cieza. Cómo, a partir de un fenómeno natural se articula un paquete de actividades que van desde rutas temáticas (senderismo, rafting, almuerzos campestres…), ofertas comerciales (alojamientos, restaurantes..), menús relacionados con la floración, un concurso de cocina del melocotón,  exposiciones, mercadillos… y un sin fin de actividades más. Bullas, ‘bulle’ este mes en torno al vino. La D.O. presenta sus novedades mientras desde el Museo del Vino se organizan cenas maridaje, visitas guiadas a bodegas y viñedos, talleres de cata, degustaciones acompañadas de conciertos de música en vivo… Y en Murcia se celebra un evento que debería ser el germen de algo mucho más grande, dado que aquí, el ‘relato’ es el de las formas de vida que han configurado la Murcia actual: la Semana de la Huerta. Tres acontecimientos muy directamente asociados con el entorno local y sus gentes, con su historia y con su futuro.ᨸ

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'Gastromunicación'

Internet en general y las redes sociales en particular han cambiado radicalmente los modos de consumir información. Eso lo saben muy bien –y lo sufren en sus cuentas de resultados– los periódicos tradicionales impresos en papel. Pero, además,  el hecho de que esa información nos llega a través de un soporte (el digital) que, al contrario del analógico (un libro, un periódico), ofrece multitud de estímulos cada segundo, ha provocado también un cambio capital en nuestra manera de leer. En realidad, en una pantalla no leemos, escaneamos. No incorporamos largas cadenas de palabras, sino que registramos impactos visuales que exigen apenas unos segundos de atención. Y de la misma manera que un grupo de comunicación deberá tener en cuenta todas estas cuestiones si quiere seguir contando con el favor de sus lectores, así, los negocios de restauración tendrán que hacerlo si quieren  atraer clientes. Esta es una de las tesis que desarrolló en el Centro de Cualificación Turística la experta en marketing gastronómico Erika Silva, en una jornada más del ciclo ‘Re-evolucionando la Sala’.

Erika Silva

Y deberán tenerlo en cuenta en el diseño de su web o blog, en los mupis o en los carteles, en sus flyers y pizarras e incluso, en sus cartas. La comunicación gastronómica debe ser visual y jerarquizada, según Silva; hay que superar esas largas cartas llenas de letras que echan para atrás. Y al igual que un periódico diseña cada página haciendo que sea un tema (y solo uno) y una fotografía (y solo una) los que ‘manden’, los que pesen’, esa estrategia es la que deben acometer los restaurantes, centrando al futuro cliente en unos pocos aspectos bien definidos. Y tan importante o más: deben pensar en el posible ‘feedback’ que proporcionan las redes. Tienen que lograr que los clientes hagan fotos: de la carta, del restaurante, de los platos… -y para lograrlo todo ello debe ser lo suficientemente atractivo como para ser fotografiado- que luego colgarán en las redes sociales multiplicando los impactos  gratuitamente. En la era digital, más que nunca, cada cliente satisfecho será un publicista del restaurante.

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Sobre el autor Pachi Larrosa
Periodista, crítico gastronómico. Miembro de la Academia de Gastronomía de la Región de Murcia. http://gastronomia.laverdad.es/almirez.html

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Pachi Larrosa 18-09-2016 | 15:58 en:
Gastrovin se hace mayor
cosicasclaras 12-09-2016 | 11:47 en:
Gastrovin se hace mayor

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