¿Cuál será la edad de jubilación dentro de cuatro décadas? ¿Durante cuánto tiempo seré capaz de estar dado de alta en la Seguridad Social hasta entonces? ¿Cuántos años de cotización mínima se exigirán para tener una pensión decente? ¿Sobrevivirá esta pata fundamental del estado del bienestar?
Todos estos interrogantes, para los que no hay certidumbres, se han de cuestionar los exbecarios que, hasta final de año, se planteen cotizar por sus prácticas en empresas e instituciones realizadas antes de que el año pasado, en uno de los últimos estertores del Gobierno socialista, se regulara la cotización de los becarios.
Para la regulación retroactiva, los exbecarios deben suscribir un convenio especial con la Tesorería General de la Seguridad Social y asumir el coste de la cotización, que para el resto de trabajadores paga la empresa.
Y no es un barato. Por cada mes de beca se ha de pagar un porcentaje de
la base mínima de cotización, lo que da como resultado, dependiendo del año en que se trabajase, algo más de 150 euros por mes. Independientemente de si se cobraron 1.000 ó 200 euros mensuales durante la beca.
El tope de tiempo a justificar es de dos años, por lo que suscribir el convenio puede costar hasta 3.500 euros. Que se pueden pagar, eso sí, a plazos durante el doble de meses a regularizar.
¿Merece la pena pagar 3.500 euros por añadir dos años al tiempo cotizado sin más efecto que sobre la jubilación? ”Depende de la edad de la persona”, responde José Ruiz Sánchez, presidente del Colegio de Graduados Sociales de Murcia.
El experto recuerda que el tiempo mínimo de cotización para tener una pensión completa se ha aumentado recientemente y la tendencia es que siga creciendo al ritmo de la edad de jubilación y la esperanza de vida. “En 37,5 años no se va a quedar”, vaticina.
La conclusión de Ruiz Sánchez hace referencia a los exbecarios que rondeen la treintena y que, por su formación, como por ejemplo los investigadores, carezcan de vida laboral, por lo que necesiten cotizar por sus becas para que les salgan las cuentas para llegar al actual mínimo de cotización. En esos casos, siempre y cuando tengan afianzada su empleabilidad durante el resto de su vida laboarl, y ya ni la Administración otorga tanta seguridad, el convenio parece interesante.
Para el resto de exbecarios, pagar a la Seguridad Social por su beca es una apuesta arriesgada, pues las condiciones de jubilación futuras son un misterio y hay aún más incertidumbre sobre los años que van a conseguir estar empleados dada la crisis actual y la evolución del mercado laboral mundial, cada vez más flexible, donde los trabajos de por vida son una especie en extinción.

