La Verdad

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Espíritu navideño
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ElGrillo | 23-12-2016 | 17:24

Quizás mañana los niños no duerman en sus camas. Ha recibido, con fecha límite, una mala nueva. Los hombres de negro pedirán sus llaves y todos a la calle. Con premura ella coge sus pertenencias. Todas caben en una maleta.

– ¿Dónde irán, a casa de su madre?

– Ya es muy mayor y está enferma sin apoyo de la dependencia.

– ¿Con su hermana?

– Tiene cuatro hijos y su marido en paro.

– ¿Quizás a la Parroquia?

– No, es tierra santa y mis hijos no están bautizados.

Esta primera noche pernoctarán en el cajero automático del nuevo propietario de la vivienda. Amaneciendo, recuerda que su primo Juan tiene una granja y mucho espacio.

– No puedo instalaros en casa, pero podéis quedaros en el establo.

– Bien, dice ella, será cosa de tres días. Los de Pascua, las noches serán muy frías pero estaremos calientes y en compañía.

Cuatro meses habían transcurrido cuando el primo le dice:

– Necesito ampliar el establo, quiero meter cincuenta cabezas de ganado. Tomad una hogaza de pan, unas tortas y dos botellas de leche. Podéis llevaros el viejo triciclo para facilitaros la marcha.

Anocheciendo estaba cuando la familia se puso en camino.

 Aprovechemos la noche y podremos ver la estrella de Belén para que nos guie hacia un mundo mejor donde exista una justicia solidaria y todos, todos seamos iguales ante los ojos de Dios.

– ¿Pero veremos a papá? – dice el pequeño.

– Sí hijo, hace tiempo que arriba nos espera.

Se avecina tragedia familiar.

Un año después apareció el vehículo, semienterrado, en una solitaria playa de oriente, o quizás de occidente…bueno no lo sé

Y Juan recibió una postal de la isla de Pascua, ubicada en la Polinesia.

Decía:

Gracias a tus animales pudimos sobrevivir. De las vacas su leche, los hermosos huevos de tus gallinas, la guarda y entretenimiento de tu perro Tobi, al calor de la mula y el buey que dieron a mi familia en tan frías noches.

Mis hijos preguntan por los cuentos de navidad, que cuándo volvemos a casa, y cuando al colegio y cuando veremos a la abuela y cuándo y cuándo, seremos mayores.

Gracias a una madre-coraje que empeñada en salvar a su familia del pensamiento suicida que por su mente rondaba. Y a un niño que acaba de nacer pobre y perseguido por las autoridades, devolvieron la ilusión y esperanza.

Quizás este relato sea lo mas parecido al espíritu navideño.

Murcia, 23 de diciembre de 2016

 

Sobre el autor ElGrillo
Gusto de narrar mi entorno más inmediato, con frases pequeñas y bonitas.

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