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El salto del grillo

El Ministerio de la Soledad

El ser humano es social por naturaleza. La tendencia innata de toda persona a compartir su existencia con otros. Cuando comprueba que no puede establecer ese contacto humano se siente excluido y no le permite ser quien es, y aparece la soledad, su peor enemiga.

Es entonces cuando se sumerge en una monótona rutina, carente de expectativas, de proyectos y de problemas cotidianos.

La soledad obliga a reinventar su vida de nuevo. Adaptarse no es fácil. Ausencia de comunicación y, quizás, limitaciones de movilidad, propician el sufrimiento.

Los motivos pueden ser varios: inactividad, personas con alguna discapacidad, pero sobre todo la vejez y más concretamente la jubilación, fin de la vida laboral y abandono de las principales relaciones sociales. Todo ello supone un sentimiento de desvalorización y dependencia.

Porque el trabajo no es solo una forma de ganar dinero, de tener seguridad para el futuro o un cierto prestigio social, más bien se trata de sentirse útil.

Su pérdida afecta a la vida de la persona en su conjunto, propiciando un estado de soledad y resultando más doloso si es la del cónyuge o pareja.

Un reciente estudio encargado por la ONCE concluye: La soledad abruma a más de cinco millones de españoles con los parámetros enunciados, y diferencia entre las personas que viven solas y aquellas que dicen sentir la soledad, aún viviendo en familia o con pareja.

Y la Cruz Roja Española y el Teléfono de la Esperanza, han advertido que la soledad es un problema cada vez más frecuente. El 70% de las llamadas de mayores de 65 años que atendemos viven sola y su mayor problema que denuncian resulta ser de soledad e incomunicación.

¿Qué dice nuestro Gobierno? Que no puede atender debidamente a estas personas, sus presupuestos actuales no lo permiten y reclama el apoyo de las organizaciones sociales, cívicas y religiosas para paliar el gran problema de la soledad.

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La Fundación Desarrollo y Asistencia propone, como parte de la solución, la participación ciudadana. El voluntariado puede llegar a cada persona que sufre. Política y acción ciudadana se complementan en la lucha contra este creciente estado de soledad, y quizás, antes o después todos seremos objetivo.

La solución del Reino Unido ante esta realidad ha sido crear el Ministerio de la Soledad. Ignoro en que consiste pero debe ser alguna solución integral, pues el 75% de los ancianos de éste país viven solos y quizás pueden pasar meses sin mantener conversación con un amigo o un familiar.

Mi criterio: la búsqueda del contacto personal ha sido siempre lo más terapéutico. Centros de mayores, salones de familia y parroquiales, clubes deportivos que proponen y obligan al dialogo.

Mientras, en la actualidad, la irrupción de las nuevas tecnologías (internet, whatsapp o skype) permiten la posibilidad de mantener una vida social activa sin salir de casa.

Puede que tengamos más amigos con el sistema, pero sigo pensando que la soledad sigue siendo hoy más soledad que nunca.

Las familias se alejan de los mayores depositandolos en centros residenciales, o contratando una extraña para que pase la vida con los abuelos.

Lánguida y triste son las horas en senectud

cuando el alma de los mayores se abisma,

perdiendo el ruido de la vida, y,

llegando a los umbrales del silencio

e instalados en la furtiva SOLEDAD.

Murcia, 5 de febrero de 2o18.

Temas

Cruz Roja, mayores, soledad, voluntariado

Rincón para las palabras pequeñas y bonitas

Sobre el autor

Gusto de narrar mi entorno más inmediato, con frases pequeñas y bonitas.

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