La Verdad

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Autor: fernandollopis_673
Periodismo, ¿lágrimas en la lluvia?
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Fernando Llopis Pascual | 24-01-2017 | 9:57| 0

Sin nadie a pie de campo  que cuente lo que pasa, la actualidad no existe

 

Hace muchos años, mi tía me pedía que escondiera el ejemplar del sábado del Diario La Verdad para evitar discusiones. Eran los años de la transición y La Verdad era el primer periódico que yo compraba motu proprio. He de reconocer que el objetivo de la compra no era el diario en sí, sino unas láminas que incorporaba.  Mi hermano pequeño y yo solíamos comer los sábados en casa de mis tíos.  Mi tío, políticamente mucho más conservador políticamente que mis primos, solía discrepar con ellos  por las noticias que en aquellos años tan convulsos aparecían en la prensa.   Mi tía mucho más pragmática, para evitar que las visitas de sus hijos acabaran en algún enfado, prefería matar al mensajero y me comentaba que guardara el diario La Verdad para que nadie lo viera hasta que fuera el momento de mi vuelta a casa.

Yo daba como cierto todo aquello que estaba escrito en el periódico y a veces no entendía las discrepancias familiares.  Años más tarde, con la edición simultánea de dos libros coleccionables acerca de la guerra civil española,  puede comprobar rápidamente que la historia no escomo es, sino como te lo cuentan. Hugh Thomas y Ricardo de la Cierva detallaban la misma contienda de tal forma que parecía que hablaban de historias diferentes.

Mi afición por la prensa continuó en mi etapa universitaria con la prensa de los domingos, acompañada por tal colección de revistas y suplementos que te mantenían ocupado toda la semana. No puedo olvidar a los periódicos de los restaurantes que amenizaban cafés o comidas en soledad por la geografía valenciana en mis primeros años de trabajo en una Consultora.

Años más tarde, durante mi fugaz experiencia política, pude darme un baño de realidad a la hora de tratar a periodistas. No es fácil darte cuenta que no todo el mundo piensa como tú en cosas que consideras obvias, pero para mí ese contacto fue una gran experiencia y mejor aprendizaje. Como la guerra civil para Thomas y De La Cierva, los hechos cotidianos de la política local se podían ver desde diferentes prismas y ninguno será como el tuyo, pero siempre era bueno conocerlo.

Ayer conocí la terrible noticia del cierre de la edición alicantina del diario La Verdad. Parece que la aparición de las nuevas tecnologías o los nuevos hábitos de los lectores ha zarandeado el modelo de negocio de la prensa escrita.  El cierre de La Verdad Alicante es uno más en una lista terrible por el que probablemente se emitirán muchos lamentos y caritas tristes en Facebook. Muchos de los que lo lamenten posiblemente no recordarán cuando fue la última vez que compraron un periódico y no piensen de lo preocupante que estas cosas puedan llegar a pasar.

Sin nadie a pie de campo que cuente lo que pasa, la actualidad no existe. Sin otra versión que te detalle el mismo suceso, la actualidad pasa ser  dependiente de la subjetividad de un periodista.  Y no podemos olvidar que muchas de las informaciones que obtenemos a través de Internet provienen en origen de trabajos de un periodista a pie de campo.

Para mí es un placer poder desayunar los domingos leyendo, con pausa, uno o varios periódicos, contrastando opiniones, buscando aquellas de los que considero mis referentes o al menos las más divertidas. Y es curioso, que no he conseguido, por más que lo intento,  recordar los motivos que aparecían en las láminas que regalaba el diario La Verdad. Si recuerdo que con él me inicié en la lectura de algunas noticias, muchas de las cuales no llegaba a comprender, sobre Adolfo Suaréz, Felipe González y otros personajes de la transición, así como la importancia que le daba mi tía al tratar de ocultarlo. A veces no somos conscientes de la importancia que tiene el poder elegir entre diferentes fuentes de información, esa libertad no debe perderse como lágrimas en la lluvia, y eso depende de todos nosotros.

 

PD Cuando José Vicente y Pedro me propusieron escribir una columna en el diario La Verdad, me produjo una gran ilusión. Siempre me ha gustado contar historias, y jamás podré agradecer la libertad que me dieron en todo momento. También quiero felicitar a todas los periodistas de la Verdad por el trabajo impecable que han hecho durante todos estos años.

 

 

 

 

 

 

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Una historia del Tripartito
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Fernando Llopis Pascual | 23-01-2017 | 12:01| 0

Cualquier parecido con la realidad ….

 

(Publicado en el Diario La Verdad el 22/01/2017)

En una ciudad del mediterráneo de cuyo nombre no quiero acordarme, el coche oficial del alcalde de la ciudad se detuvo junto a una calle a la que se le iba a dar el nombre de una atleta medallista de oro. Nada más bajar el alcalde del coche, aparecieron varios músicos ataviados de trajes típicos valencianos tocando la dolçaina y el tabalet. Tras ellos llegó el portavoz del conglomerado de fuerzas que formaban el gobierno municipal y se dirigió al alcalde. Éste puso cara de que no le podía oír debido al estruendo musical que había alrededor. Tras un infructuoso segundo intento, por fin el portavoz se dio cuenta y ordenó a los músicos que dejaran de tocar consiguiendo que el alcalde le pudiera oír mientras le entregaba un papel doblado.

“Le he preparado un pequeño discurso en cata…, digo en valenciano. Es importante que se demuestre que la normalidad lingüística se ha impuesto en nuestra ciudad.”

El alcalde con un gesto negativo se limitó a decir “Prefiero dar mi propio discurso. Por cierto ¿está todo correctamente preparado?” El portavoz asintió mientras recordaba que en los últimos cambios de nombres se habían colocado algunas placas con errores ortográficos sin importancia, pero que habían conseguido provocar que fueran el hazmerreír de toda la ciudad.

El alcalde siguió andando hasta encontrarse con el teniente alcalde que se miraba en una foto en la que aparecía con los pies encima de la mesa, mientras uno de sus asesores le decía “estás impactante en la foto, pareces Aznar en las Azores”. El teniente alcalde frunció el ceño y pensó que a lo mejor aquella foto quedaba muy poco de “la gente”.  Su gesto se volvió más agrio cuando le sonó el teléfono móvil y le comunicaron que un par de funcionarios habían sido ingresados con signos de congelación, debido a que había decidido organizar el traslado de la concejalía sin tener calefacción en el nuevo edificio. “A éstos me gustaría verlos de madrugada en la sierra observando el anidamiento de los estorninos”.

Cuando, acompañado por los dolçainers y tabaleters, el portavoz llegó junto a ellos, el alcalde comentó “me gustaría que la medallista olímpica dijera unas palabras antes de que hagamos visible la placa con su nombre, y no la veo, ¿llega tarde?” El alcalde no pudo más que mirar al cielo pidiendo paciencia cuando al ver las caras de sus compañeros de gobierno se dio cuenta de que nadie se había ocupado de avisar a la homenajeada.

El alcalde se dirigió a los presentes y dijo “Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esta explicación que os debo, os la voy a dar”, cuando apareció un policía local en moto que llevaba una orden judicial por la que se paralizaban los cambios de nombres de calles debido a que el procedimiento utilizado podía ser incorrecto.

De vuelta al coche oficial, el alcalde comentaba a su jefa de prensa, “al final el liberal ese que escribe en La verdad tendrá razón, cáspita vaya tropa”.

 

 

 

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Sospechosos habituales
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Fernando Llopis Pascual | 18-01-2017 | 12:04| 0

¿Controla Ortiz los hilos del Ayuntamiento?

(Publicado en el diario La Verdad el 15/01/2017)

“El mejor truco del diablo fue convencer al mundo de que no existía” decía uno de los protagonistas de la película “Sospechosos habituales” al policía que trataba de descubrir al culpable de un múltiple asesinato. El principal sospechoso parece ser un tal Keyser Sözé. La frase esconde una de las claves de la original trama tratada en el film, Sözé, el asesino implacable al que buscan, ¿existe realmente?

Sobre un presunto delito muy diferente al de la película llevamos hablando durante los últimos años en Alicante, me estoy refiriendo al posible amaño del Plan General de Ordenación Urbana en favor de un determinado empresario. No es un tema nuevo, llevamos más de siete años con el mismo y afecta a dos ex alcaldes de la ciudad, Luis Díaz Alperi y Sonia Castedo, y a un conocido empresario, Enrique Ortiz entre otros. Para muchos, son los sospechosos habituales de la ciudad en temas de corrupción, aunque es cierto que recientemente se archivaba el caso Rabasa que también implicaba a dos de ellos.

El asunto no es baladí para todos los actores de este film real. No podemos olvidar que en Alicante existe una cierta sensación de que el empresario Enrique Ortiz ha manejado durante mucho tiempo los hilos de los unos y los otros para incrementar sus beneficios. Pero la justicia no se basa en sensaciones, la cuestión es si se va a demostrar la culpabilidad o si el asunto se cerrará de forma similar al Plan Rabasa. En contra de Ortiz quizá juegue que no ha utilizado la estrategia del diablo narrada en la película de tratar de pasar desapercibido. Su vinculación al club de fútbol de la ciudad y las grabaciones de su voz que hemos podido escuchar, parecen demostrar que es un hombre que hace gala de su poder y ambición.

Volviendo a la película, ¿existe ese poder de Ortiz controlando los hilos del Ayuntamiento? Si estudiamos las contratas más importantes que podía otorgar el Ayuntamiento en la época que gobernaba el Partido Popular, como son el de limpieza, recogida y tratamiento de residuos o el de la limpieza de dependencias municipales y colegios, observamos que en todas ellas Ortiz está vinculado a las empresas que se les adjudicó. Por si fuera poco, en la primera, a pesar de ofrecer un servicio mal considerado por la ciudadanía, apenas ha sufrido multas por baja efectividad.

Ustedes dirán, se fue el Partido Popular, llegó el tripartito y con todo lo que éstos dijeron en la oposición, el final de Ortiz como empresario de cabecera municipal habrá acabado. Pues yo voy a empezar a creer que el diablo existe, ya que sus empresas siguen sin recibir multas considerables a pesar de la pobre limpieza de la ciudad y sigue cobrando fuera de contrato más de dieciocho meses (ya con gobierno tripartito) por la limpieza de colegios y dependencias municipales. Y después se enfadan cuando decimos de ellos “Cáspita, vaya tropa”.

 

 

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Noche de Reyes
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Fernando Llopis Pascual | 09-01-2017 | 10:07| 0

Sin duda, el día más largo del año

 

(Publicado en el diario La Verdad el 08/01/2017)

En la carroza del gran Rey de Oriente Baltasar, al principio de su paso por el barrio de Villafranqueza, no pude dejar de  pensar en aquellos primeras cabalgatas de las que guardo todavía un grato recuerdo. Realmente la noche de reyes empezaba unos días antes cuando acudía junto a mi hermano a una papelería a comprar una carta específica para SS.MM. los Reyes Magos de Oriente. Los siguientes días nos dedicábamos a la escritura de la misma, pidiendo regalos para prácticamente todos y cada uno de los miembros de mi familia. Recuerdo que todos los años las acabábamos solicitando unos abrigos de visón para mis abuelas. La escritura de las cartas era de gran responsabilidad ya que era el momento de tratar de acertar el regalo que consumaría tus ilusiones para ese año.

En la víspera de reyes tocaba depositar la carta en unas burritas (Podemos todavía no las había puesto en duda) que llevadas por los pajes reales recorrían toda la ciudad. A partir de ese momento ya estaba todo el trabajo hecho, sólo quedaba esperar y soportar las bromas de tus hermanos mayores, que insinuaban que una burrita, casualmente la que llevaba tu carta, se había perdido y los reyes jamás podrían leerla. La espera se hacía eterna. Para mí aquel era el día más largo del año hasta que la cabalgata llegaba a su fin y con cierto nerviosismo esperabas que los Reyes hubiesen acertado aquel año.

La noche de reyes siempre ha sido un momento especial y me consta el esfuerzo que hacen muchas familias para que los reyes siempre aparezcan. Por eso me parece fantástica la iniciativa de la Asociación de Vecinos de Villafranqueza de que tras la cabalgata haya regalos para todos los niños y niñas, vengan de donde vengan.

Este año, desgraciadamente se ha tenido que incrementar notablemente la seguridad en las cabalgatas debido a las amenazas de atentados terroristas como los ocurridos recientemente en Niza o Berlín.  Parece que es un hecho al que tendremos que acostumbrarnos, cuando precisamente ya nos habíamos acostumbrado a no tener que acostumbrarnos.  Afortunadamente no hubo incidentes, y tras el día de reyes llegó para todos el día después.

¿Y qué decir del intento fracasado de los independentistas catalanes en convertir la cabalgata retransmitida por su televisión autonómica en la enésima reivindicación independentista? Pues eso, que uno entiende que la gente lleve esteladas  a una manifestación independentista, que puede entender que la lleven a un campo de fútbol, como quien lleva la bandera confederada o la del sol naciente, pero utilizar a los niños para estas cosas me parece totalmente absurdo.

De esa noche prefiero quedarme con la alegría de los niños y el trabajo de cientos de personas en muchos lugares de España que, muchas veces con pocos medios, con mucha ilusión y entrega, consiguen que los Reyes Magos lleguen a todos los rincones de nuestro país en una mágica noche.

 

 

 

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#TrotskiAsíNo
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Fernando Llopis Pascual | 01-01-2017 | 4:58| 0

El partido de la gente ha mostrado su cara real

(Publicado en el Diario La Verdad el 31/12/2016)

En la portada del libro destacaban los ojos siniestros de un señor sobre fondo rojo y la foto de un anciano, con apariencia venerable.  El título, de lo más sugerente, “Como asesinó Stalin a Trotski”. Aquel libro, que leía mi padre, llamó la imaginación del chaval que  yo era entonces.

Recuerdo algunas de las fotos del libro y las contestaciones de mi padre ante mi inusitada curiosidad por saber más de aquellos personajes.

Parece que, Stalin, tan poco amigo de las críticas internas y de los rivales que podían oscurecer su brillo, decidió cargarse a otro de los principales actores de la Revolución Rusa. Quizá temiera que al igual que en la última y recomendable película de Star Wars, Trotski se adentrara en la Unión Soviética para robar los planos de su particular estrella de la muerte.

Si aquella historia fue muy anterior a la Wikipedia, también lo fue a la importancia de las redes sociales en general y de Twitter en particular. Es posible que si aquellas desavenencias entre Stalin y Trotski se hubiesen producido en la actualidad, en vez de borrar a este último de las fotos de la revolución (gracias a artistas que todavía no utilizaban el Photoshop) y mandar a unos cuantos asesinos a cargárselo, Stalín se hubiese conformado con lanzar miles de tuits con el lema #TrotskiAsíNo de la misma forma que los seguidores de Pablo Iglesias han hecho con el hasta ahora su segundo Iñigo Errejón.

Y es que el partido de la gente, de los abrazos, del dialogo, ha mostrado, como era esperable su cara más dura y dictatorial al servicio de su líder. Como decía Alfonso Guerra, “el que se mueve no sale en la foto”, los Pablistas han empezado a cesar o destituir a sus rivales Errejonistas sin ninguna piedad ni explicación.

Pero creo que se equivocan, González y Guerra interpretaron una fabulosa pareja de dos caras que consiguió perpetuarse en el poder durante mucho tiempo. Cada cara tenía su polo de atracción más moderado o más revolucionario en función del tiempo y lugar. Pero González y Guerra eran dos políticos inteligentes, capaces de estar por encima de sus egos. Iglesias y Errejón  en vez de seguir su ejemplo, han preferido romper con la otra parte antes siquiera de llegar al poder.

Así, las huestes Pablistas, convencidas por el mensaje de su líder o por la comodidad del sueldo que reciben y que podrían perder, han lanzado una campaña en Twittter con el lema #IñigoAsíNo para atajar cualquier atisbo de crítica.

Si usted se pregunta como han vistos sus votantes este desbarajuste imprevisto, lo ignoro, pero el otro día tomé un café con un viejo conocido, podemita desde los primeros tiempos. Me sonrió cuando le pregunté el porque me felicitaba la Navidad y no el solsticio de Invierno y cuando le mencioné el lío del #IñigoAsíNo sentenció con cierta amargura “Fue bonito mientras duró”.  Por mi parte,  yo les deseo de todo corazón que el 2017 sea lo más bonito posible para ustedes.

 

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