La Verdad
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Categoría: Gente innovadora
¿Piezas de un engranaje? No, gracias

Carente de personalidad

Hace unos días, viendo “El bailarín y el trabajador”, una gran película española, estrenada en 1936, unos meses antes de que estallara nuestra guerra civil,  me llamó la atención la frase rutinaria con la que recibe el jefe de personal de una fábrica de galletas al novio de la hija del dueño, un consumado bailarín desoficiado,  que iba a comenzar a trabajar allí para hacerse un hombre de provecho y ganarse la confianza del futuro suegro.

–          “ Esperamos que usted sea una pieza más de este sincronizado engranaje,  en el que cada empleado,  carente de toda personalidad, contribuye a la perfecta fabricación de nuestros productos”

Hay que tener en cuenta el contexto de la época para entender  un  mensaje de acogida tan deshumanizado, propio de esta etapa esencialmente mecanicista, que tan bien refleja Henry Ford, padre de las cadenas de producción en masa,  cuando exclama: «¿Cómo es que cuando quiero un par de manos también me traen a un ser humano?»

 

Carente de personalidad. Sin iniciativa. Cumplidor. Conformista. Como una pieza de una máquina, de un engranaje perfecto. ¿Sin alma también? Es fácil. Basta con ir al trabajo y hacer bien lo que te digan. No hay que pensar. Barato. Perfectamente sustituible.

Ese parecía el prototipo de trabajador ideal en la sociedad industrial. Ese sigue siendo el modelo de empleado de muchas organizaciones actuales.

El viejo e inmutable management moderno

En 1936 estaba en su apogeo la cultura organizativa típica de la era industrial, basada en la disciplina militar, que se consideraba idónea para que las empresas funcionaran con eficacia.  Un tipo de management basado en el control, la asignación precisa de tareas, las rutinas procedimentadas y la jerarquía que ha conseguido logros importantes en la mejora de la productividad de las organizaciones pero a costa de anular la creatividad individual.

Lo curioso del caso es que los ideólogos  principales de este tipo de administración y gestión empresarial todavía vigente  ¡nacieron todos en el siglo XIX ¡:  McCallum –ingeniero del ferrocarril que inventó el organigrama-, Taylor – ingeniero y economista, padre de la organización científica del trabajo-,  Deming –creador del concepto de calidad total- y dejo para el final a Max Weber,  politólogo y sociólogo alemán, inspirador de la burocracia. De la actual,  longeva y ¿eterna e incuestionable? burocracia que sigue rigiendo los destinos de nuestras Administraciones Públicas.

    Sería injusto no reconocer los valores y los avances positivos que se han ido produciendo, lentamente eso sí, en la administración de las empresas y en los derechos de los trabajadores. También sería ilógico que no hubieran evolucionado a lo largo del tiempo.  Pero en lo esencial,  siguen vigentes los principios fundacionales, pensados para una sociedad industrial, muy distinta de la actual, de cambios constantes y vertiginosos, en la que el conocimiento es la materia prima fundamental.

La pirámide la innovación

En uno de mis primeros posts me hacía eco de la pirámide la innovación de Gary Hamel, en cuya cúspide se sitúa la innovación en la gerencia, en la gestión, la más difícil de conseguir e imitar, la más diferencial por tanto de todas las innovaciones.

Este reputado gurú americano, nacido en 1954,  es el principal ideólogo del cambio de un paradigma burocrático que permanece inalterable desde el siglo XIX. Ya va siendo hora de que sea revisado y, cuando menos, cuestionado. Algunas empresas e instituciones públicas ya lo han hecho o lo están haciendo.

Se trataría de transformar la forma de organización del trabajo,  implantando una cultura de la innovación sistemática,  para conseguir  que la ilusión y la creatividad destierren las pesadas losas burocráticas de un modelo gerencial que está obsoleto, que ahoga la creatividad  y que lleva implícita la muerte lenta de las organizaciones que estén regidas por capataces apañados en vez de por líderes motivadores, como dice Xavier Marcet.

Hablamos de instaurar una nueva forma de trabajar que supere los clásicos modelos, basados en el control y la eficacia,  y que libere energía creativa por los cuatro costados, haciendo compatibles los valores positivos de la disciplina y del orden con el fomento del potencial innovador de los empleados.

Más vale una persona con pasión que 40 simplemente interesadas                                                                                     

Estudios recientes muestran resultados muy llamativos acerca del grado de compromiso de los trabajadores con sus organizaciones. Apenas el 13% de los empleados de todo el mundo se entregan a tope en su trabajo. En el pasado tal vez no fuera tan relevante este dato, pero en la sociedad de la innovación continua es un lujo despreciarlo.

Según Hamel, que no es egipcio ni matemático pero es muy aficionado a las pirámides, las capacidades humanas  que más contribuyen al éxito en la economía actual se configuran también piramidalmente.

De menor a mayor valor, en la base estaría la obediencia, seguida de la diligencia. A continuación vendría el conocimiento y la inteligencia. Seguidamente la iniciativa,  después la creatividad, y en el sitio de honor, en plan estelar: la pasión.  La pasión es contagiosa y puede convertir cruzadas personales en movimientos colectivos.

 Final feliz

 Difícilmente una pieza de un engranaje, carente de personalidad, puede apasionarse con su trabajo.  Pero el protagonista de la película, Roberto Rey, actor y cantante chileno, lo logra y se convierte, a la vez,  en un trabajador ejemplar de su época y en un innovador adelantado a su tiempo.

 

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El abogado del diablo

“El abogado del diablo podría ser el mayor asesino de la innovación. ¿Cuántas personas tóxicas bajo esa autodenominación se permiten echar por tierra el trabajo de otros y sus ideas innovadoras?”(Tom Kelley)

 

Innovación, en corto y por derecho

Una definición de innovación que me encanta es la acuñada por Nesta, un referente mundial en la materia: “Nuevas ideas que funcionan”.

¿Quién tiene las nuevas ideas? Las personas creativas. La buena noticia es que la creatividad se puede aprender y perfeccionar. Es una cuestión de método pero sobre todo de actitud.

¿Qué significa que funcionan? Que resuelven un problema de forma creativa y aportan innovaciones que son reconocidas como tales por el mercado o por la sociedad.

¿En qué ámbitos? En todos: personal, profesional, social, público y privado.

¿Quién es el enemigo? Los clásicos ponedores de palos en las ruedas. Son tan antiguos como ellas.

Expertos en destruir

La expresión “abogado del diablo” tiene su origen en la figura del fiscal, del contradictor de buenas causas,  en los procesos de santificación de la Iglesia. Destruir siempre es más fácil que construir, en todos los órdenes de la vida. Y más cómodo, y menos peligroso para los inmovilistas patológicos, expertos en destrucción masiva de nuevas ideas, que a ellos no se les suelen ocurrir. Encantados, además,  de desempeñar ese papel por sistema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ojo, estamos denostando la actitud  contumaz de estos especialistas en destrucción de ideas ajenas o en rebajar los méritos de los demás, que, con frecuencia ocupan cargos directivos, como caricaturiza Borja Adsuara. No estamos cuestionando, en absoluto, la necesidad obvia de filtrar las propuestas con objeto de seleccionar las mejores.

La crítica constructiva siempre ha sido, es y será un instrumento de mejora que, de hecho forma parte sustancial de las metodologías de generación de ideas innovadoras. De los 6 sombreros de pensar de Edward de Bono (que algunos consultores reducen a sólo 3), el negro es el que corresponde al encargado de “poner las pegas”, que no tiene por qué recaer en la misma persona, aunque a los “abogados del diablo” vocacionales les sienta especialmente bien ese color.

¿Y si el de la toga es el jefe?

Hay quien dice, jocosamente, que el jefe debería mandar al  infierno a estos abogados del diablo profesionales que tanto abundan en las organizaciones, pero la realidad es que muchas veces, estos “asesinos de la innovación”, como les llama Tom Kelley, están instalados en la cúpula directiva.

Cuesta trabajo imaginar que los directivos de una empresa sean contrarios a la innovación pero la realidad es tozuda. A las empresas les cuesta innovar y si el jefe no quiere, la empresa no innova.

El abogado del diablo cuenta además con recursos impersonales como pueden ser la falta de tiempo o la temible burocracia, atenuantes razonables, en honor a la verdad. También disponen de un generoso arsenal de excusas para reforzar su inmovilismo empedernido, pero la más socorrida de todas es el tiempo.

Lo cierto es que muchos directivos se van a casa cada día justificadamente extenuados a causa de las múltiples gestiones y operaciones realizadas como consecuencia de la impulsividad de los negocios que les proporcionan sus ingresos actuales. Quizá deberían cuestionarse cuáles de aquéllas podrían evitar o delegar.

El diagrama de Alberto Ortiz de Zárate (Alorza), pensado para las instituciones públicas, es perfectamente aplicable a todo tipo de organizaciones. En él se puede apreciar el valor transversal de la innovación, que debe impregnar a todos los estamentos de la organización, pero en cuyo desarrollo el liderazgo es fundamental.

 

Que cada uno examine su día a día y que saque sus propias conclusiones, pero mi impresión es que la estrategia y la innovación no ocupan el espacio que se requiere en la labor directiva moderna.

El riesgo de que los líderes no les hagan un hueco en su agenda cotidiana a estos conceptos es la muerte lenta de la organización. Como el tabaco, vamos, pero al revés. Fumar mata, pero es como es poco a poco, mañana lo dejo. No innovar mata, pero como es poco a poco, mañana empiezo. Sin falta.

El silente boicot del día a día

Xavier Marcet, es una autoridad en la materia que estuvo recientemente en Murcia deleitándonos con una magnífica conferencia de la mano de Bruno Dureux . En su magistral artículo “El silente boicot del día a día y la muerte lenta de las organizaciones” desliza algunas perlas, tan rotundas como éstas:

  • Si el día a día lo gobierna la burocracia … los líderes se acaban orientando sistemáticamente al corto plazo y no son más que jefes de negociado apañados.
  • Las contingencias cotidianas son un gran proveedor de excusas para hacer fracasar la innovación de modo que parezca un accidente. 
  • La excusa más manida es la del tiempo. 
  • Parece como si innovar no formará parte del trabajo, como si se tratara de una actividad accesoria o aleatoria
  •  Las culturas innovadoras florecen en empresas convencidas que innovar también es trabajar. En organizaciones donde el futuro se hace un hueco en las agendas del presente

 

 

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Entropy

 Que haga click con el ratón quien no espere con inquietud el recibo de la luz.  Por el coste en sí y por las discusiones familiares que genera. El jueves, 1 de octubre de 2015 entra en vigor el nuevo sistema de tarificación variable por horas que posibilitan los nuevos contadores inteligentes. En España ya hay desplegados 8 millones de estos dispositivos. Los que no lo tengan instalado todavía pagarán un precio medio ponderado.

Dado que el sistema de facturación por horas tiene cierta complejidad, las compañías eléctricas han editado guías ad hoc con objeto de ayudarnos a optimizar nuestra siempre controvertida factura de la luz, aunque no parece que los ahorros esperables vayan a ser muy significativos.

 

Existen dispositivos en el mercado de la domótica que,  desde un smartphone,  nos permiten optimizar en gran medida nuestro gasto energético, como el termostato inteligente fabricado por Nest (una compañía adquirida por Google), que usa los datos recogidos por diferentes sensores, algoritmos de aprendizaje y computación en la nube para ir conociendo nuestros patrones de conducta y actuar de forma cada vez más autónoma, sin apenas intervención directa por nuestra parte.

Aunque parezca difícil de creer, el dinero no es el argumento fundamental que nos induce a cambiar de hábitos de vida. Varios estudios sociológicos aseguran que nos mueven con más intensidad aspectos como el compromiso con la sostenibilidad ambiental o la sensación de poder colectivo derivado del hecho de compartir con otros usuarios, a través de las redes sociales, datos de nuestro consumo energético e inquietudes sobre las energías limpias. Esta es la base del movimiento Cleanweb (“web limpia”), tecnologías que protegen el medio ambiente.

ENTROPY parece sugerir el título de una película de ciencia ficción pero se trata de una iniciativa real, impulsada por la Universidad de Murcia, que se incardina dentro del grupo de soluciones cleanweb. El vocablo Entropy es un acrónimo entresacado de la frase descriptiva del proyecto: “Design of an innovativE eNergy-aware IT ecosysTem for motivating behaviouRal changes tOwards the adoPtion of energy efficient lifestYles”.

 ENTROPY consiste, pues, en el diseño de un innovador ecosistema basado en el uso de las tecnologías de la información cuyo objetivo es promover la concienciación de los usuarios finales, que somos todos, con objeto de que modifiquemos nuestro comportamiento cotidiano en aras de un aprovechamiento más eficiente de la energía eléctrica.

En efecto, ENTROPY persigue, en última instancia, modificar los hábitos de conducta de los usuarios finales facilitándoles  información comprensible con objeto de mejorar la eficiencia energética de los hogares, de los lugares de trabajo y de los edificios en general, y como consecuencia, contribuir a la sostenibilidad medioambiental, y generar, de paso, ahorros apreciables, tanto en las economías domésticas como en las de las empresas e instituciones. O primero esto último, los ahorros. Tanto monta.En cualquier caso, el compromiso de los usuarios del sistema, los decisores últimos,  es crucial para el éxito del proyecto.

El plazo de ejecución es de 3 años y cuenta con una subvención europea de 2.5 M€, con cargo al programa Horizonte 2020, según nos cuenta el prestigioso profesor e investigador Antonio Skármeta, quien, al frente del grupo de Sistemas Inteligentes y Telemática de la Universidad de Murcia,  coordina esta iniciativa en la que participan empresas y centros de investigación de varios países de Europa.

 

Entropy se basa en la integración de varias tecnologías avanzadas, pero poniendo siempre el foco en el usuario final:

  • Internet de las cosas (IoT): Interconexión e integración en un único sistemas de los datos, estructurados o no, provenientes de distintos sensores y dispositivos, contadores inteligentes, termostatos,  smartphones,  agencias meteorológicas o de las redes sociales relacionadas con un uso adecuado de los recursos energéticos.
  • Big Data: Técnicas de análisis de datos y modelado semántico, linked data, así como herramientas intuitivas de visualización y cuadros de mando sencillos que faciliten a los usuarios la toma de decisiones.
  • Gamificación: Desarrollo de apps personalizadas y juegos relacionados con el uso eficiente de la energía. Los  serious games, como elemento motivador para modificar los hábitos de consumo, mejorando el control del ciudadano sobre su propio gasto energético de una forma práctica y sencilla, fomentando competiciones entre usuarios e incentivando los ahorros.   Implantación en los colegios para inculcar hábitos de responsabilidad medioambiental en los niños.

 

 

 

Entropy incide en los items tecnológicos característicos de una smart city, también llamada “ciudad eficiente” (me permito sugerir el término ciudad innovadora),  concepto  basado en la sostenibilidad – ambiental, económica, social y cultural –   y en la calidad de vida que lleva implícito una gobernanza más abierta y una mayor corresponsabilidad de los ciudadanos.

Precisamente, estos días, 29 y 30 de septiembre se celebran en Murcia unas interesantes jornadas sobre las posibilidades de financiación para proyectos innovadores, como Entropy, que ofrece la Unión Europea por medio de su programa Horizonte 2020 y sobre las Smart cities.

 

 

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¿Es ridículo el trinomio I+D+i?

“Innovar es arriesgado. No hacerlo es estúpido”  (Xavier Ferrás)

He de confesar que hace sólo unos pocos meses que descubrí a Xavier Ferrás, una autoridad reconocida en materia de innovación, tanto desde el punto de vista académico e intelectual como en su vertiente profesional, autor de un blog de referencia: Innovación 6.0 y de un libro con el mismo título, que recomiendo seguir y adquirir respectivamente. Y por supuesto, leer de forma reflexiva.

Aunque soy mucho más aficionado al tenis que a los toros no tengo fijación con el número 6. Lo digo porque en el post anterior hablaba de los 6 sombreros de pensar, 6, de Edward de Bono  y ahora repito guarismo.  Simple casualidad. El título Innovación 6.0 alude a las  olas innovadoras, que se han producido hasta el momento, en opinión de Ferrás.

La primera ola la generó el economista austríaco Schumpeter, en los lejanos años 40 del siglo pasado, acuñando el propio concepto de innovación y el de destrucción creativa. Tras unos 50 años de mar en calma, la eclosión de Internet, de la sociedad del conocimiento y la creciente globalización de la economía han generado, en los últimos 25 años,  un intenso oleaje sinérgico que Ferrás diferencia numerando las 5 restantes olas superpuestas: la del marketing sería la 2ª, y así sucesivamente, vendrían las del modelo de negocio, el codiseño con clientes y proveedores, la innovación abierta y los ecosistemas locales.

 

Esta última ola ya me sirvió de inspiración para escribir el post: “Newton y la innovación. La proximidad importa”, pero realmente mi primer contacto con el blog, para apasionados de la innovación”, de Xavi Ferrás se produjo con la lectura de una entrada que me atrajo de inmediato por lo provocativo que me resultó el título:  “Por qué el concepto de I+D+i es ridículo”.  

Casualmente,  la primera entrada, la de declaración de intenciones,  de este blog de mis inquietudes, en julio de 2013,  se titulaba “La importancia de la i” y en ella también me ocupaba de este conocido trinomio I+D+i, aunque brevemente y a una distancia sideral obvia del artículo de Xavier en cuanto a calidad y contenido.

Así que con el permiso, tácito, de Xavi, vuelvo a inspirarme en su obra, aunque quitándole un punto de acritud, por lo que se refiere a la calificación de “ridículo”  del trinomio I+D+i, lo que no significa que no comparta la mayoría de sus razones, que paso a matizar con mis propios comentarios, sin ánimo de ser exhaustivo, y mucho menos, de enmendarle ningún tipo de plana a un autor tan reputado como Xavier.

Totalmente de acuerdo en considerar la innovación (i) como el principal motor de desarrollo económico y una medida de la eficiencia de la I+D. También en que hay mucha investigación que no llega a desarrollarse y mucho menos en llegar al mercado en forma de innovación. O investigaciones que dan fruto mucho después e incluso en en lugares distintos en los que se generan.

Y sobre todo, existen innovaciones en management, que no provienen de ninguna  I ni de ninguna D contraviniendo la secuencia lineal que parece sugerir el orden en que se enuncia la expresión I+D+i, que puede tener sentido algebraico tal como está escrito pero no tanto como expresión de una suma pues los teóricos sumandos no son homogéneos por lo que se refiere a los indicadores en que se miden. La I+D se suele medir con indicadores de coste (inputs) mientras que la “i” se mide en términos de retorno económico (outputs)

 

Es difícil establecer una causalidad directa entre las inversiones en I+D de una  determinada región o empresa y su perfil innovador. Como bien decía Steve Jobs, lo que realmente aporta ventajas competitivas diferenciales y duraderas es establecer un clima que favorezca la innovación, que la incorpore al ADN de la empresa, cuyo principal recurso, no lo olvidemos, es el humano, su gente. La innovación en management no requiere grandes inversiones pero sí grandes dosis de liderazgo comprometido.

Sin embargo, creo que utilizar la i, en minúscula (no confundir con la unidad imaginaria), obedece a una simple coincidencia de iniciales con la palabra “Investigación” y no tanto a que las  Administraciones Públicas consideren a la innovación como de una categoría inferior por el hecho de afectar más directamente al sector empresarial.  De hecho, la UE utiliza la expresión R&D&I (Research and  Development and Innovation), todas en mayúsculas, para designar a nuestra I+D+i.

No obstante, opino que las Administraciones Públicas en general, deben apostar de forma más decidida por extender la innovación en sus territorios y ámbitos de influencia, como concepto holístico y transversal,  empezando por transformarse, ellas mismas, en organizaciones innovadoras, centradas en los ciudadanos.

Esto es lo realmente importante, más allá de los mensajes subliminales que pueden trasladarnos el uso de mayúsculas o minúsculas en expresiones más o menos afortunadas o precisas. Quizá, más que ridículo, el manido trinomio I+D+i se haya quedado anticuado y resulta confuso, como matiza el propio Ferrás y por tanto necesitaría una revisión crítica.

La aplicación de conceptos como los de innovación pública e innovación social, con su capacidad de arrastre y visibilidad, dentro de los ecosistemas locales (que definen la 6ª ola), junto a la necesidad perentoria de transformación del   paradigma educativo actual hacia otro modelo  que fomente la creatividad desde edades tempranas, pueden configurar un entorno socioeconómico consagrado a la innovación cuya creación  quizá justifique su “bautizo” como 7ª ola.

Para finalizar, como elemento gráfico motivador, a modo de banderín de enganche que reflejara la apuesta estratégica de las Administraciones Públicas por la innovación,  en mi opinión sería conveniente crear un símbolo específico, diferenciado de la I+D,  fácilmente reconocible,  del estilo de  π ó de ∞, que representara de forma inequívoca este concepto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Los 6 gorros de pensar

Ayer, en la comida, planteé a mi familia la siguiente situación: Un hombre entró en un bar y solicitó al camarero un vaso de agua. Nunca antes se habían encontrado. El cantinero sacó un arma de debajo del mostrador y apuntó al hombre. El hombre dijo: “Gracias” y se fue. ¿Por qué?

Esta especie de acertijo ha sido considerado el mejor ejercicio de pensamiento lateral que se conoce. El concepto de lateral thinking fue acuñado por el psicólogo de origen maltés Edward de Bono en 1967 para definir una forma de razonamiento diferente, menos ortodoxa desde el punto de vista de la lógica imperante, directa y vertical, pero más creativa, abierta y que puede ofrecer resultados más ingeniosos e innovadores a la hora de resolver problemas empresariales o de la vida ordinaria.

A continuación, mi hijo José Andrés contraatacó con este otro caso, que no acerté a resolver: “Un hombre empuja su coche hasta detenerse frente a un hotel. En ese momento comprende que está arruinado. ¿Cómo se explica esta situación?

 Lo cierto es que con estos acertijos y otros ejemplos de pensamiento lateral, como los que cito a continuación,  pasamos una comida divertida y amena, llegando a olvidarnos del calor e incluso a apagar la televisión para concentrarnos mejor, algo inaudito.

¿Cuál es el objeto más alegre que existe? ¿Cuál es la profesión menos rentable del mundo? ¿Cuál es el vino más amargo? (las respuestas al final del post).

-Tras un año de enfermedad, al final murió.

– ¿Qué tenía?

– Un kiosko

 Muchos chistes y calambures  se basan en juegos de palabras  que sorprenden por su ingenio, saliendo por el lado inesperado o menos evidente, dentro de la lógica divergente que caracteriza al pensamiento lateral.
Por cierto que Quevedo puede considerarse un precursor del lateral thinking (y un as de la osadía) al atreverse a llamar coja, en su cara, a la reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, ofreciéndole dos ramos de flores para que eligiera uno de ellos: Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja”.

Volviendo a Edward de Bono, su conocida metodología de los 6 sombreros para pensar está inspirada en el concepto de pensamiento lateral y ha sido aplicada con éxito por muchas empresas innovadoras. Aquí podemos ver un interesante vídeo que resume el papel de cada uno de los “gorros”.

La creatividad es la principal competencia personal del futuro. Implica diferenciación y es la fuente donde bebe la innovación. Tendemos a ver la vida en modo “piloto automático”, rutinario y nos cuesta mucho vencer prejuicios y adoptar perspectivas diferentes de ver las cosas, actitud muy peligrosa en mundo que cambia tan rápidamente.

Las empresas más innovadoras están casi siempre dirigidas por líderes innovadores. Es muy difícil que florezca la innovación en entornos rígidos donde el equipo directivo imponga una disciplina férrea y no posea, ni valore ni potencie las habilidades creativas.

El neurólogo argentino Facundo Manes, en su libro: “Usar el cerebro”, dedica un interesante apartado a la creatividad y desliza la curiosa y alentadora afirmación para el común de los mortales de que las mejores ideas surgen como consecuencia de pensar obsesivamente en ellas, dependiendo más el resultado final del esfuerzo aplicado que del coeficiente intelectual del creador. La creatividad es una cuestión más de perseverancia que de inteligencia.

Soluciones pendientes: i) El primer hombre tenía hipo   ii) El segundo jugaba al Monopoly. Uno podía llegar a imaginar que el coche era de juguete, pero que el hotel no era real era demasiado deducir  iii) El objeto más “alegre”: la escoba, siempre va riendo   iv) La profesión menos rentable: la dejar dinero  v) El vino más amargo: vino mi suegra

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Vivir en clave de blog: 60-60-10

Hasta hace poco  se consideraba que el ideal femenino de belleza  tenía que ajustarse a las medidas 90-60-90. Pues bien, la Universidad de Texas acaba de establecer como científicamente perfectos  los armónicos 99-63-91 de la actriz inglesa Kelly Brooks, lo que no deja de suponer una innovación disruptiva que puede desencadenar efectos de un alcance aún por determinar en el mundo de la moda.

Valga esta digresión veraniega para introducir el post de hoy sobre mi actividad como bloguero. El 60-60-10, que ha generado la asociación de ideas del párrafo anterior, no tiene nada que ver, obviamente con medidas antropométricas ideales ni con la belleza ni con la moda. Es una ocurrencia justificada por las siguientes razones:

  • Mi flamante condición de sexagenario (¡qué mal suena escrito así¡),
  • Porque ésta es la entrada número 60 de este blog, que cumple ahora 2 años.
  • Porque hace unos días publiqué la décima entrada de otro blog que comencé a escribir hace unos meses.

 

Aunque modesto en cifras de audiencia, en total acumulo ya más de 5 años como bloguero,  desde que debutara con el Proyecto COMPAH (pinchar en el enlace para ver vídeo explicativo)  una iniciativa piloto que pretendía reforzar el papel de las familias en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos utilizando recursos de la web 2.0.

Padres COMPAH

Fue una experiencia muy bonita de la que guardo un recuerdo imborrable.  La desarrollé durante 3 cursos seguidos en mi última etapa docente, y tuvo una buena acogida entre padres y alumnos. Publiqué 120 posts, aparte de crear 3 sites complementarios en los que me relacionaba con mis alumnos, llegando incluso a atreverme a darles orientaciones en verso de cara a un examen:

Con parámetros, polinómicas funciones

sabiendo extremos y puntos de inflexión,

hay que derivar en dos ocasiones

poniendo mucha atención.

problemas de optimización

relativos a figuras,

triángulos, áreas y rectas

no os quedéis a oscuras

tras estas orientaciones directas.

Estudio y gráfica de una función,

monotonía y curvatura,

extremos y puntos de inflexión

con alguna asíntota, su regionamiento …

si digo que es racional

puede parecer que miento,

lo mismo que si digo radical,

mira que si es exponencial,…

no lo puedo decir, … lo siento.

 Mantener un blog es una actividad interesante y motivadora pero no exenta de estrés.  Tener dos bitácoras activas simultáneamente puede suponer el doble de interés y de motivación (no lo he calculado exactamente) pero mi percepción es que es, al menos, el cuadrado de estresante.

Vivir en clave de blog significa estar permanentemente con las antenas desplegadas, en continua actitud de vigilancia de todo cuanto se publica en torno al tópico en cuestión. Implica establecer alertas, suscribirte a innumerables sitios web para intentar estar al tanto de las últimas novedades y tendencias.

Supone procesar toda esa información para intentar digerirla y hacerla accesible a tus posibles lectores con una cierta periodicidad que uno mismo se impone. Seleccionar los temas a tratar,  intentando interesar al mayor número de seguidores, en los posts más divulgativos, o dirigiendo mensajes de interés a un público más especializado, pero intentando ser siempre claro, ameno, conciso, dentro de un estilo propio.

Y todo esto sin ser un escritor profesional. Menudo reto.

Vivir en clave de blog es una experiencia apasionante que actúa como válvula de escape de inquietudes o ideas que uno desea compartir, en la que, al mismo tiempo,  tienes la oportunidad de aprender y de establecer relaciones con los máximos especialistas de la materia en cuestión, dada la accesibilidad con la que nos solemos mover todos los que pululamos por la blogosfera.

https://www.pinterest.com/debhinrich/stressed-out/

Pero  también, como dije al principio, requiere mucho esfuerzo personal, robando tiempo a la familia y al descanso.  Es una especie de dogal voluntario, que exige grandes dosis de constancia e impone una disciplina tensionante.  Los  momentos esporádicos de liberación duran apenas unas horas desde que publicas un post hasta que empiezas a pensar en el siguiente.

Con respecto a este blog, la “i de  innovación”, a la hora de hacer balance de estos 2 años transcurridos, diré, a modo de resumen rápido,  que los post han incidido especialmente en ítems como:

  • El ADN del innovador, resaltando las características y habilidades inherentes a las personas innovadoras.
  • Innovación pública y transformación de la Administración. Sostenibilidad de los sistemas sanitarios.
  • Big Data, Open Data, Small Data, apps
  • Negocios innovadores. Economía azul o circular
  • Impresión 4D
Nada me agradaría más que haberle servido de inspiración a alguien.

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Sobre el autor Juan José Ríos
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

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