La Verdad

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Categoría: Negocios innovadores
¿Superará la biotecnología al turismo?

Cristina, la hija de unos íntimos amigos acaba de superar con éxito una delicada intervención quirúrgica.

Una arriesgada circunstancia, con final feliz, que he seguido con la lógica preocupación, y que ha acentuado mi especial interés por la biotecnología aplicada al ámbito de la salud.
Este caso ha sido ampliamente recogido por los medios de comunicación por lo que no abundaré en los pormenores médicos del mismo.
Simplemente remarcar que se ha tratado de una intervención pionera en España, ya que sólo 6 pacientes, de otros países, habían recibido antes esta válvula cardíaca de origen biológico que le ha implantado a Cristina el doctor murciano Sergio Cánovas, Jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Virgen de la Arrixaca.
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La juventud, las ganas de vivir,  la fortaleza física y mental de la paciente y el apoyo de su familia han sido factores importantes que han contribuido al éxito de la operación, pero los avances científicos y la pericia de un cirujano innovador como el Dr. Cánovas han resultado, sin duda, elementos decisivos.
Una de las definiciones de innovación menos académicas pero más coloquiales y contundentes que conozco  es que innovar es generar y aplicar buenas ideas que funcionan.
Ideas que generan las personas, fruto de su creatividad y de su conocimiento, también de su perseverancia; que funcionan, es decir, que aportan valor, no necesariamente económico, y como tales son reconocidas por el mercado o por la sociedad. O por ambos.
Y qué mayor valor puede aportar una innovación que salvar vidas, prevenir enfermedades o corregir posibles defectos congénitos, como en el caso de Cristina o en el de las investigaciones dirigidas por el catedrático de la UCAM, Juan Carlos Izpisúa.
Como es bien sabido, en el campo de la salud, la irrupción de nuevos fármacos o la fabricación de innovadoras prótesis asociadas a técnicas avanzadas de implantación, suelen ser el fruto de procesos largos y complejos que requieren una labor intensa de investigadores y de equipos multidisciplinares, aparte de cuantiosas inversiones.
Los laboratorios Edwards, fabricantes de la válvula que ha recibido Cristina comenzaron su andadura en 1958, cuando su fundador, Miles Edwards, un ingeniero de 60 años concibió la idea de fabricar un corazón artificial.
Actualmente esta innovadora compañía está presente en 100 países,  tiene  8500 empleados y ha posibilitado el tratamiento de más de dos millones de pacientes en todo el mundo.
Ya se están produciendo grandes avances en la fabricación de órganos de la mano de la impresión 3D, como el prototipo de corazón de silicona que se acaba de anunciar desde el centro ETH de Zürich, la reconocida Escuela Politécnica Federal a la que asistió Einstein.
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La biotecnología implica a distintas áreas de conocimiento, como la ingeniería,  medicina, veterinaria, física,  química o biología molecular,  y consiste en la utilización o manipulación de organismos vivos, o de compuestos derivados de ellos, para la obtención de productos de valor para los seres humanos.
 La tecnología aplicada a los procesos biológicos incide en campos tan diversos como la medicina,  la farmacia, la medicina, la ciencia de los alimentos, el tratamiento de todo tipo de residuos y la agricultura.

El sector biotech tiene un presente cierto pero un indudable futuro. Un hecho quizá poco conocido es que, con el 10% del PIB en 2015, ya ha igualado las cifras del turismo en nuestro país, alcanzando niveles de facturación que superan los 100.000 millones de euros y empleando a casi 180.000 personas de alta cualificación.
Una buena noticia, sin duda, sin desmerecer a una fuente de ingresos, tradicional y  muy importante para nuestro país, pero menos intensiva en conocimiento.
 Precisamente mañana, 26 de julio,  ASEBIO, la asociación española de bioempresas  publica su informe anual. Lo comentaremos.
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La criptografía: veneno y antídoto

Marcus Hutchins, un joven autodidacta de 22 años, es el héroe que consiguió parar el reciente ataque del virus informático Wannacry, casi de forma accidental, como él mismo reconoce.

Analizando una muestra del programa malicioso (malware) se dio cuenta de que una línea de código apuntaba a un dominio de Internet que no estaba registrado.

Por sólo 10€, Marcus lo registró y ahí se acabó todo… de momento. El Gobierno británico lo ha contratado pero él teme posibles represalias de los hackers a los que ha reventado un lucrativo negocio.

Este tipo de extorsión informática, que es muy atractiva, rentable y sin riesgo para los cibercriminales,  es conocida como ransomware.

Consiste en acceder y encriptar la información de los ordenadores o dispositivos previamente infectados a través del correo electrónico para solicitar después un rescate (ransom), normalmente en bitcoins, por su liberación.

El virulento ataque de la ciberdelincuencia que se desplegó el pasado 12 de mayo afectó a 166 países. España fue uno de los primeros en sufrir los efectos del Wannacry, ocupando el puesto 18 a nivel mundial en cuanto al alcance de los mismos.

 

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El Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE),  es la entidad de referencia para el desarrollo de la ciberseguridad como motor de transformación social y de la confianza digital de los ciudadanos, la red académica y de investigación española (RedIRIS) y las empresas.

El INCIBE ha elaborado un documento muy práctico: Ransomware: una guía de aproximación para el empresario  en el que recomienda a las empresas e instituciones afectadas NO pagar en ningún caso el rescate solicitado.

Con respecto a este último y crucial apartado, no nos cansaremos de reiterar el mensaje de que los datos son oro, y como tal hay que protegerlos, como recogíamos en este blog hace ahora 2 años.

El cibercrimen tiene un impacto económico mundial estimado en 500 billones de dólares anuales, superior al que genera el tráfico de drogas y armas.

A tenor de estas cifras tan desorbitadas, sin obviar el mayor umbral de impunidad para el delito que ofrece Internet respecto al mundo físico, cabe presumir que los ataques de ransomware aumentarán de forma exponencial en los próximos tiempos.

Aparte de las connotaciones económicas, dado que el malware puede afectar a infraestructuras críticas de los países, puede ser utilizado también con fines terroristas y acabar costando vidas humanas.

El imparable aumento de dispositivos interconectados, los avances criptográficos y los sistemas de pago anónimos transnacionales son razones que potencian esta amenaza que supone la ciberdelincuencia.

Sin embargo, la misma tecnología que está en la base del desarrollo de Internet (descentralización de la información) y de las criptomonedas, como el bitcoin, que facilitan el cibercrimen, puede ser su antídoto, el arma más poderosa para luchar contra él.

Y no sólo eso, también puede propiciar un cambio de paradigma que potencie de forma sustancial el comercio electrónico, la reducción de la burocracia, el aumento de la transparencia de los gobiernos y la disminución de costes de las transacciones electrónicas.

Se trata del blockchain, una de las tecnologías actuales con mayor poder disruptivo en los negocios y en una gran variedad de servicios basados en la confianza de las transacciones telemáticas.

Esta tecnología blockchain (cadena de bloques) se basa en un sistema de bases de datos distribuidas que garantizan unos elevados niveles de seguridad y de privacidad por mor de sus potentes algoritmos criptográficos.

La Internet actual tiene dificultades para asegurar la identidad de los participantes en una transacción telemática y la integridad de los documentos y activos, sobre todo el dinero, que se manejan en la misma. Esta falta de confianza supone un freno a la actividad económica on line. 

Con Blockchain se crea una especie de gran registro mundial, inmutable y permanente, que va a modificar sustancialmente muchos procesos y servicios que en la actualidad requieren la participación de intermediarios en los que confiamos, como los que prestan los bancos, las administraciones públicas, las notarías, las aseguradoras e incluso los medios de comunicación.

Algunas aplicaciones prácticas de esta incipiente tecnología pueden ser: enviar dinero a cualquier lugar del mundo en tiempo real y a coste casi cero, pagar por el seguro del coche según las horas que se conduce, gestionar nuestra propia historia clínica, pagar los impuestos directamente, votar, la venta on line sin comisiones, la industria del juego, la distribución musical, el periodismo, la certificación de documentos,

Aparte de un antídoto contra el cibercrimen, blockchain aporta una capa de seguridad y de confianza que potencia de forma extraordinaria las aplicaciones, ya de por sí, con gran poder transformador,  de la Inteligencia Artificial, la Internet de las cosas, el Big Data, la impresión 3D, el coche autónomo, los drones o la biotecnología.

Se avecinan cambios radicales que van a afectar  drásticamente a empresas,  Administraciones públicas, entidades financieras y a la sociedad en general. Época interesante la que nos ha tocado vivir, sin duda.

 

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La economía algorítmica

 Cada minuto en Internet 

Cada vez que una persona,  una empresa o un dispositivo conectado a Internet realiza alguna actividad on line se generan datos muy valiosos – el nuevo oro – que hay que tratar, analizar y lo que es muy importante, proteger y conservar en algún soporte físico, bien sea personal, en local o en la nube.

Nuestro futuro inminente se va a desenvolver en un océano de datos interconectados, generando billones de nuevas relaciones  entre las que habrá que bucear para extraer aquéllas que aporten más valor para mejorar nuestra calidad de vida, para transformar los servicios públicos, para hacer más sostenibles y eficientes nuestras ciudades (Smart cities)  y para fomentar el  crecimiento económico.

http://www.valerialandivar.com/2016/04/internet-2016.html

El Big Data está aquí

El problema es que el hombre  tiene una capacidad limitada de analizar, de interpretar y de tomar decisiones inmediatas cuando las interrelaciones a tratar son continuas, numerosas y complejas.

Si no hubiera automatizado sus procesos, ¿cuántos empleados debería tener Amazon  analizando en tiempo real los datos de las compras de millones de usuarios para desencadenar manualmente acciones de publicitarias o de fidelización de clientes?  Su algoritmo de recomendación de búsquedas induce un aumento de las ventas de un 15%.

Los datos per se son intrínsecamente mudos. Hay que saber  transformarlos en información y ésta en conocimiento útil, fácilmente visualizable por las personas que deben tomar decisiones.

De esto trata, en esencia, el Big Data. De reconocer el valor de los datos para el negocio, de definir las infraestructuras tecnológicas necesarias, de la generación de modelos, del análisis, la  visualización e interpretación de los datos.

Los especialistas en Big Data,  los Data Scientist serán uno de los perfiles profesionales más demandados en los próximos años, para cualquier tipo de empresa, no sólo las tecnológicas.

Si esto está ocurriendo ya, con los datos originados fundamentalmente por las interacciones humanas, ¿qué dificultades cabe esperar de la eclosión del Internet de casi todas las cosas  y la vorágine de datos que van a generar continuamente las máquinas?

 

 

El poder de los algoritmos

Básicamente, un algoritmo es un procedimiento para resolver un problema, del tipo que sea. Desde la más tierna infancia estamos usando, sin identificarlos como tales,  algoritmos cuantitativos, para multiplicar, dividir o para hacer raíces cuadradas, éste último ya en franca decadencia.

Un claro ejemplo de cómo el conocimiento se puede convertir en una innovación de éxito mundial es el potente motor de búsqueda de Google, la marca más valiosa del planeta. Su PageRank es  una familia de complejos algoritmos matemáticos basados en la teoría de grafos y en el álgebra lineal (matrices de miles de millones de filas y columnas), que sufrió, por cierto, importantes modificaciones el año pasado, obligando a millones de páginas web a adaptar sus contenidos a los smartphones, para no ser penalizadas en los resultados de las búsquedas.

Waze recomienda la ruta óptima a millones de conductores gracias a un algoritmo específico del que sólo se conocen algunos aspectos generales. Lo mismo se podría decir de Spotify, la plataforma líder de difusión musical, con 20 millones de usuarios de pago mensuales. O de los que permiten la aparición del coche inteligente, elemento clave del  futuro del transporte.

La consultora tecnológica americana Gartner  ha acuñado el neologismo economía algorítmica para resaltar el enorme valor potencial que  poseen las interrelaciones entre los datos generados por multitud de dispositivos de uso personal y profesional, que hasta ahora se tratan aisladamente.

También se refiere a los datos provenientes de sensores y de máquinas que desbordarán la capacidad humana de tratamiento y que requerirán el diseño de algoritmos que posibiliten el entendimiento directo entre dispositivos, que sean sensibles al entorno, que actúen en consecuencia, de forma automática, y que sean capaces, además de aprender, en el sentido de ir perfeccionando su rendimiento para ir automejorando sus prestaciones.

Según Gartner los algoritmos se convertirán en una poderosa arma competitiva para todas las industrias, sobre todo a las más intensivas en la generación de datos de múltiples fuentes, como las empresas de logística, las de análisis de riesgos, las aseguradoras y las de selección de personal.

Vale la pena dedicar unos pocos minutos a visualizar este interesante vídeo: “Los algoritmos al poder” que nos sugiere cuestiones como: ¿Cómo prever la música del mañana? ¿Reemplazarán las máquinas y los algoritmos a los humanos? Spotify apuesta por el Big data para anticipar los gustos de los consumidores…

 

Como si fuera la fórmula de la Coca-Cola, tiene todo el sentido que las empresas protejan celosamente sus algoritmos en un entorno en el que Whatsapp, la mayor compañía telefónica del mundo envía ¡35.000 millones de mensajes diarios¡ sin poseer una infraestructura de telecomunicaciones o Uber, principal empresa de taxis del planeta usa algoritmos para conectar vehículos con pasajeros,sin poseer ni un solo coche en propiedad.

La industria TIC se enfrenta a acuciantes retos de gestión, almacenamiento y protección de los activos informáticos, desafíos generadores, a su vez, de oportunidades de negocio y de creación de empleo relacionado con la ciberseguridad y con el análisis de datos.

(Este post es una adaptación, corregida y aumentada, como se se suele decir, de un artículo del mismo título escrito para la edición impresa de la Revista de la Comunidad valenciana, economía3)

 

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Un visionario murciano

El murciano Andrés Pedreño Muñoz, exrector de la Universidad de Alicante, se ha jubilado anticipadamente como catedrático de Economía Aplicada. Con tal motivo, la institución alicantina,  que ya había distinguido al profesor Pedreño  con su medalla de oro en 2008, celebró, hace unos días,  un emotivo acto de despedida que contó con la presencia, entre otras personalidades, del rector honorífico de esta Universidad, el lorquino Antonio Gil Olcina y del Presidente del Gobierno valenciano , Ximo Puig.

Foto publicada por La verdad de Alicante

Es difícil ser neutral con un buen y admirado amigo, pero en este caso, los méritos objetivos de Andrés son tan evidentes que reducen a la mínima expresión el posible coeficiente de subjetividad que yo pudiera aplicarle en este post,  que le dedico como modesto homenaje.

Basta con echar un vistazo a su extraordinario  curriculum para verificar que, aparte de un brillante economista, es un visionario, experto en economía digital que no se queda sólo en la teoría, sino que, haciendo honor al título de su cátedra, aplica sus conocimientos con éxito al mundo de los negocios donde ejerce como un líder innovador y motivador de diferentes iniciativas empresariales, como el site  euroresidentes, en el que colaboro manteniendo un blog sobre innovación.

D. Andrés Pedreño, Director de ADEI

Lo que no aparece en su CV, pródigo en méritos académicos y profesionales, es su calidad humana entre las que destacaría la humildad que caracteriza a los grandes sabios. Andrés nunca alardea de sus innumerables logros y siempre es generoso en los elogios hacia los demás.

Conocí a Andrés en su etapa de Consejero Delegado de Universia a través de Juan Bernal, íntimo amigo suyo y compañero de carrera, pero ha sido en los últimos años cuando he tenido ocasión de tratarlo con más asiduidad.

Fue a raíz de su participación en el ciclo de conferencias que yo coordinaba,  “El valor de las ideas”, foro inspirador del Plan Estratégico de la Región de Murcia 2014-2020,  precisamente a instancias de su impulsor, el  exVicepresidente Económico Bernal que desde el primer momento pensó en contar con la colaboración de Andrés Pedreño, conocedor de su brillante trayectoria profesional, de su altísimo nivel como ponente y de su generosa predisposición y disponibilidad para ayudar a su región de origen.

Aunque dicen que todo discurso debe mover a la acción, suele ocurrir que, tras asistir a presentaciones o a charlas inspiradoras nos quedamos sólo con algunas ideas y de ellas, por muy interesantes y plausibles que nos parezcan,  aplicamos muy pocas … o ninguna.

A veces porque no es posible asimilar mensajes complejos en un tiempo reducido. Por eso considero muy recomendable “repasar”  de forma reflexiva aquellas opiniones que nos parezcan de mayor interés. Otras veces no actuamos porque nos paralizan enemigos de la innovación como la endémica falta de tiempo, el poder absorbente de la rutina, el conservadurismo, la incapacidad para analizar las raíces de los problemas o la falta de decisión para abordarlos.

¡Cuánta sabiduría nos perdemos por no reflexionar sobre las sabias recomendaciones de expertos reconocidos¡  Para que eso no ocurra con la magnífica conferencia de Andrés Pedreño en Murcia,  el día 17/04/13, en la que ejerció Juan Bernal como anfitrión,  me permito resaltar los aspectos que me parecen más significativos de su presentación “Reinventar la economía de la región mediante el talento y a la innovación”:

  1. Innovación tópica: La innovación es un término desgastado. Hay que hablar menos y hacer más. Anticiparse a los cambios. Instalar la cultura de reinvención continua en las organizaciones.
  2. Ecosistemas innovadores: La proximidad,  la unión y la coordinación de esfuerzos facilitan la generación de innovaciones. Desterrar las políticas de compartimentos estancos para convertirnos en un territorio eficiente y competitivo.
  3. Jóvenes empresarios: La mayor parte de nuestros estudiantes quieren ser funcionarios. Hay que impulsar la cultura del emprendimiento desde edades tempranas. Actualmente, el conocimiento y las TIC  ofrecen oportunidades increíbles para que un joven pueda crear su propio trabajo.
  4. Empresas: Hay que mimarlas obsesivamente. Son el pilar básico del estado del bienestar. La sociedad en su conjunto: ciudadanos, instituciones, medios de comunicación deben reconocer el papel fundamental de las empresas como generadoras de empleo, de recursos y de progreso.
  5.  Conocimiento: Es el input fundamental de la innovación. No tiene sentido el conocimiento sin aplicación. Hay que mejorar la transferencia de tecnología y la capacidad de integración de la Universidad con la sociedad. Conectar más con el mundo del trabajo y de las empresas. En la UE hay casi 1 millón de puestos de trabajo sin cubrir por falta de los conocimientos requeridos. Apostar por la transdisciplinariedad y la hibridación de especialidades.
  6. Las Administraciones Públicas: Deben ser más innovadoras, más ágiles, más legibles, facilitando al máximo la creación y la actividad de las empresas.  Hay un exceso de regulación que genera una maraña administrativa indigerible. La Ley de Protección de datos española es extraordinariamente exigente. Hay que convertir a los funcionarios en aliados del crecimiento económico.
  7. La informática y las comunicaciones: No hay salida fuera de la economía digital. Hay que acelerar su desarrollo. En la región existen muy buenas universidades en estas materias.  El mercado del Internet de las cosas es de billones de dólares. Apuesta por el turismo digital.
  8.  Sinergias: Tras la fallida experiencia del Arco Meditarráneo, establecer alianzas relevantes, con visibilidad internacional conjunta pero coherente con la identidad regional. Tarragona y Castellón no se “hablan”, Alicante y Murcia tampoco,… esto habría que superarlo.
  9. Globalización: Fallamos en los idiomas. La exportación y la internacionalización son la joya de la corona de una economía moderna. Hay que unir esfuerzos y diseñar estrategias específicas para abordar mercados emergentes, como China, por ejemplo.
  10. Equipos multidisciplinares: Apertura de mentes para superar los pequeños vicios y servidumbres de cada disciplina. La innovación florece especialmente en los cruces de caminos, en las fronteras de cada especialidad, estableciendo puentes y canales de comunicación. Colaborando y no compartimentando.

 

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Internet de todas las cosas

“Internet es el tejido de nuestras vidas” (Manuel Castells)

Océano de datos

Hasta ahora, la gran mayoría de los contenidos de Internet han sido generados por las personas en forma de textos, vídeos, fotos o aplicaciones.  Sin embargo, dado el imparable desarrollo del Internet de las cosas que se vislumbra, dentro de poco lo extraño será encontrar algún objeto o máquina de cualquier tipo que no vierta datos a la red.

En efecto, de aquí a 5 años se prevé que el número de dispositivos conectados a Internet  crecerá al impresionante ritmo de 1 millón de equipos sensorizados por hora, generando un volumen de negocio de más de 2.5 millones de dólares por minuto, a partir de 2016. También se estima que en la próxima década se van a necesitar más de 2 millones de expertos en Internet de las cosas.

 


Nuestro futuro inminente se va a desenvolver, pues, en un océano de datos interconectados, generando billones de nuevas relaciones  entre las que habrá que bucear para extraer aquéllas que aporten más valor para mejorar nuestra calidad de vida, para transformar los servicios públicos, para hacer más sostenibles y eficientes nuestras ciudades (Smart cities)  y para fomentar el  crecimiento económico.

Big Data

Los datos son intrínsecamente mudos. Hay que saber qué hacer con ellos,  cómo aprovechar el potencial de esos enormes conjuntos de datos, abordando los aspectos  técnicos relativos al almacenamiento, al  tratamiento y a la seguridad de los mismos, así como a la visualización de la información para que sea fácilmente entendible por las personas que deben decidir. De esto trata, en esencia, el Big Data.

El problema es que el hombre  tiene una capacidad limitada de analizar, de interpretar y de tomar decisiones inmediatas cuando las interrelaciones a tratar son continuas, numerosas y complejas. Si no hubiera automatizado sus procesos, ¿cuántos empleados debería tener Amazon  analizando en tiempo real los datos de las compras de millones de usuarios para desencadenar manualmente acciones de publicitarias o de fidelización de clientes?

Si esto está ocurriendo ya, con los datos generados fundamentalmente por las interacciones humanas, ¿qué dificultades cabe esperar de la eclosión del Internet de casi todas las cosas  y la vorágine de datos que van a generar continuamente las máquinas?

Los algoritmos

Básicamente, un algoritmo es un procedimiento para resolver un problema, del tipo que sea. Dado su origen matemático,  desde la más tierna infancia estamos usando, sin saberlo,  algoritmos cuantitativos, para multiplicar, dividir o para hacer raíces cuadradas. Pero todo el mundo, a diario,  aplica algoritmos cualitativos cuando hace algo tan prosaico y tan rico como un puré de patatas, por ejemplo.

A otro nivel, todo programa informático lleva implícito un algoritmo, que suele protegerse celosamente como la fórmula de la Coca-Cola, sobre todo en los casos de más éxito.  Google, por ejemplo, perfecciona su motor de búsqueda cada día. Waze recomienda la ruta óptima a millones de conductores gracias a un complejo algoritmo específico del que se conocen algunos aspectos generales. Un grupo de investigadores canadienses ha diseñado un algoritmo invencible al póker.

La Economía algorítmica

La consultora tecnológica americana Gartner  ha acuñado el neologismo economía algorítmica para incidir en la importancia de las interrelaciones entre los datos generados por multitud de dispositivos de uso personal y profesional, que hasta ahora se tratan aisladamente. Habla de la creación de una malla de elementos (“device mesh”) como son los móviles, los sensores, ropa o accesorios inteligentes (“wearables”), aparatos electrónicos del hogar, automóviles,…

También se refiere a los datos provenientes de sensores y de máquinas que desbordarán la capacidad humana de tratamiento y que requerirán el diseño de algoritmos que posibiliten el entendimiento directo entre dispositivos, que sean sensibles al entorno, que actúen en consecuencia, de forma automática, y que sean capaces, además de aprender, en el sentido de ir perfeccionando su rendimiento para ir automejorando sus prestaciones.

En definitiva, la interconexión de plataformas de Internet de las cosas, el desarrollo de la Inteligencia artificial, la web semántica, la impresión 3D y la impresión 4D,  la realidad aumentada, la robótica colaborativa, la visión artificial … configuran un entorno inmediato lleno de oportunidades para los emprendedores más intrépidos y para las compañías más ágiles o más versátiles que sean capaces de actuar, como dice Gartner, en modo bimodal, es decir, en forma  analógica y digital simultáneamente.

Industria 4.0

En este contexto, merece especial atención el concepto de Industria 4.0, la nueva revolución industrial cuya unidad básica de producción será la fábrica inteligente (smart factory).


El Ministerio de Industria, Energía y Turismo acaba de lanzar su iniciativa “Industria conectada” con el objetivo de definir una estrategia de digitalización de los procesos industriales que se concrete en ventajas competitivas para las empresas españolas.

En nuestra región, es loable el compromiso del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales con el nuevo paradigma de la Industria 4.0 y los esfuerzos que realiza en la difusión y la sensibilización sobre estos conceptos entre los empresarios murcianos y la sociedad en general.  También es de agradecer el papel de los medios de comunicación como amplificadores de estas iniciativas, contribuyendo a crear un clima social receptivo a las innovaciones.

 

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El negocio de la inmortalidad

El turismo, la agroalimentación, la salud y los servicios para la tercera edad son algunos de los sectores con mayores perspectivas de negocio a corto y medio plazo, según un interesante informe publicado por Expansión en los que se destacan 10 ámbitos de actuación que están a la espera de la aparición de empresas que se conviertan en una especie de referentes universales, al modo de Google o Facebook.

Uno de los ámbitos que se recoge en el informe es el denominado con un nombre tan sonoro y sugerente como el negocio de la inmortalidad, que no tiene nada que ver, obviamente, con la venta de la propia alma ni de la de nadie, cual Fausto redivivo,  sino con un nicho de mercado propiciado por el aumento de la esperanza de vida con calidad. Rebajemos, pues, un grado nuestras pretensiones y quedémonos en un modesto negocio de la longevidad, que no está nada mal.

La Comisión Europea alerta de forma especial a los estados miembros sobre los efectos del envejecimiento de la población pero al mismo tiempo llama la atención sobre las oportunidades de crecimiento económico asociadas al desarrollo de soluciones innovadoras para el sector de la salud en general y dirigidas al cuidado de las personas mayores en particular.

En 2030, el 20% de los habitantes de los países desarrollados será mayor de 65 años. El aumento de la esperanza de vida y las enfermedades crónicas ha hecho de los senior un mercado interesante de servicios como pueden ser las apps de estimulación cerebral o las redes sociales para evitar el aislamiento de las personas mayores, entre las  que Vincles BCN, reciente ganadora del llamado desafío de los alcaldes es un buen ejemplo.

El conocimiento profundo de cómo funciona nuestro cuerpo y de nuestro ADN nos proveerá de armas para prevenir enfermedades y mejorar nuestra calidad de vida. Un simple análisis de sangre permitirá la detección precoz del cáncer (Universal Diagnostics)  y una gota de saliva desvelará qué enfermedades somos propensos a desarrollar (GenePlanet).

La sanidad evolucionará, a corto plazo, desde un modelo de medicina curativa,  generalista y masiva, como el actual, hasta otro basado en la prevención y en los tratamientos personalizados, que será más eficiente y sostenible.

Emerge con fuerza la figura del e-paciente como persona comprometida con su salud y la de su familia, configurador de lo que se llama   el “entorno personal de salud” , una especie de carpeta de salud familiar que puede contener información sanitaria relevante o almacenar, en la nube,  pruebas médicas digitalizadas, tratamientos o registro de síntomas que pueden contribuir de forma apreciable a mejorar la salud del   entorno familiar, junto a otras actuaciones, como la participación en redes sociales sobre dolencias específicas.

En España se descargan cada día unos 4 millones de aplicaciones móviles. Este mismo año, se prevé que 500 millones de personas en el mundo habrán descargado una app de salud. Un tercio de los usuarios de smartphones en España tendrán instalada al menos una aplicación móvil de salud.

La proliferación de dispositivos móviles y la cada vez más extendida aceptación popular de los wearables (tecnologías del vestir) que convierte en sensores móviles a todos los portadores de estos dispositivos, las técnicas de big data, los propios desarrollos de tecnologías sanitarias, la nanotecnología, la genómica y la fabricación de órganos, vía impresión 3D y 4D, y el incipiente desarrollo de la web semántica dibujan un entorno futuro, cercano,  de medicina preventiva, predictiva y personalizada en la que los propios pacientes podrían incluso participar en el diagnóstico en aras de su propia longevidad.

 

 

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Sobre el autor Juan José Ríos
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

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