Tradicionalmente la noche de bodas siempre ha sido un momento de desenfreno, esa esperada luna de miel que en tiempos pretéritos significaba el primer encuentro sexual entre los miembros de la pareja cuando el sexo antes de formalizar el matrimonio era pecado mortal.
Afortunadamente, la sociedad avanza, y todo esto ha cambiado. Practicar sexo antes de casarse es tan común que los novios ni siquiera piensan en practicarlo especialmente durante esa noche, sobre todo después del cansancio que acumulado a lo largo de todo el día.
Esta revolución sexual, no hay que olvidad que antes las mujeres solían llegar vírgenes al matrimonio, hace que las parejas se conozcan muy bien antes de darse el “si quiero”.

