La crisis económica en España impulsa el uso de tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito son una de las amenazas más preocupantes para el sistema económico-financiero español. Se estima que para finales de 2015, habrá dos tarjetas de crédito por cada español, con lo cual se pondera que la cifra de tarjetas de crédito en circulación ascenderá a los 46 millones aproximadamente, en comparación con las 48 millones de tarjetas que circulaban durante el año 2010. En estos momentos, en la Comunidad de Madrid se estima que hay cerca de 8 millones de tarjetas de crédito en circulación, debido principalmente a que muchos consumidores poseen dos o más unidades.

En los últimos meses la crisis económica ha estimulado la utilización de las tarjetas de crédito como principal medio de pago para compras pequeñas en tiendas y centros comerciales, al mismo tiempo que las entidades financieras y bancarias comienzan a preocuparse por los índices de morosidad y por la gestión de los impagos, motivo por el cual están recurriendo a empresas especializadas en la gestión de deudores morosos.

En medio de este escenario y ante el panorama previsto, las entidades financieras y bancarias que emiten tarjetas de crédito han comenzado a ejecutar medidas como el incremento en las comisiones que cobran a sus clientes entre un 5% y un 6% aproximadamente. Es importante destacar, que aunque el costo de mantenimiento anual de una tarjeta de crédito ronda los 30 euros, los consumidores continúan demandando nuevas unidades o bien, solicitan una extensión en el saldo disponible para consumir.

La crisis económica está afectando a un gran número de consumidores, quienes ante la carencia de liquidez, han comenzado a utilizar cerca del 20% más sus tarjetas de crédito para realizar compras cotidianas. Este “cambio” en los hábitos de pago por parte de los consumidores, conlleva a graves consecuencias en un futuro próximo, como la imposibilidad de afrontar los intereses y tasas que fijan las entidades financieras/bancarias, con lo cual su endeudamiento se incrementa considerablemente. La crisis ha producido un importante cambio en la cultura económica de las familias, quienes consideraban que las tarjetas de crédito sólo debían utilizarse para casos de emergencia, han comenzado a utilizarlas para gastos corrientes.

Ante la gran intransigencia de los bancos a la concesión de nuevos préstamos, muchos consumidores están utilizando las tarjetas de crédito para compras pequeñas en supermercados o en el peor de los casos, para solventar otros créditos. Por esta razón, muchos consumidores están comenzando a incurrir en nuevas deudas ocasionadas por el incremento exponencial de los costes de los intereses, aunque la situación más grave la tienen aquellos consumidores que por su propia naturaleza tenían el hábito de utilizar en forma exhaustiva sus tarjetas de crédito aún antes que comience la crisis económica en España.

Pese a esta situación, las entidades financieras que emiten tarjetas de crédito afirman que el escenario actual no es tan grave en comparación con el escenario de las hipotecas, argumentando que una deuda de 1000 o 3000 euros en una tarjeta de crédito es totalmente diferente al caso de una hipoteca de 400000 o 500000 euros.

Cómo afecta la crisis a la concesión de préstamos

La crisis económica en España sigue afectando considerablemente a todas las personas que tengan intenciones de adquirir un préstamo, en especial a aquellas que deseen adquirir una propiedad a través de un préstamo hipotecario. Las entidades financieras otorgaron en el pasado cantidades ingentes para la compra de viviendas pero el grifo se cerró hace unos cuantos años ya.

En lo que concierne a un análisis de esta situación, existen muchas causas que conllevan al descenso de las cifras mencionadas anteriormente. Por un lado, podemos mencionar la subida de los productos básicos, lo cual afecta directamente al consumidor, al mismo tiempo los índices de desempleo están aumentando, y con los valores de las propiedades en descenso y desconociendo cuál llegará a ser su precio mínimo, son muy pocas las personas que se atreven a comprar un bien inmueble.

Las personas que tienen la posibilidad de acceder a un préstamo hipotecario, se encuentran con nuevas barreras de entrada por parte de las entidades financieras y bancarias: las nuevas condiciones y restricciones para conceder un préstamos con garantía hipotecaria. En estos momentos no basta con tener un empleo fijo y presentar una buena nómina. Muchas entidades financieras están requiriendo avales para otorgar el 80% de la financiación y exigen la contratación de otros productos que el solicitante no pidió, como por ejemplo seguros. Eso sin mencionar los tipos de interés que están aplicando.

Los profesionales expertos en economía y finanzas sostienen que el descenso en la concesión de préstamos se debe tanto a la conocida crisis de liquidez que posee el sistema financiero internacional como al derrumbe de la demanda crediticia por parte del mercado interno, ya que el incremento del Euríbor y los precios de las propiedades constituyen el escenario más dificultoso para que las familias se atrevan a comprar una propiedad. La tendencia al descenso en el importe de nuevas operaciones para financiar la adquisición de bienes inmuebles comenzó en septiembre de 2006, momento en el que se registró que los nuevos créditos destinados a la compra de propiedades habían caído casi un 4,6%. Luego, durante los meses de verano de 2007, el descenso de los créditos se volvió a intensificar, hasta que en el mes de junio se registró una bajada cercana al 16,2%, desde ese momento, el importe de los nuevos créditos se ha ido recrudeciendo cada vez más.

La crisis económica, entre otras consecuencias, ha producido que la banca endurezca sus condiciones para otorgar préstamos hipotecarios. Consecuentemente el número de hipotecas que se otorgaban ha caído considerablemente. En medio de este escenario, los bancos han incrementado las exigencias al momento de conceder un préstamo hipotecario. En la actualidad se le exige al solicitante que reúna determinadas condiciones que le permitan a la banca evitar incurrir en riesgos de impagos y en algunos casos, piden más avales. Las medidas orientadas a incrementar las exigencias en la concesión de préstamos hipotecarios son llevadas a cabo con buen criterio y lógica y tienen como principal objeto minimizar el volumen de clientes morosos.

En lo que concierne a la morosidad en estos tipos de créditos, se observa un aumento considerable. Este tipo de préstamos consideran como garantía la propiedad, pero son destinados a la financiación de otros bienes o inversiones como: la adquisición de un coche nuevo, una inversión en un negocio, entre otros. A priori, esta alternativa es muy atractiva para los solicitantes, debido a que los tipos de interés son más bajos en relación a los créditos de consumo pero la desventaja, es que a largo plazo el cliente termina pagando más de lo que esperaba y a esta situación se le suman las exigencias de la entidad bancaria, las cuales comprometen no sólo a los avales sino también a su propiedad.

Dadas las circunstancias actuales y a las exigentes condiciones que imponen las entidades bancarias al momento de conceder un préstamo hipotecario, es de vital importancia que las familias ejerzan con responsabilidad la cultura crediticia y no expongan la seguridad de su propiedad para utilizar los préstamos hipotecarios con otros fines. La mejor alternativa cuando la relación entre los ingresos y los gastos no es favorable para las familias la siguen ofreciendo los préstamos al consumo.

Rebelión y Poder de un líder

A través de los años, se ha hecho cada vez más evidente el deseo de llegar al  poder, y junto a esto la necesidad de un liderazgo que establezca orden en las diferentes situaciones que enfrenta una sociedad. Ante cualquier eventualidad que carezca de autoridad, siempre aparecerá un líder innato o no, que probablemente una vez que prueba el poder difícilmente quiera dejarlo, y lamentablemente en algunos casos recurrirá a métodos con los cuales no todos los que están a su cargo estarán contentos.

Un ejemplo de esta situación es la que se vive en la granja Manor, en la cual a través de una rebelión surge un líder que a toda costa se preocupa por ser la cabeza de la organización aunque esto implique sacrificios para otros. Precisamente ese es el problema cuando se llega al poder, cuando los intereses particulares se anteponen sobre el bienestar común.

Se puede decir que mantener un equilibrio es lo ideal, pero no es la prioridad. En la mayoría de los casos la triste realidad es que el descontento de muchos no siempre será suficiente para manifestar el deseo de cambios. Independientemente del líder nunca todos estarán de acuerdo, es por eso que el manejo del poder es un tema tan complejo y que da tanto que hablar, pues está lleno de mucha subjetividad y pluralidad y se hace difícil atender todas las necesidades, aun cuando insisto, es lo ideal.

De tal manera que el libro Rebelión en la granja  refleja como un liderazgo mal ejecutado puede llevar a la corrupción que en la mayoría de los casos se convierte en la forma “normal” de hacer las cosas, atentando con los principios fundamentales de igualdad y generando deterioro en cualquier sociedad.

Así que, la corrupción se convierte en un factor esencial en la pérdida de confianza, dificultando la toma de decisiones para la conducción de cualquier sociedad u organización. Si esta desconfianza, tomada como una de las principales razones del descontento, crece en los individuos o sociedades, éstos cada vez le darán menor importancia a los procesos democráticos y a la participación en los temas que los ocupan, demostrando apatía por sus líderes y manifestando conformismo hacia las condiciones en las que viven y que probablemente puedan afectarlos.

Autor: María Peña

Claves para evitar la bancarrota

Hoy en día, se calcula que entre un 48% y un 60% de las familias españolas tienen dificultades para llegar a fin de mes; mientras que un 37% tiene problemas para afrontar el pago  de la hipoteca.

Por esta razón, lo mejor es tomar las medidas necesarias a tiempo para evitar la bancarrota familiar, pagar las deudas y afrontar con tranquilidad los gastos imprevistos.

1. Elaborar un presupuesto familiar detallado.

En este presupuesto, que puede hacerse en un cuaderno o una planilla Excel, deben figurar  todos los ingresos en una columna, y todos los gastos en otra.  Por lo general, los ingresos son aproximadamente los  mismos todos los meses, pero los gastos son variables.

Al elaborar un presupuesto familiar, se puede conocer exactamente en qué se está gastando más, y cuáles son los gastos  que se pueden evitar o reducir.

2. Destinar una parte de los ingresos al ahorro.

Si el ingreso es mayor que el gasto en algunos meses, hay que aprovechar para ahorrar ese dinero y formar un fondo de emergencia. Es posible que en otros meses los gastos superen los ingresos, y  en ese momento habrá que recurrir al mencionado fondo.

Por otro lado, es buena idea incluir como gasto fijo mensual un cierto porcentaje del ingreso para ahorrar, con el objetivo de invertir y obtener ganancias a largo plazo, asegurando así el futuro de la economía familiar.

3. Controlar los gastos.

Para lograr ahorrar un cierto monto todos los meses, es probable que haya que  recortar gastos. Hay varios trucos  que pueden servir para gastar menos, por ejemplo, elegir las marcas blancas en el supermercado, buscar las mejores ofertas en internet,  utilizar el transporte público en lugar del coche, etc.   Observa  con detenimiento los gastos detallados en el presupuesto familiar, para  determinar cuáles se pueden reducir o eliminar.

4. Evitar las deudas con intereses altos.

Los  préstamos al consumo y la financiación de las tarjetas de crédito son las deudas con los intereses más altos, y hay que evitarlas a toda costa. Es mejor utilizar dinero en efectivo al realizar las compras, pues muchas veces la noción del gasto se distorsiona al utilizar la tarjeta de crédito.

5. Orden y previsión.

Es importante revisar  los detalles del estado de cuenta de la tarjeta de crédito y conservar todas las facturas de pago, por si se presentara algún problema o irregularidad. Además, hay que tener siempre muy presentes las fechas de pago de  contribución,  pólizas de seguro, impuestos de circulación, etc. para  pagar en fecha y evitar recargos por demoras.

En resumen, al controlar los gastos y ahorrar aunque sea un pequeño monto todos los meses, es posible sanear la economía familiar, llegar a fin de mes y afrontar con tranquilidad los imprevistos.

Fuente del artículo: creditosrapidos10m.com

Como nos afecta la bajada del precio del dinero

Ante las dificultades por las que pasa la economía de las familias, que a duras penas llegan a fin de mes, no es de extrañar que, al margen de las reacciones macroeconómicas, los ciudadanos se pregunten en qué consiste la rebaja de los tipos de interés, cómo les afectará a partir de ahora que el dinero valga menos y qué repercusiones tendrá sobre sus cuentas personales. En el siguiente artículo se detallan las consecuencias de esta bajada histórica de los tipos de interés, que notarán de manera especial los hipotecados, y es posible que también los inversores.

Beneficios para hipotecados e inversores

La bajada histórica de los tipos de interés de la zona del euro al 0,25% ha supuesto una gran sorpresa para los mercados financieros. No en vano, es el precio que los bancos pagan para que les presten dinero, ahora que la financiación a particulares está bajo mínimos como consecuencia de los problemas derivados por la crisis económica.

Si bien este recorte en un cuarto de punto en el precio del dinero tiene como objetivo prioritario impulsar la economía europea, y en especial la recuperación en los países periféricos (España, Italia, Portugal…), también tendrá alguna repercusión sobre los consumidores, y que en principio serán los hipotecados y los inversores los que saldrán mejor parados de esta importante decisión.

Repercusiones de la bajada

No es de extrañar que los ciudadanos de a pie se pregunten en qué consiste la bajada de los tipos y cómo les afectará a partir de ahora que el dinero valga menos. Los efectos que tendrá la rebaja de un cuarto de punto en el precio del dinero no se trasladará de inmediato a la economía real, pero sí se sabrá qué sectores de la sociedad saldrán más beneficiados y perjudicados por la aplicación de esta medida.

  • Hipotecados: saldrán beneficiados, pues la rebaja de los tipos de interés ayudará a reducir las cuotas hipotecarias, debido a la íntima relación entre el precio del dinero y el índice de referencia europeo (al que están vinculadas casi el 85% de las hipotecas en España) y cuya tasa se toma como punto de referencia para calcular las cuotas de las hipotecas. Así que es presumible que si los intereses caen, también baje el euríbor y, por tanto, los usuarios pagarán menos por su crédito hipotecario.
  • Ahorradores: verán mermada la rentabilidad en los ahorros. Uno de los efectos de la rebaja en los tipos de interés será la caída en la rentabilidad de los productos de renta fija: imposiciones, pagarés, cuentas remuneradas, etc. A la menguada rentabilidad de estos productos bancarios, se une la nueva medida, que puede reducir aún más el limitado atractivo que generaban entre los ahorradores. Un escenario con depósitos y pagarés al 0,5% y con las letras del Estado en la barrera del 1% no es descartable para los próximos meses, con lo cual la rentabilidad no llegará a cubrir las necesidades mínimas de los ahorradores, en muchos casos por debajo del encarecimiento de la vida. Para incrementar la rentabilidad de los ahorros no habrá más remedio que asumir más riesgos, fundamentalmente a través de la renta variable.
  • Financiación: será más barata, ya que la mayor liquidez permitirá que la banca obtenga financiación a precios más asequibles. Ello, unido a unos tipos de interés en mínimos, invita a pensar a que la tendencia a la baja en los intereses sea una realidad para los demandantes de créditos. Ahora habrá que comprobar cuál será la decisión de las entidades bancarias sobre este tema.
  • Consumo: se incrementará, pues al reducirse las cuotas de los créditos hipotecarios, sus titulares dispondrán de mayor dinero en sus cuentas corrientes que podrán destinar para aumentar el consumo. Esto incidirá en un mayor dinamismo de la economía nacional, generando más empleo y un mayor impulso a la recuperación económica.

Por Jose Ignacio Recio

El crédito fluye, ¿verdad o mentira?

Cuando uno pasea por las calles y las ve inundadas de carteles “entra y encuentra el préstamo que buscas” “damos créditos a tus ilusiones” “financiamos el proyecto que tienes en mente”, recuerda esas épocas en la que el crédito fluía para todos. Comparando entre está época y la pasada es que hoy las entidades si conceden prestamos personales o de consumo, pero a clientes solventes.

Pocos españoles pueden jactarse de haber conseguido financiación bancaria durante los últimos cuatro años. En contrapunto, agríos serán los recuerdos de aquellos que acudieron a su banco en busca de un préstamo y no lo concretaron.

La banca conocedora del escenario de pánico que rodea a las familias y particulares ha diseñado campañas atractivas de financiación para animar a los clientes a solicitar dinero.

En este momento, nadie cuestiona que en el mercado crediticio hay ofertas muy llamativas. Del mismo modo en que pocos discuten la caida de la demanda. Y con esas dos certezas, los responsables comerciales de la banca trabajan buscando clientes con perfiles de riesgo cero, a quienes ofrecen créditos personales.

¿Me pregunto cómo se puede obtener un crédito personal?

Actualmente, la contratación de un crédito personal implica un largo periodo de tiempo. El ejemplo más rotundo de lo que digo son los requisitos que debemos presentar. Por ejemplo, nóminas, finalidad del dinero, justificante o presupuesto del gasto, etc.

Pero estos factores no justifican la concesión del dinero, hay que contratar productos adicionales -seguros de pagos o de vida, tarjetas de crédito-, aportar garantías adicionales y no estar registrado en ningún fichero de morosos. De ahí que aumenten los desánimos entre los consumidores a la hora de plantearse una operación de crédito.

Para el consumidor es importante tener una percepción del contrato, eso permite entender mejor y aceptar las condiciones.

En definitiva, cuesta creer que con todos estos anuncios colgando de los escaparates de la banca, los créditos rápidos nuevos no repunten.

laverdad.es

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