Ibiza sigue de moda

Ibiza sigue de moda, y no lo digo yo. Los nuevos datos del Instituto de Estudios Turísticos así lo avalan. En el mes de Junio las Baleares recibieron un nueve por ciento más de turistas que el año pasado.

Más turistas para Ibiza

Entre las que más ha crecido se encuentra Palma de Mallorca, pero seguida muy de cerca por Ibiza. La economía local se ha reactivado después de unos años algo tristes. La afluencia es de tal magnitud que ya empiezan los problemas de ocupación.

También hay que destacar el hecho de que los turistas que no contrataron un paquete turístico aumentaron un diez por ciento. Eso es una buena noticia. Muy buena. Porque no se benefician las grandes touroperadoras principalmente. El comercio local se ve recompensado. Los restaurantes por ejemplo, forman parte de esa gran comunidad de beneficiados. Hemos pasado de los buffets repletos y los bares vacíos a tener que reservar mesa para no soportar horas de espera en la barra (lo cual en ocasiones, tampoco resulta tan desagradable). La industria del alquiler de coches también ha salido ganando. Los turistas llegan al hotel o al aeropuerto y reservan sus vehículos, o directamente traen su reserva por Internet.

Y de más calidad

Pero lo realmente importante, es que Ibiza sigue de moda. Y sigue contando en el panorama de actualidad. Hasta ahora nos estamos salvando de la crónica negra, cuyos honores están recayendo directamente en Palma. Aparecemos en las revistas del corazón una semana sí y otra también. Incluso en periódicos deportivos. La gran afluencia de futbolistas y ex-futbolistas que este año se estan dejando fotografiar por las playas de la isla es una publicidad impagable para la marca ibicenca.

Es muy importante recibir turistas. Pero turismo de calidad, algo que últimamente cuesta bastante encontrar. Esta apuesta está resultando fuerte y acertada. Queda lo más importante. Conseguir que repitan para el año próximo. Como bien dice un excelente anuncio de una marca comercial, “lo importante no es que vengas, es que vuelvas”.

Recortando banderas en Ibiza

Pues si hay que recortar, se recortan. Hasta las banderas azules vaya. Cuatro en dos años. A este paso para el 2017 lo único azul que nos va a quedar es el agua del mar.

Eso si no se empeñan en montar la plataforma petrolífera al final, porque en tiempos de crisis no hay miramientos con nada. Ya lo han demostrado en varias ocasiones. Lo mismo les da por cargarse una zona próxima a ser declarada Patrimonio de la Humanidad que construir en reservas naturales. La ley del ladrillo es la solución, piensan algunos. O rebuznan, porque parece que no han visto a dónde nos ha llevado esta situación. Bueno, en realidad nos ha llevado a muchos. Otros, los menos, tienen lo mismo o más.

La crisis ya suena a excusa. Excusa por haber estado despilfarrando de lo público para llenar el bolsillo de lo ajeno. Si miramos la cantidad de gastos superfluos, el material que se ha tirado con la excusa de “Si no lo gastamos no nos lo darán el año que viene”, llegaríamos al razonamiento más sencillo. Estamos dónde estamos porque hemos querido. Porque nos ha dado igual la sangría de dinero que nuestros ayuntamientos e instituciones públicas han estado derrochando durante los últimos años. Ahora que no hay, han desaparecido los amiguísimos. Total, tampoco les van a encargar trabajos que no les van a pagar durante los próximos…¿En cuánto está el record de no te voy a pagar?

Para mí la solución a esta crisis está en limpiar. Empezando por los cargos públicos y terminando por las playas, que en algunas ya se deja notar el efecto del turismo. Claro que no hay dinero para más. Seguro que hay muchos en contra, pero yo estoy a favor de aumentar el sueldo a los ministros. Que cobren el 1% de los beneficios del país si hace falta. Y si hay pérdidas, que las cubran con sus bienes. ¿No tienes bienes? Pues no he visto un buen economista que sea pobre. Imagínate que capacidad debe tener para ser encima ministro. Profesionales es lo que necesita este país. De bocazas andamos sobrados.

Ibiza y el nuevo hospital

Que los recortes de esta crisis se estan llevando muchas cosas por delante, no es ninguna novedad. Que la educación y la sanidad son los principales perjudicados, no es tampoco nada nuevo. Pero una cosa es recortar un gasto que puede parecer (puede) supérfluo y otra muy distinta es paralizar las obras de un hospital que Ibiza necesita como el comer.

No es que seamos muchos, al menos no durante el invierno. Pero el actual único hospital público se quedo pequeño hace bastante tiempo. Con tres plantas necesita cubrir una isla que en 2009 superaba de largo las ciento veinte mil personas. Aquí no entran los turistas, esos locos imprudentes que convierten Ibiza en un enjambre de más de un millón de personas durante los meses principales del verano. Visto así, se entiende el colapso que supone una entrada de emergencias de apenas cuarenta metros cuadrados. Ya no hablamos de las camillas por los pasillos, de la gente que se pelea por una silla de ruedas o la minúscula sala donde se amontonan las urgencias infantiles. Hoy por hoy, hasta el edificio de la Policía Nacional tiene una sala de espera más amplia.

El hospital no es viejo, todo hay que decirlo. He pasado largas temporadas en Palma y comparado con Ibiza, aquello era casi suburbial. Pero es pequeño. Muy pequeño. El nuevo hospital tenía previsto abrir en 2013 pero las obras llevan paradas cuatro meses, y sin previsiones de continuar. Este año será muy importante no ponerse malo durante el verano y, por supuesto, nada de sufrir accidentes. A la falta de espacio únanle la falta de personal que con los mismos médicos, enfermeros, auxiliares y celadores va a tener que lidiar con el récord absoluto de intoxicaciones por droga a nivel nacional. Claro, que un hospital pequeño para un millón de personas y con el personal bajo límites es un lugar elegido para batir todos los récords nacionales. Un caso único vaya.

Ibiza Discotecas y recortes

Dos van a ser los grandes acontecimientos que nos va a deparar este mes de mayo a los inquilinos de Ibiza. Por un lado es el mes de las grandes aperturas de las discotecas, lo cual supone el inicio de la temporada y la llegada de auténtico capital a la isla. Pasaremos de ser cuatro gatos (Ibiza cuenta con una población más que importante, pero comparados con los que somos en verano, cuatro gatos vaya) a no poder pisar la arena sin machacar a algún turista. Clavar la sombrilla es un deporte de alto riesgo desde que abre la primera discoteca hasta que cierra la última.

Pero por el otro lado, Ibiza se enfrenta a la mayor época de recortes de la historia escrita. Aunque en realidad hablar de recortes es mucho hablar. Para empezar hemos abierto la mañana con la noticia del cierre de dos hospitales y una ampliación de jornada a los funcionarios (esto tampoco me resulta especialmente preocupante, aún les queda mucho para llegar hasta las cuarenta horas que hacemos el resto de hijos de vecinos). Como consecuencia de esta ampliación (esto si me preocupa) miles de interinos se van a ver dónde el resto de los mortales, en la cola del paro.

A esto hay que unir privatizaciones, aumentos del precio del carburante para paliar el déficit sanitario, la creación de la nueva tarjeta sanitaria, un saca-euros que se han sacado de la manga, la eliminación de becas y suplementos a los profesores y un largo etcétera. Y todo esto coincidiendo con la declaración de la Organización Internacional del Trabajo alimentando la inversión frente a la austeridad como forma de generar empleo y levantar un país. Hemos pasado de invertir a ahorrar más que una madre soltera. El resultado: recesión económica. Esto empieza a parecerse a la pescadilla que se muerde la cola.

Ibiza, Figueretas y mucha droga

Hace ya más de diez años que decidí instalarme en Figueretas, una de las zonas urbanas de Ibiza que fueron engullidas por la ciudad. El lugar era casi mágico, con la playa a pocos metros de mi casa. Era un barrio mezcla de obrero y tranquilo. Había algunos clubs nocturnos pero era un barrio como ya digo de lo más tranquilo. Durante estos últimos años la degeneración de la barriada ha sido tan profunda que a ratos me cuestiono si realmente es un buen lugar para hacer crecer a mis hijos.

Al principio eran dos, ahora son dos por esquina. Las prostitutas ofrecen sus servicios de forma impune desde las diez de la noche. Tú vienes de cenar y allí están ellas para lanzarse al cuello a ver si te dan el postre. El gremio de camellos importados del África pulula en grupos nocturnos ofreciendo sustancias de tan dudosa procedencia que uno no sabe si te están vendiendo alguna infusión o chocolate a granel. Aunque a estos tampoco les hace falta ver como cae la noche. Pasan el día en bares esperando la clientela. A mí no me hace falta más que llevar barbas de algunos días para escuchar “Eh! Amigo”. Yo no soy amigo tuyo y si pudiese te devolvía a la infecta madriguera de la que saliste. Los robos se hacen cada día más comunes.

Hace unos días abrieron los portaequipajes de todos los ciclomotores del barrio dejándolos en posición vertical. Resultó curioso comprobar como la policía no tenía constancia de ningún robo. Igual habían pasado con el coche y al ver los asientos levantados pensaron que se trataba de una exposición. O lo mismo se la soplaba enormemente. Porque para abrir tantísimos ciclomotores necesitaron un buen rato. Y si eres policía, nacional o local, y pasas por un aparcamiento de motocicletas con los asientos en semejante postura, lo más normal es que llames a otra patrulla y deis un par de vueltas a ver quien se está moviendo. Claro que yo la última vez que vi a la policía en el barrio por la noche fue en un bar de copas. Bebiendo agua supongo.

Ahora han puesto cámaras de vigilancia. Lamentablemente no parece que haya presupuesto para encenderlas, porque las prostitutas se ponen hasta guapas para salir en la foto. Pero coches de policía, ni uno. Supongo que estarán vigilando otros barrios de más nivel y habrán dado y a Figueretas por un caso perdido.

Limpiando los bosques de Ibiza

Hoy leo por fin una buena notica para Ibiza. La realización de un plan de sostenibilidad a coste cero los bosques de la isla. Por fin a alguien se le ha ocurrido una idea brillante, aunque dudo mucho que lleguemos a conocer a su autor.

En una finca el propietario ha accedido a que limpien su bosque despejando de árboles podridos, enfermos, exceso de maleza y otros productos inflamables a una empresa contratada para tal efecto. Esta situación no se suele dar mucho entre la población autóctona, bastante reacia a que cualquier individuo entre por sus tierras y mucho menos con una sierra mecánica. Pero no es menos cierto que los tres fuegos que acosaron la isla durante el pasado año han metido el miedo en el cuerpo a más de un propietario. Conscientes de que una nueva catástrofe podría dar al traste con sus casas, parece que ha entrado en juego la llamada conciencia social.

Esta tala selectiva de árboles traerá como consecuencia la creación de cortafuegos a lo largo de los poblados bosques, afectados además por la falta de lluvias y muy propensos al incendio descontrolado. En los casos en los que no fuese posible la creación de esta zona de cortafuegos siempre nos quedará el alivio de saber que en las zonas “limpias” la propagación será mucho más lenta gracias a estas medidas.

El secreto de esta grandiosa idea en época de crisis consiste en el coste total de proyecto. Cero patatero, como lo oyen. Gracias a la venta de biomasa posterior se pretende convertir toda la madera obtenida en dinero para el propio pago de las labores de contratación y limpieza de las zonas. Sin dudas, un ejercicio inteligente para el propietario, la empresa contratada, los responsables de los bosques ibicencos y sobre todo, la salud medioambiental de una isla castigada demasiado en los últimos años.

Ibiza: fachas sin miramientos

Ya no puedo más. Si supuestamente durante el franquismo se impuso el castellano, cosa incierta porque se impuso desde la guerra de sucesión española, durante estos últimos años se está imponiendo el catalán. Por narices. Hoy ya me he saturado de tanta imposición. En la página web de un diario local ha aparecido una viñeta desagradable hasta más no poder. La viñeta se divide en tres partes. La primera son dos cabras hablando en catalán sobre la manifestación de Palma a favor del catalán y en contra de la política lingüística de Bauzá. La segunda viñeta aparece con el águila del escudo gritando “A mi tu me habla en cristiano” haciendo referencia al año 1940. La tercera, con fecha 2012, sustituye la cabeza del águila por la de Bauzá con el texto “Y en Baleare en cristiano castizo, que pa eso nací me eduqué en Madriz”.
Resulta que la política lingüística del actual presidente del Govern Balear tiene la santa desfachatez de equiparar el castellano con el catalán, algo que ha sentenciado el propio Tribunal Constitucional. Para el autor de esta viñeta, parece que respetar este tipo de decisiones es ser un facha repugnante. Porque si impones el castellano eres un facha. Si impones el catalán un santo. O una cabra macho muy grande. Enormemente grande. Porque quienes se manifestaban no eran ni más ni menos que profesores indignados con el uso no obligatorio del idioma. Muy normal. A ver si ahora van a venir los españolitos a hacernos la competencia en nuestros puestos de trabajo que con tanto interino son muchos los que ven peligrarlo. Estos, y los radicales. Aquellos que respetan la constitución al pie de la letra (por mis santos) y que son perfectamente capaces de distinguir entre ciudadanos de primera y de segunda. La ley defiende el derecho de hablar y conocer el catalán. Pero tanto como hablar y conocer el castellano. Si yo que defiendo los dos idiomas por igual soy un facha, vosotros, los que educáis a nuestros hijos imponiendo el catalán, dirigiéndoos a nosotros en catalán porque consideráis que es nuestra obligación conocer vuestro idioma, exactamente ¿qué clase de fachas sois? De los peores.

El abuso de los vuelos a Ibiza

Está claro que nos movemos en un mercado donde prima la ley de la oferta y la demanda. Cuando un producto es muy demandado y hay poca oferta, su precio sube. Así llevan los países productores de petróleo viviendo un siglo (año arriba, año abajo). Cuando no es la demanda, sino la posición de privilegio, la que te permite subir los precios a tu santo antojo, nos encontramos como ese término supuestamente desaparecido en España llamado monopolio. Cuando existen más compañías, se llama competencia. Y cuando todas las compañías se ponen de acuerdo para subir los precios, se llama cártel. Sí, el término también se aplica a las organizaciones vinculadas al tráfico de drogas o armas, porque básicamente, es igual de asqueroso supongo. En cualquier caso, las dos acepciones son igualmente un delito. El asunto se vuelve algo más grave si tenemos en cuenta que en el caso de los vuelos a Ibiza estamos hablando de un transporte con obligaciones de servicio público. ¿Y esto que es?

“Cualquier obligación impuesta a los servicios aéreos regulares entre un aeropuerto de la Comunidad y otro que sirva a una región periférica o en desarrollo, o en una ruta de baja densidad cuando dicha ruta se considere esencial para el desarrollo económico y social de la región”. Así lo define el Ministerio de Fomento. Pues bien, a Ibiza sólo se puede llegar en barco o en avión. Así que ya pueden ustedes imaginarse si se considera esencial para el desarrollo económico los vuelos desde Madrid. Socialmente, los residentes tenemos que utilizar estos aeropuertos para poder movernos hacia la península.

“La obligación solo se impondrá cuando sea necesario garantizar unos servicios que cumplan determinados requisitos en materia de continuidad, regularidad, capacidad y precios que las compañías no asumirían si únicamente tuvieran en cuenta su interés comercial.” Vamos, que aquí no cuenta si ganas o pierdes dinero. Estas “obligado” por ley.
Ahora tengamos en cuenta las distancias entre Madrid y Barcelona, 505 kilómetros y Madrid e Ibiza, 470 kilómetros. Que alguien me explique como puede costar un vuelo entre las dos primeras ida y vuelta unos ciento trece euros en AirEuropa. En Iberia unos cincuenta y cinco euros. Un vuelo de ida y vuelta los días diez y once de abril entre Ibiza y Madrid que sólo lo podemos realizar por AirEuropa ¡¡¡OCHOCIENTOS UN EUROS!!! Esto no es un cártel. La mafia siciliana, el cártel de Medellín y el mismísimo Al Capone no era más que unos aprendices.

El absurdo radicalismo en Ibiza

Llevo unos cuantos días con la sensación de vivir en un país distinto, con una gente distinta, de culturas y pensamientos distintos.  A ratos me parece estar rodeado de una secta de militaristas, que no militantes, de un partido político único: el Partido Catalanista. Entre sus adeptos encuentras todo tipo de personajes y personajillos. Algunos, de indudable capacidad intelectual, intentan imponer su santa voluntad, conscientes de defender imposiciones irracionales. Saben que es una causa perdida, y aún así insisten. Tal vez sea fruto del desarraigo. Estos grandes defensores de la lengua catalana, en su gran mayoría, son hijos de inmigrantes y, a veces, hasta inmigrantes con una gran trayectoria dentro de Ibiza.

En su cruzada catalana, estos integristas idiomáticos se afanan en conseguir la imposición de su lengua, que no de su cultura. Como personas inteligentes, saben allí donde no deben defenderla: donde la cuestión económica prima. Les pongo como caso Girona. Si intentan visitar su web de turismo oficial verán como el término Gerona ha desaparecido por completo. Ellos se consideran Girona y lo demuestran con todas sus consecuencias. Ibiza no. En Ibiza son tan catalanistas como el bolsillo les recomienda. Aquí no existe Eivissa cuando de dinero se trata. Aceptan doblegar su principal identidad mientras su nombre comercial sea enormemente más rentable. De hecho, Eivissa.travel no es más que una redirección (triste) hacia Ibiza. Y éste es su organismo oficial. Este falso castellanismo que procesan se les vuelve en contra cuando intentan imponer sus propias reglas.

Pero claro, el organismo oficial puede hacer lo que le salga de las narices cuando quiera y como quiera. Si resulta que cualquier otra empresa, entidad o persona se atreve a llamar en castellano a cualquiera de sus municipios, se arma la marimorena. Y entonces si te imponen su cultura. Como si tú tuvieses la obligación de escribir al antojo del sectarismo que practican. Son sus reglas. Pero ya saben que en España la libertad de expresión existe. Y se pueden meter sus reglas por dónde yo me paso su sectarismo.

Veinte días para la Semana Santa

Falta veinte días para que llegue una de las épocas más esperadas por los ibicencos, y por los que no lo son. Dentro de veinte días el aire será puramente primaveral. El sol calentará lo justo para que apetezca tumbarse sobre la arena y disfrutar de la brisa marina. La isla estará perfecta para estas minivacaciones justo antes de empezar con la temporada de verano. No habrá exceso de turistas. Los hoteles y alojamientos de la isla estarán aún por abrir. Los precios aún se mantienen bajos para casi todo lo que pretendas hacer. Puedes alquilar un barco o un coche por precios que dentro de dos meses se van a considerar ridículos e imposibles. Sí que encontraremos bastantes agroturismos que durante todo el invierno han permanecido abiertos. Aunque casi todos ellos son bastante exclusivos.

Tampoco es Ibiza muy devota de procesiones y cofradías. Tan sólo en Ibiza ciudad aparecen el Jueves Santo en una única salida que va a recorrer eso sí, toda la parte alta de la ciudad. Partiendo de la catedral, numerosos nazarenos pertenecientes a distintas hermandades prestarán penitencia y adoración a las imágenes que pasearán por la Ibiza más antigua. Resulta llamativa la mezcla de culturas muy presente en los distintos pasos que salen esta noche. La tradición ibicenca llevaba sus figuras sobre ruedas. Ahora existen dos variedades. Los pasos llevados a hombro por fuera se alternan con los típicos costaleros sevillanos. Incluso los palios han adoptado la forma tradicional sevillana, producto de la gran colonia que hay instalada en la isla.

Exceptuando este paréntesis, el resto de la semana transcurre entre la playa, el campo, los largos paseos y las puestas de sol. Ibiza también recibe la llegada de otro tipo de turistas. El comienzo de la época estacional atrae miles de aves migratorias que anidan en las aguas de las salinas. Un buen momento para disfrutar de todo aquello que no verás durante el verano en Ibiza.

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