De simplificaciones,dogmatismos y carritos de la compra

Creo que tendría como unos 14 o 15 años cuando escuché por primera vez el nombre de Marinaleda. “Andalucía Entera como Marinaleda”  cantaba el grupo sevillano de punk rock Reincidentes en su disco en directo Algazara, disco que me acompañó durante gran parte de mi adolescencia. Como lo escuché centenares de veces, pues claro, tuve tiempo para saber más sobre Marinaleda. A estas alturas del verano dudo mucho que haya alguien que esté leyendo este texto y no sepa nada sobre este pequeño municipio de la provincia de Sevilla (a no ser que se haya pasado todo el mes en una cueva sin ningún tipo de cobertura, idea que, por otra parte, no está nada mal). De Marinaleda se ha dicho que es una dictadura comunista (lástima que ABC no tenga ahora el artículo en la web) o que es una utopía posible. Los datos de la población reflejan un 0% de paro y un modelo alternativo de vivienda pública. Y por si alguno tiene dudas, hay elecciones municipales.

El caso es que esta localidad no ha copado titulares, minutos e innumerables tertulias por sus datos o por su modelo político. Lo ha hecho porque el alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo lideró una acción que consistía en entrar a dos supermercados para llevarse carros de la compra con alimentos básicos (arroz, pasta, galletas, aceite, leche) y donarlos a personas necesitadas. Como dato importante, Sánchez Gordillo, aparte de alcalde es diputado autonómico por IU en el Parlamento Andaluz. Y aquí está la clave y lo que hizo saltar la liebre: un político incumpliendo la ley!!!!!. Sí, ya pueden llevarse las manos a la cabeza porque no estamos nada acostumbrados a que en este país los políticos incumplan las leyes. Gordillo se convirtió en el villano número uno del Estado en el momento en el que el mismo ministro del Interior dijo públicamente que había que detenerlo casi de inmediato. Y tras eso, los medios de comunicación. Sinceramente no recuerdo a ningún político en este país que haya dado tantas explicaciones en medios de comunicación como el señor Gordillo durante las últimas semanas: La Sexta, Cuatro, Intereconomía, Telecinco……

Pero no quiero hablar de esta acción (o asalto violento para muchos) en concreto. O sí…Más bien de las reacciones, de la persecución, de la politización extrema y la simplificación ideológica que se practica en todo el Estado español. Y para ello formulo preguntas, basadas en lo que he visto y oído estos días, que no sé si alguien me contestará (ya probé en twitter sin suerte..). ¿Los que han pedido cárcel desde sus plumas o platós de Tv por este “robo” lo han pedido con la misma intensidad para los políticos imputados o ya juzgados por corrupción? ¿Hay algún periodista que le haya dicho con tanta vehemencia a otro político que no sea Sánchez Gordillo que lo que ha hecho es una vergüenza y que desprestigia la política? ¿De verdad piensan que es igual de grave desviar millones de euros en dinero público a la acción de los supermercados? ¿Los que de repente se ponen a defender a vida o muerte a la cajera del Mercadona saben las denuncias laborales que tiene la empresa? ¿Se hubiera armado tanto revuelo si no hubiera implicado un político de IU? ¿Por qué no hablan de la acción en Carrefour, simultánea, empresa que no denunció y que cedió los carritos de la compra a servicios sociales municipales?

Pero lo que más gracia, por decir algo, me hace, son las reacciones “ideológicas” que se han llevado a cabo. La reducción simplista de “como no crees en la propiedad privada, te vamos a expropiar tu sueldo” que se les ha hecho a políticos de IU es simple y llanamente una demostración de lo poco o nada que algunos saben sobre el pensamiento de izquierdas. Y un reduccionismo bastante simple. Y eso es recurrente en nuestro país. El “si no te gusta, vete a Cuba” o el hecho de que a un diputado de izquierdas le digan de todo porque se lamenta del robo de su bicicleta e incluso le creen una noticia en Intereconomía diciendo que estaba reivindicando la propiedad privada. Otro ejemplo es un tweet que puso ayer el consejero de Economía de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano: “Todos los que defienden una mayor planificación y regulacion de la economía, ¿apoyarían que los TT fuesen regulados por poderes públicos?”. No me voy  extender en esto, sólo invito de verdad si alguien le interesa, a que lean las teorías marxistas o incluso si están de tarde espléndida, el programa político de estos partidos.

Otro simplismo bastante recurrente en este país tremendamente politizado es cuando criticas a uno de los partidos y te contratacan sacando algo de otro partido. Normalmente suele pasar entre PP y PSOE, pero también con el resto en ocasiones. Porque en realidad no vivimos en un país politizado, sino en un país corporativo en el que parece que no hay más allá que las siglas políticas. Y hay gente a la que no le entra en la cabeza que uno pueda ser independiente y criticar al que más rabia le dé en ese momento si hay que criticarlo.  ¿Cuánta gente en este país de verdad se creerá que la periodista Ana Pastor,recién salida de TVE, ha sido un instrumento del PSOE?

Los mensaje dogmáticos calan en todos las polaridades. Hay una corriente bastante extendida dentro de la izquierda europea que ha llegado a defender ciertas acciones de los regímenes sirio o libio. Esto se basa en que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” en el caso de Gadafi o Al-Assad. Por ello se les acusa a varios periodistas españoles que han cubierto el conflicto de  ”estar al servicio de la CIA y del Imperio” por reflejar la situación de guerra. Según estos dogmáticos, todo lo que oliera a periodista europea estaba manipulado per se. Y no, un periodista nada sospechoso de ser una persona de derechas (todo lo contrario) como Alberto Arce ha sido insultado por reflejar básicamente que Gadafi estaba matando gente. A otro periodista como Antonio Pampliega le ha pasado recientemente lo mismo en Siria.A un servidor, por poner un tweet en el que defendía su trabajo periodístico, poco más y me acusan de estar a sueldo de la CIA también, para que vean.

Quizás alguno saque la conclusión de que “los extremos en política no valen”, “que la política está corrompida” o que “los políticos son todos iguales”. Pues no, yo ahí no estoy de acuerdo pese a que, sobre todo el último, sea un eslógan que ha calado mucho. Si todos los políticos son iguales, ¿qué hacemos? ¿Anarquía? ¿Dictadura? ¿Mario Conde?. Me parecen argumentos peligrosos, al igual que el muy utilizado “yo no soy de derechas ni de izquierdas” o “soy apolítico”, recurrentes para decir que no votas, por ejemplo. Todos tenemos unos valores morales y una idea del sistema que se pueden identificar con diferentes teorías políticas. O eso, o tenemos el cerebro vacío. Lo que pasa es que para descubrir si eres de izquierdas, de derecha, de centro o del más allá, hay que saber qué propugnan esas ideologías. Leer y escuchar, se llama. Haciendo eso quizás haya gente que de repente descubra que sus pensamientos son de derechas, o viceversa. Les vuelvo a invitar a ello.

 

pd: De regalo, Lendakaris Muertos, “Centro Comercial”. Desgraciadamente, cada vez hay más gente de centro comercial.

 

 

 

 

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