La Verdad

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IV Premio de divulgación científica de ADC-Murcia
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José Antonio Lozano Teruel | 21-10-2017 | 10:15

Agradezco profundamente a la Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia la concesión de su Premio Anual de divulgación científica. Esta Asociación, con juvenil entusiasmo e imaginación, viene desarrollando un papel importantísimo en la imprescindible y valiosa tarea de hacer llegar a nuestros conciudadanos y responsables sociales y políticos la imperiosa necesidad de comprender y apoyar a la Ciencia.

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Afortunadamente, hoy ya se hace una abundante y buena divulgación científica. Pero, aprovecharé la circunstancia mencionada para efectuar una pequeña reflexión. No intentaré convencer a nadie del papel esencial de la Ciencia para resolver los problemas de la humanidad y hacerla avanzar. Tan solo se trata de unos comentarios personales.

Mi interés por la divulgación científica fue un complemento obligado de mi vertiente científica profesional. El inicio tuvo algunas dificultades. El ambiente excesivamente tradicional y cerrado de nuestras Universidades consideraba que los profesores, personas serias, no debían dedicar su tiempo a tareas de ese tipo. Sin embargo, en los años 80 del pasado siglo, animado por mi buen amigo y excepcional periodista Pepe García Martínez, inicié regularmente mis colaboraciones divulgativas semanales en el periódico La verdad, intentando abarcar casi todas las parcelas científicas. El resultado ha quedado reflejado en un portal de internet ampliamente consultado (cienciaysalud.laverdad.es), donde se recogen más de 1000 artículos y más de 3000 noticias breves, así como en la publicación de 14 libros divulgativos. Tras mi jubilación profesional hice la necesaria readaptación a los nuevos tiempos de las redes sociales y, el material aportado para el mantenimiento del portal se ha reducido en intensidad temporal, pero sún sigue en activo, así como, también en La verdad, un blog de Ciencia y Salud. Todo ello complementado con una cuenta twitter y un muro en Facebook, donde diariamente elijo aproximadamente la decena de logros científicos que considero más importantes y relevantes. Al casi alcanzar la cifra máxima permitida por Facebook de 5000 amigos para el muro, para solucionar este límite he abierto una página compartida a nombre de la Fundación de Estudios Médicos de Molina de Segura (https://www.facebook.com/femMolinaSegura/), una Institución con cuyas actividades me encuentro totalmente identificado en su doble faceta de divulgación y de fomento de vocaciones científicas.

Todo lo anterior ejemplariza el gran interés de la sociedad por la Ciencia. Pero no nos engañemos. Los que amamos la Ciencia también hemos de conocer y divulgar sus debilidades. Personalmente, a mí me preocupan ciertas tendencias actuales, fruto del tipo de sociedad en la que vivimos. Telegráficamente señalo algunas de ellas, en forma de decálogo:

1.- El peligrosos y suicida divorcio, acentuado en España, existente entre Política y Ciencia. No lo comento. Solo indicar que mi penúltimo libro divulgativo lo dediqué en parte a ello, titulándolo “Ciencia y política. ¿Son irreconciliables?”. A veces, parece que así sea.

2.- La “Big Ciencia”. Claro es que, en muchas ramas de la Ciencia, como la moderna Biología y Genética Molecular, las grandes instalaciones informáticas, la Astronomía, la Física de partículas, etc. es totalmente imprescindible contar con grandes e, incluso, internacionales Centros. Pero ello, no debería hacerse (y creo que en la política científica española sucede esto) en detrimento de la Ciencia “normal”, que frecuentemente carece de recursos mínimos pero que cuenta con grandes vocaciones y realiza enormes sacrificios. Si no se “siembra” en “Ciencia normal” la calidad de la “Big Ciencia” también terminará siendo afectada.

3.- Las Universidades españolas no están diseñadas para hacer Ciencia. Así lo dije, como Rector, en el discurso de la apertura de curso 1980-81 (¡hace 37 años!), ante el Ministro correspondiente y bastantes Rectores. Hoy sigo pensando lo mismo. Indudablemente, ¿cómo no?, ahora se hace más y mejor investigación, pero la sensación de los científicos universitarios en que ello se consigue no “por los esfuerzos de” sino “a pesar de los obstáculos” que pone la institución universitaria, que carga a los investigadores con unas descomunales tareas administrativas, docentes y de gestión, y tampoco desarrolla sistemas adecuados de recompensa (no me refiero a la económica, inexistente) para la dedicación investigadora.

4.- Abundando en ello, endogamia y evolución son conceptos biológicos contrapuestos. En la investigación son indispensables la continua renovación y el aporte de nuevas ideas. Sin embargo, los puestos profesionales de la Universidad española en más de un 90% de los casos son endogámicos puros. Desde luego, en las Universidades que lideran, a gran distancia de las nuestras, las diferentes clasificaciones universitarias internacionales la situación es bien distinta. En muchas, para cubrir una vacante lo que se exige como requisito previo, aparte de sus méritos objetivos, es que el aspirante no sea local.

5. -“Publish or perish”, “Publicar o perecer”. Desde la aparición académica de esta frase, en 1927, constituye la máxima de los investigadores de todo el mundo. Además, hay que publicar en revistas de alto índice de impacto. Esta circunstancia y la presión resultante hacen que hayan aparecido riesgos y peligros importantes para la presumible honestidad de la ciencia e investigación. Por ejemplo, se dan casos (algunos, tristemente cercanos o recientes) de instituciones que, mediante una compensación económica, consiguen que miembros pertenecientes a las mismas, cuyo papel ha sido mínimo o, incluso, nulo, aparezcan compartiendo la autoría de investigaciones concretas publicadas en excelentes revistas, que han sido realizadas materialmente en otros lugares diferentes, siendo sus verdaderos artífices el resto de excelentes investigadores firmantes de la autoría.

6.- Pagar por publicar. Las grandes revistas científicas son parte de un negocio, a veces un gran negocio. Todas tienen sistemas de “referees” o jueces previos para desechar los trabajos por debajo de un cierto nivel de calidad. Pero, desgraciadamente el aforismo inglés “busines is business” se cumple.  Cada vez es más frecuente que se den casos como éste que les cuento, del que tengo constancia cierta. El “referee”, un honesto y brillante investigador de la Universidad de Murcia, analiza una posible publicación presentada para su juicio y, tras un concienzudo análisis, aconseja su no inclusión en la revista por no tener la calidad y controles mínimos necesarios. Desde los servicios administrativos de la revista le presionan, pero basándose en razones científicas objetivas él persiste en su dictamen. Sin embargo, el artículo es publicado casi inmediatamente, con lo cual comienza la ruta de las citas, factor de impacto, etcétera. Pregunta: ¿tendrá algo que ver con ello los 3.000 euros cobrados por la revista a los autores por la publicación? Decidan Uds.

7.- El aprovechamiento comercial de la ciencia para vender más mediante pretendidos avales o afirmaciones atrevidas o falsas. En este campo tenemos la suerte de contar con la extraordinaria colaboración en la Asociación y en sus publicaciones en La verdad, del profesor López Nicolás, por lo que cualquier comentario mío sería ocioso.

8.- Las seudociencias. No es ocasión para más comentarios. Solo el de expresar mi asombro e indignación por la permisividad con la que campan a sus anchas.

9.- Pero no olvidemos lo esencial. Y lo esencial es que en este mundo complejo y difícil debemos, sí, conocer los peligros de un mal uso de la ciencia pero que ello no puede ser ningún obstáculo para afirmar que la Ciencia es el sistema más seguro y fiable que tenemos de intentar conocer las razones de las cosas. Y que también es el sistema más seguro y fiable para solucionar los problemas de la humanidad y facilitar la mejora de nuestras existencias.

10.- Por tanto, divulgar y defender la ciencia, divulgarla y defenderla bien, es imprescindible. Y en esa noble labor es encomiable el papel que realiza la Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia. Enhorabuena y ánimo.

Muchas gracias.

Más en:

http://murciadivulga.com/

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