La Verdad
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Los cinco magníficos
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Javier Ballesta | 19-01-2018 | 16:45| 5

Las universidades públicas se han convertido en un foco permanente de actualidad, no solo porque son una gran empresa donde el saber ocupa su lugar sino, además, porque son centros de interés permanente donde todo fluye hacia esa meta que se alza en alturas apetitosas, desde donde se vislumbra la conquista de la tierra prometida y se ejerce el poder de decisión sobre muchos frentes.

Quizás esta característica obligue a la institución a tener su propio sello identitario que la haga merecedora de su valor y, a la vez, de su recelo ante muchas que lo tienen como rivales de sus grandezas y conquistas, en especial las universidades privadas que arrojan su furia contenida de vez en cuando y las miran con el recelo propio de aquellos que quieren compartir y luchar por la venta de la misma mercancía.

En ese contexto, donde todo es posible que ocurra y en el que muchos son los llamados y pocos los elegidos, desde hace algunos meses se levantan las voces de los próximos rectorables que aspiran a ocupar el sillón de rector magnífico de la UMU.  Por primera vez, que yo recuerde en los 29 años que llevo en la casa, serán cinco los candidatos que participen en la contienda.

Los aspirantes confirmados son de diversas disciplinas: Derecho (Luján), Documentación   (Gómez), Bioquímica (Lozano), Filosofía (Martínez) y de Óptica (Artal). Todos son hombres, ninguna mujer…

Dicen que en la variedad está el gusto y también que esta amplia oferta quizás sea el reflejo de la expresión libre y decidida de aquellos que sienten que deben dar un paso al frente y participar en unas elecciones que, a buen seguro tendrán un tinte especial, donde la confluencia de nombres y programas imagino decidirán aquello del “todo es posible”.

En mi opinión, esta variedad puede denotar que en tiempos de zozobra, y donde el maremágnum de ideas, intereses y circunstancias se aprecia, ante la ausencia de dinámicas que favorezcan la unión o la cooperación, sea más fácil ofertar y salir a la palestra, desde el personalismo que de la confluencia.

Me llama la atención también que ante este número de candidatos sepamos discernir las diferencias y las apuestas diversas, para poder conformar el signo de cada uno. Entiendo que, tras la oferta y el análisis de los programas, podremos responder a ello, aunque me temo que será  la conformación de los equipos los que nos dirán de qué color llevarán el traje de mando.

En fin, se avecina un tiempo de proclamación multimedia, donde las promesas nos invadirán el campus y las voces entonarán nuevos mensajes, mientras la vida universitaria sigue a la espera de tantos y tantos cambios que no llegan y los años corren que vuelan, en la espera de una nueva primavera.

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Sede del rectorado de la Universidad de Murcia

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Palabras para el nuevo año
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Javier Ballesta | 06-01-2018 | 10:41| 0

Los deseos de felicidad y prosperidad rompen las pantallas de los móviles, en una multitud de imágenes encadenadas a frases que son un estallido multisensorial donde todo es colorido, fuerza y destello del nuevo año que irrumpe en la brevedad más intensa del momento, en esa vigilia intensa que se cristaliza con la rapidez propia de lo efímero.

El nuevo año emerge entre el ánimo agitado y esa sensación que hace ver cómo el mundo gira y gira, sin esperar, mientras todo fluye en un infinito cambio que irresistiblemente nos llevará a esa nueva primavera, donde suenan palabras de cambio, renovación, mejora y nos agarramos a esa larga lista de propósitos personales que se convertirán en el orden del día de nuestros pensamientos.

Ahora, cuando desear un feliz año se ha convertido en un eslogan, en un algoritmo imperfecto en el que caben todos los mensajes multimedia posibles abarrotados en estos días de abundancia,  me surgen la dudas de aquellos que se resisten a tirarlo todo por la borda y a pensar que, aunque hayamos cruzado el charco y arrojado el almanaque a la lumbre, aún nos quedan las rutinas y los afanes propios del año viejo que están ahí y siguen siendo las que permanecen, porque el tiempo pasa, vuela y corre pero nosotros seguimos con las mismas intenciones, miradas y hechos que son, a la postre, las que definen y perviven durante el paso de las horas y los días.

El cambio de año nos trae nuevas oportunidades para seguir adelante, pero sin olvidar que tenemos que mirar el camino andado, lo que llevamos y somos, para seguir con el intento. Sería ingenuo pensar que, de la noche a la mañana, como si tal cosa, la renovación y el cambio acamparán por las anchas y nos harán ser mejores personas. A veces, en esos momentos de explosión jubilosa siento cómo necesitamos reflexionar, parar y pensar que para que el tiempo futuro sea mejor tendremos que hacer algo más que estar pegados a las ilusiones.

No sé si el nuevo año será mejor que el anterior, pero habrá que intentar que entre todos sea una realidad.  Por ello estamos obligados a hacer algo, poco o mucho, según la vara de medir de cada uno. Depende de nosotros lo que hagamos con él.

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Navidad, un mensaje de paz
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Javier Ballesta | 21-12-2017 | 16:29| 0

Estamos en los últimos coletazos de un año que pasará al baúl de los recuerdos como otros que pasaron sin pena ni gloria, pero en el que hemos comprobado, sin embargo, que ha sido un tanto genuino, sobre todo en nuestro país, por ser un año donde algunos políticos y sus políticas han hecho de las suyas, y en donde el maremágnum y el revoltijo continuo de intereses se ha impuesto, en contra de otros temas y cuestiones que se callan y se dejan para luego, cayendo más tarde en el olvido.

Llevamos días y noches, semanas y meses escuchando voces enfrentadas, discursos hirientes y nada positivos para resolver los problemas de muchos que tienen que vivir y convivir en un territorio común, donde la búsqueda de la razón y el diálogo sería la clave para favorecer una buena convivencia.

Curiosamente, ante la globalización que nos acecha y el multiculturalismo que no cabe, en una palabra, junto a la movilidad que hace que uno vaya de acá para allá sin permiso, no podemos entender el separatismo y el nacionalismo como la opción que integre a las personas de buena voluntad.

El mensaje de integración es el que hay que cuidar y el que habrá que respetar, mimar y cultivar, porque de lo contrario todo puede romperse y resquebrajarse, mientras muchos se miran el ombligo y lanzan misivas incendiarias, ante la indiferencia y permisividad de otros tantos que bostezan y desconectan, porque están aburridos de tanto ruido.

Hoy, al final, sabremos qué pasará en Cataluña y también en España, donde las urnas esperemos se porten y que sea para bien, porque después de tanto y tanto tiempo empleado, invertido y ocupado en este menester se ha demostrado cómo este dislate ha sido y sigue siendo un espejo roto de una actualidad que está inmersa en un mar proceloso donde navegamos a contracorriente, sin rumbo y a la deriva, perdiendo la razón y olvidando aquello del dónde venimos y hacia dónde vamos.

Corren malos tiempos para la esperanza, para la cordura y el entendimiento; para la paz, aunque paradójicamente muchos la desearán y la utilizarán para felicitarse en estos días.

La Navidad llama a la puerta, en plena zozobra, cuando todo se amontona y se acelera, donde todos nos subimos a ese carro consumista que hace anticiparnos cada vez más a todo, con prisas sin digerir con detenimiento lo que tenemos y sin saber hacia dónde miramos. Espero y deseo que sintamos algo nuevo y diferente en estos días, en especial para aquellos que necesitan un mensaje de paz.

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La educación empieza en casa
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Javier Ballesta | 11-12-2017 | 12:21| 0

Hace unos días se festejaba el día del maestro, en muchos colegios de Infantil y Primaria, donde se recuerda el valor y el gran protagonismo que tienen los maestros y maestras que educan a nuestra chiquillería.

En ese 27 de noviembre, festividad de San José de Calasanz, la consejera de Educación, Adela Martínez-Cachá, con gran acierto y sensibilidad agradecía en  la red social Twitter la gran labor de los maestros con un tuit que recuerdo: “Un profesor trabaja para la eternidad, nadie puede predecir dónde acabará su influencia”. Un texto que subrayo y hago mío, porque es totalmente cierto como muchos lo hemos comprobado.

La influencia que se ejerce desde la enseñanza es grande y cuando pasan los años, al borde del camino, te encuentras con esas recompensas añadidas, generosas y gratuitas de reconocimiento a una labor, a un haber hecho, una huella que no se borra y que permanece.

A mí me ha pasado, como a otros colegas, encontrarme con aquel alumno que tuvimos que nos reconoció y se nos acercó, con más edad y totalmente cambiado con respecto a aquel chaval de clase y, tirando del hilo de la memoria viva, con un recuerdo intenso y mediato, nos hizo recordar tantas y tantas cosas.

Toda una recompensa que por momentos te cambia la cara y te alegra el corazón.

Los recuerdos vividos son muchos y los momentos se amontonan en esos encuentros, cuando dejamos las aulas y nos vemos frente a frente, en igualdad, más allá de los muros de la escuela, en la calle donde somos ciudadanos que narramos nuestras experiencias.

La educación no acaba en el aula, es en la vida donde crece y se hace, donde todos seguimos educándonos.

En ese día del maestro, el humorista Puebla también puso su guinda en una viñeta donde se veía a un padre que le decía a su hijo que el director le había comunicado que le faltaba el respeto al profesor; el chico le contestaba al padre, con cierto asombro e interrogándole en voz alta, que él siempre decía de sus maestros que eran unos vagos.

El punto ácido, del humorista gráfico refleja una triste y fiel realidad que, en ocasiones hiere y mucho hacia aquellos que colaboran en la educación de nuestros hijos.

Y es que olvidamos que la educación empieza dentro de la casa, ahí se siembra y habrá que esperar la cosecha.

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Un golpe duro a la carrera profesional
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Javier Ballesta | 24-11-2017 | 12:55| 0

La experiencia ya no es la madre de la ciencia, ni será tenida en cuenta para alcanzar una buena puntación para ser un buen  docente universitario reconocido por la Academia,  porque  el valor  del saber se medirá  cada vez más, por el número de “JCR´s” que se cosechen, por encima de otros indicadores que siempre sirvieron hasta ahora, para valorar si los docentes saben de lo que dicen y si además su práctica es valedora para promocionar a la condición de ser titular o catedrático universitario.

A muchos nos sorprendió que, tras el parón de  2 años, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), organismo dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, publicara el pasado viernes 17 de noviembre los nuevos criterios de acreditación del profesorado para acceder a las plazas de profesor titular y catedrático de Universidad con las mismas exigencias y no mejoran el anterior texto con los requisitos publicados hace un año  que fue rechazado por los sindicatos universitarios y los rectores, que alertaron de su endurecimiento en la mayoría parte de las áreas, especialmente, en la relacionada con la investigación docente.

El programa ha estado en suspenso durante un año hasta que ahora se han publicado las nuevas reglas a las que se deben atener los aspirantes a profesores y doctores de las universidades y todo sigue igual.

Los nuevos criterios no convencen porque aparecen nuevos indicadores que cambian las reglas del juego e imponen un nuevo modelo para valorar a los profesores universitarios que se asemeja más a tener que afrontar una carrera de obstáculos diversos para la subida hacia la “excelencia”, donde la experiencia será “residual” y el nivel de exigencia que se pide en investigación es “totalmente desproporcionado” primando las publicaciones en revistas súper indexadas, por encima de otras que también son buenas, pero no gozan de esa “etiqueta” y de otras publicaciones que, en ocasiones lleva mucho tiempo su preparación.

El nuevo documento es un más de lo mismo y hay que señalar que el tiempo en suspense y de negociación ha servido para nada como se aprecia en el caso de los criterios referidos a las Ciencias Sociales y Jurídicas.

Es importante subrayar, que, dentro de la administración pública, el profesorado universitario es prácticamente la única figura funcionarial que precisa, no sólo superar una oposición para obtener su plaza, sino además pasar un “filtro de calidad” previo con unos requisitos bastante exigentes, la denominada acreditación, que establecen quien puede y quien no puede, posteriormente, presentarse a una oposición y optar a una plaza.

Por esa razón, esta acreditación, debería servir en todo caso para garantizar unos mínimos exigibles para cualquier persona que crea que está en condiciones de optar a una plaza de profesor o profesora titular o catedrática.

Y lo grave de todo esto es que la “anequitis” está haciendo de las suyas, se nota y mucho en los “campus”, entre pasillos y clases, en los tiempos y…en esa inquietud que no cesa.

 

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¿Y tú como lo ves?
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Javier Ballesta | 11-11-2017 | 16:49| 1

En estos tiempos tan inestables se observa una tendencia marchita de recuperar viejos modelos en nuevos escenarios.

La televisión que nos atrapa cada día está más vacía de contenidos atractivos e interesantes, mientras sigue empeñada en refugiarse en el más de los mismo que le lleva a caer en tópicos y deficiencias convirtiéndola en un producto totalmente descafeinado y teledirigido por los designios de los nuevos gurús que se empeñan en tener distraídos y entretenidos a los sufridores de la “caja tonta”.

Ahora, más que nunca se aprecia la vaciedad y la falta de contenidos bien orquestados, organizados y resueltos para ofertar un buen servicio a los ciudadanos.

El retroceso ha sido tan brutal que, en diez años, el progresivo e imparable descenso de calidad  en los programas ha hecho que hablar de televisión y más de la  pública sea reducir el segmento audiovisual a un entretenimiento confuso, donde prima la combinación de intereses que han hecho que este medio haya perdido credibilidad para informarse de lo que ocurre.

Por ello,  a estas alturas de temporada con el abuso de los nuevos formatos mixtos que combinan lo opinable con el recurso manido al tertuliano, o en este caso al famoso de turno que habla y dice lo que le da la gana sobre un tema, aunque pase de puntillas y sin saber vocifere se está imponiendo en la parrilla televisiva.

El programa de Carlos Herrera, tan campaneado y anunciado en la oferta pública de la 1 es el ejemplo claro de combinación y maridaje impreciso entre  la realidad y la ficción valiéndose de ejemplos  cercanos a la línea editorial dominante que nada tiene que ver con la pluralidad.

El formato del ¿Cómo lo ves? sin duda es un querer hacer  más de lo mismo amparado y orquestado por ilustres invitados a la carta, bajo una sintonía cargada de improvisación, opinión desmedida y desencuentro al azar que nada tiene que ver con el querer saber más, o el opinar con conocimiento de causa.

Un producto así, sin duda está llamado a que en algún momento de un tropezón y caiga por su peso, tras el castigo de la audiencia.  En su edición del pasado sábado, después de emitir sus tres primeras en domingo, no superaba el 5% cuando ese día la media del canal era del 8.5%.  Si no se cumplen mejores resultados no es de extrañar que  desaparezca.

Y es que  volver no es fácil, ni mucho menos pero no podemos olvidar que los hábitos han cambiado y que el personal no se traga todo lo que se le da.

Abusar de formatos personalistas, cargados de tintes más propios de mesa de camilla pueden desvanecerse ante la pantalla, donde la vista manda más que el oído y el ruido de palabras rompe la hora del descanso. No todo vale.

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La experiencia de los “Premium”
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Javier Ballesta | 26-10-2017 | 10:57| 0

 

La veteranía es un grado, y mucho más en el aula. Los prejubilados que de los sesenta en adelante cogieron los bártulos y decidieron marchar, alejarse del mundanal ruido  de las clases por tener unos requisitos de años de servicio, al igual que aquellos que cumplidos más años se jubilan cuando toca la hora,  si lo desean podrán volver a escuelas y a institutos, de otra manera más placentera, sin tener que fichar, ni aguantar tantas horas  al pie del cañón, pero que servirá para quitarse  el “mono” de transmitir el saber, compartir el tiempo con los aprendices e intercambiar momentos para seguir dando de sí, lo mucho que saben y conocen.

Esta nueva modalidad, puesta en marcha que le llaman la “red de la experiencia” surge ante la necesidad de reglamentar esos testimonios de muchos que se fueron y que siguen vinculados a los centros educativos, por propia iniciativa y placer, siendo su actividad muy valorada por la comunidad educativa.

Eso sí, la normativa lo deja claro, no podrán dar clase como tal, ni cobrar un euro, ni ser motivo para reducir la plantilla de personal en activo.

Todo, nunca mejor dicho, por amor al arte…

Una brillante idea que no es original de esta Consejería Educación , también la llevan en las comunidades de Aragón y Asturias que han legislado un programa similar y que ahora se pretende que la normativa regule lo que vienen haciendo los docentes jubilados que se fueron y que quieren seguir, de otra manera, relacionados con los centros educativos.

Ahora al parecer bajo una fórmula paralela y “meritoria”, porque se reconoce el valor del docente experto, el que sabe con conocimiento de causa y quiere seguir dando lo que sabe a los demás.

Aunque eso sí, la propuesta es extraescolar y bajo la supervisión y con el acuerdo del docente responsable de aula.

Y es que, a mi modo de ver, la educación no universitaria no ha sabido encajar el valor de los expertos lo que ha hecho que el personal con años de aula, en muchos casos termine cansado y agotado de estar a pie de tiza, al frente de la misma actividad que en ocasiones sobredimensiona las fuerzas y las ganas de seguir “tirando del carro”, sin reducciones horarias y promociones que hagan vivir la enseñanza con más serenidad, dando lugar a una posible actividad diferenciada que vaya asociada mucho más al asesoramiento en formación permanente, o en la colaboración con docentes noveles.

Al no existir otra alternativa, son muchos los que abandonan y se jubilan pronto con el síndrome de “estar quemados”, aunque por dentro siguen teniendo mecha para crear, colaborar y compartir lo mucho que saben y están dispuestos a ofrecer.

Los “Premium” no deberían volver ahora, se deberían haber quedado antes, en los últimos años de su trayectoria recogiendo la valoración y meritaje entre los suyos, quizás hubiera sido su mejor recompensa.

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Enseñar el buen gobierno
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Javier Ballesta | 15-10-2017 | 15:06| 0

Al escribir esta entrada no sé cómo acabará la película  y me viene a la cabeza aquello del buen gobierno y del desgobierno, dos caras de la misma moneda que acaparan la actualidad.

El laberinto catalanista, sus prolegómenos y derivaciones ha hecho que este país (me refiero a nuestra querida España) esté inmerso en un continuo sentimiento de indignación y en el que muchos ciudadanos veamos en todo este embrollo la consecución de un final pactado, entre bambalinas, pero que a la postre está haciendo tambalear los pilares del edificio, mientras las grietas rompen la unidad de millones de ciudadanos.

Al filo de esta realidad, hace unos días leíamos la noticia referida a una iniciativa que quisiera destacar aquí, por lo original y necesario de la propuesta de este grupo de profesores que enseñará el buen gobierno en el alumnado de los institutos.

La iniciativa se aplicará de forma experimental entre los alumnos que cursan la asignatura de Filosofía en cinco centros de la Región.

Una vez más se hace necesario que  los centros educativos sean lugares para repensar los que hacemos. Un grupo de profesores se ha propuesto desarrollar en la Región de Murcia un programa pionero en España para enseñar a los estudiantes de primero de Bachillerato.

La situación actual está cargada de ejemplos constantes que reclaman un mayor compromiso para abordar temas de interés que exigen ser analizados, vistos y comentados en las aulas.

Las ventajas de la transparencia, el buen gobierno y la participación ciudadana para gozar de una sociedad saludable y madura. La idea ha surgido de la Sociedad de Filosofía de la Región de Murcia, y pronto ha encontrado eco y apoyo en la Universidad de Murcia (UMU) y el Consejo de la Transparencia. «El objetivo es formar a los jóvenes en los valores democráticos, de la transparencia y del buen gobierno en las instituciones públicas» indica el profesor Antonio Hidalgo.  

Junto a él, la profesora de Filosofía del Derecho de la UMU, Teresa Vicente, resalta la importancia de que los alumnos tengan conciencia del valor de la transparencia como medio para prevenir en el futuro actitudes deshonestas en la gestión pública.

En el proyecto colaboran José Antonio Gómez, de la Facultad de Comunicación y José Molina, presidente del Consejo de la Transparencia.

Nunca mejor que ahora, para ejercer y desarrollar estrategias que ayuden a pensar a los alumnos sobre la actualidad política que vivimos, junto a ejemplos vivos que son noticia diaria en los medios, y ahí también – y mucho-  la Filosofía ocupa un importante lugar y tiene su importancia.

Esta experiencia innovadora quiere favorecer un encuentro de los grupos y centros participantes en la Asamblea Regional, en el que concursarán en dos modalidades: una disertación y una producción audiovisual sobre los temas abordados durante el curso.

Emprender actuaciones en este sentido es de máxima importancia, por la recuperación de conocimientos de los contenidos referidos a la ciudadanía que quedaron en el olvido y potenciar actuaciones sobre la información, como paso previo para opinar y dialogar.

Enhorabuena al proyecto y a sus protagonistas.

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¿Cómo están ustedes?
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Javier Ballesta | 02-10-2017 | 19:01| 0

Imagino la cara de los chavalines al ver entrar en su aula un séquito de visitantes que, dejándose caer en plena sesión de clase, saludan y se afanan por congratularse con el personal que, centrado en su faena, no deja de extrañarse por la entrada de ese gentío que viene a ver cómo van las cosas.

Una imagen que se repite en los medios, en estos días de apertura escolar, de inicio de del curso nuevo.

Me recuerda aquello del “¿cómo están ustedes?” que lanzaban a pleno grito los célebres payasos de la tele.

Como digo, una foto muy usual que es todo un cliché manido de otras similares que año tras año, se repiten en este mes de septiembre.

En mi opinión, deja un sabor bastante descafeinado de una realidad que quizás exija cambiar el escenario y abordar que, a nuevos tiempos, nuevos formatos, aunque sigamos teniendo viejos problemas.

El hecho de que nuestros políticos vayan a las escuelas y se retraten en el pupitre donde se encuentran los alumnos junto a maestros realizando su labor es siempre grata, sin duda, pero no creo que sea el sitio más adecuado para darle un respaldo a la educación.

Sin embargo, parece que así se levanta mejor el telón y, ante la foto y los titulares de bonanza, se puede transmitir aquella sensación de que “el mundo gira y gira”…

Para algunos, entre los que me encuentro, la sensación que impera es del “aterriza como puedas” y lo que toca es soltar el listado de puntos que hay que decir en voz alta, casi siempre son números, euros, obras realizadas y logros.

Un escenario que se presta para darle al autobombo y aprovechar que se va allí, para lanzar a los cuatro vientos en vivo y en directo, delante de los medios y reporteros que vamos por el buen camino, que no todo es malo y que estamos a tantos puntos de conseguir la meta.

Ahora en estos tiempos del “Brexit”, curiosamente se exporta con gran amplificación  el bilingüismo.

Se dice que todos los municipios tienen ya centros que se encargan de enseñar dualmente con inglés ¿y…?

Ese tipo de recurrencias para validar o justificar que estamos avanzando me llama la atención y es una variable más de otras que no se proclaman porque quizás no venden lo suficiente.

La realidad educativa es amplia y compleja, por lo que necesita de análisis más ponderados y donde la voz de los implicados debería tener más protagonismo del que tiene.

Por eso, permítanme que sea incrédulo ante el protocolo de las aperturas de curso, donde el sermón de los logros no deja ser una venta de la cara buena, dejando a un lado la otra, la que se omite y sobre la que hay que ponerse frente a frente, para resolver las asignaturas pendientes que son muchas.

Es tiempo de dejar esas rutinas y cambiar el formato para mejorar, cambiar esas inercias añejas o tentaciones de aquellos que están en el poder.

 

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El primer día de clase
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Javier Ballesta | 14-09-2017 | 15:46| 5

Un año más, otra vez la vuelta al nuevo curso y sus circunstancias se convierten en un tema recurrente que señala ese volver a empezar, a seguir con lo andando tras el paréntesis y la pausa.

El corte del año se hace en el verano, cuando algunos tenemos la suerte y el privilegio de tener vacaciones, aunque sean cortas, pero siempre vienen bien y además hacen que la actividad se corte si se puede y luego tras ellas, otra vez al tajo, a esa vuelta que pronto dejará el sabor a los días vividos y nos meterá en aquello que llenará sin querer o queriendo los días y las semanas de un calendario que habrá que domesticarlo y ponerlo en solfa.

Ahora que los días menguan, en los que la luz es distinta y el sabor otoñal nos refrescará la mirada, me acuerdo de los primeros días de escuela, de los de antes y de los de ahora, de los míos como alumno y docente y los de muchos profesores que ya iniciaron su actividad en esta vuelta madrugadora, quizás con demasiada improvisación ajena a su voluntad, por motivos de los que siempre se habla y que nadie remedia, fruto de una planificación poco acertada y en la que es difícil combinar una puesta a punto ajustada y a tiempo para que los centros acojan al personal como se merece.

Es difícil inaugurar el curso escolar en los primeros días de septiembre y querer que las cosas funcionen medio bien. A lo mejor habría que plantearse si merece la pena ese madrugón anticipatorio o dejar unos días más para planificar mejor la llegada del alumnado.

Tampoco tiene sentido que haya diferencias de hasta diez días en la fecha de la vuelta al cole de Educación Infantil y Primaria, según las comunidades autónomas e incluso dentro de nuestra propia Región, en función de la fecha que más cuadra en cada municipio, entre el 5 y 11 de septiembre.calendario

Al mismo tiempo, se da la paradoja que en España los murcianos (de la capital y Beniel) y los navarros escolarizados en Infantil y Primaria han sido los más madrugadores incorporándose el martes 5. Mientras que Baleares, al igual que en Extremadura, lo hizo ayer y los de Castilla y León volverán el lunes 18 a las aulas.

Este calendario invertebrado no tiene lógica y se aprecian diferencias entre las etapas educativas. Secundaria y Bachillerato arranca entre el 12 y el 19 de septiembre, mientras la universidad adelanta cada vez más su vuelta a las aulas: ayer se impartieron ya clases y el 11 otros colegas de otras universidades estatales daban sus primeras lecciones, antes de las pruebas de Selectividad. Quién lo diría.

La ilógica distribución del tiempo denota una diversidad y nos anuncia un total relativismo. Lo que sí es cierto es que ahora toca tachar días, porque al principio cuesta volver a empezar. Nadie dijo que fuera fácil.

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