La Verdad

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El debate de los deberes
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Javier Ballesta | 12-11-2016 | 07:58

El seguimiento de la huelga de deberes convocada para los fines de semana de este mes de noviembre por las familias de alumnos de las escuelas públicas será difícil de cuantificar, pero el impacto que esta propuesta  ha tenido en los medios y en las redes sociales,  mantenida por padres y madres, profesores y hasta los propios estudiantes, marca un hecho genuino que puede cambiar las relaciones entre los implicados en esta historia.

El hecho, sin precedentes abre el debate de un tema añejo, no resuelto desde lustros, pero que nunca se había abordado con tanto empeño, era algo que siempre estaba ahí, en letargo, medio dormido pero ahora sale a la palestra con una acción de rechazo frontal a la realización de los deberes.

Una cuestión que sigue abriendo pareceres encontrados, a favor y en contra de realizar tareas escolares fuera de las aulas.

Ahora, sin embargo con el paso a la acción desde este llamamiento de los padres de alumnos de la escuela pública para boicotear los deberes escolares nos pone delante de un tema candente y urgente que tendrá que resolverse, mejor cuanto antes para evitar una confrontación innecesaria y estéril entre docentes y familia.

Nadie discute el derecho que tienen las familias de levantar la voz, pasar a la acción y decidir qué o cómo hacer para que sus deseos sean tenidos en cuenta; sin embargo proponer una huelga contra las tareas escolares los fines de semana, con el envío de una misiva a los tutores de sus hijos donde en la nota redacten que prioridad las actividades familiares, en contra de no atender las tareas propuestas no me deja claro si el camino elegido es el adecuado.

Es cierto que la acumulación de tareas,  en ocasiones son una losa pesada que llevan los escolares en la mochila, arrastrando una carga que  no ayuda a mejorar lo que se enseña y, más aún lo que se debería aprender. La escuela no puede, ni debe mantener un pulso con el más de lo mismo y hacer que impere la ley de la inercia consentida, por lo que  habrá que organizar mejor los tiempos, las horas y las sesiones desde dentro para no perjudicar a los estudiantes .

Una vez más los docentes tendrán que hacer el esfuerzo, ser los primeros, en los centros abordar el tema en los equipos de profesores, para que impere el sentido común; hay que mover ficha y no dar lugar a que nos enfrentemos, ni nos cuestionemos.

Trasmitir al alumno la idea de que las indicaciones de su profesor no son adecuadas y no tienen por qué cumplirlas es lo peor que pueden hacer las familias, porque ponen a los estudiantes en contra de sus profesores. La huelga de deberes, así llamada no creo que  sea la solución, mejor sería  resolver como integrar mejor lo que enseñamos dentro del aula y planificar qué hacer fuera, eso si contando con la familia siempre, para que no crezca el recelo y el enfrentamiento que nos lleve a un callejón sin salida.

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