La Verdad

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Poner fin al tormento
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Javier Ballesta | 23-01-2017 | 16:57

Una vez más la tragedia se ha cebado en los indefensos que no encuentran amparo, ni defensa ante los acosadores.

La noticia de Lucía, la jóven de 13 años que se se suicidó hace unos días, saltaba por los aires y nos descolocaba, de nuevo ante la impotencia y el no llegar a a tiempo, para parar ese trágico final que rompería en trozos la vida  y los sueños de una persona que tenía todo el mundo por delante.

La educación, de nuevo se queda fuera de juego, en desventaja para parar este desgraciado final.

Cuando ocurren estos hechos, más de uno nos preguntamos qué está pasando y cómo no damos con la tecla para parar estos hechos.

Al conocer estar estas malas noticias se te trastorna todo, se pierde la batalla y la derrota nos hunde en una pena honda que nos merma.

Ahora, al escribir sobre esta historia reciente, me viene a la mente las veces que hemos escuchado y comentado que el acoso escolar no cesa, ayer mismo lo leía, se sabe que es un problema mundial, así lo ha retratado la Unesco en su último informe traducido como Poner fin al tormento: cómo abordar el acoso escolar, desde el patio del colegio al ciberespacio que se acaba de presentar y en el que se afirma que dos de cada diez alumnos sufren este tipo de hostigamiento en el planeta,  con una cifra escalofriante en la que un tercio de los menores entre 11 y 13 años dice haber sido acosado en los últimos meses.

El informe elaborado en 2016 con los datos de más de 19 países, incluida España, al que respondieron niños y jóvenes- ilustra el impacto del acoso escolar:

“Nueve de cada diez considera el bullying un problema real e importante; dos tercios de los encuestados asegura haber sido acosado en alguna ocasión, y un tercio piensa que sufrirlo es normal y no lo ha denunciado, aunque es cierto que muchos no saben ni cómo ni a quién hacerlo.

Al mismo tiempo, y relacionando esta información con lo que muchos comprobamos es preocupante el incremento de casos de ciberacoso realizados desde Internet, en los últimos tres años se han aumentado las denuncias de este tipo de forma alarmante.

Los acosadores tienen enganchados a los menores mediante los dispositivos tecnológicos, porque sabemos que cada vez más son más quienes tienen un móvil conectado a la Red y quienes pasan horas y horas delante de las pantallas.

Tenemos  que actuar ya y dejar de dar vueltas.

La familia y la escuela se tienen que sentar, no podemos estar ajenos a esta realidad que muerde y aprieta  cada vez más a muchos escolares. Los padres y madres tienen que estar amparados, tener apoyos  y estar cerca de los docentes para remediar estas situaciones.

Habrá que revisar protocolos, confiar que no podemos caminar solos  y hablar mucho más de lo que se hace, no podemos bajar la guardia, mañana puede ser tarde.

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