La Verdad

img
El termómetro de PISA
img
Javier Ballesta | 17-12-2016 | 12:07| 1

La educación ha pasado  a primer plano, con la publicación  los resultados de la sexta edición de PISA de 2015 (Programa Internacional para la Evaluación de  Estudiantes, por sus siglas en inglés) que evalúa cada tres años, desde el 2000, al alumnado de 15 años en 72 países y, en el caso español en todas las comunidades autónomas.

La gran expectación  sobre su publicación la esperaban, especialmente, los ministros de los gobiernos de los países implicados, así como los responsables educativos de las autonomías, para saber si sus pasos siguen o no el buen camino, desde la anterior edición para interpretar si sus esfuerzos son adecuados a las puntuaciones obtenidas, y ver si están o no dentro de lo deseable.

De la lectura del Informe se puede interpretar, en comparación con 2012, que nuestros estudiantes es cierto que avanzan tanto en lectura, como en matemáticas, aunque bajan en ciencias, pero a la vez conviene subrayar que los resultados generales han descendido también  respectivamente,  por lo  que a diferencia de lo que ha hecho el ministro Méndez de Vigo, al calificar de “muy satisfactorios” estos datos, mejor sería interpretarlos en el contexto de que no ha habido una subida significativa, más bien ha sido un descenso.

Por tanto podemos afirmar que España se mantiene en un escalafón más bien mediocre, por lo que las posturas autocomplacientes no serían de recibo, mucho mejor sería mirarnos en el ejemplo de aquellos que nos han sorprendido, como Portugal que ha dado un salto histórico, de casi 30 puntos.

Al igual que sería justo reconocer que seguimos a gran  distancia de muchos países, por lo que queda mucho por  hacer para elevar el listón en este país invertebrado, donde las brechas siguen existiendo aún más entre las regiones.

Sobre este modelo de evaluación son varias las voces que se han pronunciado sobre sus deficiencias, como Santos Guerra, al constatar que PISA evalúa los resultados (no los procesos) obtenidos por los alumnos y las alumnas en tres áreas de conocimiento: ciencias, matemáticas y lectura. No aborda otras áreas del curriculum como arte, música o educación física y, por supuesto, nada relacionado con la esfera de las actitudes y los valores.

Entonces ¿para qué sirve PISA? se pregunta Julio Carabaña, en su libro La inutilidad de PISA para las escuelas, recuerda que lo que miden sus pruebas depende de la experiencia acumulada en toda la vida de los alumnos, desde su nacimiento. Si un país puntúa más que otro no se puede inferir que sus escuelas son más efectivas, pues el aprendizaje comienza antes de la escuela y tiene lugar en una diversidad de contextos institucionales y extraescolares.

De todo ello, como teme Juan Manuel Escudero, el termómetro del Informe PISA pondrá cifra a la calentura del sistema educativo, nos dirá si tenemos mucha o poca fiebre, pero superado el diagnóstico, ¿qué haremos si sigue la calentura? habrá que buscar remedios que sirvan para tratar los síntomas, una cuestión importante que no conviene olvidar para curar la enfermedad.

Ver Post >
El debate de los deberes
img
Javier Ballesta | 12-11-2016 | 07:58| 0

El seguimiento de la huelga de deberes convocada para los fines de semana de este mes de noviembre por las familias de alumnos de las escuelas públicas será difícil de cuantificar, pero el impacto que esta propuesta  ha tenido en los medios y en las redes sociales,  mantenida por padres y madres, profesores y hasta los propios estudiantes, marca un hecho genuino que puede cambiar las relaciones entre los implicados en esta historia.

El hecho, sin precedentes abre el debate de un tema añejo, no resuelto desde lustros, pero que nunca se había abordado con tanto empeño, era algo que siempre estaba ahí, en letargo, medio dormido pero ahora sale a la palestra con una acción de rechazo frontal a la realización de los deberes.

Una cuestión que sigue abriendo pareceres encontrados, a favor y en contra de realizar tareas escolares fuera de las aulas.

Ahora, sin embargo con el paso a la acción desde este llamamiento de los padres de alumnos de la escuela pública para boicotear los deberes escolares nos pone delante de un tema candente y urgente que tendrá que resolverse, mejor cuanto antes para evitar una confrontación innecesaria y estéril entre docentes y familia.

Nadie discute el derecho que tienen las familias de levantar la voz, pasar a la acción y decidir qué o cómo hacer para que sus deseos sean tenidos en cuenta; sin embargo proponer una huelga contra las tareas escolares los fines de semana, con el envío de una misiva a los tutores de sus hijos donde en la nota redacten que prioridad las actividades familiares, en contra de no atender las tareas propuestas no me deja claro si el camino elegido es el adecuado.

Es cierto que la acumulación de tareas,  en ocasiones son una losa pesada que llevan los escolares en la mochila, arrastrando una carga que  no ayuda a mejorar lo que se enseña y, más aún lo que se debería aprender. La escuela no puede, ni debe mantener un pulso con el más de lo mismo y hacer que impere la ley de la inercia consentida, por lo que  habrá que organizar mejor los tiempos, las horas y las sesiones desde dentro para no perjudicar a los estudiantes .

Una vez más los docentes tendrán que hacer el esfuerzo, ser los primeros, en los centros abordar el tema en los equipos de profesores, para que impere el sentido común; hay que mover ficha y no dar lugar a que nos enfrentemos, ni nos cuestionemos.

Trasmitir al alumno la idea de que las indicaciones de su profesor no son adecuadas y no tienen por qué cumplirlas es lo peor que pueden hacer las familias, porque ponen a los estudiantes en contra de sus profesores. La huelga de deberes, así llamada no creo que  sea la solución, mejor sería  resolver como integrar mejor lo que enseñamos dentro del aula y planificar qué hacer fuera, eso si contando con la familia siempre, para que no crezca el recelo y el enfrentamiento que nos lleve a un callejón sin salida.

Ver Post >
Contra las reválidas
img
Javier Ballesta | 12-11-2016 | 07:48| 0

La revuelta de estudiantes  contra las reválidas es la expresión  clara y directa del descontento ante la Lomce, una ley conflictiva que ha levantado ampollas en la comunidad educativa.

Han sido muchas las  críticas ante esta normativa aséptica que ha oscurecido el panorama educativo de ese país en los últimos años, mientras algunos pensaron que sería la fórmula para levantar el vuelo, aunque los ecos del malestar eran evidentes y el empeño de sus mentores era evidente ante la lluvia de voces discrepantes que argumentaban la necesidad de pararla.

Y en los últimos meses todo se ha complicado con un Gobierno que ha prolongado el más de lo mismo y ha seguido con la aplicación de lo planificado sabiendo que, el descontento no cesaba, por más que se disimulara el afán por justificar y razonar su desarrollo.

Docentes, estudiantes, padres y madres de asociaciones defensoras de la educación pública siempre vieron en esta ley un espacio conflictivo para resolver los problemas referidos a lo que se enseña y al cómo, así fueron muchos los puntos que no contentaron a los implicados, como las reválidas, los itinerarios, la estructura curricular de las etapas educativas y un largo etcétera que que demuestra la falta de consenso, de dialogo y de negociación apaciguada entre aquellos que conocen lo que pasa dentro de las aulas.

La educación hoy está de capa caída,  cuestionada desde dentro y en la calle.

Nuestra enseñanza falla por muchos lados, hace aguas y si es así, falla todo.

Habrá que pensar qué podemos cambiar, cómo resolver la difícil situación que tenemos, en la que naufragamos a diario, y de la cual depende nuestro futuro, nuestro desarrollo como país, como región.

Vaciar las aulas no es la solución, no perdamos el norte la batalla está fuera, no dentro, busquemos la solución, no tiremos la toalla.

Ver Post >
Una labor escasamente reconocida
img
Javier Ballesta | 31-10-2016 | 17:32| 0

Sin pena, ni gloria pasamos de la celebración del Día del Docente, una fecha poco apreciada por la comunidad educativa y con escaso eco en los medios. Reconozco que no soy amante de los “días de”pero he confesar que cuando tocamos el tema del profesorado sí me paro a pensar si, más que un día en concreto, una fecha de celebración tendríamos que hacer más de lo poco que se hace para levantar el ánimo profesional a tantos y tantos educadores y educadoras que cada día tienen que trajinar entre la aguas turbulentas de la enseñanza y compartir los fracasos de un oficio escasamente reconocido, asignatura pendiente que no llega a resolverse. Es así que cuando me llegan informaciones referidas a iniciativas loables que reconocen el papel de los profesores, apunto y toma nota, también si puedo lo difundo y lo lanzo a los cuatro vientos, a ver si se contagian otros para que se vea que hay que apostar por dignificar el oficio, animar a los profesionales y reconocer su labor, son gestos que necesitamos para avanzar.

El alcalde de Orihuela y la concejal de Educación presidieron el pasado 5 de octubre, el acto institucional con motivo de la celebración del Día del Docente homenajeando a cuarenta maestros y profesores jubilados de los dos últimos cursos, un momento para reconocer públicamente su labor durante su trayectoria profesional en el ámbito educativo, por haber formado durante años a los niños que serán el futuro, y que hoy son el presente vivo, están ahí, sienten y viven desde la cercanía los problemas y las vicisitudes que tenemos en estos días. Un homenaje bien merecido, la primera vez que se hacía en ese ayuntamiento pero con el compromiso de mantenerlo en los próximos años. Felicidades, por ello a los responsables de la idea.

La sociedad tiene que reflexionar, pensar en voz alta y hacer más de lo que hace por cuidar y respetar a sus profesores que son la pieza clave de todo este engranaje que llevamos a lo largo de la vida.

Formar no es tarea fácil, requiere preparación pero también y mucho saber aguantar, estar pegados al oficio esperando siempre, sin perder la calma, en un continuo tira y afloja, cargado de paciencia…

Y eso saben hacerlo los docentes, aunque la calle no los valore como se merecen.

Y para eso todos tenemos que hacer más de lo que hacemos. La llamada es para los implicados directamente que son muchos y también para los responsables directos de la puesta en marcha de los centros educativos, en especial  la Administración, los gestores, los políticos que nos gobiernan y deciden, los opinadores y los medios que tanto pueden y deben hacer, los creadores de contenidos, los publicistas y los artistas, todos tenemos que mimar a los docentes, son imprescindibles y lo necesitan, mucho más de lo que pensamos, porque andan cabizbajos, callan, miran de reojo y ven cómo pasan los días en una espera incierta.

 

Ver Post >
La incertidumbre de las reválidas
img
Javier Ballesta | 01-10-2016 | 05:47| 0

Me temo que este nuevo curso escolar será uno más como los anteriores, aunque con un gran ruido mediático ante la dichosa reválida, por el rechazo de bastantes docentes que siguen viendo cómo las decisiones se toman en las alturas, en contra del sentido común y el sentir de los implicados que necesitan una respuesta clara ante la incertidumbre que padecemos.

Sin embargo, este Gobierno en funciones, en su Consejo de Ministros del pasado 19 de julio, en vísperas de cerrar la persiana para irse de vacaciones,  no cedió en su empeño y, contra viento y marea, dio luz verde a las reválidas de ESO  y Bachillerato, mediante un  decreto donde se regulan las evaluaciones finales de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y de Bachillerato de la Lomce que se aplicarán este curso, con carácter obligatorio para obtener el título, y la de Bachillerato servirá para acceder a la universidad, sustituyendo a la conocida  vieja Selectividad, que este septiembre se ha despedido de los estudiantes, tras 41 años de prolongada vida.

Según el decreto, en 2º de Bachillerato tienen que realizar una prueba en junio cuyo diseño aún es desconocido. Es el primer año que se implanta y por eso en esta ocasión aprobarla no es vinculante para titular, aunque cuenta para la nota media. En los próximos cursos será necesario sacar un 5 al menos para obtener el título de Bachillerato. El Ministerio de Educación tiene como fecha límite el 30 de noviembre para aprobar la orden ministerial con las características de las pruebas.

La reválida se ha metido con calzador, en un momento en el que este país está de patas arriba, con la paradoja de no saber quién tirará de él, en una honda confusión y en ese sinvivir provocado por los políticos que no se ponen de acuerdo, pero que siguen pegados a las prebendas del sillón.

Con este cuadro surrealista no creo que sea el momento de introducir novedades significativas que puedan hipotecar a muchísimos implicados que sufrirán estas consecuencias.

Profesores y alumnos suponían a finales del curso pasado que en este prolongado paréntesis que llevamos sin acuerdos políticos, para formar Gobierno, lo correcto hubiera sido prorrogar un curso más la conocida Selectividad, mientras tanto se vería cómo cambiar, poner  o quitar nuevas formas.

Ante una situación tan atípica, lo coherente hubiera sido esperar, pero no cambiar si  no van acompañados de la información precisa y necesaria para iniciar un curso conociendo las reglas del juego.

En los institutos se ha colado la incógnita de la nueva reválida, un tema monográfico que se vive en los  pasillos como un gran quebradero de cabeza para los profesores que viven en la más absoluta falta de información y  tienen que preparar a los estudiantes que tienen motivos para vivirlo con gran inquietud, mientras muchos ciudadanos pensamos que  todo es una auténtica chapuza.Así como suena.

 

Ver Post >
¿Es mejor volver?
img
Javier Ballesta | 17-09-2016 | 15:58| 0

Metidos ya en la segunda quincena de septiembre y con los recuerdos de un verano atípico,  caracterizado por la prolongación del más de lo mismo, la espera continua y la interinidad del no saber por dónde caminar nos encontramos de nuevo aquí, deseando que el nuevo curso  2016-2017 iniciado hace unos días sea mejor que el anterior, veremos a ver qué pasa y con buenos deseos reiniciamos esa vuelta, nos acercamos de nuevo a las noticias, a lo que pasa y a sus protagonistas, para retomar el pulso a los temas educativos que son cada vez más centro de atención de los ciudadanos.

La vuelta  siempre es noticia, con sus más y sus menos, las familias sufren  la gran cuesta que se nota en sus bolsillos, otros no pueden notarlo porque los tienen agujereados, mientras muchos levantan sus voces ante las chapuzas y las quejas que son  el caballo de batalla de estos días.

La vuelta es así, aunque no debiera acaparar tanto despliegue informativo,  pero la realidad manda y no se justifica que cuando lleguen estos días  muchas cuestiones importantes estén  por solucionar, mientras se impone una vuelta tempranera que se vende como algo novedoso, pero que se tambalea porque  no tiene garantizada el encaje de bolillo propio, de una buena planificación que resuelva adjudicaciones de profesorado,  distribución de alumnado, centros en condiciones.  Sin duda, y me consta que no debe ser fácil poner en solfa todo para empezar, no debe ser, pero habrá que revisar  el calendario o los tiempos para iniciar con garantías el  nuevo curso.

En este sentido, me ha llamado la atención la gran diferencia de fechas de la vuelta al cole en localidades y comunidades autónomas,  así como en universidades públicas y privadas.

Y aunque hay que volver, cuanto antes si se puede, o se aplaza unos días si no, creo que tendríamos que cuidar mucho mejor esa  vuelta, por bien de todos; en especial del alumnado que se incorpora a los centros, también y mucho a los docentes que tienen que lidiar, en primera persona, esa vuelta, son los que tiran del hilo, dan los pasos para que todo se encaje y funcione en esos centros que tienen que acoger con las manos abiertas a los que vuelven, a quienes vienen de cero, a los que siguen  con nosotros…

Y son ellos quienes dan la cara, se ponen con las manos a la obra para remediar las faltas, parar las críticas, resolver los problemas en las aulas y en los centros. Ahí va eso…

El primer día de la vuelta es importantísimo, es la carta de presentación que se graba, se queda en la retina de esa película que se inicia sin un final…

Ahora que toca llevar la mochila puesta, coger los bártulos y lanzarse a clase con empuje, lo mejor sería tomarlo con cercanía, valorando lo mucho que se hace para que merezca la pena volver, pero con garantías – eso sí -de hacerlo bien.

 

 

Ver Post >
Sin palabras
img
Javier Ballesta | 27-07-2016 | 06:54| 0

Se cumplen dos semana de la tragedia que se adueñaba de Francia y del mundo, desde el corazón de Europa, donde de nuevo el golpe de la barbarie del terrorismo yihadista  se hizo mella, en un día simbólico para la República como el 14 de julio, día de la fiesta nacional,  una fecha inolvidable que está grabada en los franceses más que cualquier otro símbolo republicano.

Una vez más el miedo, la tragedia y el dolor hicieron acto de presencia, esta vez con un novedoso e insospechado procedimiento, impensable y genuino. En esta ocasión, el asesino del  camión fantasma lanzado a toda velocidad segaba la vida de niños, mujeres y hombres que con los ojos puestos en  el firmamento, contemplaban los fuegos artificiales que celebran el día de la patria. El pánico de esta tragedia deslució el final de una jornada en Niza, un bello lugar de vacaciones, en la costa francesa, en ese paseo marítimo de los Ingleses, y de repente, surgió la catástrofe con un montón de gente gritando,  corriendo, huyendo de la muerte y había cuerpos sin vida  dispersados en el paseo como si estuvieran en pleno combate.

El atropello masivo de ese jueves festivo en Niza concluyó con 84 muertos, ante lo que el presidente de Francois Hollande, afirmó que 15 de los 200 heridos en el atentado continúan debatiéndose entre la vida y la muerte. Durante un discurso que centró  en la lucha contra el terrorismo, reiteró sus llamados a la unidad frente a los “fanáticos” que quieren dividir el país.  Mencionó que “el enfado es legítimo” tras los ataques extremistas, sobre todo por las numerosas pérdidas de personas inocentes, pero llamó al respeto interreligioso al advertir que “la ira no puede traducirse en odio y sospecha”.
Los países deben darse cuenta que estamos en una guerra mundial encubierta y tenemos que combatirla, no sólo con medidas militares; sino de tipo estratégico a largo plazo.
El “yihadismo” odia a todo lo que suponga progreso, orden y futuro y quiere retrotraernos siglo atrás.
La Asamblea Nacional francesa votó este miércoles a favor de prolongar el estado de emergencia hasta enero de 2017, tras el reciente atentado y debido a la elevada amenaza terrorista que persiste en el país.

La noche de la tragedia y al día siguiente los tweets se amontonaban en solidaridad con las víctimas del atentado de Niza, recordé a Irma Vélez, una encantadora profesora de la Sorbona que conocimos hace poco y  me vienen sus palabras cuando nos comentaba que desde los anteriores atentados en Paris tenían la sensación de miedo, al salir a la calle. La otra noche, leí un tuit donde  me decía: “Estamos sin palabras”.

 

Ver Post >
El síndrome de los finales
img
Javier Ballesta | 09-07-2016 | 10:43| 0

Mirando de reojo el calendario me encuentro con la sensación aquella del salto de semanas, de ver cómo los días crecen y pasan con celeridad.

En este mes de julio, como en otros muchos  se nos pone la cara de cierre, una expresión que muy bien podría etiquetar a quienes llevamos la mochila repleta de carpetas y tenemos necesidad de dejarlas para un después que no llega, mientras todo se amontona y sube la temperatura que nos cobija, sin piedad.

En muchas universidades también julio sustituye la convocatoria de septiembre,  una decisión que hace alargar el curso, porque ya septiembre se ha borrado del mapa – eso dicen algunos defensores entre los que no me incluyo- que es mucho mejor que el alumno se vuelva a examinar pasados quince días de lo mismo, porque se supone que lo tiene más “fresco”, ¡vamos, con la frescura del conocimiento! Las razones son otras, son de aparataje organizativo y administrativo que se impone en tiempos y en mecánicas por acople desde arriba.

Cada año tengo la sensación al llegar a estas alturas que las cosas se complican, se retuercen y se vuelven cansinas, cuando no debería ser así porque deberíamos ir cuesta abajo…y como siempre a última hora, se amontonan las decisiones importantes,  a la vez que a tecnoburocracia  se nos impone y nos tiene atrapados con todo ese cúmulo de situaciones que nos hace cerrar el curso y entrar en el verano con un pie en falso, con dudas, con temas latentes y sin respuesta, esperando a mañana, como si fuera ayer,  siempre a ver qué está por caer, por llegar, sin tener claro lo que nos puede venir.

Julio también es tiempo de oposiciones y de larga espera,  es un tiempo de siega y cosecha, de derrotas y de escasas victorias.

Me vienen a la mente los miles de opositores que en estos días se han tirado a la dura arena, al combate surrealista de conseguir una plaza como docente luchando contra las adversidades, para conseguir estar en la lista de los elegidos…

No son pocos los que tienen que pasar por estas situaciones competitivas, capeando vicisitudes y enfrentándose a una gran multitud de contrincantes que viven ese sinsabor de los aspirantes, pasando malos tragos, ante la escasez de plazas y la subjetividad permanente de aquellos que tienen que juzgar el valor del saber, en ocasiones con conocimiento limitado, pero decisivo a la hora de dar una calificación que puede frustrar a muchos que se han visto humillados ante la decisión final aceptando una derrota totalmente injusta.  Sabemos que el sistema de selección del profesorado no garantiza que se elijan a los buenos profesionales y esto unido a la escasez de plazas hace que estemos en un estado de miseria consentida, por un sistema que no defiende la calidad y excelencia aunque se tenga por bandera.

Y mientras tanto, intentamos cerrar un curso que ha estado cargado de problemas y tenemos que pensar en el siguiente, aunque no se hayan resuelto, nadie sabe cuándo se resolverán.

Ver Post >
Todo es posible en domingo
img
Javier Ballesta | 24-06-2016 | 15:31| 0

La cantinela que llevamos durante días  no para de atizar,  con más de lo mismo subiendo los decibelios y las descalificaciones,  porque a estas alturas , aunque no debería ser así  los políticos se tiraron al suma y sigue, al último bocado y trago acelerado, para desbancar al adversario,  al enemigo.

¿Quién no tiene un enemigo?  Entonces, a por él, como diría aquel ¡a muerte! y sin contemplación, una estrategia que ha dado sus frutos y a la que siempre se recurre, mucho más cuando se acercan las últimas horas. Lo que hace singular estos últimos coletazos de la contienda electoral a la caza del voto útil, el enmascarado, el no definido, ese que se queda en la ambigüedad, en el no sé para qué y a quién votar.

En estos días muchos ciudadanos contemplamos cómo  se suman los descontentos, en muchos lugares surgen voces que desacreditan la parafernalia de los que quieren y manejan los hilos. Sin ir más lejos he visto cómo  algunos conocidos en conversaciones de calle se han pronunciado con aquello del para qué votar, el más de lo mismo, todos son iguales, no hay derecho de que estemos así, parece mentira como está el país y ellos siguen cobrando…

Y es que ni los debates a cuatro, ni a siete, ni los mensajes subliminales, ni los mediáticos serán decisorios,  para dar el voto.

Aunque los políticos  se hayan afanado en twittear sus decisiones y subir a Facebook vídeos y contratar servicios de empresas de comunicación para lavarse la cara y parecerse más cercanos  han sido esclavos de un enfoque superfluo cargado de efectos, pero con mucha cascaruja que carga las tintes en el personalismo puro y duro.

Son los signos de los tiempos- diría aquel-, el nuevo formato que sustituye el texto impreso, la foto fija por el multimedia que se cuela en las redes sociales haciendo gala de cercanía y de inmediatez…vamos, algo así como que tener un político al uso se ha convertido en una razón más para tenerlo como amigo, en la lista del grupo o en la cuenta de seguidores.

Sin embargo, ninguno de los candidatos ha presentado un verdadero proyecto sólido, real o posible, todo queda etiquetado a cabos sueltos y curiosamente no parece molestar a los electores que, aunque parezca mentira, se dejan seducir por los cantos de sirenas de algunos que  tienen verbo fácil, seducen con maestría y tiran cohetes en sus discursos con afán, buena impronta y deseos de linchar al adversario.

En fin, las quinielas están echadas y las aguas revueltas, veremos a ver quién va a votar y qué sale del revoltijo, un escenario distinto y diferente que nos pone en la tesitura de que todo es posible este domingo.

 

Ver Post >
Adiós con el corazón
img
Javier Ballesta | 10-06-2016 | 17:48| 0

Llega el caluroso final de curso, con más de lo mismo y como siempre con el sentir de que las semanas pasan que vuelan, las noches y los días se amontonan y de nuevo, por aquello de que la historia se repite, otra vez más es noticia la Selectividad,  todo un símbolo del final del viaje y de inicio de otro, mucho más complejo  que  traerá más de un quebradero de cabeza a sus protagonistas.

En esta ocasión, en 13 de las 17 comunidades autónomas, los exámenes se desarrollan durante esta semana y  conviene recordar que será la última de la historia,  mientras nos disponemos a finiquitar los 41 años de esta prueba de acceso a la universidad (PAU)  que se ha convertido  en todo un símbolo para cientos de estudiantes que cada año copan las aulas de los campus, para pasar el filtro selectivo, imprescindible para obtener esa décima  dorada que le da luz verde, para optar a aquella carrera que tiene su interés.

La Selectividad  cumplió con su guión tradicional: madrugón, llegada al campus,  búsqueda del aula, bullicio, nervios, despistes, olvidos, gritos y susurros sobre qué autores saldrán en el comentario de texto…

Una peli que ya hemos visto ciento de veces, la hemos sufrido en primera persona y, también muchos la hemos compartido durante décadas al ver a nuestros hijos enfrentarse al mismo guión, siempre igual, con esa mezcla de tensión explosiva que rodea los días previos al acontecimiento y en su desarrollo, donde en tres días intensos hay un único objetivo y es el de sacar nota,  requisito imprescindible que abre la puerta  de entrada a la carrera a la que se aspira, aunque algunos no sepan muy bien donde se meten y lo bueno estará por llegar, en la larga trayectoria que está más allá de toda esta representación inicial.

A partir del curso que viene, se implanta una prueba recogida en la Lomce que se convertirá en reválida en 2018 es decir, será necesario aprobarla para tener el título de Bachillerato. Mientras tanto, docentes al igual que las familias y los estudiantes, se encuentran a la espera de que un Real Decreto determine cómo va a ser la prueba final de Bachillerato prevista y que a fecha de hoy, todavía no sabemos cómo será.

En estos momentos de la despedida,  me vienen a la mente los sentimientos de algunos que he conocido que  tuvieron una mala experiencia del filtro selectivo y tuvieron que seguir por otros caminos. Ahora, con el corazón en la mano deseo que no se nos complique con la nueva prueba, todo está por concretar,  en la larga espera.

 

Ver Post >

Últimos Comentarios

abel-004_8635 26-04-2017 | 20:44 en:
La pasión por educar
inma.ol.le_448 26-04-2017 | 20:37 en:
Una visita inesperada

Otros Blogs de Autor