¡Que bien lleva el paso mi hijo!

Dicen que durante un desfile militar de cuando existía la mili (eliminada acertadamente por el Gobierno del Partido Popular de José María Aznar) una madre orgullosa afirmaba insistentemente “¡Qué bien lleva el paso mi hijo”! mientras que la realidad era bien diferente. Era el único, de entre todos sus compañeros, que llevaba el paso cambiado pero su progenitora no era capaz de verlo.

Esta cómica escena me recuerda mucho a lo que está sucediendo, por desgracia, en nuestro país.

En este caso, el único que lleva el paso cambiado es Rodríguez Zapatero que, primero, negó la crisis y ahora no sabe como afrontarla. Que mientras que todo el mundo le pedía cambios y reformas, afirmaba ver “brotes verdes” y resulta tener gran parte de la culpa de que, las que se han hecho, no hayan conseguido ningún resultado.

La inmensa mayoría coincidimos en que es necesario un nuevo Gobierno. Por supuesto, en mi opinión, ese nuevo Gobierno debe ser del Partido Popular pero repito que lo más importante es que el actual se marche puesto que está agotado, finiquitado y superado por los acontecimientos. Necesitamos un nuevo gobierno que nos traiga medidas que restauren la confianza en los mercados y sobre todo, reduzcan el paro.

A todas luces, la crisis económica ha sobrepasado al Gobierno socialista y la situación ha llegado al punto en que ni los ciudadanos, como demostraron el pasado 22 de mayo, ni las instituciones, ni Europa, ni nadie ya cree en Rodríguez Zapatero.

Hasta los medios más afines al socialismo han dado, esta semana, su brazo a torcer y se han unido a los que reclamamos, o ya más bien, exigimos un adelanto de las elecciones. De hecho, aseguran que si Zapatero aceptara un cambio en la fecha electoral estaría realizando su último servicio al país. Yo creo, sin embargo, que sería el primero. Esta sería la primera medida acertada del Gobierno socialista en ocho años nefastos plagados de incompetencia e insensatez.

Estamos ante el presidente de los cinco millones de parados, del desempleo del 20 por ciento, el presidente del déficit, el presidente que ha subido los impuestos, el que ha congelado las pensiones, el presidente de los mayores recortes sociales.

Un Gobierno, el socialista, que ha colocado a la economía española en riesgo máximo histórico, cuya gestión ha destruido a cientos de miles de empresas y ha dinamitado a los autónomos.

Zapatero es el único “quinto” que desentona y, mientras tanto, los socialistas murcianos siguen aplaudiendo su paso cambiado.

¡Ojo! Y que nadie piense que Rodríguez Zapatero ha gobernado solo. Que a nadie se le olvide que Alfredo Pérez Rubalcaba, el muñidor del Gobierno de Felipe González, ha sido vicepresidente primero de ZP. Igual que a nadie se le debe olvidar que los hijos cainitas que ahora reniegan, o renegarán de Zapatero, han sido previamente su soporte y sus máximos valedores.

Ahora muchos abandonan el “barco de Zapatero” para intentar subirse en el “barco de Rubalcaba” pero da igual quien capitanee el navío puesto que ese barco es del PSOE y de sus sucursales territoriales que nos han llevado a la crisis peor gestionada de la historia de España.

La careta del PSRM

Hoy, con la votación de las propuestas de resolución, acaba un año más, el Debate sobre el Estado de la Nación.

Me ha parecido patético ver cómo el presidente del Gobierno, el señor Rodríguez Zapatero, paseaba por la tribuna soltando mamporrazos a diestro y siniestro, y despreciando las propuestas y alternativas que le ha ofrecido el Partido Popular a través de Mariano Rajoy.

Sin duda, lo mejor que nos podría haber pasado es que este debate hubiera sido un Debate de Investidura donde, por fin, alguien que contara con el respaldo y, sobre todo, la confianza de la sociedad española, se hubiera remangado y puesto a trabajar en las soluciones para salir de la crisis. Así, de una vez por todas, España retomaría el rumbo de la prosperidad.

No por repetir mucho una frase significa que esta vaya a ser verdad pero no hay dos verdades más absolutas en economía como que la confianza es el valor que hace que todo funcione y que de la crisis se sale como país.

Donde sí ha habido un Debate de Investidura ha sido en la Región de Murcia donde hemos elegido al presidente que más confianza genera y ha generado en la historia de la democracia de España y que, de nuevo, ha demostrado ganas, ilusión y compromiso: Ramón Luis Valcárcel.

En este debate, nos ha surgido una duda con respecto a la oposición: no sabemos si se ha puesto la careta o se la ha quitado.

No sabemos si creer al Partido Socialista de la Región de Murcia que, aparentemente, ofrece su mano tendida ante posibles acuerdos o al Partido Socialista de la Región de Murcia que sigue enzarzado en la bronca y en la crítica falsa e inútil.

Lo que sí sabemos es que le queda bastante camino para la credibilidad.

Lo que también sabemos es que, para los socialistas murcianos, ya hay un ganador para las próximas elecciones: el PP y Mariano Rajoy. Así lo admitieron en el Debate de Investidura y también lo afirman con su actitud.

Curiosamente, el PSRM pretende volver a ser trasvasista cuando pasa a la oposición a nivel nacional. Ahora, los que dijeron, hace siete años, que iban a solucionar de forma definitiva el problema del agua en siete meses, están pidiendo al Partido Popular que se ponga a trabajar para conseguir trasvases desde regiones que, tras las elecciones del 22 de mayo, ha ganado el PP.

Siguen sin entender nada. La competencia, en materia de agua, no pertenece a las comunidades autónomas sino que es estatal. Y, si se ha montado confrontación o guerra territorial en este tema del agua, ha sido exclusivamente por la dejadez y la ineficacia de un mal presidente del Gobierno de España que, en vez de solucionar los problemas que él mismo ha creado, los amplifica.

Si Zapatero quiere hacer, antes de irse, alguna cosa buena para el conjunto de los españoles es anunciar hoy que anticipa las elecciones generales.

Del codazo al dedazo

Quiero, en primer lugar, que sirva este artículo como muestra de mi más profundo agradecimiento a la inmensa confianza que han depositado los electores en el Partido Popular y en especial en nuestro presidente Ramón Luis Valcárcel en estas pasadas elecciones.
Todo este caudal de confianza no es fruto de la improvisación o de situaciones ajenas a nuestra región sino que es la constatación de que los murcianos vemos en él al presidente de todos. Tanto es así que desde el primer segundo de conocer estos históricos resultados su primera instrucción ha sido: ” desde la humildad y el compromiso, a trabajar con más fuerza, si cabe, por nuestra región”.
Caso distinto está ocurriendo en el seno del Partido Socialista de la Región de Murcia que tras los peores resultados de su historia, miran fuera para echar las culpas de su derrota y descartan que el error se encuentre dentro de su política de sumisión.
Parece curioso como acogen con más que entusiasmo la designación “digital” de Pérez Rubalcaba como candidato a la presidencia del Gobierno, cuando el candidato que maneja, por cierto, bastante bien los codos, si no que le pregunten a Chacón, no ha hecho por la Región de Murcia nada de nada.
Este candidato que perdió la candidez allá por los tiempos de Felipe González y que hoy ejerce el poder omnímodo dentro del aparato del Gobierno de la Nación nos sorprende con una afirmación que me deja perplejo: “Tengo un programa para España y creo saber lo que España necesita”. Frase que me hace preguntarme inmediatamente a qué está esperando para ponerlo en práctica.
Lo que verdaderamente necesita España es un Gobierno que gobierne y que no pierda más tiempo entre codazos y dedazos. Y se ocupe de los problemas reales de todos los españoles y, por supuesto, de los de los murcianos. Que se ocupe del empleo, que se ocupe de la crisis, de la economía, que se ocupe del agua,…
Que se ocupe de un sector tan importante para la Región de Murcia como es el de los agricultores y que hubiera atajado, en el minuto 1, la grave acusación que se nos hizo sobre la infección de los pepinos en Alemania y que ha pillado al gobierno socialista a contrapié.
Por cierto, ¿alguien recuerda una ministra socialista que acusó a los murcianos de regar con aguas fecales? Quizá por eso hoy se nos acusa injustamente.
De hecho, creo que lo que necesita España son unas elecciones generales. Lo que necesitamos es plasmar definitivamente en el Congreso de los Diputados el primer aviso dado en estas elecciones a las políticas del PSOE.
Cada día es más claro que socialismo equivale a crisis. Y parece también que queda cada día más claro que Partido Popular equivale a la salida de ella.
Por eso lo primero no son las primarias socialistas. Ni siquiera España. Ni siquiera Murcia. Lo primero son las personas que viven en ellas. Y a ellas nos debemos.

El PSRM, un cero a la izquierda

En pocos días, los partidos políticos pediremos una vez más la confianza de los ciudadanos de la Región de Murcia.
Antes de eso, nuestra labor principal, por respeto democrático, es explicarles qué hemos hecho cada partido político durante estos cuatro años con lo más preciado que se puede otorgar en democracia que es su voto.
Por eso, es imprescindible antes de anunciar lo que vamos a hacer, recordar lo que hicimos, para que así los ciudadanos sepan si somos fiables a la hora de cumplir nuestros compromisos electorales.
Hay un tema especialmente sensible y que deja bien a las claras la absoluta o la brutal diferencia de posiciones entre el PSRM y el PP en nuestro discurso: el agua.
La trayectoria del Partido Popular se podría definir como la historia de una coherencia. Desde el primer minuto, como muestra que la primera iniciativa, en la pasada legislatura, que presentó el Grupo Parlamentario Popular fuera para denunciar el primer intento de cerrar el Trasvase Tajo-Segura por parte del Gobierno socialista de Castilla La Mancha en base a su Ley de Evaluación de Impacto Ambiental (por cierto, recientemente declarada inconstitucional) hasta hoy, día en el que el tribunal supremo vuelve a dar la razón al PP al considerar que las comunidades autónomas no tienen competencia en las conexiones intercomunitarias.
Sin embargo, la posición del PSRM ha sido la de ser un cero a la izquierda. Es decir, su postura no ha tenido ningún valor, ni en la Región, ni fuera de ella. Y entiéndase valor en el doble sentido de la palabra. Me refiero al peso político de su opinión y también a la valentía para levantarle la voz a sus jefes que han llegado a cometer el tremendo dislate de votar en el Congreso de los Diputados el cierre del Tajo-Segura.
Es tan grande la incoherencia del Partido Socialista de la Región de Murcia que ha pasado del año 2002 en el que dijo “estaremos en contra de cualquier iniciativa que pretenda retrasar o entorpecer la ejecución del Plan Hidrológico Nacional” a que su secretario general sea el autor material del mayor agravio hídrico, ecológico y económico que se ha podido hacer a esta Región con la derogación del Trasvase del Ebro.
Por el contrario, el PP sigue diciendo lo mismo, antes y ahora, ayer, hoy y mañana. Y todos sabemos que si Ramón Luis Valcárcel no fuera presidente de esta comunidad difícilmente hoy el Trasvase Tajo-Segura estaría vivo.
Como conclusión, podemos concluir que el único partido que se ha mantenido en su sitio en defensa de los intereses de todos y cada uno de los habitantes de esta región ha sido el Partido Popular mientras que el Partido Socialista, por decisión propia, o por imposición ajena que ellos han tolerado, se ha convertido, también en política hídrica, en un cero a la izquierda.

El PSRM, un cero a la izquierda

En pocos días, los partidos políticos pediremos una vez más la confianza de los ciudadanos de la Región de Murcia.
Antes de eso, nuestra labor principal, por respeto democrático, es explicarles qué hemos hecho cada partido político durante estos cuatro años con lo más preciado que se puede otorgar en democracia que es su voto.
Por eso, es imprescindible antes de anunciar lo que vamos a hacer, recordar lo que hicimos, para que así los ciudadanos sepan si somos fiables a la hora de cumplir nuestros compromisos electorales.
Hay un tema especialmente sensible y que deja bien a las claras la absoluta o la brutal diferencia de posiciones entre el PSRM y el PP en nuestro discurso: el agua.
La trayectoria del Partido Popular se podría definir como la historia de una coherencia. Desde el primer minuto, como muestra que la primera iniciativa, en la pasada legislatura, que presentó el Grupo Parlamentario Popular fuera para denunciar el primer intento de cerrar el Trasvase Tajo-Segura por parte del Gobierno socialista de Castilla La Mancha en base a su Ley de Evaluación de Impacto Ambiental (por cierto, recientemente declarada inconstitucional) hasta hoy, día en el que el tribunal supremo vuelve a dar la razón al PP al considerar que las comunidades autónomas no tienen competencia en las conexiones intercomunitarias.
Sin embargo, la posición del PSRM ha sido la de ser un cero a la izquierda. Es decir, su postura no ha tenido ningún valor, ni en la Región, ni fuera de ella. Y entiéndase valor en el doble sentido de la palabra. Me refiero al peso político de su opinión y también a la valentía para levantarle la voz a sus jefes que han llegado a cometer el tremendo dislate de votar en el Congreso de los Diputados el cierre del Tajo-Segura.
Es tan grande la incoherencia del Partido Socialista de la Región de Murcia que ha pasado del año 2002 en el que dijo “estaremos en contra de cualquier iniciativa que pretenda retrasar o entorpecer la ejecución del Plan Hidrológico Nacional” a que su secretario general sea el autor material del mayor agravio hídrico, ecológico y económico que se ha podido hacer a esta Región con la derogación del Trasvase del Ebro.
Por el contrario, el PP sigue diciendo lo mismo, antes y ahora, ayer, hoy y mañana. Y todos sabemos que si Ramón Luis Valcárcel no fuera presidente de esta comunidad difícilmente hoy el Trasvase Tajo-Segura estaría vivo.
Como conclusión, podemos concluir que el único partido que se ha mantenido en su sitio en defensa de los intereses de todos y cada uno de los habitantes de esta región ha sido el Partido Popular mientras que el Partido Socialista, por decisión propia, o por imposición ajena que ellos han tolerado, se ha convertido, también en política hídrica, en un cero a la izquierda.

La Confianza de la mayoría

En el mundo en el que nos ha tocado vivir, hay una palabra o mejor dicho, un factor, sin el cual nada funciona.

No me refiero al dinero. Me refiero a algo mucho más importante, a aquello que hace que el propio dinero tenga valor y que permite que los países y también las instituciones funcionen. Me refiero a la Confianza.

Si confías que con euros puedes comprar cosas, y confían en que les vas a pagar y, a su vez, confían en que podrán comprar cosas, funciona el dinero y el mercado.
Si confías en que quien dirige tu país, lo hace con criterio, y que el país tiene un rumbo y tiene la confianza de los demás, será un país estable y en crecimiento.

Por desgracia, en España tenemos a Rodríguez Zapatero que, a pesar de ser un optimista patológico, es el gobernante que menos confianza genera de todo el mundo occidental, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Por lo tanto, somos el país más lastrado para salir de la crisis.

Como dijo Manuel Pizarro, en su reciente visita a la Región, “los países no se mueren en las crisis”, aunque se les puede hacer mucho daño, añado yo.

Los españoles, incluidos los socialistas, sabemos que Zapatero es historia, es pasado, es un lastre, por eso no quieren que haga campaña en ninguna comunidad autónoma, excepto en la nuestra, porque los dirigentes del PSRM-PSOE no protestan en ninguno de los castigos que sufre nuestra región por parte del Gobierno socialista (agua, financiación, infraestructuras, hasta un infinito etcétera) y tampoco han protestado por esto.

Somos la nación más antigua de Europa y creo que somos también la que más futuro tiene, pero para que así ocurra debemos cumplir varias premisas.

La primera es que tenemos que salir de la crisis como país y no cada comunidad autónoma por su lado. Recordemos que tan sólo el Gobierno de la Nación dispone de los medios adecuados para ello, como son la política económica, la política financiera, la política energética o la política laboral, entre otras.

La segunda es que hay que convocar elecciones. Nadie duda que Zapatero tiene plena legitimidad democrática para tomar decisiones, pero aquí hablamos de confianza y necesitamos a un gobernante que además de la mayora de los votos, tenga la confianza de la mayoría.

Y tercero, hay que ganar el futuro pensando en esa clave. No mirando siempre al pasado como ahora y dejar de pensar de una vez en reescribir nuestra historia. Los políticos sólo tenemos sentido si ayudamos a solucionar los problemas reales de cada ciudadano y no a crearles nuevos. Y así poder confiar en que un Gobierno sea capaz de poner los instrumentos al servicio de la propia sociedad para desterrar de una vez por todas esta crisis que ya no afecta a los países vecinos.

Tras este análisis, la pregunta viene sola: ¿en quién podemos confiar? La respuesta es clara: podemos confiar en quien ya generó esa confianza y, por tanto, supo sacarnos de una crisis, el Partido Popular.

Lo importante es la FOTO(¿voltaica?)

Ya lo decía ZP, cuando se reunió con Mohamed VI de Marruecos, “lo importante es la foto”.

Unido a esta cita que pasará a los anales de la Historia, que además relata la profundidad del individuo y del proyecto que lidera, un día decidió que “el mundo era del viento” y que éramos el ejemplo mundial en energías renovables.

Nuestros agricultores le creyeron (sobre todo porque lo hizo por Ley) y pusieron sus ahorros en parques de energía fotovoltaica y le llamaron su ” pensión”.

Ahora se consuma que les roban su pensión también a los agricultores (20.000) que han invertido lo que tenían en energía fotovoltaica.

Para la candidata del PSRM-PSOE esto no es un problema y por eso ha apoyado que sus compañeros socialistas del Congreso de los Diputados quiten las primas retroactivamente.

Sin embargo, el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, ha estado una vez más donde le necesitaba un importante colectivo murciano.

CODA: Por cierto, una prueba más de que los socialistas murcianos se lo comen todo: ningún barón quiere que Zapatero vaya a su Región y suspenden el acto principal de Vistalegre. Sin embargo, los dirigentes socialistas murcianos sí le acogen y lo pasean por Cartagena. Como siempre, “si bwana”.

Prohibido prohibir

La última decisión del Gobierno de Zapatero de prohibir circular a más de 110 kilómetros por hora en las autopistas y autovías me trae a la memoria, no por haberla vivido, y sí por haberla leído, aquella frase del Mayo del 68 francés de Prohibido Prohibir.

Los españoles soportamos a un Gobierno socialista que constantemente demuestra un afán intolerable de intervenir en el comportamiento de las personas con las más peregrinas de las excusas y hasta en las decisiones más intimas.

Parece curioso que aquellos que entronizaron ideológicamente aquella revolución que no llegó a nada, ahora nos califiquen a los que nos molesta este encorsetamiento prohibitivo de los socialistas españoles, de “frikis” y “anarcoides”.

Yo soy partidario de regular, de normalizar. Pero la prohibición debe ir siempre de la mano de la tolerancia y de la justificación absoluta del por qué no se puede hacer determinada cosa. Lo contrario es una deriva hacia el totalitarismo.

8 a 0

No me refiero a nigún resultado de fútbol.

Me refiero al número de manifestaciones que para los sindicatos merece el Plan de Ajuste de las Cuentas en la Región de Murcia, forzado por Rodríguez Zapatero, y no merecen sin embargo y según los mismos actores, los recortes sociales del presidente socialista del Gobierno de España.

Parece curioso que a los sindicatos, llamados de clase, o de izquierdas, les parezca un logro social que los españoles tengamos que trabajar dos años más para conseguir una pensión, a la postre, más pequeña.

Y, sin embargo, sea “inaceptable” que los empleados públicos tengan que trabajar, coyunturalmente, mientras dure la crisis, 18 minutos más.

¿Cuál es su motivación? ¿El trabajador? ¿O hay algo más?

Comienza la campaña electoral

He decidido no escribir antes sobre la agresión que recibió el consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, la pasada semana porque prefiero hacerlo, en frío y no en caliente. Se podrán imaginar la cantidad de sensaciones que me han pasado por la cabeza desde que conocí que un compañero había recibido esta injusta paliza.

Lógicamente, no considero que ninguna formación política sea la culpable material de esta fechoría pero, desde hace tiempo venimos denunciando la implacable crítica del PSRM contra Cruz y lo desmedidas (y falsas) que han sido desde siempre las palabras de los socialistas murcianos refiriéndose a él.

Señores, ha comenzado la campaña electoral. Sobre todo para el PSOE. Ya les vimos hacer lo mismo con la Guerra de Irak. Cuando les interesó políticamente, se echaron a la calle pero, sin embargo, ya con Zapatero en el Gobierno, nada han dicho de la no-guerra de Afganistán en la que sí están muriendo nuestros soldados. Ya no hay manifestaciones.

También utilizaron el método de criminalizar a los cargos públicos del Partido Popular y judicializaron la vida pública.

Ahora, con le Ley de Medidas Extraordinarias, una ley que nos ha obligado a aprobar Zapatero con su intento de bloqueo de nuestra administración, tratan de volver a hacerlo.

Los socialistas están queriendo crear un clima enrarecido y tensionado (como ya aconsejaba Zapatero a Gabilondo) con sus declaraciones impropias de quien se debe al ciudadano. Un método que tiene un padrino: Rubalcaba.

Nos vemos en las urnas.

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