Han pasado ya más de siete meses desde que Lorca fue sacudida por dos tremendos terremotos que cambiaron nuestra vida para siempre. Muertos y heridos fueron las primeras víctimas de esa desgracia, pero luego vinieron las demás. Más de cien edificios han sido derribados desde los cimientos dejando en la calle a miles de personas. Muchos comercios han tenido que cerrar porque sus locales se vinieron abajo.
Durante los primeros días fueron muchos los políticos que pasaron por aquí prometiendo toda la ayuda necesaria para reconstruir la ciudad: Rajoy, Rubalcaba, Valcárcel, Zapatero y otros muchos fueron pasando uno a uno haciéndose fotos entre escombros, dando besos y abrazos; eran tiempos de elecciones y había que salir en la tele porque las cámaras estaban aquí.
Pero las cámaras se marcharon y con ellas las promesas. En los presupuestos de la Región de Murcia no hay un euro destinado a la recuperación de Lorca. Se dice que las ayudas se sacarán de otras partidas que se vayan liberando en el presupuesto pero ¿quién se puede creer eso? La comunidad no tiene dinero ni para poder pagar sus servicios básicos y pretende reconstruir Lorca con lo que sobre.
Igual ocurre con el gobierno de España. Todo lo que se ha ido aprobando en planes de reconstrucción han sido pequeñas migajas con las que no se cubre casi nada: buenas intenciones pero sin un euro que traer a la ciudad.
Para colmo de males en Lorca tenemos una administración local que sigue esperando sin hacer nada pensando que el dinero milagroso llegará sin más. Se dilatan los plazos para ayudas sin actuar, sin hacer proyectos con los que reconstruir la ciudad. Y la oposición PSOE e IU con la única intención de alimentar la discordia y salir en los medios sembrando la duda sobre la gestión de unas ayudas que lo que acaban haciendo es que la gente de fuera crea que su dinero donado no se usa para los fines que se recaudaron sino para otros más oscuros.
Miles de estudiantes de secundaria han perdido sus centros educativos y todavía no ha comenzado su reconstrucción. Tres institutos siguen en situación precaria. El menos afectado aún no ha abierto sus puertas a sus alumnos porque las obras se han paralizado varias veces porque el gobierno regional no paga las certificaciones de obra. Los otros dos no han comenzado siquiera las obras de reconstrucción de los pabellones que fueron demolidos hace meses. Mientras Mercadona levantó un edificio nuevo en dos semanas los institutos tardarán años en ponerse en funcionamiento.
Los bancos presionando a los damnificados para que liquiden sus deudas con las ayudas del consorcio, el consorcio cierra expedientes sin acuerdo para no dar el dinero necesario y las ayudas se retrasan por papeleos y trámites. Las constructoras hacen su agosto en nuevo pelotazo inmobiliario que les permita seguir especulando. Por cualquier parte se realizan trabajos sin contratos y sin ninguna seguridad mientras nadie hace nada por controlarlo.
Unos echan la culpa a los otros mientras los afectados hacen cada uno la guerra por su lado aún no se ha levantado un solo edifico de los que se derribaron y el patrimonio histórico de la ciudad está en serio peligro de desaparición.
Sólo con darnos una vuelta por la ciudad el panorama con el que nos encontramos es este. Las fotos han sido tomadas todas durante esta semana pasada y representan el estado actual de la ciudad. Se admiten comentarios…


















































