Por una escuela pública de calidad

Una vez más la educación vuelve a ser moneda de cambio por un gobierno español. El partido popular ha tomado la tijera y está dispuesto a recortar a diestro y siniestro con el objetivo de poder tener dinero para pagar la deuda que tiene con los bancos, con esos a los que con la otra mano rescata a base de dinero público.

Lo tiene fácil metiendo la tijera siempre en el mismo sitio gracias a la labor desarrollada durante décadas de desprestigio de este sector y de sus profesionales. En la calle muchos son los que tienen la visión de un profesor que trabaja poco, que cobra demasiado y que su trabajo no tiene ninguna productividad para la sociedad.

El camino para llegar hasta aquí ha sido largo y en él han contribuido tanto PP como PSOE e IU con similar culpa. Para colmo de males el sistema autonómico ha generado 17 modelos educativos en los que han primado los intereses políticos de turno frente a la calidad del sistema.

Resulta muy sorprendente que la alternancia en el poder de estos partidos ha demostrado que apuestan por un sistema de educación público muy parecido aunque en las formas siempre se han tirado los trastos a la cabeza. La cosa viene de lejos y podemos remontarnos a la aprobación de la L.O.G.S.E. en 1990. El resultado de aquello fue una apuesta por la cantidad en lugar de la calidad que supuso universalizar el aprobado rebajando las exigencias en contenidos y despreciando completamente valores como la capacidad, la motivación o el esfuerzo.

Otra de las lacras que nos dejó ese momento fue la apuesta por una enseñanza concertada que asfixiaba el desarrollo de la enseñanza pública primando centros que recibían grandes cantidades de dinero con los que montar estupendos colegios a los que podían ir los hijos de los de siempre y los nuevos ricos que iban surgiendo a la sombra de la política (basta con echar un vistazo a los colegios en los que han estudiado los hijos de los principales políticos de este país en los últimos 30 años). La enseñanza concertada se permitía tener trabajadores igual de preparados que en la pública pero les exigía trabajar muchas más horas, cobrar menos y restricciones ideológicas que llevaban incluso a exigir llevar faldas e ir maquilladas a las profesoras (conozco varios casos de compañeras y amigas).

Esta política suponía invertir más en centros que podían seleccionar a sus alumnos para que las bolsas de inmigrantes y marginados económicos y sociales fueran a la escuela pública allí donde todo el mundo cabía ya que la función principal era la de cuidar niños en lugar de educar. Esta selección se realizaba directamente con sistemas de admisión que impedían que entraran inmigrantes, gitanos, etc. Y si alguno se colaba porque no había más remedio que guardar la cara entonces llegaban unas actividades extraescolares de pago que aunque “voluntarias” suponían que los alumnos que no podían pagarlas se tenían que marchar.

Y a pesar de todo la educación pública siguió funcionando gracias al esfuerzo de miles de profesionales que continuaron formándose a pesar de que tenían que hacerlo con su dinero y con su tiempo libre. Esos profesionales adaptaron sus métodos de trabajo a aulas en las que los problemas eran la falta de respeto de los alumnos y de los padres, la indisciplina y la falta de interés por el trabajo. Los profesores fueron capaces de sacar promociones de alumnos brillantes que podían competir incluso con los que tenían grandes medios, con imaginación y con esfuerzo. Se preparaba a los más capacitados mientras también se atendía a los que no llegaban, incluso en contra de su voluntad. En las clases tenías que trabajar potenciando la diversidad de alumnos, de sus intereses y de sus situaciones familiares y personales. Tuvimos que aprender a dar clase a alumnos con todo tipo de discapacidades físicas y mentales aunque nadie nos había preparado para ello. Era un recurso barato meter en clase a estos alumnos y que el profesor “se las apañara como pudiera”.

Mientras todo esto ocurría los políticos seguían haciendo leyes nuevas según su turno de gobierno, cuando llegaba uno quitaba lo que había puesto el otro y ponía lo suyo pero siempre lo hacían sin preguntar a los profesionales para conocer las necesidades reales. Se invertía dinero teniendo en cuenta quién iba a recibir la concesión de un producto en lugar de pensar en las necesidades reales de profesores y alumnos. Recuerdo como en Murcia se gastaron millones en unas PDAs que no servían para nada ya que venían a ser como un smartphone con las que no se podía hablar, lentas, complicadas de usar y encima para una red wifi que no se disponía en los centros.

Nadie se preocupó nunca por sentarse de verdad a analizar el problema. Nunca se preguntó a los docentes a la hora de hacer los nuevos planes de estudio o sobre cómo organizar el sistema educativo. Los políticos hacían los curricula incluyendo lo que les convenía ideológicamente aunque fuera al precio de falsear la historia. Para colmo se primaron sistemas de estudio en las lenguas de las comunidades a costa de abandonar la lengua común y así en Cataluña, sólo como ejemplo, se escolarizaba a los nuevos inmigrantes en catalán en lugar de hacerlo en castellano sin tener en cuenta que quizás estos alumnos acabarían viviendo en otra comunidad y desconocían la lengua común.

Se hacían reformas una y otra vez de la formación profesional como medio de aparcar a los que no “servían” para estudiar, pero no se tenía en cuenta el formar profesionales cualificados para nuestro tejido laboral, total si luego acabarían poniendo ladrillos… Pero mientras tanto enormes cantidades de dinero se daban a comunidades autónomas, ayuntamientos y sindicatos para realizar cursos de formación que tenían como único objetivo justificar el pago a los cuatro amigos que los daban como precio por todo tipo de favores políticos: así podíamos ver ofertas de cursos de pinchadiscos y todo tipo de excentricidades. De ese dinero ni se controlaba el gasto ni se valoraba el resultado obtenido.

El gobierno ahora vuelve a arremeter contra la enseñanza y esta vez viene complicado por una crisis económica terrible. Tendremos más alumnos en las aulas, se recortan los presupuestos y ya no hay ni para pagar la calefacción. No se pueden comprar materiales educativos y desaparecen prácticamente los centros de formación de profesores. Se vuelve al recurso fácil de recortar en lo que menos interesa porque los gobiernos no quieren ciudadanos preparados y críticos con su gestión sino mano de obra barata que no piense mucho a la hora de poner su voto en una urna. ¡Qué nadie se engañe! los recortes en educación no son sólo una medida coyuntural sino que van a la esencia del modelo de sociedad que nos proponen los que llevan controlando esto en los últimos 40 años o más.

Decía una pancarta en la manifestación de Murcia del otro día: Si te parece cara la educación imagina lo que nos costará la ignorancia. Los países que no invierten en la educación de su juventud están condenados a padecerla después. La escuela pública debe garantizar una igualdad de oportunidades para todos independientemente de sus posibilidades económicas y con el único límite de su propia capacidad y sus propias motivaciones. La escuela pública debería garantizar una formación igual en todos los territorios en los que se potencien las diferencias pero desde todo lo que nos une.

Si queremos un modelo educativo útil el estado debe garantizar un sistema único en todas las comunidades desde el consenso con todas las fuerzas políticas y, sobre todo, con los profesionales de la educación en todas sus etapas. En momentos de crisis es cuando más habría que invertir en educación y en investigación para buscar ideas nuevas que nos permitan salir del pozo en el que estamos. Y todo eso valorando la labor de los docentes, favoreciendo su trabajo motivando su actuación y respetando su dedicación. Ojalá alguna vez tengamos un gobierno como nos merecemos que mire más por los ciudadanos que por los votos.

Pujalte debe dimitir

Estas son las lamentables declaraciones de Martínez Pujalte en Intereconomía. Este señor es diputado del partido popular por Murcia, es decir, es representante directo de los lorquinos. Es lamentable que alguien de esa posición desconozca la situación real de la ciudad y que además haga esas manifestaciones en las que da a entender que Lorca no se está reconstruyendo porque los lorquinos que hemos recibido las ayudas del consorcio nos las hemos gastado en “caprichitos” en lugar de levantar nuestras casas.

Pujalte olvida intencionadamente que faltan las ayudas que el estado y la comunidad deberían haber hecho llegar hace mucho a Lorca, olvida que hay dos institutos, un centro de salud, un centro deportivo, etc. sin arreglar y eso ese dinero no se lo ha gastado nadie en comprar caprichos (o al menos eso esperamos). Pujalte justifica la ineficacia de gestión del PP en Lorca, en Murcia y en el gobierno insultando a los ciudadanos que le han votado, y a los que no le han votado.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=OSUEUtAHEJg&feature=player_embedded]

Y esta es la respuesta que le damos nosotros:

Para leerla pinche aquí o sobre la imagen

Ecos en prensa:

Teleprensa

UPyD Lorca no apoya actos festivos en aniversario terremoto

Esta es la nota de prensa que hemos enviado a los medios sobre la postura de UPyD Lorca con respecto a los actos organizados por ayuntamiento y comunidad con motivo del aniversario de los terremotos del 11 de mayo de hace un año.

UPyD Lorca no apoya actos aniversario terremoto. 10.05.2012.

 

 

 


Iremos incluyendo los ecos de la noticia

Para Bankia sí, para Lorca no

Cuando veo noticias como el ofrecimiento de rescate que el gobierno propone a Bankia en estos días (como ya hizo el gobierno anterior aunque ahora se rasguen las vestiduras) como ciudadano me indigno pero como lorquino dan ganas de tirarse al monte a lo Curro Jiménez.

Cuando los que vivimos en Lorca vemos esto lo primero que pensamos es que sólo con una pequeña parte de esa inversión si llegara a la ciudad se solucionarían los problemas de miles de ciudadanos que están sin casa, que perdieron sus enseres, sus ropas e incluso algunos la propia vida.

Es muy duro ver estas cosas cuando al entrar a tu casa la encuentras así un año después del terremoto.

Y eso que nosotros hemos tenidos suerte porque el seguro nos ha pagado ya, no hemos perdido muchas cosas (algunos objetos que cayeron de las estanterías, teles, simples recuerdos de familia, regalos a los que teníamos gran cariño), pero tenemos casa y no hemos perdido a ningún ser cercano.

Nuestros impuestos sirven para financiar bancos y cajas, esos a los que regalamos dinero o se lo prestamos a interés mínimo para que luego ellos nos lo presten como usureros y siempre que lo tengan a bien y a los que sepan que se los vamos a devolver con garantía.

Se trata de esos bancos que han intentado cobrar en Lorca la hipoteca incluso a los que habían perdido su casa. Se trata de los bancos que han intentado ejercer su derecho a cobrar lo que ha pagado el consorcio para liquidar hipotecas en lugar de reconstruir la ciudad. Se trata de esos bancos que siguen sangrándonos con intereses abusivos en los créditos, con comisiones de todo tipo en cuanto respiras dentro de la sucursal. A esos es a los que ahora financiamos con nuestros impuestos en lugar de que se use ese dinero en la ciudad.

Sigamos haciendo cuentas: con lo que cobre Rato por su “jubilación” y con lo que cobró su propuesto sustituto por su salida de BBVA se podrían reconstruir los dos centros de secundaria de la ciudad que están derribados, el centro de salud y demás centros sanitarios, una buena parte de reconstrucción de las casas que se han derribado y de las que se tienen que derribar aún y seguro que todavía quedaba algo para ayuda a los comerciantes de la ciudad (un 40% ha cerrado ya a estas alturas ante la indiferencia de todas las administraciones)

Lorca lleva ya un año así y las administraciones siguen mirándose las unas a las otras jugando al “tú la llevas”. Un simple paseo por las calles da la verdadera perspectiva de lo que la ciudad es en este momento: un laberinto de andamios, contenedores, grúas y puntales junto a cientos de viviendas que esperan su turno para saber si serán todavía demolidas o no.

(FOTOS TOMADAS EL DÍA 8 DE MAYO DE 2012)

Para un país del primer mundo, integrado en la Unión Europea las imágenes de las calles de Lorca deberían ser una vergüenza pero lo que vemos es que se prefiere froilanear, como nos escribe Rosa Montero hoy en su columna.

Durante los próximos días van a venir a Lorca las televisiones, las radios, la prensa escrita. Vendrán también los políticos de siempre a hacerse la foto. El Sr. Alcalde de la ciudad pondrá su mejor sonrisa mientras le entrevistan y cuenta que la ciudad se está recuperando, mientras pasa la palabra al Sr. Valcarcel para que nos cuente que la Comunidad hace esfuerzos por Lorca. Pero olvidarán que la mayor parte de las competencias sobre la tragedia de Lorca son suyas. Olvidarán también que durante meses la comunidad ha retenido las ayudas a los afectados, no ha movido un dedo por arreglar los institutos de secundaria, o el centro de salud. Olvidarán que el Sr. alcalde de Lorca en lugar de presionar a sus compañeros de partido para que apoyaran su ciudad ha preferido actuar como su coartada mientras arremetía contra los ciudadanos diciendo que sus protestas eran manipuladas y malintencionadas (e incluso cosas peores).

Ellos han organizado su propia fiesta de celebración en la que participarán en carreras y asistirán a conciertos para hacerse fotos con los famosos mientras las calles de Lorca se llenan de pancartas reivindicando las ayudas que no han llegado y que quizás nunca lleguen. Pocos medios serán los que se acerquen a ver la realidad de los que están sin casas, sin ayudas, a los que lo han perdido todo y aún tienen que pelear entre ellos para no ser devorados por la especulación inmobiliaria que se avecina. Pero claro, ellos también controlan muchos de esos medios.

Yo leía en estos días el informe que hizo la misión de expertos del consejo de Europa para comprobar que se ha hecho mal todo lo que ellos predijeron: que no se ha desarrollado un plan integral de reconstrucción, que no se ha atendido a los barrios más desfavorecidos socialmente, que no se han aplicado criterios de sostenibilidad y de urbanismo coherente en la reconstrucción, que no ha primado la reconstrucción sobre la destrucción, que no se ha hecho un plan de rescate del patrimonio y de puesta en valor de su potencial, que las administraciones no han actuado juntas para evitar descoordinación, que no ha habido transparencia en la actividad de ayuntamiento, comunidad autónoma y gobierno. Merece la pena leerlo con detalle para decirle a nuestros gobernantes que están en sus puestos para resolver problemas en lugar de crearlos, que para lo que hacen no los necesitamos.

Informe comisión expertos sobre Lorca

Mientras todos ellos están de fiesta en fiesta y de foto en foto yo estaré en otra Lorca, la que no va a salir en la tele, la que se manifestará la noche anterior recordando a sus muertos y a sus vivos, la que llena la ciudad de pancartas porque ya está harta de mentiras.

Tengo miedo de los viernes

Cada vez que veo alguna noticia sobre Rajoy y su modo de gobernar me vienen a la mente refranes del tipo de: “se atrapa antes a un mentiroso que a un cojo” o “la mentira tiene las patas muy cortas”.

Ha pasado demasiado poco tiempo y sin embargo su forma de gobernar está llegando a los mismos niveles de mentiras que nos dejó el desgobierno zapatero de los últimos años. De poco sirven los desesperados intentos de sus justificaciones ante la evidencia de su actuación. A estas alturas de legislatura los ciudadanos tememos la llegada del viernes para saber qué nuevo sablazo nos van da dar a los mismos de siempre, a los que pagamos el pato de todo esto. Tiemblo cuando a las tres de la tarde me siento ante el plato de comida y los informativos enfocan a nuestra Soraya de España, tijera en mano.

Las mentiras de Rajoy campan a sus anchas y son fáciles de comprobar sólo con revisar la más reciente hemeroteca. Cada vez que dice que no va a hacer algo yo me echo a temblar pensando que será lo próximo que aprobará el consejo de ministros en recortes sociales, subidas de impuestos, subidas de precios o cualquier otra cosa que ponga en peligro mi estabilidad presupuestaria, esa que no se basa en la prima de riesgo sino en el salario que como funcionario me ha permitido hasta ahora pagar la hipoteca, la comida de todos los días y los estudios de mis hijas.

Me suben las retenciones, me alargan la jubilación, me piden repago por sanidad, recortan en educación, me suben el IVA… ¿alguien me puede sacar de esta pesadilla? Y lo peor de todo esto es que, como dice Irene Lozano (@lozanoirene) ni siquiera hay un discurso coherente que me permita leer todo esto como novela, aunque sea de terror (yo también me estoy volviendo loco con este ir y venir sin sentido).

Cuando leo que se van a reducir las duplicidades de la administración, a mancomunar municipios, a racionalizar competencias, o a controlar el despilfarro autonómico pienso en todas esas propuestas que ha hecho upyd en los últimos años y quiero creer que estos señores del gobierno se han leído el programa y están dispuestos a aplicarlo. Pero rápidamente asoma la realidad y veo que en lugar de eso tienen más asesores que antes, recortan en sanidad y en educación mientras dan nuestro dinero a Bankia para que siga especulando con él en lugar de invertirlo entre todos.

Ese discurso sin sentido que emplea el gobierno nos dice que tenemos que apretarnos el cinturón (a algunos ya no nos quedan agujeros), que la cosa está muy mal. Nos bombardean con la última bajada de bolsa y la subida de esa prima nuestra que se ha hecho más familiar que mi prima Luisa. Me nombran constantemente a mi nueva diosa Merkel y tiemblo pensando en que nosotros seremos la siguiente Grecia. Pero yo sigo viendo embajadas autonómicas, entes creciendo como champiñones o proyectos megalómanos que no se paralizan (aeropuertos, aves, autopistas sin coches, etc.)

Recuerdo con añoranza aquel debate de investidura en el que Rajoy se comprometió a decir siempre la verdad (una de sus primeras mentiras). Recuerdo cuando dijo que no subiría impuestos, que no subiría el IVA, que no recortaría en educación y sanidad. Y todo eso con la justificación de la herencia que hereda de la administración anterior (hay que decir que una parte importante de ese déficit lo generaron las comunidades autónomas que ellos llevan gobernando desde hace años).

Y para completar el cuadro un PSOE dispuesto a negarse a sí mismo olvidando que hace sólo unos meses hacía eso mismo que ahora reprocha al PP (el PP entonces les reprochaba a ellos que hicieran lo que ahora ellos aplican todos los días).

Lo dicho, tiemblo los viernes esperando la rueda de prensa en la que se anunciarán los nuevos recortes que hacen más difícil la vida de todos los españoles mientras siguen enriqueciendo a unos pocos, los mismos de siempre.

El estado ha fallado en la atención a los lorquinos

Hoy se ha aprobado el RDL sobre las ayudas a Lorca por unanimidad. Todos los grupos parlamentarios lo han apoyado porque son medidas necesarias, yo diría que imprescindibles, y justas. El estado debe ser el que garantice que los ciudadanos sean atendidos en sus necesidades cuando ocurren catástrofes como los terremotos que asolaron la ciudad hace ya casi un año.

Pero este decreto viene a poner de manifiesto lo mal que se han hecho las cosas hasta ahora. Hace falta un decreto a estas alturas porque un año después las administraciones del estado, autonómica y local no han sido capaces de aportar soluciones. En Lorca miles de personas siguen fuera de sus casas, no se han comenzado las reconstrucciones, de viviendas privadas o públicas como los centros educativos Ramón Arcas y Ros Giner, el centro de salud Santa Rosa de Lima o el complejo deportivo Europa.

La postura que ha manifestado en el Congreso el diputado de UPyD, Carlos Martínez Gorriarán (@cmgorriaran) define perfectamente lo que sentimos miles de lorquinos con respecto a las nefastas administraciones que tenemos el el ayuntamiento, la comunidad autónoma y los gobiernos que soportamos.

watch?feature=player_embedded&v=cOY676gkDTo

El Papa y la Cuba-no libre

Estos días ha sido portada de todos los informativos la visita del Papa a diversos países y, muy especialmente, su estancia en Cuba. Los medios han destacado las constantes alusiones del jefe de la iglesia católica al régimen castrista como algo meritorio. Yo no comparto que esas alusiones sean algo a destacar.
Para comenzar me gustaría decir que creo que ningún gobernante debería ir en visita oficial a Cuba mientras se mantenga la dictadura que hace que miles de personas permanezcan en las cárceles o tengan que haber emigrado de su país. Cualquier visita como la del Papa supone, en definitiva, una forma de avalar una dictadura militar que con mano de hierro persigue a sus ciudadanos por sus ideas y por su condición sexual. Cuando hablan de las insinuaciones sobre el régimen totalitario yo echo en falta una clara declaración de la iglesia denunciando la sistemática vulneración de los derechos humanos en Cuba y no puedo entender que el Papa, ese personaje que se manifiesta como un mensajero de la paz, sea capaz de dar la mano y el cobijo a aquellos que encarcelan, torturan y asesinan a seres humanos.
Mientras el Papa pide que le permitan abrir colegios católicos en La Habana dando la mano a los hermanos dictadores, a los que no tiende la mano es a los disidentes, a los que sufren y a los que padecen. Eso es algo que yo entiendo incompatible con su mensaje de paz y de igualdad entre todos los seres humanos.
Nunca he comprendido la actitud de pseudo-romanticismo que algunos tienen con Cuba como si se tratase del último reducto para soñar una vida mejor en lugar de verlo como una simple dictadura en la que se vulneran los derechos de los ciudadanos y en la que no hay presos políticos por el simple hecho de que los han considerado a todos comunes para de esa forma ejercer aún mayor crueldad contra ellos. En las cárceles cubanas hay muchos hombres y mujeres por lo que piensan o por su opción sexual junto a asesinos, ladrones y todo tipo de delincuentes. A eso es a lo que gente como Cayo Lara y sus compañeros y amigos llaman modelo de democracia.

La democracia en Cuba es perseguir a las madres y mujeres de los presos cuando salen a la calle a pedir por sus hombres

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=C0qWUaKVvto&feature=youtube_gdata_player]

Vídeo Damas de blanco
Los gobiernos como el español son permisivos con los “deslices” de la dictadura cubana por defender los intereses comerciales que allí tenemos. Esa prueba de cinismo lo único que hace es mantener en pie un régimen totalitario que ha obligado a salir del país a miles de personas. Mi llamamiento hoy es para que todos los gobiernos del mundo, y el Papa también, corten todo tipo de apoyo a la dictadura de los Castro en Cuba hasta conseguir que la democracia sea real allí y puedan volver todos los cubanos que quieran a su tierra de nuevo.
Mientras esto no ocurra yo no podré tomar un Cuba-libre y tendré que denunciar la realidad: una Cuba no libre. Un abrazo a todos mis amigos cubanos, a los más cercanos y a los más lejanos, mucho ánimo porque pronto podremos ver el final de ese infierno si todos luchamos juntos.

¿Demasiados deberes?

Hay abierto en estos días un debate en la sociedad sobre si se deben poner deberes a los alumnos para completar la formación que realizan en sus centros educativos. La polémica surge a partir de la discusión que de este tema se está realizando en Francia y sobre la propuesta de los padres de hacer una huelga de deberes.

Creo que desde el principio el problema está mal planteado porque la pregunta no debería ser si debe haber o no deberes sino si las actividades que se proponen para realizar fuera del horario lectivo son las más adecuadas.
La argumentación de los padres de que quita tiempo a los niños para realizar otras actividades se basa en la idea de que la educación sólo se desarrolla en el ámbito educativo. Muchos padres ven la escuela como el lugar en el que sus hijos pasan un montón de horas aprendiendo todo lo que necesitan saber para formarse académicamente para su vida futura. Desde esta perspectiva se olvida que la escuela cubre esa faceta curricular pero también se ocupa de la educación y en eso padres y profesores deberían trabajar mucho más en conjunto.
Los deberes son el lazo que tendría que darse entre escuela y casa para hacer que los alumnos entiendan que el proceso de aprendizaje va mucho más allá del simple acto académico. Si queremos que valoren su propio aprendizaje debemos diseñar actividades dentro y fuera del aula que les hagan ver la utilidad de manejar recursos para la solución de problemas en la vida real y no sólo en el laboratorio del centro.
Argumentan también los padres que los deberes suponen una discriminación porque tienen ventaja aquellos alumnos que disponen de medios materiales en casa y sus padres tienen un nivel de estudios mayor. Tampoco estoy de acuerdo con este argumento: es evidente que entornos familiares enriquecedores para la educación del alumno suponen una ventaja frente a situaciones familiares menos favorables pero esto no tiene nada que ver con los deberes y repercute en toda la vida de los niños desde el principio. La escuela pretende ser un factor de corrección para nivelar esas desigualdades pero debe partir de la implicación y la formación como padres. Tener un hijo supone asumir una serie de responsabilidades que van desde el intento de dar las mejores condiciones con el esfuerzo que a todos como padres nos supone. Los deberes pueden suponer una forma de interacción en la familia en la que los padres pueden demostrar a sus hijos que se implican en la educación y en su formación por encima de sus limitaciones académicas. La ayuda que los padres pueden ofrecer a los alumnos en su casa no es tanto el ofrecer medios materiales y conocimientos como participar de sus inquietudes y compartir esos procesos de aprendizaje que mejorarán su relación padres-hijos.

También se dice que no tienen tiempo para otras actividades pero mi pregunta es si esas otras actividades que el alumno desarrolla fuera del horario escolar son las más adecuadas y realmente atienden a sus necesidades de ocio. Muchos son los chicos que pasan la tarde sin nada que hacer “enganchados” al ordenador sin ningún tipo de control, pero también hay muchos que van de un lugar a otro a actividades deportivas, baile, música, inglés en las que se mantienen los esquemas de competitividad y rivalidad verdadera fuente de discriminación social y cultural. En el mejor de los casos estas actividades acaban reproduciendo la parte de currículo académico de la escuela y representan una forma de tener a los hijos todo el día ocupados. Son pocos los casos en los que los propios chicos pueden realizar esas actividades como afición personal porque atienden más al deseo de los padres e incluso a su imposición.

Se tiende a ver la educación sólo desde su aspecto curricular y por lo que de preparación tiene para el desarrollo de una profesión. Muchos padres tienden a confundir el desarrollo de un currículo con la formación integral de los alumnos hasta convertirse en ciudadanos libres y responsables. La educación vista así supone preparar sólo para una profesión y no para una vida.
La infancia y adolescencia es el período de la vida en la que mayor capacidad de aprendizaje tenemos, no podemos desperdiciar esa etapa dejando a los chicos sin nada que hacer por las tardes ni tampoco ocupando su tiempo en tareas que sólo atienden a que aprendan cosas que ni les interesan ni les sirven. Los deberes deben plantearse como una forma de fomentar el autoaprendizaje, el co-aprendizaje entre iguales y la planificación del tiempo por parte del alumno con atención a las relaciones familiares, el ocio y las aficiones del propio chico. Por supuesto teniendo en cuenta que deben dejar espacio de tiempo suficiente para desarrollar sus aficiones y para que dispongan de suficientes momentos de ocio y de interacción con familia, amigos, etc.
En definitiva, los deberes deben estar programados para complementar el aprendizaje de la escuela y deben reforzar la idea en los alumnos de que ese aprendizaje no se limita a los actos académicos sino que deben llevarlo a todos los ámbitos de su vida para la resolución de sus conflictos y su toma de decisiones.

No haré huelga el próximo 29

Vaya por delante que respeto el derecho de cada ciudadano a hacer huelga y manifestar su descontento con la libertad democrática que se debe. Me gustaría explicar brevemente las razones que me han llevado a tomar la decisión de no hacer huelga el próximo día 29.

Yo no estoy de acuerdo con la reforma laboral que ha presentado el gobierno porque supone un evidente recorte en los derechos laborales de los trabajadores y no va a servir para crear nuevos puestos de trabajo, salvo a precio de saldo y a cambio de simple subsistencia. Creo que debería ser profundamente modificada en su trámite parlamentario y todos debemos exigir a nuestros representantes en el congreso un esfuerzo para que presenten las enmiendas que cambien su actual formulación.

Pero esta huelga no se ha convocado sólo contra la reforma general del gobierno de Rajoy sino contra cualquier propuesta que suponga una modificación del actual sistema de trabajo y en eso yo ya no estoy de acuerdo porque creo que sí es imprescindible una reforma en profundidad de todo el sistema actual de contratación que distingue entre dos tipos básico de contratos: unos con derechos adquiridos y “de primera” frente a los nuevos contratos con un carácter mucho más precario.

Lo que esta reforma debería ofrecer es un único contrato indefinido que sustituyera a toda la variedad actual y que garantizara los mismos derechos para todos. Ese contrato debería llevar un sistema de indemnizaciones por despido crecientes con el tiempo trabajado. En definitiva,  un sistema igual para todos con una indemnización mayor a medida que aumenta el tiempo trabajado. Los contratos temporales quedarían reducidos a casos realmente excepcionales como en sustituciones, agricultura o temporadas turísticas. Esta es la reforma laboral que ha propuesto UPyD desde su programa electoral y contra esta también están los sindicatos por lo que yo no puedo apoyar esta huelga.

Además la huelga se realiza como un acto de oposición al gobierno por aquellos que prefieren hacer en la calle la política que no pueden o no saben hacer en el parlamento. No creo que la función de nuestros representantes parlamentarios sea apoyar una huelga sino que deberían centrarse en una oposición parlamentaria en la que evitar una crispación innecesaria sobre todo en el momento tan delicado que vivimos con millones de personas en paro. Me parece una irresponsabilidad política echar a la calle a la gente a protestar cuando hace poco propiciaban o callaban ante recortes sociales y laborales muy similares realizados por el anterior gobierno socialista.

Por último tampoco estoy de acuerdo con la actitud de los sindicatos, más preocupados de sus propios intereses que de los de los trabajadores. Es verdad que la labor que muchos de ellos realizan en defensa de los derechos de todos los que tenemos la suerte de trabajar es positiva, pero no es menos cierto que a cambio de ello gozan de unos privilegios que no deberían tener y que propician situaciones abusivas como las que saltan a la opinión pública constantemente. Deslegitima a esos que no dan ejemplo mientras nos recortaban salarios, empeoraban nuestras pensiones, subían impuestos directos o indirectos o bajaban las pensiones. Los privilegios de liberados y subvenciones deberían eliminarse por completo para hacer de verdad unos sindicatos independientes del poder político que puedan cumplir con su función de servicio a los trabajadores.

Hago un llamamiento a los sindicatos y a las fuerzas políticas que les apoyan en esta huelga para que dejen posturas inmovilistas y conservadoras que pretenden mantener esta dualidad de contratación actual manifiestamente injusta, sobre todo con jóvenes, mujeres e inmigrantes y que ha sido responsable en gran medida del actual paro en España, sobre todo en el juvenil.

Por último me gustaría recordar que igual que debe respetarse el derecho de los ciudadanos a hacer huelga también se respete el derecho al trabajo de los que queremos ejercerlo ese día. La utilización de piquetes “informativos” pretende intimidar a los trabajadores y deberían prohibirse completamente. Espero que no haya ni un solo caso de alguien que increpa a un trabajador por hacer huelga del mismo modo que al contrario.

Lorca: semana santa tras el terremoto

Faltan pocos días para que comience la semana santa, una de las fiestas más importantes para la ciudad, cuando casi ha pasado ya un año desde que se produjeron los terremotos que nos cambiaron la vida para siempre.
Otros años por estos días todo el mundo andaba discutiendo por las calles y las casas sobre si blancos, o azules o si hay más vida después de ellos. Se preparaban las bandas de música y se daban los últimos retoques a mantos y tronos con la preocupación de si las flores estarán en su momento y, sobre todo, si el tiempo no nos aguará la fiesta (en el sentido literal del término).
Este año es muy diferente porque aunque hay gente que sí están en lo de siempre, hay miles de personas que piensan en dónde van a vivir, en cómo van a pagar la reconstrucción de sus casas o, simplemente, recuerdan a los familiares y amigos que ya no están.
Vaya por delante que creo que este año no debería haberse celebrado la semana santa o que, al menos, debería haberse hecho de una forma muy diferente, austera y recogida como corresponde a unos ciudadanos que tienen aún muy fresco el dolor y la desgracia con la que fuimos sacudidos no hace demasiado. El enorme gasto económico que representa la celebración de los actos no es muy acorde con la situación de los que no tienen qué comer ni dónde vivir.
De cualquier modo me parece normal que los pasos hayan tomado su decisión conscientes de lo que hay y no tengo mucho más que añadir, era algo difícil y siempre que se elige hay cosas buenas y cosas malas.
Lo que ya sí que no es tan comprensible es la actitud del gobierno municipal. Mientras los lorquinos se quejan de que no llegan las ayudas y tienen que ir a Madrid o a Murcia a reclamar lo que sus gobernantes no gestionan, ellos se meten de lleno en los actos institucionales de celebración de las fiestas como si no pasara nada.
Como ciudadano siento indignación cuando veo que se comprueban las condiciones de seguridad de las cornisas de los edificios por donde pasarán los desfiles para que no suceda ninguna desgracia ¿y todos estos meses? ¿se miran ahora para que no se desprenda ningún trozo y mate a alguien más pero no han preocupado las condiciones de seguridad para los que llevamos ocho meses pasando por esos lugares?

Casi un año después no se han comenzado las obras en los cientos de edificios derribados y no hay un plan integral de reconstrucción. La ciudad es un caos de tráfico entre contenedores de obras por todas partes y coches que paran en cualquier sitio sin que nadie lo controle ni haga nada por resolverlo: cruzar la ciudad en cualquier momento del día es una verdadera carrera de obstáculos. Las calles se inundan en cuanto caen cuatro gotas porque nadie se encarga de arreglarlas (que se den una vuelta por la calle Nogalte y vea hasta dónde llegarán los baches mientras la única solución que han dado ha sido poner un cartel medio roto de zona 10).
De las rondas prometidas hace cinco años sólo hay una foto en la entrada del Ayuntamiento, ni un euro se ha invertido ni se invertirá con la que nos está cayendo ¿Alguien recuerda que se prometió un auditorio, un recinto ferial nuevo, rondas de circunvalación o soterramiento del ave?
Las calles están más sucias que nunca porque se ha reducido el servicio de limpieza, hace meses que nadie invierte un euro en obras menores (desde el plan E aquí no hay un céntimo). En Ayuntamiento se jacta de un presupuesto equilibrado aunque es de los más endeudados y en 5 años no ha hecho nada al respecto (seguimos debiendo más de 100 millones de euros y ellos se alegran). Eso sí, no paran de nombrar cargos inútiles con sueldos estupendos para gestores de gestores que no gestionan pero cobran.
Lorca necesita todas esas infraestructuras para salir adelante, para que su comercio renazca entre las ruinas pero el dinero no llega y los concejales se preocupan de llevar al tinte el traje con el que lucirán en el palco de honor de autoridades mientras las cámaras de su tele amiga les enfoca alabando su buen gusto, su buen hacer y su presencia.
A estas alturas debería haber dimitido la concejala responsable de los temas relacionados con el terremoto: no se resuelto nada, no se ha reconstruido nada y los vecinos están en la calle. También debería haber dimitido el concejal de urbanismo porque desde que no se construyen edificios en la ciudad se ha quedado sin trabajo (debe ser que lo único que se hacía era conceder licencias de construcción porque el resto de actividades no hay que atenderlas).
Hay un responsable último de todo esto: un alcalde que vive más pendiente de lo que dicen sus compañeros gobernantes en la nación y en la comunidad que de lo que dicen sus vecinos, esos que le votaron para que resolviera esta situación.
Eso sí, quizás nuestro gobierno municipal se conforme con ese turismo que viene a Lorca a la ruta del terremoto, seguros de que ya no les caerá ningún trozo de cornisa desde hace un par de semanas.

¿Y la oposición? Parece que su renovación pasa por poner al frente de todo esto a aquel que no fue condenado no por no haber cometido un delito sino porque ya había prescrito. Mientras tanto IU buscará salir a la calle a ver si pilla a cuatro indignados y monta una mani para hacer ruido o espera a ver si viene alguna cámara de TV con alguna presentadora incendiaria con la que poder manipular a discrección.
Felices fiestas, Lorca

laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.