La Verdad

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Autor: ABS
La mitad de los presidentes murcianos acaba dimitiendo por corrupción
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Antonio Botías | 05-04-2017 | 11:09| 0

La mitad de los presidentes murcianos ha dimitido por supuesta corrupción. Al menos, en lo que llevamos de Democracia. Y en el 66% de los casos jamás fueron condenados por ningún tribunal o fueron absueltos. Esta es la curiosa -cuando no terrible- estadística que arroja un sencillo cálculo. Seis presidentes ha tenido la Región: Hernández Ros, Carlos Collado, María Antonia Martínez, Ramón Luis Valcárcel, Alberto Garre y Pedro Antonio Sánchez, quien estos días ha dimitido, como también lo hicieron Hernández Ros y Collado. Un 50%. Sume y siga. Lo terrible es que en los dos primeros casos se demostró muchos años más tarde la valía de ambos. Atravesaron el desierto del desprecio para luego ser rehabilitados. Rehabilitados como rehabilitamos en Murcia. Uno, cuando ya estaba muerto. El otro, por el propio partido que lo expulsó y por la Oposición que le presentó una moción de censura. Estas son sus historias.

Hernández Ros, el padre del Estatuto

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Vuelven las tribunas… en su versión mini
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Antonio Botías | 01-04-2017 | 9:33| 0

Las tribunas vuelven a Belluga por Semana Santa. O, mejor escrito, vuelven unas tribunas de juguete. Apenas serán dos plataformas «con una diferencia de una a otra no mayor de 20 centímetros», cual reza la moción aprobaba ayer en el Pleno municipal. El mismo Pleno, por cierto, que en 2015 aprobó su retirada. Entonces creían algunos grupos que afeaban la plaza. Entonces preocupaba la cuestión al murciano del común lo mismo que ahora: cero patatero. Pero esas cosas, según muchos nazarenos denunciaban ayer, evidencian que no existe un criterio firme sobre en qué queremos que se convierta la Semana Santa murciana. Y mejor no mencionar en qué se está convirtiendo ella solita. Vamos, que estas historias denotan una corta previsión. De veinte centímetros, vaya. Enseguida en otras grandes capitales cofrades de este país se hubiera permitido que se quitaran las tribunas para que los turistas vean la Catedral mientras pasan las procesiones. Enseguida. Y la cosa traerá cola. Porque las minitribunas se ubicarán en el centro de Belluga. Dicen que así los turistas podrán admirar la fachada de la planta baja del Palacio Episcopal. ¿Pero qué demonios hay que ver ahí, señores? En fin. Desde el centro de Belluga, eso sí, los turistas podrán ver bien al obispo asomado a su balcón. Eso, si es que no se aprueba que tampoco se asome. Aunque no creo. Ya saben los concejales a lo que realmente vienen los turistas cuando los Salzillos llenan de historia y tradición las calles: ¡vienen a ver al obispo y la planta baja de su palacio!

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¡Tun tururún tururún, clac clac, clac!
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Antonio Botías | 25-03-2017 | 10:46| 0

Las agujas verdes de las palmeras trazan en el minutero de estrellas desordenadas las diez de la noche. Las diez en punto en un cielo ya menos oscuro, de inminente primavera. Bulle de vehículos la autovía, frontera humeante de los últimos huertos de habas que acarician la luna. Alguien corre por el Malecón soñando futuras maratones. Miles de luces encienden un horizonte de edificios. Es una estampa rutinaria, de mesa de camilla y cena apresurada ante el televisor. Sin embargo, cierta noche, sucede de improviso. Las cosas muy buenas o malas así lo hacen. Un extraño sonido se alza en el remoto paseo. Y otro le contesta al otro lado de la ciudad.

El viento mezcla las notas con el primer azahar que prologa la estación murciana más bella. Y vuelve a sonar. Muchos lo oyen, pero no tantos lo escuchan y saborean. Suenan como valientes embajadores de una guerra imparable. ¿Acaso no es eso la Semana Santa murciana? Retiemblan los tambores destemplados. ‘¡Tun tururún tururún, clac clac clac!’. Suenan los carros bocina, las ‘trompetas de hojadelata’ ya descritas en 1601.

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Buenos ‘pasos’ para recuperar la historia
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Antonio Botías | 24-03-2017 | 6:57| 0

Limpia, fija y da esplendor». El desinfectante lema de la Real Academia de la Lengua podría bordarse en los pendones que anuncian por las calles el inminente inicio de las procesiones. Para recordarnos los muchos ataques al patrimonio que consentimos, como pasivos y cobardones murcianos de a pie, desde que Adán criaba crillas en La Arboleja.

Y también sería de aplicación esta máxima en algunas cofradías donde, más que poner en valor su patrimonio, como hace con exquisita elegancia la Caridad, se dedican a inventar supuestas tradiciones en aras de la gloria de sus cabos de andas o de sus juntas particulares. Y muy particular, por lo novedoso, es la decisión que adoptó el otro día el Cabildo de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y los Santos Pasos.

Esta joven hermandad, que preside Ángel Sánchez, ni siquiera tiene procesión propia, salvo un emotivo traslado de su titular desde San Miguel a la iglesia de San Juan de Dios, que nos emperramos en llamar museo como si el resto de parroquias no lo fueran.

La talla, de Salzillo, forma parte del desfile de Martes Santo. Pues bien: estos cofrades han aprobado la creación de un medallón con el escudo de la cofradía. ¿Y qué cerebrito lo diseñará? Pues resulta que el mismo que lo estampó en el volumen de la obra ‘Títulos de la Devota Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de los Siete Dolores y los Santos Pasos’, las constituciones de la cofradía datadas en 1689. Vamos, anteayer.

El libro se conserva en el Obispado para el que… no quiera verlo. No es público. Por si fuera poco, la cofradía estampará el diseño original en el reverso del medallón para que no quede duda de la antigüedad de esta institución que, de seguir este paso, en cuatro días recupera su remota procesión. Y sin tanto invento ni tanta tontería.

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Un irlandés como patrón de Murcia
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Antonio Botías | 17-03-2017 | 11:32| 0

Cuando la comunidad irlandesa en Murcia levanten hoy sus pintas de cerveza para celebrar el día de San Patricio, remoto patrón de aquella isla, también honrarán, aunque ni siquiera muchos murcianos lo recuerden, al patrón de nuestra ciudad. Porque desde hace cinco siglos y medio ostenta ese privilegio, según lo prueban diversos documentos históricos. Aunque la Fuensanta lo haya arrinconado, todavía está por descubrir quién y cuándo, sobre el papel, la nombraron a Ella patrona.

Reinando Juan II, las discordias entre los nobles que convirtieron a Murcia en un territorio bélico fueron aprovechadas por el caudillo granadino para fortalecer sus fronteras y realizar incursiones. La presión de los moros ocasionó que los nobles murcianos firmaran una tregua para aunar esfuerzos contra aquellos. Y en esas andaban cuando el ejército granadino invadió el territorio hasta alcanzar San Pedro del Pinatar.

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Sobre el autor Antonio Botías
Este blog propone una Murcia inédita, su pequeña historia, sus gentes, sus anécdotas, sus sorpresas, su pulso y sus rincones. Se trata de un recorrido emocionante sobre los hechos históricos más insólitos de esta Murcia que no vemos; pero que nos define como somos. En Twitter: @antoniobotias