La Verdad

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Categoría: Gente de Murcia
La murciana que cobraba como Sinatra

Charo Baeza llegó tan lejos que en España -no digamos en su Murcia natal- pocos la conocen. A Charo Baeza, en realidad, no es que nadie la recuerde. Más bien, parece que muchos la han olvidado. Porque ya en 1981, la Asociación de la Prensa le otorgó uno de sus Laureles por considerarla la murciana más universal. Y desde luego que lo era. Aquel mismo año también recibió en Atlanta City (EE UU) el galardón a la mejor artista del año en un certamen donde competía con estrellas de la talla de Frank Sinatra o Ann Margret. Cada 15 de enero celebra su cumpleaños. En esta ocasión 66 tacos. O eso se cree, pues hasta su edad es un misterio.

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Una Santa Teresa (olvidada) en Murcia

(Hoy se cumplen 300 años justos del fallecimiento de esta mística)

Aún queda por esclarecer por los doctores la aportación que a la mística española hizo una murciana, acaso no tan anónima entre los expertos en la materia, pero desconocida por muchos. Pero su vida y obra la convierten en una de las pocas religiosas que, por dedicarse a su auténtica vocación, exigió al Papa que la dispensara de gobernar un convento: el de las Agustinas Descalzas de Murcia.

Juana de Tomás-Montijo y Herrera nació en Murcia el 17 de febrero de 1672, hija de un matrimonio que regresó de las Indias. Desde muy niña mostraba cierta atracción por los asuntos religiosos, hasta el extremo de recriminar a su madre porque, cierto día, le había negado la limosna a un pobre a pesar de las muchas riquezas que había cosechado la familia en América. Pronto la pequeña destacó en el estudio del latín y en el conocimiento del catecismo, lo que permitió que recibiera la comunión a los nueve años, fecha temprana para la época.

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«Si me tocara la lotería, bailaría hasta 'Paquito el Chocolatero'»

 

Quizá sea esta la administración de lotería más ‘cañera’ de España. No en vano la dirige José María Imbernón, un apasionado del rock en pleno corazón de Murcia, en la calle Azucaque, así llamada por ser aquella «sin salida» donde sucedió una terrible y remota tragedia entre moros y cristianos. Ahora, allí solo se celebra, de tanto en vez, que algún premio alegra la economía de los jugadores. Y la inmensa mayoría lo destinan «a pagar púas; pero no precisamente de guitarra». Si a él le tocara lo invertiría en ayudar a las protectoras de animales. Es, roquero y todo, su lado más tierno.

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«Le advertí a Rajoy de que la solución a la sequía era un trasvase del Miño»

Si a Manuel Fernández Enes se lo encontraran en una escalera, gallego de origen como es, les daría los buenos días y seguiría decidido, hacia arriba o hacia abajo, su camino. Y no porque viva en Murcia desde hace 38 años. Ni porque incumpla el topicazo del gallego y la escalera. Lo haría porque siempre pone tanta ilusión en cuanto se propone que muy rara vez no lo consigue. De hecho, como presidente de la Casa Regional de Galicia en Murcia ha logrado alcanzar los 150 socios, lo que le permite al centro el máximo reconocimiento de la Xunta gallega. Ahora andan preparando su tradicional muestra para la Feria de Septiembre, esa que concita a miles de murcianos en torno al pulpo, el churrasco, el marisco, los quesos y los vinos blancos… todas esas cosas que a pocos les gustan, vaya.

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«Un león marino es entrañable como un niño… pero de cien kilos»

Los confunden con focas, quizá porque hasta hace medio siglo existían en las costas españolas. Pero son leones marinos. Aunque a Óscar Fernández, biólogo del parque Terra Natura Murcia, se le antojan niños. Eso sí: niños de 100 kilos y con mandíbulas más poderosas que las de un pitbull. Solo es ‘postureo’ animal. Porque son seres tan sociales que interactúan con cualquier público. Hasta protagonizan una espléndida terapia con pequeños discapacitados. Y no, no muerden nunca.

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«Mucha gente aún aplasta sardinas en el marco de la puerta»










Los salazones, como es bien conocido, disparan la tensión. Indiscutible. Tan verdad como la solución que propone Fina Sánchez, decana en la venta de este manjar murciano y quien sostiene como remedio infalible “irse a la playa, que la mar la baja”. Y entonces rompe a reír a carcajadas, blancas y húmedas como el viso, mientras sus parroquianos se amontonan frente al antiguo mostrador del histórico mercado de Verónicas.

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Sobre el autor Antonio Botías
Este blog propone una Murcia inédita, su pequeña historia, sus gentes, sus anécdotas, sus sorpresas, su pulso y sus rincones. Se trata de un recorrido emocionante sobre los hechos históricos más insólitos de esta Murcia que no vemos; pero que nos define como somos. En Twitter: @antoniobotias

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