Uno de los sitios donde la gente suele ir a correr en Tokio es el palacio imperial, no tengo ni idea de porque, el circuito esta bien, mide cinco kilómetros, pero no es un circuito hecho especialmente para ello, aun así ya hacia tiempo que quería probar… Allí quedamos un grupo de aventureros y salimos a darle vueltas, aunque yo ya sabia que una seria suficiente para mi.
Lo bueno del circuito es que tienes la mitad, puede que un poco menos, en bajada muy suave que se hace agradable. También tiene un kilómetro de subida que nosotros hicimos nada mas empezar, así aun tenia fuerzas.
Yo estoy dispuesto a volver, a ver si esta vez consigo dar dos vueltas en lugar de una sola. Aunque fuimos despacito no fuimos tan despacio como parece, de esos treinta y un minutos cinco de ellos estuvimos parados.
Al principio estábamos tan solo Oskar y yo, pero se nos unieron Hector y Antonio nada mas terminar la subida.
Como ya he dicho, yo me paré a la primera, pero ellos siguieron, me consta que Oskar dio tres vueltas, pero no tengo ni idea de las miles que darían Hector y Antonio.
Va tanta gente a darle vueltas al palacio que hay bajos en los que te alquilan un vestuario, una ducha, una taquilla e incluso ropa para poder dar las vueltas. Mejor así que no volverte a casa apestando a la gente en el metro, ¿verdad?
En un remoto pasado
Hace unos 365 días, relatábamos A un concierto de JAZZ
Hace unos 730 días, relatábamos Botones para llamar al camarero en los restaurantes
Hace unos 1095 días, relatábamos Ataque al buen gusto
Hace unos 1460 días, relatábamos Y ya van cuatro días sin luz




























