Hay abrazos y abrazos, a mí me gustan ésos que se dan sin mirar el reloj, los que te dejan sin respiración y te acercan tanto que su olor se queda pegado a tu piel. De los que con los ojos cerrados y fundida en su pecho empiezas a buscar su boca. Los buenos abrazos siempre son la antesala de un beso. Pero ahora todos vamos con prisas y para este asunto el tiempo corre a la contra. Decidido, voy a fundar la “Asociación del abrazo”, y enseñaré a dar abrazos pasionales, sentidos, arrolladores, asfixiantes, rompe-costillas…
Y a ti ¿cómo te gustan los abrazos?

