Esta mañana me han despertado los rayos del sol sobre mis ojos y como si de los flashes de los paparazzis se trataran, me he visto deslumbrante ante las cámaras. Vestida como una princesa por Victorio & Lucchino, peinada y maquillada como las estrellas de Hollywood y con unos tacones de Manolo Blahnik ¡auténticos! Tengo ante mí kilómetros infinitos de alfombra roja. Con decisión doy un paso, luego otro, sin perder la compostura. Oigo voces y aplausos. Es bonito caminar sabiendo que mi esfuerzo se ha hecho realidad. Por fin me ha llegado el momento y escucho mi nombre:
–“The winner is…”– todos se giran mirándome y esperando que suba a recoger el Oscar quela Academiadela Vidame otorga. Paso de ser la eterna nominada a sentirmela WINNERpor excelencia.
Siento la admiración y el respeto de los que me rodean y al que no le guste, que no mire. Todos expectantes, cada uno en su sitio y… fuerte y claro resuena mi nombre una y otra vez: –And the winner is…– ¡lo conseguí! Oscar al mejor guión, a la mejor actriz, mejores actores secundarios; quizás demasiados, pero todos magistralmente entrelazados, aunque en ocasiones se me han amontonado y en qué me he visto para salir airosa del lío y encima, para colmo, todos terminan extrañamente emparentados entre sí.
Pero mi gran noche no ha hecho más que empezar. Oscar a los mejores efectos especiales… y no me extraña, menudos milagros hago con mis ojeras o con ese inoportuno granito que siempre brota el día de la cita esperada, ¿y esa sonrisa cautivadora cuando estoy a punto de llorar sin que se me note? Y por fin… Oscar a la mejor película y mejor dirección. Subo al escenario lloro, río y lo levanto sintiendo la fuerza del triunfo en mi brazo. Es toda la historia de mi vida magníficamente contada y dirigida. Sé que en cualquier momento necesito estar lista para cambiar de registro sin pestañear: igual soy madre que hija cariñosa, una perfecta profesional o una amiga comprensiva, una fiel esposa que una amante prohibida. Pero cuando el guión lo exige, es maravilloso poder ser también la mala de la película…

