La imagino a ella con su cuerpo lleno de banderitas pintadas de rojo y amarillo, con la camiseta de tirantes ajustada y toda eufórica recibiendo a su feliz hombre, mientras le grita: –¡Pepe, ven aquí que esta noche no hay 2 sin 3! El pobre, que se ha pasado todo el partido tomando un quinto

