La Verdad

img
Autor: MarCleo
A la tercera va la caída
img
Mar y Cleo | 19-03-2017 | 1:55| 0

Desde luego es que por variedad de amigas no me puedo quejar. Las hay enamoradísimas, también otras casadísimas, unas cuantas desencantadísimas y, alguna que otra, un poco hartísima. Pero de todas, hay una que me tiene especialmente preocupada, porque anda un poco desaparecida y no sé por dónde pillarle la pista, y eso que esta no es de las que cuando se ennovia nos deja olvidadas a las demás. Mi querida amiga siempre me ha tenido al corriente de todos sus ligues, desligues y otras historias. Eso sí, de sus amores sé poco o nada, porque ella es un hueso duro de roer y me da a mí que nunca ha andado muy sobrada de corazoncitos, ni en sus emoticonos.

Dicho y hecho, me lancé y no tardamos ni una pizca en ponernos de acuerdo para la cita. Y así quedamos, la tarde del viernes se convertiría en un principio sin final, ni relojes ni prisas, sin post-citas que nos cortaran el rollo cuando estuviéramos en lo mejor. Han pasado demasiados meses sin vernos y seguro que hay mucha chicha pendiente por contarnos; bueno, más bien será ella la que cuente porque lo que soy yo… ando ya una buena temporada en el dique seco amoroso, sexual y virtual. ¡Madre mía, qué desatinada que está mi vida!

Ahí viene, sigue estando tan chic como siempre, si es que mi rubia no cambia nunca… Esa melena tan Loreal, esos andares tan Betty Bo y esa sonrisa tan ella misma. Se acerca y me abraza y en ese abrazo se apiñan las miles de horas sin hablarnos, todas las tardes sin contarnos y montones de secretos pendientes que jamás revelaremos a nadie, que nosotras antes muertas que bocachanclas la una de la otra. Y en ese abrazo noto algo raro, un “menos mal que me has llamado porque yo no estoy bien y solo tú me sabes entender”.

¡Qué no podrá solucionar una buena amiga y un par de cañas! Y la tarde da comienzo lentamente, y nos vamos contando, y nos vamos preguntando, y vamos cotilleando de unos y de otros, y llegamos al presente y entre risa y risa se le escapa una lagrimita. De repente deja su mirada dispersa, mientras que su corazón y sus palabras comienzan a latir al compás, unas veces desde la razón y alguna que otra también desde el corazón:

-Nos conocimos por casualidad, ya hace unos meses de eso. Él decidió tirar de mí y yo decidí dejarme llevar. Y todo iba bien, ya sabes cómo soy, sonrío, soy feliz, pero al final siempre continúo mi camino, nada de quedarme por si acaso. Y él siguió haciéndome sonreír, y, sin darme cuenta, mi risita floja pasó a carcajada tonta. De pronto noté que nos teníamos ganas, aunque la verdad no sé cuál de los dos tenía más. Y con todas esas ganas se nos fue el coco y nos dio por chocar las copas de las ganas con cava y con más risas, con cava y con más besos, con cava y con lo mucho de todo y con más de lo demás. Y a aquel día le siguió otro, y ese segundo día continuó sin cava pero con mucha más pasión y el tercer día… en su último abrazo, en su último beso, en su último gemido, ¡me creí morir!

-¿¡Morir!?

-¿Y sabes qué? Que me giré, le miré y me salió del alma y así se lo solté: “¡Ahora sí que la has jodido!”. Y él me miró no sé si acojonado o tronchado de la risa. Desconcertado por dentro, pero con subidón por fuera, me sonrió y no tuvimos que decirnos nada y nada nos hemos dicho desde ese día, aunque nos lo hayamos dicho todo. Yo ya no soy yo, ahora ya ni sé… Uff, ¿qué hago con todo este runrún por aquí dentro?

Si es que esto del amor es un lío, ¡ay, ese sinvivir…! Ella, que toda su vida había sido de las aquí te pillo y aquí te mato, a mí un tío no me complica la vida, que yo no me ato a nadie. Y mírala ahora, un suspiro con otro, una caída de ojos con un parpadeo, a un “¡estoy tan feliz como una perdiz!” le sigue un “¡cuánto me gusta!”.

-La culpa de todo la tiene el número tres, si es que no falla, el número tres es muy peligroso. Como en esa primera vez sea un artista y se te cuele dentro, ¡ni loca te dejes llevar a la segunda y ni mucho menos a la tercera, porque a la tercera… va la caída!

Y mi querida amiga anda levitando y me cuentan que él también flota a un palmo del suelo, loquito por sus huesos. Y oye, que si es cosa de equivocarse tres veces seguidas y a sabiendas de que voy directa al matadero, pues yo igual hasta me dejo equivocar y requetequivocar.

Ver Post >
Del “Kamasutra” y otras historias
img
Mar y Cleo | 12-03-2017 | 10:08| 0

Hace tiempo que decidí ahorrarme el dinero de terapeutas, coach y toda clase de milagreros emocionales. La mejor cura para mantener a raya mi salud sentimental es una chupi-cena con mis queridas amigas. Como chaladas un poco estamos todas, pues no hay mejor remedio que un loco curando a otro. La reunión de hoy promete porque la que convoca nos ha mandado al grupo este mensaje: “Cómo vivir el Kama Sutra y no morir en el intento” y ha adjuntado una foto de lo más sexy de su pierna escayolada, y hasta aquí puedo leer. Con su relato comienza una velada disparatada:

-El muy… va y se toma en serio eso del salto del tigre. Y yo que le veo trepar por la silla para empinarse al armario, y yo que le digo mira, que igual esto no es buena idea, y él que sí, mujer, que yo soy una fiera para estas cosas. Y yo que noto que la silla cojea, y él que pasa del salto del tigre al del Tarzán con la lámpara de techo, y yo que desde abajo veo haciendo din-don todo lo que cuelga, incluida la lámpara, y él que se viene arriba y suelta el alarido del rey de la selva al tiempo que se desmorona la lámpara, y él que aterriza con todo su ser y sus atributos enredándose en el cable, ¡zas y todo cataplum!  ¡Y ahí estampados acabamos todos: el somier, el colchón y el fiera! ¡Y yo con una pierna mirando para Albacete y la otra para Melilla!

Y mientras intentamos imaginarnos la escenita con la pobre de mi amiga en picardías y su Tarzán particular llamando a urgencias sin el taparrabos puesto, suelta la de mi lado:

-Pues entre mirar a Albacete y Melilla, todavía te digo yo que lo de acabar mirando para Cuenca puede resultar mucho peor si el macho machote no sabe mucha geografía y no afina bien el tiro…

Lo cierto es que después de oír a unas y a otras tengo yo mis serias dudas de si el personal masculino es tan talentoso como algunos presumen. Y entonces toma la palabra la que tengo al otro lado:

-Tampoco es para tanto, porque vosotras, mejor o peor, al menos tenéis algo que contar… A mi chico últimamente le ha dado por ir al gimnasio, pero no en plan musculitos, qué va, este va a pilates y ale, pierna para arriba, contorsión para abajo, ahora a controlar la respiración, postura de gato y así quietecito durante un buen rato. Total, que aburrirme me aburro hasta decir basta.

Y todas, que conocemos a su chico, no podemos disimular las carcajadas intentando imaginárnoslo con su barriguilla cervecera haciendo de gurú erótico. Y para risa, la que de pronto le da a mi mejor amiga:

-¡Eso, eso! Un circo es lo que vamos a terminar montando entre todas, a ver si así al menos mi último pretendiente mejora. Ya ni llevo tacones ni nada, y aun así el pobre tiene que dar un saltito para darme un beso, fijo que este acaba cogiendo un taburete. Si ya lo digo, nosotras montamos un circo y nos crecen los enanos…

Y de pronto veo que la amiga de mi amiga no se ríe ni cuenta nada, entonces voy y le suelto:

-Se ve que a ti te va de fábula porque estás tan callada… será que no tienes ningún antecedente desastroso en tu curriculum erótico-festivo.

-Yo lo que no tengo es curriculum, ni erótico ni festivo. Vamos, que toda mi vida sexual es un auténtico desastre por falta de imposibles catástrofes sexuales.

Y la noche sigue entre risas y alguna que otra postura olímpica, que para mí que son más del record Guinnes por desatinadas, que por orgásmicas. Me vuelvo a casa con el cuerpo nuevo y el alma renovada. Me acabo de quitar una espina que llevaba desde hace tiempo ahí dándome el follón… ¡y yo que creía que era una modosita y que me faltaba hacer algún máster para conseguir el nivel de experta en cuestiones de citas amorosas! Pero no, que por lo visto ya está todo inventado y yo no pienso jugármela con experimentos, que el que quiera vivir sensaciones arrebatadoras y estratosféricas que se vaya al circo y salte a la pista de espontáneo, a ver si allí le hacen la ola cuando intente dar el triple salto mortal sin red.

Yo, por si acaso, seguiré tranquilita a mi aire y a lo que controlo, que soy de las que prefiero apostarlo todo a ganador y salir victoriosa, aunque no me lleve un record olímpico ni tampoco una pierna escayolada. ¿Qué parezco una sosaina? Bah, a mí no me van los kamikazes y a las aspas de mi ventilador no se agarra ni el gato.

Ver Post >
Efluvios masculinos
img
Mar y Cleo | 05-03-2017 | 12:17| 0

Ojalá que alguien encuentre la barita mágica que nos ayude a descubrir a nuestro verdadero amor, a ese amor con el que decir sí para siempre, con el que poner a prueba la envidia de mi mejor amiga porque sé que es el definitivo y no uno más de la lista de los desatinos.

Lo cierto es que ya no voy por la vida en plan cándida, qué va, ese tiempo pasó. Ahora me he vuelto muy exigente, tengo claro que eso de dejarme comer la oreja la primera tarde y yo creérmelo para después caer en tus brazos, va  a ser que nones. No es que vaya yo de vuelta de nada por la vida, ni estoy resentida; pero ir por ahí de gilipollas, va a ser que tampoco.

Yo ya lo he intentado todo. Me he hecho la estirada al principio, pero con este truco alguno me la coló también. Me he quedado en mi sofá, pero Cupido me dijo que no pensaba venir a tocar al timbre de mi casa. Me borré de lo sofisticado y salí a la calle en plan look natural, con la cara lavada y casi en chándal, y se me notó a la legua que estaba fuera de mi ecosistema, parecía un pato porque yo no sé andar por el mundo sin mis tacones. Le di oportunidades a bellezas interiores y acabaron portándose igual que los guaperas exteriores…

-Total, que estoy asustada. Me da miedo entusiasmarme, no vaya a ser que este me salga rana y yo llene mi cabeza de pájaros y mi corazón acabe hecho un estropajo. Dime, tú ¿cómo lo ves? ¿Te parece que tiene buena pinta? ¿Crees que me puedo ilusionar? ¿Será el definitivo? ¿Me corto ya las venas y empiezo a llorar o es demasiado pronto?- le lloriqueo a mi mejor amigo, sí, ese amigo que nunca ha querido nada conmigo ni yo con él.

-¿Sabes ya como huelen sus por dentros?

-¿Estoy entendiendo lo que realmente he entendido? ¿Te estás refiriendo a “eso”?-le pregunto alucinada tapándome la nariz.

-Hazme caso, desconfía totalmente del tío que, pasado el tiempo de conquista, jamás lo haya hecho en tu presencia. ¿Sabes qué? Que si no se los está tirando contigo, se los tira con otra.

Desde luego el universo masculino es todo un mundo por descubrir. Poseen un lenguaje propio, un hábitat único y unas sensaciones tan inalcanzables como incomprensibles. Te lo juro, antes de confesarle yo a una amiga que me tiro cuescos, soy mucho más capaz de contarle a la cara aquel lío que nunca le revelé con ese novio suyo de la playa, porque yo a los ojos de mi amiga puedo ser un poco hija puta, ¿pero una pedorra…? ¡Nunca!

Decido, el próximo día que mi chico venga a comer, le voy a plantar una fabada de las buenas, con su butifarra y todo. Y después, toca peli con mantita en el sofá. ¡Como en toda la tarde no le suene música de fondo, me veo haciéndole caso a mi amigo! Lo tengo claro, yo a este lo largo, no vaya a tener razón y sea otra la confidente de sus efluvios masculinos.

-Después de una buena pedorrera, pero de esas que ni aireando la manta ni tapándote la cara con el cojín consigues despegarte, ya verás como al final te llega todo.

-¿Todo? ¿Qué es todo? ¿Es que todavía puede haber más?

-Jajaja, eso ya es cosa de él, porque sorpresas aromáticas puede haber muchas y muy variadas. ¡Los hombres tenemos una gran versatilidad fiestera! A lo que yo me refiero es que si por fin se relaja contigo y logra sentirse como en su casa, ve preparando el ramo y el vestido que lo tienes entregado, ya es todo tuyo…

Y la fabada llegó, y la peli con manta también, pero no hubo cohetes ni petardos. Se sentó en la otra esquina del sofá y, encima, sin llegar a terminar la peli me dice que se larga porque le ha surgido un imprevisto y, si eso, más tarde quedamos.

Me quedé chafadísima, nunca creí que en esta vida me iba a sentir así por culpa de un maldito e inexistente pedo. Entonces decidí investigar a ver quién era la benefactora de sus ventosidades. Tiene gracia, ¡yo pongo las habichuelas y la otra se lleva sus aromas amorosos! Salí como una posesa detrás de sus pasos dispuesta a pillarle in fraganti, y ya lo creo que di con él. Si es que los bares son su pasión. Entro de camuflaje y, mientras yo busco a mi rival, él se lanza como un loco a pillar el aseo. Se encierra y a la media hora logra salir más muerto que vivo, mientras que yo, al mismo tiempo, recibo un whatsAap lleno de corazones invitándome a cenar. Decidido, mañana le cocino coliflor y echo la llave, este no se me vuelve a escapar.

Ver Post >
Besos con lengua
img
Mar y Cleo | 26-02-2017 | 10:24| 0

Siempre me he preguntado la razón por la que a veces somos tan impredecibles. Cómo es posible que si la primera cerveza de nuestra vida nos parece repulsiva, con el primer cigarro nos dan ganas de morirnos y el primer beso es lo más asqueroso que hemos hecho jamás, entonces por qué nos da todo igual y al primero siempre le siguió un segundo, un tercero y así hasta hoy. Incomprensible.

Recuerdo cuando la más guay de la clase ya se había besado con un chico, o con varios, según contaba ella. Y las demás la mirábamos con admiración, rabia, curiosidad e impotencia intentando descubrir su secreto para ser la elegida entre las elegidas. Mientras nosotras nos conformábamos con ser espectadoras de sus erótico-relatos, ella se iba convirtiendo en la diva de los secretos inalcanzables.

Aquel año me lo propuse, no iba a terminar ese curso sin doctorarme en beso con lengua, no tenía ni idea de cómo conseguirlo, pero yo cuando me pongo, me pongo. Así que aquella tarde estábamos las cuatro de mi chupipandi en la barra, nos pedimos un cubata con sabor a colonia, pues el presupuesto de quinceañera no daba para más. Y entonces lo vi, ahí estaba mirándonos desde el fondo, se acercó directamente al grupito, noté sus ojos clavados en cada una de nosotras y de pronto me sentí abducida por su silencio, su mano en mi cintura y su flequillo despeinado.

Y el momento música lenta llegó al mismo tiempo que su aliento merodeando por mi cuello, reconozco que me fue imposible resistirme. Lo supe en ese instante, mi día de mirar por encima del hombro a la creída de mi clase había llegado, en breves momentos yo también iba a formar parte del selecto grupo de las que llevamos sujetador sin relleno y presumimos de expertas en besos con lengua. La canción terminó, me moría de sed, me había dejado la boca pastosa, un extraño sabor a nicotina amarga y un olor a sudor recalentado. Deseaba salir corriendo, pero estaba loca por demostrarle al mundo que él era el culpable de que por fin perteneciera a las VIP del morreo… y yo derritiéndome a su lado:

-¿¡Te vas ya!?

-Es que he quedado con mis amigos.

Me quería morir, ¿me besa y ahora se larga? Pero ¿qué broma es esta? Pensé que pasaríamos la tarde juntos, que me acompañaría a mi casa, que me pediría salir, que…

-¿Y por qué me has besado?

-Porque de todas tus amigas tú eres la única que no llevas brackets ni tienes granos.

Y así fue mi primer beso de lengua, el acné salvó a mis amigas de este impresentable. Nunca más me lo volví a cruzar y menos mal, porque con el tiempo descubrí que como profesional del beso dejaba bastante que desear y se lo hubiera explicado pero bien clarito, porque los besos pastosos, babosos y de succión no me gustan nada, son vomitivos y los que los dan, me gustan menos.

Lo cierto es que aprendí la lección y desde ese momento el que no supera con éxito la prueba del morreo está nominado para la expulsión. El primer beso es una señal nada despreciable. El que va a ser un pesado besa sin besarte y cuando crees que ya ha terminado, lo retoma y entonces toca otra vez coger respiro antes de que te asfixie. Desconfía de ese otro que entre besuqueo y arrumaco te dice cariño esto, cariño lo otro… pero nunca pronuncia tu nombre, no vaya a ser que se confunda con la de la noche anterior.

Y por fin llegan los labios que saben a miel, el abrazo que atraviesa y toca el alma, la caricia que despierta todos los sentidos y el susurro que me lleva más allá.Y mientras, cierro los ojos para no marearme de tanta pasión, tu lengua y la mía se buscan, se funden y se arremolinan. Besar tus besos es decirnos sin hablarnos, es dejarse caer de espaldas, y sin red, directa a tu corazón. Nuestro beso de hoy es el mismo que mañana me despertará, porque son besos que piden más y porque no hay mejor planazo que besarnos y besarnos hasta que no quede un palmo de mi piel sin el roce de tus labios.

He de reconocer que a la primera cervecita le siguieron unas cuantas y al final le terminé cogiendo el gusto. De aquel primer cigarro hace ya tanto tiempo que de mi vida como fumadora no tengo mucho que contar. Del primer beso novato de pardilla no queda nada, poco a poco fui haciendo cursillos y hoy presumo de poder cantar la copla que dice: “La española cuando besa, es que beeeesa de verdad…”. Pero eso sí, los besos ni se piden ni se regalan ni se venden, hay que ganárselos. Aunque sin duda, el mejor beso… un beso robado.

Ver Post >
The love of my life!
img
Mar y Cleo | 19-02-2017 | 10:02| 0

Cuando me ocurren cosas inesperadas me quedo bloqueada. Y si esas cosas tienen consecuencias insospechadas, prefiero tener a quien echarle la culpa para no sentirme la dueña de tanta desazón. Esta vez se la va a cargar mi dentista. Nunca he entendido cómo es posible que tres personas de la sala de espera tengamos la cita para la misma hora y como es absurdo, al final alguno acaba esperando, desesperando y más cosas que me callo. Esta vez me ha tocado la china a mí.

Y aquí estoy viendo pasar los minutos, soportando el insulso fondo musical, pasando las hojas para delante y para atrás de revistas cool horrorosas y apretando las mandíbulas por el dolor de muelas que llevo. Y cuando ya he hecho todas las tonterías posibles, saco el móvil a ver si este me ayuda a sobrellevar este slow time que me está matando. Nada, el mundo se ha confabulado contra mí, nadie me manda ni contesta mensajes…

-Bueno, voy a cotillear las fotos del whatsAap. A ver, estos que ponen la foto de un niño… ¿habrán firmado la autorización para el uso de imágenes de menores? ¿Y esta en plan pose caribeña? ¡No estará contento ni nada su fontanero cada vez que vea su perfil! ¡Ay pillina, qué haces tú aquí tan abrazada a tu chico en su foto! ¿Es un aviso a navegantas para que no se les ocurra wasapear con él? ¡Cuánta psicología y cuánta autoestima doméstica! A ti te borro, no tengo ni idea de quién eres. Esta, bloqueada, que se joda, ella me bloqueó a mí. Me salgo de este grupo o lo silencio, ¡uf, cuánto desocupado! Anda, ¡sorpresa…, qué haces tú por aquí!

Nunca he sido muy de creer en los fantasmas, jamás me ha gustado convocar a los que no están, pero claro, es que este, en la vida real, no se ha muerto, aunque yo un día lo diera por finiquitado en mi corazón. ¡La culpa de todo la tiene el dentista! Si me hubiera atendido a mi hora, yo no habría tenido ocasión de perder mi tiempo, no me habría dedicado a registrar en el baúl de los recuerdos y no habría sacado este conejo sorpresa de una chistera.

Quizá no sea casualidad que esté yo aquí aburrida desde hace una hora, es posible que sea una señal… ¿Y ahora qué hago yo con este desasosiego? Noto cómo de pronto se me remueve todo, me están viniendo miles de recuerdos al empujón, qué hago con las sensaciones que buscan por dónde salir para ponerme a prueba, y con estos deseos que estaban agazapados esperando mejores  tiempos… Eres el amor de mi vida, y lo sabes.

Recuerdo nuestras risas, la complicidad con la que fuimos tan felices, ese no hablarnos pero lo sabemos todo, aquellas mañanas de domingo que olían a flores y que siempre empezaban con besos y abrazos, cuando los domingos terminaban en domingos de guardar, de guardar en ese lugar de la memoria donde escondo aquello de lo que nunca voy a arrepentirme. Tiempos vividos, tiempos que acarician, recuerdos que dibujan mi sonrisa y pintan mariposas en la mirada. Ya no quiero que salga la enfermera y diga mi nombre, sueño con dejarme llevar hasta donde mi corazón quiera.

Es posible que llegue a viejecita y no haya visitado las siete maravillas del mundo, que no haya leído todas las obras de los clásicos, seguro que no voy a llegar a juntar tanto como para comprarme un descapotable, pero qué tranquila estoy. Sé que nuestra historia no me la he inventado, presumo de haber sentido el amor en cada palmo de mi piel, no me importa reconocer que te amé con locura, que me hiciste sentir la mujer más mujer que ha pisado este mundo. Somos unos privilegiados, todo el mundo se merece una historia como la nuestra.

Hace tiempo que esto es ya otro cantar. Desde entonces soy más fuerte, encaro la vida desde lo alto. Aquel amor sin medida de entonces me ha llevado a lugares que ya quisieran muchos. Sí, después de ti seguí mi camino, hice un sendero que jamás habría recorrido si tú y yo antes no hubiéramos sido nosotros. Yo sé lo que es el amor, ese es mi orgullo, y el único culpable eres tú.

Vuelvo a mirar tu foto del perfil. Ya no me duelen las muelas. Sigues siendo aquel que un día conocí y del que me enamoré al instante. El tiempo y el azar, como niños traviesos y juguetones, acabarán ingeniándoselas para juntarnos. Entonces nada será igual y todo será como antes. Me gusta deleitarme en aquel amor, ese que ni el tiempo ha podido con él, ese que tengo guardado en un buen escondrijo. El amor que me impregna los sentidos y el que desde el silencio susurra mientras nos lleva a un lugar del que nunca nos marcharnos… The love of my life!

Ver Post >
Sobre el autor Mar y Cleo

Últimos Comentarios

mesasilla 21-03-2017 | 21:51 en:
A la tercera va la caída
mesasilla 14-03-2017 | 08:13 en:
Efluvios masculinos
mesasilla 14-03-2017 | 08:11 en:
Besos con lengua
MarCleo 12-03-2017 | 19:41 en:
Efluvios masculinos

Otros Blogs de Autor