La Verdad

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Tiempo para dar, tomar y perder
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Mar y Cleo | 08-01-2017 | 10:14

Reconozco que, así de primeras, cuando toda ilusionada fui a ver los regalos que sus Majestades me habían dejado la otra noche me quedé de lo más chafada. No había ni rastro, ni si quiera se habían tomado los chupitos y los polvorones que siempre les dejo sobre la mesa. ¿Cómo es posible que pasaran de largo…? ¡Ni unos pendientes barateros del chino! Sé que la culpa no es de la crisis, que a mí los últimos años me han dejado los zapatos bien cargados de regalos, regalitos y regalazos. Por no haber sido una niña buena, desde luego que no es, porque ni aun queriendo podría haberme portado mal, que mira que en el 2016 lo he intentado y nada, no se me han cruzado tentaciones y así no hay manera de ser una chica mala.

Desesperada me he puesto a pensar, a ver qué es lo que ha podido pasar, porque una cosa así no me ha sucedido en la vida, qué va. Y aquí estoy desde entonces, hora tras hora, y no veo la luz. Y cuanto más tiempo pasa, curiosamente, me voy sintiendo más que requetebién, aunque sigo sin elucubrar la solución.

-¡Ya lo tengo! ¡Este año me han traído el mejor regalo de toda mi vida! Nada comprable pero de infinito valor: ¡Tengo tiempo a capazos y sin estrenar! ¡Tiempo para dar, tomar y perder!

Para mí sola, para compartirlo y, sobre todo, para disfrutar a sabiendas de que sé muy bien lo que vale cada segundo en mi vida. Tiempo para perderlo y para perderme. Nada mejor que distribuirlo, pero sin tantas prisas. Desayunar, leer y quedar con mis amigas sin pensar qué es lo siguiente que tengo que hacer. Y te juro que el café me sabe mejor, que en vez de devorar las páginas de los libros, son ellas las que me devoran a mí viviendo nuevos mundos y esas risas tan nuestras cuando estamos todas juntas son la mejor forma perder el tiempo y sin remordimientos. ¡Qué más puedo pedir!

No hay más excusas que inventar, yo llego cuando llego o simplemente no voy cuando no voy. Lo que más ilusión me hace es saber es que lo mejor de ti ya no tengo que esperar para saborearlo, tan solo con una dosis de esta paciencia infinita de la que me han regalado los Reyes Magos sé que lo que es mío y que me llega, fijo… ¿con quién mejor compartirlo que conmigo?

¡Lo reconozco, con razón no hay forma de que me sorprendas, no hay manera de que tú seas el de la iniciativa! ¡Ay, cuánta falta me hace saber dejarme llevar! Porque claro, con esta obsesión mía de tenerlo todo bajo control y en su momento preciso… ¿Y si les dejara a los demás la oportunidad de quererme cuando se les ocurra y no en el día y la hora que a mí me viene bien? Nada de relojes ni calendarios, nada de contar los minutos ni los meses. Tengo todo el tiempo del mundo, toda la ilusión de la vida y qué mejor que gastarlo hasta emborracharme con tus horas, mis días y nuestras noches.

Prometo sosegarme en los asuntillos del querer, no hay nada peor que querernos por no llevarnos la contraria, con prisas y sin enjundia. Con cada brindis, tus ojos se cruzarán con los míos, con tus caricias cada palmo de mi piel irá hasta un más allá sin retorno, y con tus besos, el ímpetu de los míos se comerá los tuyos y aunque vinieran a rescatarnos los del 112, ni con adrenalina en vena conseguirán despegarme de tus labios. Si es que está claro que este año es mi año, que no, que esta vez no se me escapa a mí el amor por ser tan marisabidilla y confiada, que por falta de tiempo, paciencia y sabiduría, desde luego que no va ser.

La verdad es que estoy la mar de contenta con lo que los Reyes Magos me han dejado, lo bueno es que no necesito hacer hueco en mi armario para colocar un par de tacones nuevos, ni tengo que leerme unas instrucciones interminables de un aparatejo nuevo que ni quiero ni necesito. Tan solo con cerrar los ojos y desearlo, sé que mi deseo tarde o temprano lo tendré. ¡Majestades, qué sabios y mágicos son ustedes! No podíais haber acertado más, vivo en una sensación inolvidable.

Pues sí, voy a estrenarme en disfrutar sin que nada me inquiete. ¡Y qué mejor que ponerme requeteguapa, subirme a mis tacones, mirar la báscula del baño con desprecio y juntarme con todos los míos para seguir dando buena cuenta del roscón! Tranquilos, que este año estoy segurísima de que el regalito sorpresa no me sale a mí, porque yo, de sorpresas, estoy servida… ¡Y ahora a vivir este tiempo mágico que tengo esperándome!

Sobre el autor Mar y Cleo

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