La Verdad

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The love of my life!
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Mar y Cleo | 20-02-2017 | 22:53

Cuando me ocurren cosas inesperadas me quedo bloqueada. Y si esas cosas tienen consecuencias insospechadas, prefiero tener a quien echarle la culpa para no sentirme la dueña de tanta desazón. Esta vez se la va a cargar mi dentista. Nunca he entendido cómo es posible que tres personas de la sala de espera tengamos la cita para la misma hora y como es absurdo, al final alguno acaba esperando, desesperando y más cosas que me callo. Esta vez me ha tocado la china a mí.

Y aquí estoy viendo pasar los minutos, soportando el insulso fondo musical, pasando las hojas para delante y para atrás de revistas cool horrorosas y apretando las mandíbulas por el dolor de muelas que llevo. Y cuando ya he hecho todas las tonterías posibles, saco el móvil a ver si este me ayuda a sobrellevar este slow time que me está matando. Nada, el mundo se ha confabulado contra mí, nadie me manda ni contesta mensajes…

-Bueno, voy a cotillear las fotos del whatsAap. A ver, estos que ponen la foto de un niño… ¿habrán firmado la autorización para el uso de imágenes de menores? ¿Y esta en plan pose caribeña? ¡No estará contento ni nada su fontanero cada vez que vea su perfil! ¡Ay pillina, qué haces tú aquí tan abrazada a tu chico en su foto! ¿Es un aviso a navegantas para que no se les ocurra wasapear con él? ¡Cuánta psicología y cuánta autoestima doméstica! A ti te borro, no tengo ni idea de quién eres. Esta, bloqueada, que se joda, ella me bloqueó a mí. Me salgo de este grupo o lo silencio, ¡uf, cuánto desocupado! Anda, ¡sorpresa…, qué haces tú por aquí!

Nunca he sido muy de creer en los fantasmas, jamás me ha gustado convocar a los que no están, pero claro, es que este, en la vida real, no se ha muerto, aunque yo un día lo diera por finiquitado en mi corazón. ¡La culpa de todo la tiene el dentista! Si me hubiera atendido a mi hora, yo no habría tenido ocasión de perder mi tiempo, no me habría dedicado a registrar en el baúl de los recuerdos y no habría sacado este conejo sorpresa de una chistera.

Quizá no sea casualidad que esté yo aquí aburrida desde hace una hora, es posible que sea una señal… ¿Y ahora qué hago yo con este desasosiego? Noto cómo de pronto se me remueve todo, me están viniendo miles de recuerdos al empujón, qué hago con las sensaciones que buscan por dónde salir para ponerme a prueba, y con estos deseos que estaban agazapados esperando mejores  tiempos… Eres el amor de mi vida, y lo sabes.

Recuerdo nuestras risas, la complicidad con la que fuimos tan felices, ese no hablarnos pero lo sabemos todo, aquellas mañanas de domingo que olían a flores y que siempre empezaban con besos y abrazos, cuando los domingos terminaban en domingos de guardar, de guardar en ese lugar de la memoria donde escondo aquello de lo que nunca voy a arrepentirme. Tiempos vividos, tiempos que acarician, recuerdos que dibujan mi sonrisa y pintan mariposas en la mirada. Ya no quiero que salga la enfermera y diga mi nombre, sueño con dejarme llevar hasta donde mi corazón quiera.

Es posible que llegue a viejecita y no haya visitado las siete maravillas del mundo, que no haya leído todas las obras de los clásicos, seguro que no voy a llegar a juntar tanto como para comprarme un descapotable, pero qué tranquila estoy. Sé que nuestra historia no me la he inventado, presumo de haber sentido el amor en cada palmo de mi piel, no me importa reconocer que te amé con locura, que me hiciste sentir la mujer más mujer que ha pisado este mundo. Somos unos privilegiados, todo el mundo se merece una historia como la nuestra.

Hace tiempo que esto es ya otro cantar. Desde entonces soy más fuerte, encaro la vida desde lo alto. Aquel amor sin medida de entonces me ha llevado a lugares que ya quisieran muchos. Sí, después de ti seguí mi camino, hice un sendero que jamás habría recorrido si tú y yo antes no hubiéramos sido nosotros. Yo sé lo que es el amor, ese es mi orgullo, y el único culpable eres tú.

Vuelvo a mirar tu foto del perfil. Ya no me duelen las muelas. Sigues siendo aquel que un día conocí y del que me enamoré al instante. El tiempo y el azar, como niños traviesos y juguetones, acabarán ingeniándoselas para juntarnos. Entonces nada será igual y todo será como antes. Me gusta deleitarme en aquel amor, ese que ni el tiempo ha podido con él, ese que tengo guardado en un buen escondrijo. El amor que me impregna los sentidos y el que desde el silencio susurra mientras nos lleva a un lugar del que nunca nos marcharnos… The love of my life!

Sobre el autor Mar y Cleo

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