La Verdad

img
DISTANCIAS CORTAS
img
Mar y Cleo | 13-04-2014 | 10:41

Las túnicas fuera del armario, colores de Semana Santa en los balcones, las barracas ya medio plantadas por los jardines, la sardina escribiendo su testamento. Resuenan los tambores por aquella callejuela, huele a claveles y a incienso. Por las esquinas susurran cantares de antaño, que se convierten en silencio con el paso sigiloso de los nazarenos, un vaivén de capirotes sobresalen sobre las cabezas de la gente que con su mirada acompañan el paso. ¡Qué más se puede pedir!

Aunque mira lo que te digo, yo por pedir, que no quede, que si los deseos se cumplen es porque una los ha perseguido y deseado sin descanso. Aunque sin pasarme, que si los sigo y los persigo demasiado tiempo, y no se me cumple ninguno, me saturo, vamos, que se me quitan las ganas y acabo hasta el mismísimo el moño del dichoso deseo. Por eso yo ahora estoy en esas en las que me relajo, me voy subiendo a trenes bonitos y, si no me gusta, pues me bajo en la próxima, y mientras tanto me dejo llevar…

Sí, me dejo llevar por las risas, porque de verdad, si me haces reír, me pierdo. Me dejo llevar por la amistad, esa amistad que a veces aparece, no sabe una cómo, pero que la siento porque es auténtica.

Hace no mucho aparecí, era una cena de amigos. No, miento, cuando llegué aun no eran amigos, y solo con los primeros minutos supe la cosa iba a ir bien, me sentía genial, al rato todo eran carcajadas y mimos, y llegó la madrugada, y con ella el frigorífico se vació, la despensa pedía socorro, y hasta la botella que al anfitrión guardaba desde Navidad, acabó preparada para reciclar. Y sí, ese tren me gustó porque antes de darme cuenta, ya me sentía querida. Y es que he de confesar, que aunque yo me suba a los tacones, como tantas otras mujeres que pisamos fuerte, lo cierto es que me encantan los mimos, y no me duele en prenda admitirlo. Será porque como ahora ya nadie se toca, pues yo estoy en contra, porque si un abrazo dura mucho, enseguida a malpensar; si me apoyo en su hombro, eso es que le quiero pillar para casarme; si me dice guapa cuando me ve, ¡ufff, es que me quiere ligar! Todo se ha convertido en extremos, o no te tocas nada de nada, o aquí acaba todo el mundo liado.

Y lo malo de esto es que a mí me gustan las distancias cortas, poner una mano en un brazo y que me hagan una caricia, porque me da ilusión sentir que formas parte de mi vida y de mi corazón. Lo tengo claro, yo me quiero rodear de abrazos y besos, que las cosas malas ya vienen envueltas en papel de regalo sin que las pidas. Sé que para algunos, eso de las distancias cortas confunde, vale, puede que a veces lo haga para confundir a ver si pica, pero otras simplemente es que me siento tan bien que me sale todo el cariño que tengo por ahí dentro para dar. ¡Me niego a ocultar mis sentimientos de amistad, ni los de alegría, ni los de cariño, ni los de amor!

Así que por ahora, primero pienso perderme en el silencio del paso de un nazareno y después me largaré al jolgorio de las fiestas, que quedan unas semanas de sol y pasión, las mismas semanas para seguir haciendo la operación bikini y darle los caramelos a los zagalicos con cara de ilusión, que yo, con tanto lío que me traigo entre una cosa y otra, que si cenas, que si cumpleaños que si un evento por aquí y otro por allá, me he saltado lo de la dieta mediterránea un día sí y otro también… ¡menos mal que con la túnica y el refajo todo se tapa! Aunque lo malo es para ellos, que se meten en los zaragüelles pensando que eso es pan comido y llaman a la parienta bien contentos:

─¡Nena, ponme el fajín! Pero aprieta bien, que luego se me cae,

Y la parienta que se pone a darle la vuelta, y le da una solo, claro, y haciendo un esfuerzo que no veas. Entonces él que mete barriga y el fajín que se acopla debajo, la parienta que se va y lo deja vestidico y tan guapo, y en nada que sale de la habitación… él que se relaja y la superpanza cervecera salta de su prisión y ¡bomm, rebosa sin vergüenza por encima de la operación fajín!

Pero ahora eso ya da igual, es momento de salir a la calle y reunirse con amigos, porque la amistad resuena como los tambores, viste de colores los balcones y aparece en mi vida como esta primavera, explotando cargada de fragancias, y yo lo único que pienso hacer es, respirarla en las distancias cortas.

Sobre el autor Mar y Cleo

Últimos Comentarios

mesasilla 20-04-2017 | 10:18 en:
Os declaro marido y mujer
MarCleo 19-04-2017 | 12:21 en:
Os declaro marido y mujer
mesasilla 12-04-2017 | 15:57 en:
Os declaro marido y mujer
mesasilla 02-04-2017 | 21:20 en:
Sin saber cómo ha venido
MarCleo 02-04-2017 | 11:56 en:
Sin saber cómo ha venido

Otros Blogs de Autor